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“La espiritualidad es algo consustancial y no añadido al ser humano” (4-12-06)

Entrevista a María Toscano y Germán Ancochea

Callan tanto como lo que otorgan, pero ya lo que otorgan es bien grande. María Toscano y Germán Ancochea viven, estudian, escriben juntos en una armonía que no parece de este mundo. A ese mutuo amor, propio de los místicos que ellos conocen como nadie, le salió canas y se hizo aún más entrañable con todo una vida por detrás, con tantos años también orando y cantando juntos al mismo Dios sin nombre de la Vida y el Amor.


Él fue el famoso, el que se codeó, desde la responsabilidad de una de las más grandes empresas españolas, con los grandes de Iberoamérica. Ella era la “acompañante” y sin embargo es ahora la cara más visible. Él se oculta tras los libros y en una naturaleza que se le tornó imprescindible. Ella, la catedrática de filosofía, da la cara ante los alumnos y en los foros a los que les toca acudir. Porque desde hace años, con toda la autoridad que sin pretenderlo emanan, esta singular pareja de tan heterodoxos cristianos, son abanderados de los credos que se reencuentran y de una mística redentora que supieron hallar en las más variadas tradiciones. Hicieron de la iniciación una opción también de nuestros días y del símbolo una pista aún más bella y comprensible.

Iniciación a la Iniciación, Místicos neoplatónicos y Neoplatónicos místicos, ¿Qué decimos cuando decimos Dios? y Mujeres en busca del Amado es la cosecha de toda una vida, los libros alumbrados con belleza y conocimiento, experiencia y docencia, lucidez y amor, fiel reflejo de lo que ellos mismos encarnan.

Están persuadidos de que la espiritualidad no es un apéndice del ser humano, sino parte de su propia naturaleza. El afán de superación es inherente a su existencia. De ahí que las estructuras que no contemplen esa dimensión espiritual carecerán de futuro.

Nos reciben en su casa en el centro de Madrid. El tiempo pasa sin percibirlo hundidos en los grandes sillones de su salón. Les acribillamos con interrogantes sin piedad a la carrera de esa sabiduría, tan humilde, exacta, amena y admirable, que nos cautiva desde un primer momento y que en balde ensayamos cazar con apuntes y grabadoras.

Saben qué cuestión corresponde a quién. A quién le toca callar, a quién expresarse cuando les lanzamos preguntas, cuando permitimos a nuestro alma manifestarse en su sed. Es tanto lo que ocultan como lo que comparten, pero ya lo compartido ha sido tan grande…


Fundación Ananta; ¿Háblanos de la espiritualidad del futuro?
María Toscano: Aquellas estructuras que no confíen en el hombre y en eso que en el mundo cristiano se llama Espíritu Santo, se quedarán anquilosadas, pequeñas, estrechas... El Espíritu no se va a quedar enganchado en instituciones que no quieran avanzar…Si las religiones o los grandes estamentos no se dan cuenta de ello, perderán no sólo miles de seres humanos, sino que ellos mismos se perderán.
El mundo va a ir superando miedos y alumbrando una espiritualidad que hará al hombre más feliz y más pleno. La espiritualidad no es algo añadido al hombre, sino algo propio de él.

FA: ¿Cómo se concreta todo ello?
MT: En actitudes solidarias. Ahora son más importantes que nunca los pequeños gestos, detalles como que un cristiano, por ejemplo, haga ramadán. Intentar de esa manera tan sencilla y tan pacífica armonizar con otro grupo es un gesto hermoso en este momento de choque civilizacional.
Tenemos también el ejemplo del ayuno que es una propuesta común a muchas religiones. Uno puede entender muy bien al otro si hace lo mismo que él. El gesto del cuerpo es parte importantísima de la vida espiritual. La posibilidad por ejemplo de orar en una misma postura es otra opción alentadora. El fomento de este tipo de pequeños gestos se hace preciso a nivel personal, pero también institucional. Las instituciones se van a quedar anquilosadas si no atienden a todo esto.

FA: ¿Cuál es la importancia del silencio?
Germán Ancochea: El silencio es una actitud de escucha. Si hacemos ruido, no escuchamos ni al otro, ni al mundo, ni a esa realidad sagrada que algunos llamamos Dios, porque no encontramos otro nombre mejor. El silencio es signo, símbolo y método para abrirte al otro y a eso Otro más profundo. La actitud de silencio es la que te permite ir viendo la vida como nueva cada día.

FA: ¿Qué es realmente esa realidad profunda?
MT: El hombre conserva en su interior una maravilla y a veces la sociedad no le permite verlo. Es una Fuente que necesita ser bebida, como dijo Ireneo en el siglo II. Yo creo que es un ansia muy profunda, de siempre, aunque en cada época cambie el modo de encontrarla. La Fuente es la misma, pero está escondida en cada uno de una manera, por eso cada uno tiene que hacer su propia búsqueda.

FA: ¿Un camino místico distinto para cada uno?
MT: Mística viene de “muein”, que significa “escondido”, “oculto”. En el fondo es una realidad interior humana, que también está callada para uno mismo. Es también uno mismo quien ha de descubrir qué camino quiere emplear para alcanzar y beber de esa Fuente. Como dice San Juan de la Cruz: cada uno va a coger de esa Fuente lo que esté preparado para coger. La Fuente no tiene más límites que los que le ponemos nosotros. El camino espiritual puede convertir la capacidad de nuestro “dedalito” en “tinaja”, pero eso es un esfuerzo largo.
GA: Y te llenas en función de lo que te hayas vaciado.

FA: ¿Cómo arranca ese camino?
GA: Todo empieza por una llamada para descubrir “la perla escondida” en términos cristianos, que te lleva a una realidad que es mucho más que tú mismo. Como diría Mahoma, Dios está más cerca de ti mismo que tu vena yugular y al mismo tiempo te trasciende absolutamente; y lo único que le molesta para hacerse patente eres tú mismo.
MT: Uno tiene que quitarse del medio. La llamada sigue resonando siempre en la humanidad. Ocurre que no todos la recibimos a la vez, ni de la misma manera.

FA: Si es algo tan universal ¿por qué despierta también tanto rechazo?
GA: Hemos cegado los caminos con la hojarasca de las palabras que llegan a resultar molestas. Es necesario cambiar de nombre la experiencia para quitarle esas resonancias. Nosotros somos cristianos viejos y nuestro camino espiritual ha sido redescubrir, a partir de aventuras más o menos esotéricas, que el Cristianismo tiene todas las respuestas que buscábamos, igual que todas las religiones, pero todas están oscurecidas.

FA: ¿Estorba el ego para el progreso en el camino espiritual?
GA: Sin duda el ego es el principal obstáculo en el camino espiritual, pero para transcenderlo hay que tenerlo. Pero cuidado: si tienes un ego diluido, vete antes a un psicoterapeuta. El mundo espiritual está lleno de despistados. Todo camino iniciático exige un ego razonablemente constituido. Con la religión pasa lo mismo: puedes prescindir de ella sólo cuando la has vivido e interiorizado. Ello no indica que no se pueda hacer esa experiencia sin pasar por una religión. Hay infinitos caminos. Las religiones en determinados momentos han podido ofrecer un rostro oscuro y dejar por ello de ser un camino.

FA: ¿Cuál es el papel fundamental de las religiones?
MA: En el nivel exotérico, todas las religiones, hinduismo y budismo, las tres grandes monoteístas, etc. cumplen la misión pedagógica de intentar responder a preguntas básicas y ofrecer una cosmovisión acorde con la cultura en que se vive.
GA: Pero si las religiones no llegan a darte la llave de casa como hicieron tus padres un día, entonces tienden a mantener al individuo infantiloide. Pueden azuzar la culpabilidad y la desconfianza hasta el punto que los fieles abriguen miedo a la libertad y a la búsqueda…

FA: ¿Por qué es tan difícil un acercamiento entre los mundos cristiano e islámico?
MT: Creo que hay mucha intransigencia por parte de los dos; durante el siglo XX habíamos ignorado al mundo árabe y ellos han decidido ser también sujetos de la historia. Creo que Estados Unidos los está machacando y ellos tienen su orgullo, como toda persona que ha sido humillada.
GA: Aunque no se trata de que importen la Revolución Francesa para sí, el mundo islámico debería de hacer una lectura crítica del Corán y superar su literalidad como se superó la de los Evangelios. Pero muchos musulmanes están refugiados en lo más férreo de su identidad cultural, porque se sienten castigados por el llamado mundo occidental.
Ellos tampoco han sido unos angelitos, pero si reparamos en los mitos de Occidente –Cristianismo; igualdad, libertad y fraternidad; marxismo, y liberalismo americano- sus seguidores han matado y siguen matando tanta gente como la que se ha podido matar presuntamente en nombre del Islam.

FA: ¿Cómo influye en ambas civilizaciones la religión?
MT: A los musulmanes les resulta difícil concebir un mundo laico. No han sabido distinguir los ámbitos de lo sagrado y de lo profano, de forma que temen tener que renunciar a su fe si quieren liberarse de una sociedad confesional y clerical.
GA: Nosotros también nos seguimos moviendo un poco entre esos extremos. Pasamos de “Franco bajo palio” a la “dictadura de lo políticamente correcto”.

