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Home Entrevistas > 2014 Entrevista a Daniel Ferminades: “Crecer en Amor para mejorar el mundo”

Entrevista a Daniel Ferminades: “Crecer en Amor para mejorar el mundo”

A los 21 años sintió que debía hacer un cambio en su vida. A partir de ese momento se abocó a la tarea de realizar un profundo trabajo interno controlando el ego, trabajando las emociones y los sentidos físicos que alimentan la mente, para poder expresar lo que siente en su corazón; la necesidad de ver crecer el amor en todo y en todos.

Hoy Daniel Ferminades nos habla desde su conciencia, a través de encuentros únicos titulados “Verdades Develadas desde la Conciencia”, que se realizan con el apoyo de la Fundación Impulso de una Nueva Vida, donde él responde a las necesidades planteadas por el público  y nos enseña a utilizar esa hermosa herramienta, que llevándola a la prácticaes capaz de cambiar al mundo… El Amor

P: ¿Que podemos hacer en forma individual para  mejorar la humanidad que tenemos?

Y hay que partir de uno en su propia familia, se entiende que para estar en paz y tener un orden dentro de ella tiene que haber un dialogo y una comunicación amoroso entre los integrantes de esa familia. Entonces hay que tratar de romper las barreras que pusimos a ese amor muchas veces, digo como barrera,  las reglas que ponemos para ir más allá de nuestra familia de forma amorosa y nos limitamos o limitamos ese amor a nuestra propia familia y es algo con lo que tenemos que llegar a la vida de los demás también. Que cada uno a su vez es integrante de una familia. Para que todos de alguna forma podamos vivir como familia. Pero siempre partiendo de ese amor. Cuando el amor es un amor que tiene que ver con el bien de todos, es algo que puedo hacer para contribuir a  que todos estén bien y todos encuentren paz. Pero cuando ese amor tan  solo defiende mis intereses personales o los de mi familia, muchas veces para poder sostener esto que me interesa para mi familia, no analizo que es lo que necesito tal vez está en posesión de otra familia o del prójimo y me lanzo a querer buscarlo; y entonces lastimo al otro buscando lo que yo quiero para mi, digo,  defendemos los intereses egoístas supuestamente marchando con amor.

P: ¿Como saber  la diferencia entre ese amor universal y ese amor egoísta?

 

Hay que partir de poder entender cuál es ese amor individual que puede ser de beneficio para mi propio ser y de beneficio para todos  para poder llegar a aplicarlo en el todo. Es decir, entender el amor universal se me va a hacer difícil si yo no entiendo lo personal de lo que es vivir en amor. Entonces parte de mi propia vida. Yo no me puedo integrar a un universo que vive en amor si yo no comprendo lo que es ese amor y no tengo respeto por el prójimo. Entonces hay que partir de tener una noción, una conciencia o haber tomado la decisión de vivir en función de ese amor en la vida de uno más allá de los acontecimientos que se desarrollen o que aparezcan en mi entorno para poder vivir y enfrentarlos con amor. No reaccionar egoístamente, sino vivir con el mayor amor y equilibrio posible las situaciones que me toquen para estar en condiciones de enfrentar lo que se presente. Es decir... uno tiene una idea en lo que hace a lo mejor a lo religioso porque así se habló a través del tiempo de un rebaño y de un pastor. Uno se imagina un rebaño, y cuando piensa en un rebaño, piensa en una cantidad de ovejas que están juntas pastando tranquilas, en paz, mansas. ¿Porque? Porque cada una está en el lugar que le corresponde. No está compitiendo con la otra por un pedazo de pastura o por un pedazo de tierra para poder pastar. Sino que esta amorosamente tomando, trabajando y viviendo en la parte que el pastor le ha dado o que le corresponde. Partamos de que cada una  de esas ovejas, viviendo como debe  vivir  su vida con amor, puede formar parte de ese rebaño. Cuando todas las ovejas están haciendo lo mismo, viviendo en función de ese amor que es para el bien de todos. Lo que quiero para mi es lo mismo que quiero para todos los demás. Vivir en paz. Entonces no voy a vivir en paz si no respeto al prójimo. Desde ahí tenemos que comprender esto. Digo lo del rebaño y del pastor hablando de lo religioso pero saliéndonos de lo religioso y viniendo a nuestra humanidad más allá de religión, para que estemos en paz vecino con vecino y entre países más allá de las divisiones, de los límites que hemos puesto y de cercas que construimos saber que hay personas que tienen derecho a vivir como nosotros, del otro lado de esos cercos y de esos límites. Y trabajar para que todos podamos estar en paz. Debemos aprender que tenemos que poner siempre la otra mejilla los que vamos comprendiendo que así tenemos que vivir. Esto significa darle siempre una oportunidad al amor. Esto es poner la otra mejilla. Que el amor pueda llegar a hacerse carne en la vida de aquella persona que reacciona tal vez egoístamente frente a lo que está pasando.