FA: ¿Necesitamos la tutela de un maestro?
MT: El maestro, en el sentido genuino de la palabra, es necesario para que nos oriente por el camino que nos lleva a nosotros mismos.
GA: La primera trampa es la palabra tutela. Esta puede estar relacionada con el papel que fungen religiones, no así los maestros. El maestro es un señor que ha hecho la experiencia y que te puede indicar el camino, nunca obligarte ni dirigirte en ningún sentido. Hay saltos hacia otro nivel de ser que no se pueden dar solos.
Al final únicamente está la Gracia de Dios, el Espíritu Santo, o como queramos llamar a la intervención de esa parte de la divinidad que compartimos. No obstante siempre está latente el riesgo de perderse y de quedar sumido en la ignorancia. Construimos ídolos constantemente y el papel del maestro es destruirlos y ayudarte cuando te sacude el ego o entras en la “noche oscura del alma”, noche que, por cierto, los psiquiatras no saben tratar.

FA: ¿Habéis encontrado maestro vosotros?
MT: Sí, alguno que otro. Primero hay que ponerse en camino; “soltar” la religión, variar el trayecto e introducirse hacia dentro, que es un itinerario único y exclusivo que sólo puede recorrer la propia alma para llegar a la Fuente. En ese itinerario es precisa la ayuda.
Hay un proceso de la propia búsqueda, auspiciado por la Gracia, si se quiere llamar así, que va acercándote hacia tu próximo maestro o hacia lo que necesites. Para ello es necesario abandonarse. Es el famoso desapego, que constituye el mayor desafío de la vida espiritual.

FA: ¿ Hasta dónde alcanza ese desapego?
MT: Hasta del propio nombre. El libro del Apocalipsis habla de la piedrecita blanca que cada uno tiene con su nombre grabado desde la eternidad. Hay que renunciar al propio nombre para llegar al nombre verdadero.
Vivir constituye un proceso de paulatina recuperación de ese nombre. El camino espiritual constituye el desafío de llegar a ser tú mismo; retornar a aquello de lo que procedes y adonde también vas a llegar. Para ello hay que estar dispuestos a que te rompan todos los esquemas mentales.

FA: ¿Y la función de los círculos esotéricos?
GA: Cumplen su papel de ayudar a despertar; pero muchos tienden a cosificarse, a convertirse en una caricatura de las religiones. La gente vuelve a pedirles recetas y desde muchos de esos círculos llegan incluso a sugerirte lo que has de hacer para salvarte: “Has de comer arroz integral, ponerte una pirámide de cuarzo en la cabeza…”. Pero no hay que generalizar algunos, son una importante ayuda en el camino.

FA: ¿Cuál es el principal riesgo de los movimientos espirituales esotéricos?
MT: Hay un peligro en quienes se han creído responsables del bien espiritual del hombre y no han sabido estar atentos al Espíritu. Por el contrario observamos grupos de gente no confesional con una vida espiritual muy profunda.
GA: Enseguida quieren la seguridad que da el saber las verdades: “…yo tengo la verdad porque sé lo que fui en mi anterior encarnación”, “porque sé lo que tengo que comer”… Ya San Pablo nos previno con respecto a la vanidad espiritual de las obras.

FA: ¿Es más sano un sincretismo?
GA: Es bueno que los credos se reconozcan y sepan que buscan lo mismo. Sin embargo para el buscador pertenecer a varias tradiciones es muy difícil. Las religiones a la carta no funcionan.
MT: Cuando ahondas, el agua profunda es la misma para todos, el sufí, el hindú, el cristiano… Aunque las tradiciones espirituales están marcadas por una cultura en particular, todas acaban bebiendo de la misma agua.
De cualquier forma el sincretismo barato es peligroso. Tampoco hay que confundir el camino espiritual con los deseos propios, mal comprendidos y elevados a categoría de verdades. El ejemplo anterior de “comer el arroz integral y llevar el cucurucho en la cabeza” es una ridiculización de algo muy serio.

FA: ¿Acercarse al otro es por lo tanto nota de nuestros tiempos?
MT: Así es. Hace falta una especie de finura, una sensibilidad espiritual para ir avanzando y comprendiendo todo lo que te rodea. Si no avanzas en esa apertura, no puedes comprender la verdad de la que el otro es también portador. Cuando te quedas en ti, puedes caer en la soberbia.

FA: ¿Se pueden reconciliar espiritualidad y progreso?
GA: Es secundario que a la dimensión espiritual la llames Dios, hermano o lucha por la justicia… Hay un cierto prejuicio entre esos que nos llamamos progres, o lo hemos sido en nuestra juventud, de pensar que la vida espiritual es para quienes no son capaces de encontrar fundamento y consuelo en otro lugar, sin darse cuenta de que quien lucha por la justicia será sentado a la derecha del Padre. Ello hace que se pierdan una dimensión de la existencia mucho más profunda
MT: La iluminación conquistada da luz a todo lo que se va dejando atrás. Hay personas que se resisten a atender a la llamada y renuncian a penetrar en una nueva dimensión de la vida.

FA: ¿De qué depende que escuchemos esa llamada?
GA: Son tiempos más fértiles para esa llamada, dada la profusión de espacios y foros de encuentro y mutuo enriquecimiento espiritual. Esos espacios de paz y armonía pueden convertirse en auténticas antesalas de otro mundo superior.

FA: Iniciación a la iniciación es uno de vuestros principales libros.
GA: La iniciación es un proceso connatural al hombre, y que por lo tanto tiene que ser compatible con todas las circunstancias. La tradición iniciática se remonta, en occidente, al tiempo del Egipto clásico.
El hombre, para llegar a su plenitud, tiene que dar saltos en el nivel del ser; es su muerte y resurrección continuada. Desde fuera pueden crucificarle. Quien inicia el camino es una persona molesta, porque es libre y no se deja domesticar.
Estamos en una sociedad hipereconomicista e hipersexual que pretenden distraer la atención del buscador.
MT: La iniciación produce cambios muy fuertes. El iniciado es una persona que ve el mundo de otra manera, porque él está en el mundo de otra manera.

FA: ¿Cómo afectan estos valores a la actividad profesional?
GA: La interiorización de estos valores superiores hace innecesario someterse a una ética forzada, uno se comporta como es. A veces por ejemplo, el elemental “no mentir” puede ser incómodo, pero no hay otra opción, no se sabe actuar de otra manera. Las actitudes rectas acaban siendo rentables.

FA: ¿El camino espiritual es personal o de grupo?
MT: Es personal pero al mismo tiempo es un camino de amigos, de hermanos. Cuando emprendes el camino, encuentras gente que está implicada en la misma búsqueda.
Es la hermandad a la que se han referido siempre las tradiciones espirituales. En el caso de los budistas, la “shanga” representa muy bien ese concepto de comunidad.

FA: ¿La relación con los demás da la medida del avance espiritual?
GA: Eckhart dice que si estás en el mayor de los éxtasis y tu hermano está enfermo, has de dejar el éxtasis y llevar a tu hermano un tazón de sopa. La aportación a la comunidad es básica.
De cualquier forma hemos de observar que el progreso en el camino espiritual es útil para todos, porque cada vez que un ser humano se acerca a la cima, su testimonio va a servir al resto de los hombres.
MT: Aunque lleves una vida espiritual muy profunda, has de preguntarte si los que están a tu alrededor son felices, si te has ocupado de los que dependen de ti. El examen final es: ¿cómo está tu hermano?...

La Redacción
Fundación Ananta

 

Malagón: "Educar es facilitar el despliegue total del ser" (30-10-06)

Entrevista al director de la Escuela Libre Micael

El fundador de la primera escuela Waldorf de España, la Escuela Libre Micael, de Las Rozas de Madrid, Antonio Malagón, entiende la educación como el abrigo y el fomento del ser en toda su extensión, incluido el descubrimiento de la propia individualidad, con la que damos la posibilidad al niño de cumplir “su destino”, de que vea “la tarea” que ha de desarrollar en su vida, “los talentos que trae al servicio de la humanidad”.




El fundador de la primera escuela Waldorf de España, la Escuela Libre Micael, de Las Rozas de Madrid, Antonio Malagón, entiende la educación como el abrigo y el fomento del ser en toda su extensión, incluido el descubrimiento de la propia individualidad, con la que damos la posibilidad al niño de cumplir “su destino”, de que vea “la tarea” que ha de desarrollar en su vida, “los talentos que trae al servicio de la humanidad”.
Los adultos, estamos llamados a “acoger” sus preguntas, a reconocer en ellas la “chispa” de su “curiosidad reverente”, y propiciar así sus mejores “impulsos” para la acción; y todo tiene que partir de la asignatura obligatoria de los primeros años: “fantasía e imaginación”.

Malagón, estudioso de la Antroposofía propugnada por Rudolf Steiner, desde su papel también de maestro y formador de maestros de la pedagogía Waldorf (1), desvela en esta entrevista con la Fundación Ananta la importancia de la dimensión espiritual en la docencia, y defiende la asignatura de “Ética cristiana” como una cuestión de “sentido común” que nos encaminaría hacia la “salud social”.

El modo como se desenvuelve un trabajador en su profesión, asegura, es resultado directo de cómo jugó cuando fue niño. Por eso es tan importante fomentar el “juego libre” y las actividades de cooperación, así como las que desarrollan los valores de creatividad, autoestima y respeto, empezando por la veneración a la naturaleza durante los primeros años de vida. “El niño se relaciona con lo divino venerando a la Madre Tierra”, asegura.
Con el mismo entusiasmo y coherencia que transmite a sus alumnos desde hace treinta años, Malagón se expresa con la claridad de quien sabe que el cielo del que habla es tan real como la nobleza de los materiales de que está hecha la Escuela. De los valores eternos que en ella cultiva, esparce semillas en cada conferencia que ofrece, igual que en cada una de sus respuestas.


Fundación Ananta: La Pedagogía Waldorf parece dar vigencia al poeta griego Píndaro (S. VI a.C) en su sentencia “llega a ser lo que eres”.
Antonio Malagón: Nuestra obligación como maestros es abrir puertas para que el niño pueda desplegar las fuerzas que trae, sus talentos individuales y genuinos, para que los aporte en el futuro a la sociedad, a la humanidad. Se trata de poner sus capacidades anímicas al servicio de la expresión de su individualidad. Así que no lo podemos encajonar, al contrario; nuestra tarea es trabajar los receptáculos para que se exprese ese potencial único que tiene que llegar a ser. Es el genio que cada uno lleva dentro; es encontrar sus capacidades, y no las que los padres o maestros quieran que tengan. Es fundamental saber acompañarlos y saber entender qué demandan con cada comportamiento, para enseñarles a discernir, poniéndoles los límites necesarios, para conformar su camino hacia la libertad.


FA: ¿Una recomendación para los padres durante la primera infancia?
AM: Los padres han de reaprender cómo cuidar a un niño con los ritmos de vida naturales, algo que nuestros abuelos sabían de una forma intuitiva, y que ahora se ha perdido con el lío y la prisa del mundo de los adultos. Se trata de cuidar, en primer lugar el cuerpo, y luego toda la trinidad que somos: el cuerpo, instrumento del alma, y el alma, receptáculo de la propia individualidad, del yo.


FA: De entrada entonces, el cuerpo. ¿Lo primero es respirar…?
AM: Así es. Aprender a relacionarse con el mundo en una ida-vuelta, en actividades expansivas y de concentración, ayuda a conformar incluso sus pulmones. Todo está pensado para que el cuerpo construya una capacidad neurosensorial fuerte, perceptiva, con juguetes tomados de la naturaleza, que está a nuestra disposición para reconocerla y amarla. Lo neurosensorial, la integración sensorial determinará su pensar, mientras que en su capacidad rítmica se asentará su sentir, y en su parte metabólica y motora descansará su fuerza de voluntad.


FA: ¿Por qué es tan importante el contacto con la naturaleza?
AM: Durante los primeros siete años de vida, el niño debe sentirse como en un invernadero anímico y en un entorno cuidado, y no en un sistema de exigencias verbales e intelectuales. Para que llegue a tener una creatividad con corazón, la primera infancia ha de estar en relación correcta con la Creación, que -con su bondad y entrega que trae del cielo- es la relación con lo divino. En lugar de amonestación sin límites, el niño ha de percibir la coherencia del adulto junto a la veneración, asombro y respeto total a su ser. Eso genera una gran fuerza para la vida. Han de sentir lo sagrado, la atención a todas las cosas importantes. Por ejemplo, la comida requiere nuestra atención total, lo que incluye, sobre todo, nuestra actitud interior, para que sea realmente nutritiva.


FA: ¿Qué efectos tienen la fantasía y la imaginación?
AM: La fantasía y la imaginación son el tema central hasta los siete años. Sin eso, cuando sea adulto, su pensar será seco, no será un pensar en posibilidades, no será creativo. La asignatura para desarrollarlo es “el juego libre”, con troncos, piñas, piedras, conchas, lanas; tocar la tierra, las sustancias naturales, que las reconozcan... y disfrazarse, imitar a los adultos en sus quehaceres. Imitando, aprenden nada menos que a erguirse y andar, todo un doctorado. Si no tienen adultos que caminen erguidos, se tuercen y no llegar a adquirir la dignidad de la verticalidad. Igualmente, por imitación aprenden a hablar y a pensar.


FA: “Tocar la tierra…”: el tacto tiene un protagonismo inmenso entonces.
AM: De hecho, a través del juego los niños desarrollan el tacto, y ese tacto se convertirá luego en creatividad y tacto de corazón y, a su vez, en el mayor arte: el arte social. Este arte se aprende inclinándose hacia la tierra, sintiéndola, transformándola… y no se puede aprender de otra manera. Cuando esto no ha ocurrido se tienen que imponer las normas sociales, los convencionalismos del comportamiento cortés…, pero lo importante es que en la primera infancia se haya integrado el respeto a todo. Tacto, equilibrio, movimiento y bienestar constituyen la base para el desarrollo posterior como seres humanos espirituales y conscientes.


FA: ¿Qué deben percibir de los adultos a partir de los siete años?
AM: Esa atención a la creación, esa coherencia –consigo mismos-, esa veneración y ese agradecimiento de los adultos en la primera infancia, sirven para desarrollar en la etapa escolar el amor hacia el resto del mundo. Pero para eso hace falta que los adultos les trasmitamos lo que acontece con entusiasmo y expectación. Los maestros y los padres han de transmitir esperanza; eso deja un poso de ánimo permanente para toda la vida, colocándoles en la disposición positiva necesaria para superar los obstáculos que encuentren cuando sean adultos. Y la mejor manera de transmitir amor hacia el resto del mundo es hacerlo sin sentimentalismos, simplemente al trasladar el conocimiento de las asignaturas con el entusiasmo del que acaba de descubrirlo. Por ejemplo al impartirles botánica, mineralogía, o historia. Cuando miras con alegría e interés sano algo, terminas amándolo, y eso, después de la pubertad, se transforma en una correcta disposición y acción para con el mundo.


FA: ¿La solidaridad surge espontáneamente por ese camino?
AM: Eso es. De igual forma que el asombro y la veneración se transforman en amor, el amor se transforma en deber para con el mundo. Las fuerzas de solidaridad no pueden generarse con sermones y amonestaciones, tienen que brotar de él, desde su alma, generadas en sí mismo y con el ejemplo de los adultos. Hoy, por ejemplo, a los adultos les da vergüenza rezar delante de los niños.


FA: ¿Cuál es la importancia de la oración?
AM: Con la postura del cuerpo y la compostura del alma adecuadas, la oración se convierte en una vivencia auténtica; en este colegio recitamos cada mañana en las clases, con reverencia verdadera, unos versos que hasta los doce años hacen alusión a la relación entre el cielo y la tierra, y que a partir de esa edad y hasta el bachillerato están orientados a buscar el equilibrio entre el mundo exterior y el mundo interior. Con la actitud adecuada, la oración forma unos maravillosos “tapices” alrededor de la clase y se crea el mejor ambiente para la educación, que parte siempre del encuentro humano entre el maestro y el alumno.


FA: ¿Se entiende bien que haya una asignatura de “Ética cristiana”?
AM: Es nuestra asignatura de Educación en Valores, cargada de sentido común y es la vivencia para una verdadera salud social. El fundamento de la Pedagogía Waldorf es cristiano, pero no confesional. En este colegio hay padres de múltiples religiones y filosofías: mormones, judíos, islámicos, protestantes, católicos, budistas, agnósticos, ateos… Pero si en la familia cultivan los actos rituales de sus culturas, fomentan sentimientos de coherencia importantes en el desarrollo de cualquier niño. Por eso, la educación religiosa confesional de cada familia debe “impartirse” en casa y, desde la escuela, la apoyamos. Pero en el colegio, igual que trabajamos la educación científica a primera hora de la mañana y la artística en una segunda franja horaria, al final de la mañana vemos lo religioso. Lo religioso marca lo volitivo, porque en la voluntad están los impulsos del destino. Y en esa franja horaria están las asignaturas conocidas como trabajos manuales, que tienen que ver con religarse a la tierra: horticultura, talla de madera, de cobre y de piedra; trabajos con lana, zapatería, corte y confección...


FA: ¿Qué tiene que ver la religión con los trabajos manuales?
AM: Transformar la materia es nuestra tarea divina. Es dar a la materia la dignidad de lo humano y ponerla a nuestro servicio pero con el debido respeto. La educación espiritual, de todos modos, está presente en toda la enseñanza del colegio, y la asignatura de Ética Cristiana la damos los maestros.