P: ¿Para que este cambio se produzca que es necesario? ¿Crecer solamente en amor?

Puede ser crecer en amor o puede ser comprender lo que significa un amor universal. Un amor que va más allá de los límites que yo tengo comprendidos de ese amor. Que no se limite a llegar tan solo a los seres que tengo cerca o que en afinidad conformamos una familia o una sociedad cerrada, sino que ir más allá y tratar de ver y comprender que cada uno, lo que hace más allá que este mal tiene una razón, un motivo, de porqué lo hace, y si yo entiendo el motivo de porque lo hace puedo ayudarlo amorosamente a que revea lo que está haciendo y a que analice las consecuencias de lo que hace; lo que traerá al mundo y a su vida, obrar sin Amor .

P: ....obviamente la humanidad se ha distanciado de lo que es la Manifestación del Amor, la relación amorosa o pensar quizás en el conjunto, ¡es tiempo de religar! , ¡Es tiempo de que los seres humanos comiencen a relacionarse, a acercarse entre sí. ¿Hoy es el tiempo de esto?

 

Y el tiempo ha sido siempre. El Padre siempre ha querido que vivamos en su Amor, es todo lo que Él quiere, que vivamos en su Amor. No hay nada más complicado, ni hay que estudiar ningún libro para poder encontrar el camino sino que hay que entender que viviendo en Amor estaremos en Paz con el prójimo y con Dios. Hoy es tiempo. Tal vez está más en evidencia para el mundo que hoy es el tiempo,  ya que este mundo tan globalizado, tan conectado entre naciones, entre personas a través de tantos medios de comunicación que hay, nos deja ver el dolor que hay en la vida de cada persona, las dificultades, las complicaciones. Podemos ver que hay países más desarrollados que tienen materialmente la posibilidad de alcanzar cosas que otros no. Que supuestamente estas cosas traen a su vida tranquilidad, pero aún así vemos que también en estos países hay complicaciones y hay personas que están marginadas o tienen que vivir en espacios marginados. No pasa por lo material que vamos a salir de este mundo. Esto lo estamos viendo y todo esto que estamos viendo que genera toda esta marginalidad lo que ayuda a este mundo a que convulsione. Ahora ¿qué hacemos nosotros para que esto cambie? o  cuanto hacemos nosotros para colaborar a que esto siga de la misma manera, es decir, cómo está o que aún empeore. Si no hago nada y soy indiferente tal vez hasta contribuyo o colaboro para que empeore. Entonces tengo que ver qué  puedo hacer para que las cosas cambien.

Yo, por ahí, no puedo hacer con la vida de los demás pero si puedo hacer con mi propia vida. Eso es seguro y es lo que tengo que cambiar. Entonces con las personas  que vaya a tener contacto, puedo tener un contacto amoroso y desinteresado sin esperar nada a cambio a la hora de dar. O puedo seguir como tal vez lo hacía egoístamente buscando defender lo que es mío, de mi posesión o poniéndole un valor a lo que hago. Bueno, esto obviamente nos va dando un espacio personal, individual por el cual  nos destacamos. Nosotros creamos la diferencia, las distancias y ponemos los cercos.

P: Hay quien dice que para cambiar el mundo  hay que cambiar uno primero, ¿Empezar por uno para que el resultado de esos cambios se vea a nivel mundial, o por lo menos en la mayoría de la gente? 
             

 

Daniel: Claro, no tendríamos que ver el problema del mundo desde nuestra individualidad sino que tendríamos tratar aún de salirnos de nuestra individualidad  y verlo desde un lugar más elevado. Somos parte de este mundo que está en problemas. Los problemas que  tiene la humanidad, cada individuo que conforma esa humanidad y yo soy parte de ella. Este mundo que está en problemas necesita cambiar. ¿Y qué es lo que hay que hacer para cambiar? Mirar desde un lugar más elevado y ver cuántos problema hay en la vida de cada uno y cuanto yo genero dentro de esa humanidad, o de cuanto me hago eco y me afecto y a partir de ahí reacciono sin medir consecuencias, sin tratar de tener Paz en mi vida.  Entonces a veces para buscar de tener Paz en nuestra Vida resulta que reaccionamos violentamente para poner un orden entonces y esto contribuye al caos, no a que reine La Paz o El Amor. Porque de hecho ya no lo hace  en nuestro Corazón. No lo hace en nuestra vida. Esto es lo que tenemos que ir cambiando desde nuestra individualidad.

P: Mejorarnos como personas sería, ¿no? 

Daniel: claro, exactamente.

P: ¿Por qué nos resulta tan difícil como seres humanos profesarnos este Amor, sentir Amor por el otro. La humanidad hoy está sumergida en la individualidad. ¿Esto es lo que dificulta la manifestación del  Amor?

Daniel: Sí, exacto. La pregunta tuvo la respuesta, es decir, esa realidad es la que hace que estemos distanciados; que cada persona esté buscando para sí lo mejor y que no estén pensando en hacer lo que es de bien para todos. Entonces el problema está en que no entendemos que tenemos que trabajar por el bien de todos para que todos podamos estar bien.