FA: ¿Cuál es el enfoque de la educación religiosa?
AM: Sirve para descubrir lo que se oculta detrás de la apariencia, para ofrecer al alumno las fuerzas con las que desvelar por sí mismo la trascendencia de la vida. Se empieza por los cuentos de los hermanos Grimm, para crear espacios interiores. Los cuentos populares siempre hablan de aspectos del ser humano y reflejan un tiempo sin tiempo donde se alude a la unidad.
Luego, en segundo curso se trata la dualidad: fábulas y leyendas. Tanto el animal interno que sujetamos, como la superación de pruebas, como San Jorge venciendo al dragón... o acercarnos a la vivencia compasiva en las leyendas de San Francisco.
El tercer curso de Primaria, cuando el niño tiene nueve años y se siente encarcelado en su individualidad, encarnado, amaneciendo a la pre-pubertad, hay que presentarles la historia de un pueblo, el pueblo hebreo, la Biblia desde el Génesis a los Macabeos, que es la imagen de un pueblo-yo en muchos individuos.

En cuarto, vamos a la mitología céltica, nórdica, germanica, se aprenden runas... Así que hacemos un camino desde la unidad a la dualidad y a la trinidad, y luego, el caos, el mundo de estos locos nórdicos…
En quinto, es toda una recapitulación del último arco cultural, empezando por la Atlántida –que nos lo revela Platón en el Timeo-, Finisterre, Irlanda... Mientras la Atlántida se hundía, Manú, el gran guía, se llevó a los que pudo caminando hasta el desierto del Gobi, que era entonces una grandísima floresta, y desde allí parten luego todas las culturas: La Antigua India, donde la creación toda es unidad. Luego, Persia, con la dualidad de Ormuz y Ahriman -el bien y el mal, la luz y la oscuridad-, y los sacerdotes adoradores del sol. En todas las culturas siempre se mira al sol, al Cristo solar, en todas hay reverencia al sol que da la vida, pues presentían la bajada del Cristo a la tierra. De una manera o de otra están Hermes, Apolo..., que son los anuncios.
Después llegamos a Mesopotamia, a la gran Asiria y Babilonia, con una epopeya que se conoce poco, la leyenda de Gilgamesh y Enkidu, en la que se encuentran el hombre divino y el hombre humano y se hacen amigos. Uno es velludo y está con las fieras, y el otro es un hombre cultivado, un dios: luchan, se abrazan y hacen juntos un camino para luchar contra el monstruo Utnapistim y salvar a su ciudad, Ur. Muere Enkidu y Gilgamesh llora la muerte de su amigo, tras no poderlo resucitar. Es la primera vez en la historia que se toma conciencia de la muerte. Después está la cultura de Egipto, con la trinidad: Isis, Osiris, Orus, y, finalmente, la mitología griega, con dioses un poco humanos, que hasta se hacen fechorías. Pero ese es un camino largo de la evolución de la conciencia que transcurre desde el pensamiento mítico al pensamiento filosófico. La conclusión fue la lógica, base de nuestro pensar de hoy… y que se transmite a los niños desde las historias de Alejandro el Grande y su maestro Aristóteles...

A partir de la sexta clase de Educación Primaria se tratan los Evangelios, biografías de personajes interesantes de la historia que, desde un impulso individual, desde la fuerza de los talentos de su ser que quiere llegar a ser, despliega un impulso social extraordinario. Por ejemplo, Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que tras una experiencia crucial, de encrucijada, cambia el rumbo de su vida e intuye fuertemente su “proyecto de vida”, su dimensión social. También se abordan los diversos aspectos del desarrollo de la personalidad de los muchachos y muchachas y se trabaja con ONGs, como Solidarios para el Desarrollo, Amnistía Internacional, ACNUR, Movimiento contra la Intolerancia. Pero un tema central de esta clase es el estudio comparado de las cuatro grandes religiones: Hinduismo-Budismo, Judaísmo, Cristianismo e Islamismo, visitando sus tempos en Madrid y hablando con sus representantes.


FA: ¿Cuándo aparece el destino, la tarea de vida?
AM: En el sexto año, enmarcado en la historia de Roma, en la asignatura de Ética Cristiana, se abordan el hecho crístico, la encarnación del Verbo Divino, las parábolas, las curaciones, las biografías de los grandes: San Pedro, Santiago, San Juan y San Pablo. San Pablo es importantísimo porque representa el “zurriagazo interior”, la vivencia fundamental para que la vida tenga sentido. El camino de Damasco lo tenemos que hacer todos… A partir de ahí es donde colocamos las biografías que los personajes que han encontrado su misión, las ONGs y las charlas de voluntarios para que puedan descubrir dentro de ellos su propio potencial que quiere desplegarse.


FA: Parece un viaje por el tiempo y a través de uno mismo.
AM: Con estas historias entran, efectivamente, en la asunción de su propia evolución –que es la evolución de la conciencia de la humanidad- les ayudas a que entren en la vivencia del tiempo histórico con una presencia increíble. Muchos de los trastornos que tenemos los adultos vienen de no haber aprendido a encontrarnos en la corriente del devenir. Nuestro ir y venir desenfrenado, con prisas, sin tiempo, nos impide encontrar nuestro “tiempo interior” que siempre ha constituido y constituye el punto de anclaje fundamental para el equilibrio vital. Estamos en un momento increíble: un largo camino desde la conciencia mítica, a la filosófica, a la científica y, ahora, a la técnica más sofisticada y terrible. Justo ahora, tenemos la posibilidad de encontrar la libertad pero por nosotros mismos. Y para descubrirnos -y ayudar al joven a descubrir sus impulsos verdaderos- necesitamos meternos en todo ese barro de la historia pero buscando los ideales con los que uno pueda identificarse. Sin pasado no se puede vivir el ahora ni lanzarse hacia el futuro. Sí, estamos dándoles a los alumnos la posibilidad de lanzar su jabalina, de cumplir su destino.


FA: ¿Estamos realmente en un momento evolutivo especial?
AM: Sin duda. El año pasado, trabajamos tres o cuatro semanas sobre la película “Y tú qué sabes”, haciéndonos preguntas, debatiendo... Hemos comprobado que los adolescentes tienen una posición de jabalina, de entrever la meta y de poder lanzarla ellos mismos, cada uno... Hace veinte años nadie habría entendido esa película. Todo indica que en nuestra época se está abriendo una gran ventana y que con una pedagogía abierta fomentamos lo mejor para nuestros alumnos.


FA: Parece importantísima la curiosidad
AM: Una de las principales tareas del pedagogo es abrir preguntas, que vayan recociéndose dentro y se transformen en intenciones, en impulsos, en desarrollo. Hay que acoger las preguntas, reconocer la chispa que hay en ellas, y apoyar la curiosidad sana en un sentido verdadero, reverente, hacia el misterio. Todo eso es lo que luego conforma sus propios criterios, que les harán discernir el camino, la opción óptima en situaciones confusas. Se trata de cultivar la confianza en su propia voz interior.


FA: ¿Y la creatividad, en qué repercute?
AM: Cuando les das un trozo grande de madera, por ejemplo, para que saquen lo que hay dentro, comienza un movimiento en su interior, una lucha consigo mismos y con su temperamento; sienten el “temblor artístico” por expresar-se de verdad y desarrollan una sensibilidad exquisita hacia la materia y un conocimiento de sí mismos. Y comprueban que cada cosa que hacen reverbera en la totalidad. Luego, cuando sean adultos y se encuentren ante un problema, sabrán enfocarlo desde diferentes lados y no mirar de forma lineal. Por su parte, el trabajo con el cobre, haciendo un cuenco a base de calor con el soplete y de golpecitos –pasando la materia de la plancha plana a lo cóncavo-, permite al adolescente objetivar su “cuenco interior” en formación. Otro ejemplo, el trabajo con máscaras, en segundo de secundaria, es benéfico y una gran ayuda en la búsqueda de su identidad.


FA: ¿Qué función tienen los ritos?
AM: Con ellos se celebran las fiestas de todos los tiempos, como solsticios y equinoccios, las estaciones, los acontecimientos cósmicos, a los que hemos dado la vestimenta de nuestra cultura. Así nos unimos al discurrir cósmico y recogemos la herencia cultural humana imprescindible para el propio desarrollo. En el colegio acabamos de tener la fiesta de la cosecha con actividades propias: una sopa riquísima de hortalizas hecha por los niños en la Escuela Infantil, han pisado uva... Es una fiesta unida a la celebración de San Miguel –Patrón de nuestro Colegio y de Las Rozas-, que representa un impulso luminoso para la humanidad del futuro: significa la valentía, el coraje, la fortaleza del hierro de su espada, enfrentarse al dragón, sujetarlo y caminar mirando la meta. Con los alumnos hacemos “pruebas de valor”. Con los pequeños se hacen juegos de equilibrio, de pasar por túneles oscuros, de saltar; con los de Primaria, muchas pruebas difíciles en el gimnasio, y con los de Secundaria se acude a la residencia de ancianos Reina Sofía de La Rozas o se va a los centros de discapacitados Waldorf de Pozuelo o de Villalba para convivir con los residentes.

Y en noviembre, hacemos la fiesta del farol con las familias de la Escuela Infantil y de las tres primeras clases de Primaria, coincidiendo con San Martín. Con farolillos confeccionados por los mismos niños se camina al anochecer en el jardín del Colegio, bajo las estrellas, tras oir la preciosa leyenda de San Martín. Se trata de acercarnos a la vivencia de que el Sol se va alejando, y hay que encender la luz interior hasta que se anuncie otra vez en la Navidad, el nacimiento del Cristo-Sol.


FA: ¿Cómo se celebra la Navidad ?
AM: Con actividades que rescatan todo su profundo significado, como los saludos de Adviento en los que participa todo el colegio: los cuatro lunes, al comenzar el colegio, a las 8,30 horas, nos reunimos todos los maestros y alumnos en el salón de actos y un maestro cuenta el cuento de los ángeles que van bajando cada domingo de adviento -azul, rojo, blanco y violeta-, dando un impulso a la humanidad y anunciando la llegada del Cristo. Cantamos villancicos y nos vamos a las clases a seguir el trabajo.
Se representan además tres Autos de Navidad por maestros, padres y antiguos alumnos: el Auto del Paraíso, el de la Adoración de los Pastores y el Auto de los Reyes Magos. Se trata de unos textos que recuperó Steiner con un filólogo alemán en una isla del Danubio y que conservan las imágenes purísimas de la Navidad en las que se respeta estrictamente el Evangelio, sin ninguna mojigatería ni barniz confesional. Las representamos en el colegio para alumnos y familias y en la residencia de ancianos de Las Rozas. Todo eso nos prepara interiormente para la vivenciar y celebrar la Navidad.


FA: Tenéis fama de ser contrarios a las nuevas tecnologías
AM: Pedimos a los padres que protejan a sus hijos de estar delante de la televisión por costumbre. Cualquier persona con sentido común puede evaluar lo que puede aportar la Televisión a los pequeños. Igual pasa con el ordenador, que puede ser una herramienta para el trabajo –y depende de la edad, claro- o una ventana a “paisajes indeseables”. Los padres tienen que tomarse en serio como “administrar” el uso familiar de esos aparatos. Hoy día ya hay graves patologías derivadas de la adicción al ordenador, a Internet y a los juegos. En el colegio, se introduce en Educación Secundaria, a partir de la asignatura de tecnología y electrónica, en el momento en que pueden cuestionar todos los elementos. Hay que recordar que la tecnología comenzó en el homo habilis.


FA: ¿Qué habilidades conviene conocer primero?
AM: Las actividades manuales se colocan en el currículo Waldorf atendiendo el momento evolutivo del alumno: por ejemplo, se comienza con el proceso de la lana –desde el vellón al tejido-, cultivar la tierra, costura, ganchillo, punto de cruz... Con catorce años se les enseña a hacer patrones para hacer sus trajes para el teatro; zapatillas, cuencos de madera, el proceso hasta la máscara (dibujarla, barro, madera, papel maché...), y otras artesanías antes de llegar a la electrónica, cuando empiezan a ver las tripas a los ordenadores y a manejarlos. Naturalmente, como “mobiliario” corriente de cada casa, ya lo conocen y hasta lo han utilizado para buscar información sobre las asignaturas, nunca para presentar trabajos que siempre deben venir escritos a mano e ilustrados por los alumnos.


FA: Muchas cosas más importantes que los ordenadores de cara a la vida adulta...
AM: Sin duda. Lo básico y previo en el niño pequeño es el juego. El juego libre es “jugar a hacer –y a sentir- como los adultos” pero compartiendo, cediendo el conocimiento y agradeciendo el que reciben. El juego es al niño lo que el trabajo al adulto. Cultivando la entrega y el interés del niño en el juego con sentido, crearemos la capacidad de entrega al trabajo bien hecho que, como adulto, necesitará. Todo parte de la primera infancia, y el futuro se fundamente en los seis primeros años de su vida; ahí es donde se colocan realmente los impulsos para un actuar justo, consciente, social, solidario... Y todos los juegos populares tienen una sabiduría grandísima, algunos toman en cuenta el movimiento de las estrellas, son juegos inspirados.


FA: ¿Alguna práctica concreta para imbuirles los mejores valores?
AM: Hay alicientes mucho más interesantes que las notas y otros látigos. Por ejemplo, lucir un trabajo y saber que todos van a lucirse, y hacer ver algo bonito y bueno de todos los trabajos -porque es verdad que todos lo tienen-; o invitar a ayudarse entre compañeros y que sea un éxito común... entre ellos se ensalzan luego los méritos. También es interesante invitar a que, cuando les guste un trabajo ajeno, feliciten al autor con palabras, abrazos o palmadas... porque en el gesto se expresa el alma... O cambiar reglas en los juegos hasta hacer un juego móvil, y donde todos cooperen.


FA: Es todo un compromiso, ¿propones alguna disciplina a los maestros?
AM: Una ayuda enorme para mejorar nuestro trabajo en el aula es la revisión diaria, la autoobservación de lo que has vivido en el día, es una higiene para el alma, porque se deshace el día en lo lineal y queda sólo la sustancia. Después de limpiar, las imágenes que quedan pierden todas las aristas y todo lo que te ha distraído de la esencia, y se llega al “despertar”. Ese recuerdo, en el estado adecuado de quietud, ya no te muestra la impertinencia, el reto, la propia impotencia... sino que ves en transparencia, ves al ser, ves las cosas sin que te las enturbie la apariencia. Si lo hiciéramos todos, sería la salud mental del mundo. Visionar las vivencias del día es una higiene fundamental que fortalece la disposición anímica para corregir y compensar al día siguiente lo actos acontecidos. Es una fuente de inspiración educativa extraordinaria y sugiere al día siguiente muchos “actos pedagógicos y didácticos” acordes con la realidad de los alumnos.


FA: ¿Qué carencias detectas en el profesorado “oficial”?
AM: El noventa por ciento de los maestros y profesores que acuden a los cursos de formación que organizamos en el Centro de Formación de Pedagogía Waldorf de Madrid o a los Cursos Postgrados de Pedagogía Waldorf que organizamos en el Centro Universitario La Salle, provienen de la enseñanza pública y privada, y vienen porque tienen sequía en el alma y les falta la fuerza para ponerse con dignidad delante de los niños. Necesitan otra postura interior. En el fondo quieren hacer los cursos porque intuyen o son conscientes que “legitimarse para educar” pasa por entrar en nuevos procesos de aprendizaje y por emprender un camino interior. Esta disposición de seguir aprendiendo siempre es la idónea para un maestro… y para todo ser humano, claro. El otro diez por ciento de los participantes son padres y madres que quieren formarse como “educadores de sus hijos” y otras personas interesadas en la educación de la juventud.

Un maestro que se conforme con ver delante de sí lo físico, está haciéndose tal fraude a su interior, se está engañando de tal manera… En realidad hacen estos cursos de Pedagogía Waldorf porque se han dado cuenta que para “profesar” su “sagrado oficio de educador” necesitan acercarse al lado trascendente de la realidad. Necesitan una orientación sobre todos los aspectos de la vida, visible e invisible, del ser humano; del destino, de lo potencial que está en el niño y que tiene que llegar a desarrollarse. Porque sabe en el fondo que, si no, los estamos machacando y también nos estamos haciendo daño a nosotros mismos.
En estos cursos se profundiza en la metodología Waldorf y en la didáctica creativa.


FA: En lo formal, sería importante modificar pequeños gestos...
AM: Los pequeños gestos tienen una importancia absoluta. Aquí, cada día, el maestro tutor –el mismo durante ocho años: de los seis a los catorce- saluda personalmente a cada alumno dándole la mano, llamándole por su nombre, mirándole a los ojos. Es sólo un pequeño gesto, pero importantísimo, que les coloca además una envoltura anímica para afrontar el día. Pase lo que pase en su casa, en esa época de terremotos familiares, su maestro le espera cada mañana con la mano tendida, como quien dice: “Adelante, comienza un día nuevo”.

Fuera llueve a mares. Descarga el otoño el agua que ahorró el verano, y todo invita a guarecerse eternamente, junto a mil y una historias de amor incondicional, bajo el manto de sabiduría de este maestro.


(1) La pedagogía Waldorf fue creada en 1919 en Stuttgart (Alemania) por el filósofo Rudolf Steiner. Las Escuelas Waldorf son centros homologados donde se ofrecen los programas de enseñanza de cada país pero con una educación artística y artesanal integrada. Se fundamentan en tres pilares: el conocimiento profundo del niño –del ser humano en evolución- el desarrollo interior del profesorado y la colaboración familia-escuela. Tras 87 años de experiencia, hoy existen más de 2.000 centros escolares de todos los niveles educativos, 400 centros de Educación especial y 92 Institutos de Formación del Profesorado vinculados a Universidades o acreditados por Ministerios de Educación en más de 80 países de todo el mundo. Más información en:
Escuela Libre Micael-Waldorf, de las Rozas de Madrid: www.escuelamicael.com
Centro de Formación de Pedagogía Waldorf de Madrid: www.centrowaldorf.com
Asociación de Centros Educativos Waldorf de España: www.colegioswaldorf.com


La Redacción
Fundación Ananta

 

Gangchen Rimpoché:Lama sanador y mensajero de paz (18-10-06)

Ojos de niño y cuerpo de guerrero, sólo la barba que hace colgar de su ancho mentón pareciera delatar algo del sabio que lleva dentro. Gangchen es un lama terapeuta tibetano que trabaja en Occidente desde 1984.
Emplea la vida en curar y a aliviar el sufrimiento físico y mental de quienes se cruzan en su camino. Su puerta siempre está abierta a quien padezca o busque sabiduría.