Yo puedo materialmente llegar a estar bien teniendo más riquezas pero el tener más riquezas seguramente se deberá  a que otro u otros que tengan más pobreza; porque en el mundo no se fabrica dinero constantemente hay una cantidad de dinero que tendría que saber distribuirse. Si yo acaparo más de lo que necesito y de lo que me corresponde, obviamente estoy teniendo algo que no es mío, no entro a la casa de nadie a robar pero de alguna manera me estoy haciendo de algo que va mas allá de lo que yo pueda llegar a necesitar. Hay que  saber distinguir lo que es necesitar, de  lo que  es desear.

Entonces,  con los medios de comunicación que hoy están dentro de nuestro hogar, tan incorporado a nuestra vida; podemos llegar a desear muchas cosas que nos ofrecen y  que aparentemente mejorarían nuestra condición de vida. Pero para poder llegar a tenerla necesitamos materialmente trabajar mucho más o tener un dinero que tal vez no está presente en nuestra vida; o no es posible de alcanzar a través de un  trabajo; entonces nos empeñamos para poder tener esto a toda costa, y bueno...hay que analizar. Se justifica por tener esto que deseo, tener que sacrificarme tanto en la vida para poder llegar a tenerlo. Es decir ¿qué sacrifico muchas veces? El estar con mis hijos, el estar con mi esposa, el estar bien con mis amigos o con mis padres; es decir en mi trabajo con los demás, si tengo empleados con ellos; si soy empleado con mi patrón. Es decir me pongo de mal humor a partir de que no consigo tener lo que quiero. Tal vez nuestras ambiciones son desmedidas a veces y no alcanzamos a distinguir que necesito y que deseo. Uno puede tener la idea y pensar en una mesa llena de manjares en la cual se pueden ver tantas cosas que jamás en su vida había visto y si uno piensa que hay que aprovechar y comer todo lo que pueda porque no sabe si otra vez se dará, seguramente terminará afectado en su estomago de tanto comer. Porque ha comido más de lo que debe. Hay que saber distinguir de todo eso que se ofrece y que está ahí tendido, en apariencia fácil de alcanzar, que es lo que necesito verdaderamente. Porque hay que entender que lo que necesito, es lo que me alimenta. Y lo mismo pasa con nuestro espíritu. Lo que necesitamos es lo que alimenta al espíritu y lo que alimenta y nutre siempre al espíritu es todo lo que el Amor le proporciona. Y pensemos ¿qué es lo todo lo que el Amor le puede proporcionar al espíritu?, todo aquello que es afín a Él; toda obra amorosa; toda mirada amorosa; todo pensamiento amoroso genera un sentir amoroso que me lleva a un obrar amoroso y ese es el Orden-

Nosotros al estar mirando, pensamos en hacer las cosas bien, pero el Corazón impulsa todo lo que es de bien y la mente responde a ese impulso del Corazón, pensando cómo llegar a plasmar esa obra que el Corazón impulsa. Necesitamos de la mente que genera la emoción que mueve al cuerpo y nos lleva a obrar en consecuencia.
Pero es un Orden que tenemos que poner nosotros, es decir, el mundo nos presenta la mesa tendida y llena de manjares pero tenemos que saber distinguir, porque eso es lo que nos está faltando, saber distinguir que necesitamos. Hoy podemos  ponernos en contacto con tantas cosas que no necesitamos; es decir, es más fácil ponerse en contacto con lo que no necesitamos que con lo que verdaderamente necesitamos. Eso es algo que tenemos que distinguir y tenemos que buscar en medio de tanta oferta que hay para tratar de cubrir nuestros deseos y saber distinguir entre deseo y necesidad. La materia no es mala, no es que ese sea el problema del mundo. Es decir  si pusiéramos todo el dinero del mundo junto en un lugar,  veríamos que no le hace mal a nadie. Ahora si permitimos que las personas lleguen a ese lugar en donde está todo el dinero junto veríamos lo que son capaces de hacer por ese dinero y con ese dinero cuando lo tienen en su poder.

P: ¿O sea que lo material y lo espiritual pueden coexistir en equilibrio?

Daniel: sí, porque somos en esencia un Espíritu que se está expresando a través de una forma material, entonces tenemos que hacerlo de manera amorosa. Ese camino amoroso que tenemos que recorrer que es nuestra vida, es el camino que nos religa con el Creador. Vivir en función de ese Amor.

El Padre no  nos manda a esta tierra a sufrir únicamente. Un padre amoroso no crea caminos tortuosos de abismos, de infiernos y de demonios para complicar la vida a sus hijos. Nosotros no lo haríamos con ninguno de nuestros hijos, no lo va a hacer El Padre, que es justo con nosotros.
 
Fuente: Fundación Impulso de una Nueva Vida
(
www.impulsodeunanuevavida.org)

 
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