Pero además este lama de mirada entusiasta y perenne sonrisa es un incansable activista por la paz. Recorre anualmente más de cien mil kilómetros compartiendo sus reflexiones sobre el tema. Viaja de una esquina a otra del globo con la esperanza en los labios y con su maleta llena de propuestas conciliadoras para el tercer milenio traducidas a los más diferentes idiomas. Su sistema “autodesarrollo y manejo de la paz” está basado en las enseñanzas de Buda, de hace 2500 años, sin embargo no se ve limitado por este legado.

Ha creado numerosos centros espirituales por todo el mundo. En 1992 instituyó la Fundación T.Y.S. Ganchen para la paz. Su sección española fue legalizada en 1993. Parten del universal argumento de que la paz de fuera sólo llegara cuando primero la hayamos alumbrado dentro. Promoviendo esta sencilla filosofía funcionan en nuestro país dos activos grupos en Madrid y Almería


Azarosa vida
Al día de hoy goza de múltiples reconocimientos. No en balde se aplicó desde bien pequeño. A los dos años ya descubrieron en él cierto brillo de santidad y le comenzaron a preparar para ejercer la labor que ahora le ocupa. Fue reconocido como la reencarnación de un gran yogui descendiente espiritual de un largo linaje de sanadores.

Sus estudios fueron interrumpidos con la invasión china de 1959, siendo enviado a una escuela de agricultura y posteriormente a su provincia natal a trabajar como agricultor. Su fama le acarreó dos años de trabajos forzados, hasta que un alto funcionario chino le ayudó a salir de la cárcel como agradecimiento por haber curado a su mujer.
En 1982 es invitado a venir por primera vez a Occidente. Entonces comienza su infatigable peregrinaje de entrevistas, retiros, cursos... por Europa y América. Tiene su centro de operaciones en los Alpes italianos y está reconstruyendo en Tíbet el monasterio que lleva su nombre y que fue destruido por los chinos. A menudo viene a España invitado por los miembros de su Fundación.

Cuando consigue unos dólares vuelve a su país natal. Allí desembarca en las montañas de la provincia de Tsang con unas furgonetas llena de útiles y de alimentos para la humilde gente de las aldeas de esta región donde también se ubica su monasterio. Además de médico tradicional, de activista por la paz, Lama Ganchen es también un genial estratega. Es el único lama que las autoridades chinas consienten en el territorio ocupado del Tíbet. Es muy probable que hasta propias autoridades ocupantes sucumban ante la florida artillería de su sonrisa.

Además de ayuda material Lama Ganchen les ha regalado a sus paisanos un sueño. Ha puesto agua a la puertas de sus casas. La ha bajado de las altas montañas y acercado a las poblaciones mediante un sistema de conducción que ha logrado financiar en sus giras a lo largo y ancho del mundo.

Aprovechando el Encuentro Internacional por la paz que su Fundación ha organizado recientemente en Madrid, hemos acordado cita con Lama Ganchen en el domicilio particular de una de sus seguidoras. Hemos de hacer cola junto a numerosas personas que acuden a él en busca de consejo interno. La espera no es en balde. En su afable y casi explosivo saludo percibimos ya algo de ese cálido mensaje que pregona por doquier. Se ajusta a lo que predica. Ya me habían prevenido: una amabilidad de potentes abrazos forma parte de su habitual protocolo.

“No hay caminos para la paz, la paz es el camino” ¿cómo y dónde iniciamos el peregrinaje?
No dejes que te contaminen los pesares y la enfermedad, sino la alegría y la risa. Ahí comienza tu peregrinaje. La paz interior es portadora de todas las bendiciones sagradas. La podemos alcanzar desterrando los enfados que experimentamos en nuestra propia mente. Tenemos un fuerte hábito de enfadarnos, pero si acumulamos energía positiva, lentamente la energía del enfado se va debilitando.

La vida nos trae sonrisas, pero también desatinos. A veces nos asalta la ira y la paz se desvanece...
La paz es nuestra naturaleza pura original, es como un puro cristal, pero esa pureza con el tiempo se ha ido ensuciando con las emociones negativas y no pacíficas. Si te asalta una emoción negativa para con alguien, entona un “mantram” (Nos propone el popular : “Om muni muni maha muni shaya muni soha”) y dedica la energía positiva generada para el bienestar de la persona que te está perjudicando.

¿A qué se debe ese poder milagroso de su método de autocuración?
Se trata de una práctica de purificación de los “chacras” (centros sutiles de energía). Mediante su ejercicio ordenado podemos mitigar los sufrimientos del cuerpo y de la mente. Combina curación y relajación para quienes están cansados de sufrir en el “samsara” (rueda de encarnaciones). Partimos de un punto de vista holístico en el que todo está interconectado. Uno se trata a uno mismo de una forma integral.

¿Por qué se ha revelado en nuestros días todo este conocimiento hasta ahora oculto?
Ha sonado la hora de hacer partícipe a los demás de los secretos y tesoros que alberga cada pueblo. Tradicionalmente las enseñanzas tántricas conllevan la toma de un compromiso en su práctica, sin embargo hemos comprendido la urgencia de estos tiempos de cambios y grandes crisis. Al día de hoy estamos facilitando estos conocimientos secretos de forma pública sin los compromisos habituales.

¿Cuál es el mayor reclamo que alberga el budismo para que tantos occidentales llamen a sus puertas?
La no-violencia actúa como el máximo atractivo por el que muchas personas en Europa y América se interesan por el budismo. En un mundo en el que prevalece un gran culto por la violencia, hay mucha gente que no se encuentra cómoda y feliz. El budismo les ofrece remanso de paz.

¿No es el tiempo de una religión unificada que supere las divisiones del pasado?
Precisamente el objetivo de la paz que perseguimos es el de reunir a unos credos y otros. La unión interna es condición para la paz externa. Llevamos ya tiempo en esta tarea.

Echemos una rápida mirada a esa Europa que se ha convertido desde hace ya casi veinte años en su segundo hogar...
Aquí disfrutamos de grandes avances tecnológicos, sin embargo en sus altas montañas he contemplado hermosos lagos cuya agua no podíamos beber. Aquí se ha perdido el contacto con la tierra y con los demás elementos como son el viento, el agua, el fuego... Deberíamos de poner más energía en aprender a vivir en armonía con el entorno.


“Hagamos las paces con todos y con todo”, he ahí la medicina del “Lama sanador”, como también es conocido popularmente, la receta de este corpulento hombre que si mantuviera apagada su sonrisa parecería ser persona de pocos amigos. Sin embargo ha dedicado toda su vida a ayudar a trasformar la vida del agitado siglo XX en una vida más imbuida de amor y de plenitud espiritual.
Antes de despedirnos nos muestra los hitos de su peregrinaje por la paz. Es un álbum donde aparece con los estadistas y máximos mandatarios religiosos de los últimos veinte años. A todos les ha llevado la misma “fantasía”, cada día más real, de un mundo diferente.
Parece decidido a perseverar en esa vida de constante trajino, de movilización de las fuerzas espirituales constructivas con el fin de sanar el mundo y a la vez sanarnos a nosotros mismos. A la vera de la mesilla que sostiene nuestros papeles se encuentran sus grandes maletas. La sesión de fotos es corta y sin protocolo. Un coche saldrá en breve raudo hacia Barajas. Al Lama sanador le aguarda un nuevo destino.

La Redacción
Fundación Ananta

 

Eros, el Amor, es la fuerza que cohesiona la Tierra con el Cielo (9-10-06)

Bernardo Souvirón fabrica con los mitos sólidos argumentos a favor de la paz

Además de estudioso y profundo conocedor del mundo clásico, el profesor Souvirón exhibe una pasión por tan inabarcable cultura que resulta contagiosa. Una vez por semana coge de noche la moto y corre casi 100 kilómetros hasta un micrófono –de RNE- desde el que fascina a noctámbulos de toda España con historias y mitos de la antigüedad.



Y se afana en dar a los arquetipos el lugar que les corresponde, lejos de las interpretaciones mil veces banalizadas: “Eros, ese dios con modos de niño travieso, es el amor puro, la fuerza capaz de cohesionar el Cielo con la Tierra”.

Desde su cátedra comparte también con los jóvenes esa pasión. Hablando con él se adivina el fervor que debe despertar en sus alumnos del Instituto, a quienes -cuando han dominado las declinaciones griegas- enrola en un velero por el Mediterráneo para poner luz y horizonte a sus lecciones.
Nos recibe en su casa del Espinar en Segovia. Itaca es el nombre de ese refugio de estética y armonía clásicas. Pero Bernardo Souvirón no está anclado en el ensueño legendario un mundo grecorromano; nuestro ilustrado Ulises navega con destreza en los mares de estos días. Es consciente de sus tormentas y acantilados, pero su proa, Pandora al timón, no deja de apuntar a la playa de la Esperanza.

Estudiaba para Ingeniero Náutico cuando la lectura de la Ilíada le hizo abandonar fórmulas y números y abrazar el estudio de las lenguas clásicas. No ha acallado en su interior el sonido de las olas y sale a navegar en cuanto Homero y las clases se lo permiten.

Su última y reciente obra, “Hijos de Homero” (Alianza Editorial), ha trascendido el entorno puramente académico y ha sido muy bien acogida en ambientes pacifistas por el argumento que defiende: la sociedad minoica era una pacífica civilización matriarcal, muy avanzada en el ámbito del Mediterráneo, hasta que las sucesivas invasiones bélicas de origen indoeuropeo, originaron lo que hoy conocemos como la Grecia Antigua.

A lo largo de una tarde inolvidable, sellada con la lectura casi devota de unos versos de Arquíloco, Souvirón desgrana las enseñanzas que se desprenden de un sinfín de mitos, demoledoras para el concepto femenino casi siempre, por causa de los intereses masculinos y guerreros, empeñados en devaluar la capacidad de las mujeres.

En su revisión de los mitos, comenta al respecto y en un tono próximo al reproche que la historia mitológica ha transmitido siempre lo femenino como el origen de las sombras, empezando por Pandora, a quien la leyenda atribuye injustamente la responsabilidad de la existencia de todos los males del mundo por culpa de su curiosidad.

¿Qué prueba que en la antigua isla de Creta imperaba lo pacífico y lo femenino?
Sólo aparecen estatuillas de mujeres; no hay demostración de que hubiera reyes. Y el hombre no llevaba la voz cantante sino que tenía un papel secundario. Tal como revela su arte, los hombres eran los encargados de llevar las ofrendas, y las mujeres de oficiar las ceremonias.
Por otra parte, no había murallas, ni consta escena alguna de guerra en su arte; ni siquiera las escenas de toros eran combates sino meros juegos. En Creta había leyes, paz y una civilización de claro predominio matriarcal. La guerra como práctica organizada no existió hasta la llegada de los invasores aqueos, los primeros indoeuropeos. La preocupación de los cretenses no era que hubiera troneras y defensas, sino patios y claraboyas por donde corriera la luz… Por lo demás gozaban de sistemas avanzadísimos como el de las tuberías. En el segundo milenio antes de Cristo ya había conducción de agua caliente. Eso tira por tierra, además, que para que se produzca un avance tiene que haber una guerra. Y el Rey Minos fue el primero rey en impartir justicia, de ahí que una réplica de su trono decore el Tribunal de la Haya.

¿La conquista fue entonces “coser y cantar” para los aqueos?
Los aqueos encontraron los palacios sin protección alguna y conquistaron el territorio muy fácilmente. Ahora bien, para ganarse realmente a la población, no valían las armas de guerra, sino que necesitaron instrumentos más poderosos, como son los mitos. Con la utilización de los mitos, asentaron su pleno dominio y desterraron la civilización matriarcal.

¿Los mitos transmitieron las ideas más que los filósofos e intelectuales?
El mito es la televisión de antaño. Imágenes que se van quedando en una y otra generación. Ya todo el mundo sabe –o cree- que Helena fue la que provocó la guerra de Troya, y la gente llega a considerar los conflictos bélicos como algo natural, cuando en verdad es algo coyuntural y cultural. Hay mitos de todo tipo y a mí me interesan particularmente los que explican sucesos históricos; en general, ayudan a visualizar una explicación… la fantasía puede ser propia de Borges, pero no de Homero.

¿No hay en su obra una idealización excesiva de Alejandro?
Hasta la batalla de Maratón, Atenas no era nada. Entonces las autoridades democráticas atenienses decidieron liberar, sin conseguirlo, a las ciudades griegas de la amenaza persa. Tiempo después, Alejandro no sólo logró eso, sino que ganó todas las batallas y, al tiempo, acometió una labor civilizadora sin precedentes.
Pensó que la idea de la unión de griegos y bárbaros era posible. Sus conquistas no venían acompañadas de saqueos. Su propia tropa macedónica se extrañaba de su actitud. Alejandro Magno extendió una idea de igualitaria de la ciudadanía.
Sólo un botón de muestra del nivel humano de Alejandro: se pone de rodillas delante de la madre de su enemigo Darío. Tiene la humildad de reconocer aspectos más avanzados en la civilización de sus adversarios.

¿Platón, en cambio, no le resulta tan admirable?
Con el estudio de Platón se inició la línea de contención del pensamiento cristiano. La Iglesia Católica optó por Aristóteles y Platón, frente a Epicuro. Pitágoras, sin embargo, era todo un chamán.

¿Por qué la mitología puede ser útil en la evolución humana?
El conocimiento de nuestra parte mítica nos ayuda mucho. Se trata de darnos cuenta de dónde hemos vivido y qué hemos hecho.
La mentalidad democrática de Atenas se forjó en el teatro, más que en el ágora. En el teatro de Dionisos, en la ladera sur de la Acrópolis, la ciudadanía puede familiarizarse con la idea de democracia. En el teatro se toma conciencia del peligro de la espiral de la violencia… Lo importante del mito y del teatro es su capacidad para dar información de un modo muy directo y con mucha eficacia, más allá del logos.

Nos presenta unos dioses griegos muy de andar por casa…
En Grecia, los dioses son hijos de la Tierra. Existen un kháos un caos inicial, del que surgen “Gea” o “Gaia” (la Tierra) y “Uranos” (El cielo), además de una fuerza capaz de cohesionarlos: “Eros”, el Amor, que además se representa como un niño travieso... Sin Eros, es imposible que los elementos se unan; sin Eros es imposible evolucionar.

¿La Guerra es algo masculino, según la historia de Grecia?
La guerra en griego es un vocablo masculino. La denominación femenina de la guerra es una ironía de nuestra lengua. Son los hombres los que se embarcan en esa absurda aventura, y las guerras se abolirán más pronto que tarde, lo mismo que hemos abolido la pena de muerte. Las intervenciones militares que se disfrazan de intereses producen repulsión. Es de un cinismo insoportable la manera manipuladora en que se justifican las guerras.

¿Alcanzaremos una Alianza de civilizaciones?
En los países musulmanes hace falta una revolución francesa para poder separar los poderes político y religioso. Hay que apoyar a los países que han avanzado por un proceso laico porque es imprescindible separar las decisiones de uno y otro ámbito.

¿Hay modelo en el mundo clásico?
Hay muchos rasgos de gran avance de civilizaciones como la idea de la libertad y la individualidad. Ya Sócrates nos anuncia que todo era posible con la razón y la educación. El concepto neutro de la ley, In dubio pro reo, que aporta el derecho romano, ha llegado hasta nuestros días. Observamos también una idea cercana de los dioses con los cuales se podía charlar amigablemente, lo que contrasta con el “Dios” más lejano del cristianismo…

¿Todos los imperios no son iguales?
Encontramos un modelo de intervención civilizadora en Roma digno de tener en cuenta. Roma, a diferencia de Grecia, tuvo un modelo global. Las intervenciones de Roma en las provincias tenían dos fases. La primera era evidentemente militar, pero después estaba la intencionalidad civilizadora, de promoción de obras y equipamientos.

Souvirón, ¿relator o desmitificador de mitos?
Es interesante revisar los mitos y, en esa idea negativa de lo femenino, por ejemplo, destaca por su mensaje abrumador el de Antígona: Polinices y Eteocles acuerdan turnarse en el gobierno de la ciudad de Tebas. Pero Eteocles no devuelve el poder a Polinices. Este responde a la injusticia con la guerra. En el asalto a la ciudad, el destino hace que los dos hermanos coincidan y se maten entre sí. Su tío Creonte, hermano de Edipo, promulga un edicto por el que ordena que el cuerpo de Polinices se pudra fuera de las murallas de la ciudad y su alma vague errante. Entonces Antígona se enfrenta a una gran disyuntiva: hacer caso a la ley natural de enterrar a su hermano u obedecer la ley civil, humana, representada por Creonte. Opta por atender a lo que su interior le dicta en contra de las leyes del momento y eso le cuesta la vida: Antígona es castigada enterrada viva. Pese a tratarse de un castigo infligido a alguien que ha seguido un dictado más esencial; pese a tratarse de alguien que se ha sometido a una ley natural; el mito ha trasmitido una imagen de Antígona de una rebeldía desmedida, casi delirante.

También Helena ha pasado a la historia como la causante de la guerra de Troya…
Helena es el prototipo de mujer negativa… Eso es porque los mitos han estado al servicio de un poder masculino y violento, orientado a inculcar en el inconsciente colectivo ideas que le interesaban… como la supuesta necesidad de la guerra. Tienen una constante presencia de guerra y de violencia… La guerra no es la base del progreso,
en contra de lo que muchos nos quieren hacer creer.

Pero apareció Penélope… Todos esos arquetipos femeninos contrastan con el perfil de Penélope, la mujer pasiva y metida en casa, que espera veinte años a Ulises; la persona cuya fidelidad permite que el amor triunfe más allá de la guerra.

“…y, desde entonces, la Esperanza no nos ha dejado…”
La Esperanza es aún anterior y se corresponde con el mito de Pandora, que no se ha explicado bien: los dioses pidieron a Pandora que nunca abriese la caja que le habían entregado, pero un día, la curiosidad de Pandora pudo finalmente con ella y abrió la caja, liberando a todas las desgracias humanas: la vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la plaga, la tristeza, la pobreza, el crimen… Pandora cerró la caja justo antes de que la Esperanza también saliera, junto con todo lo que quedaba dentro, y el mundo vivió una época de desolación

Para Souviron no hay duda de que Pandora volvió a abrir la caja para liberar también a la Esperanza, que corrió hacia los hombres a decirles que no estaba todo perdido: “La Esperanza es lo que nos permite seguir viviendo”…“y desde entonces, no nos ha dejado”, asegura el profesor. Palabra de sabio.

La Redacción
Fundación Ananta
 

“Sólo si dejamos que los sentimientos negativos no aniden y nos abandonen, podrá entrar en nosotros el amor” (24-09-06)

Laura Esquivel nos revela el sentido profundo de su obra

Vestida de peripuesta señora, acorazada en su enorme abrigo oscuro, la "dama del incienso", tal como le llamaban sus amigos americanos, se dirigió a la mesa del hall del hotel barcelonés, donde habíamos concertado la cita. Por un instante pensamos que entre alarde de decoración, relojes midiendo el encuentro e incómoda distancia impuesta por los artificios de rigor, la entrevista quedaría lastrada por inevitable vanalidad.


Cuando se nos acercó Laura Esquivel sin cálido humo de incienso para anunciarla, con premeditada elegancia y paso entorpecido por enormes tacones, por un momento creímos que el encuentro con la escritora mexicana se limitaría a divagar sobre unas hojas de cilantro más arriba o más abajo en la receta del guacamole.


Pero su primera y desbordante sonrisa deshizo de golpe todos esos equivocados augurios. Frente a esos ojos empeñados en brillar bajo poblada cabellera, frente a esa mirada que vertía ternura y entusiasmo en generoso e igualado gramaje, enseguida supimos que nos serían susurradas nuevas recetas. La dama de negro intuyó nuestro interés por otros colores y proporciones y así fue como nos introdujo, más allá de la alquimia de los pucheros, en la alquimia profunda de la vida.

Con sus respuestas cada cual más encendidas, íbamos descubriendo en la popular escritora la escondida fórmula de quien por encima de tabúes y estereotipos, ha logrado aunar lo aparentemente opuesto. Nos confió esa valiente química de cocinar en el propio puchero ingredientes supuestamente irreconciliables: soledad y selva de asfalto, dolor y perdón, crisis y esperanza, tradición y nuevas tecnologías, tortitas y hamburguesa,... Todo ello a fuego lento, todo ello cocido con un humor insobornable. Con palabra dulce y la vez convencida y vigorosa, Laura Esquivel nos fue revelando secretos de esa alegre magia suya, magia creadora que día a día seduce a lectores, conquista fronteras y se traduce a nuevos idiomas.

- Su novela "La ley del amor", en CD; Laura Esquivel en cantidad de webs de Internet... ¿Qué tal casan revolución culinaria y revolución digital?
- No sólo se pueden compaginar, sino que se hacen complementarias. Evidentemente no todo el mundo usa los avances tecnológicos adecuadamente, pero la revolución digital conlleva evidentes ventajas. Nos da la posibilidad de permanecer en nuestra propia casa trabajando. Crea y nos regala además un tiempo para nosotros mismos que después podemos invertir donde queramos.

-¿Y revolución digital y revolución interior?
Hay que sacarle provecho a las nuevas tecnologías. De pronto no las entiendo, no sé como usarlas, pero eso es otra cosa. A mí no me dan miedo. Nosotros somos una generación de multimedia. Estos avances están omnipresentes. Sin embargo hemos de evitar olvidar esa parte espiritual, esa parte de nosotros mismos que no es materia. La cuestión está en cómo utilizar todos estos adelantos para que nos nutran el alma, para que ésta no se pierda y naufrague entre aparatos.

Los nuevos aparatos nos acercan una magia impresionante. Mismamente la fotografía, el hecho de que pueda quedar grabado en un papel un trozo de realidad es un hecho absolutamente misterioso. No alcanzo a entenderlo.

Yo trabajo con computadora pero siempre siento que no sé dónde está lo que escribo. Me da la sensación de que puede encontrarse como en el éter y que se puede perder. Así que a diario tengo que imprimir lo que redacto. Soy muy paranoica, tengo que verlo. ¿Si no, dónde está? La tecnología realza la magia de cuanto nos rodea, pero ha sido tan grande y rápido este desarrollo que a veces el alma no alcanza. La gente se está dando cuenta de que ha llegado el momento de recuperar su mundo íntimo, su mundo sagrado. Entonces es preciso detenernos un poco y darle tiempo a que esa alma nos pueda alcanzar y así juntos poder seguir. De lo contrario estamos perdidos.

Filosofía culinaria

- Aldea global, comercio global, mesa global... y sin embargo ¿porqué aún faltan platos a la mesa de todos?
Es realmente un pecado que haya gente que acumule y malgaste riqueza, mientras hay otros tantos que se mueren de hambre.

- ¿Ha digerido bien la humanidad el banquete de estos dos milenios?
Todavía hay errores que seguimos repitiendo sin alcanzar a comprenderlos. Según vamos adquiriendo conocimiento deberíamos también ganar en fortaleza interior, tolerancia... El mundo racional está orgulloso de los avances, pero al mismo tiempo no nos hemos librado de los "ismos" más absurdos: nacionalismo, puritanismo... Algo no está aún funcionando bien. El hombre no ha obtenido el bienestar y felicidad esperados.

- ¿Qué ingredientes no pueden faltar en la ensalada de la vida?
Ahí tiene que entrar todo. Hemos de incluir alegrías, dolores, tristezas, pesares pero también enormes goces. Lo uno es complemento de lo otro. Amo las cocinas de los países donde no hay miedo a mezclar todo; donde lo agrio y lo salado se combina con lo dulce y lo picante.

- ¿Es el amor la sal de la vida?
Para mí el amor es lo más importante. Es la fuerza que realmente aglutina y da sentido a todo cuanto existe.

- ¿Con qué otras salsas se condimenta la vida?
Con el dolor, con el sufrimiento... pero siempre entendidos éstos como parte de un gran aprendizaje.

"La ley del amor"

- ¿Haces entonces tuyas las palabras del demonio en "La ley del amor", "... para que alguien valore la solidaridad, necesita caer en la desgracia, para que alguien sepa que el fuego quema, necesita ser quemado..."?

Desgraciadamente aún somos un poco necios. Sin duda alguna, los mayores aprendizajes que yo he obtenido en mi vida han venido a través de sufrimiento. Al principio desconocemos su razón, su sentido, pero al cabo del tiempo podemos volver la mente atrás y encontrar la lección que nos aguardaba.

- ¿Por lo tanto olvidarán pronto nuestros cuerpos "las heridas de cuchillo, los balazos, los rasguños, las patadas, las torturas..." que han sufrido vida tras vida y a los que aludes también en esta novela tuya?
Por supuesto, pero lo interesante es que no nos resistamos tanto al dolor. Ante todo es preciso no guardar odio, ni resentimiento a quienes nos han hecho mal. Sólo si dejamos que estos sentimientos negativos no aniden y nos abandonen, podrá entrar el amor. De lo contrario no hay forma.

Vds. lo viven en carne propia con el problema del nacionalismo violento. ¿Qué hacer cuando un bombazo ha matado a un ser querido? ¿Qué hacer con esa impotencia? Para ir adelante, para poder llegar a un arreglo y no quedar en el enfrentamiento hay que conseguir sacar la energía negativa del cuerpo y buscar esa armonía que la naturaleza misma siempre nos está proporcionando.

- ¿El sufrimiento de la protagonista de esta novela tuya, Citlali, como arquetipo de la víctima, en este caso en el marco de la conquista de América, es por lo tanto necesario?
Pero claro. Para nosotros hoy, lugares muy queridos tienen el sabor de la cultura española. El mestizaje tiene su cuota de dolor, pero es necesario. ¿Qué sería España sin toda la riqueza cultural que les proporcionaron los árabes?

- La historia sigue por lo tanto para adelante.
Siempre. No hay que tener miedo. Por ejemplo, en México estamos muy orgullosos de nuestra cocina y ésta es producto de un mestizaje. Hubo mucho dolor y vidas perdidas, pero el enriquecimiento de esta unión cultural fue enorme. No demos de tener miedo de que la historia siga su curso.

Durante un tiempo pensamos que mucho de lo que nosotros éramos se había perdido en la conquista, sin embargo no se perdió nada. Yo descubrí que la tradición sagrada estaba ahí tan viva como siempre, tan sólo que guardada en la intimidad. Se siguió trasmitiendo de boca en boca hasta que llegó el tiempo presente en que de nuevo se da a conocer de forma amplia. Ahí radica la verdadera fuerza de una tradición, de una cultura con capacidad, pese a todo, de sobrevivir.

"Sigan buscando..."

En la novela de carácter futurista que es la "Ley del amor" los protagonistas cobran sin dificultad conocimiento de sus pasadas vidas ¿Puede resultar aleccionador en nuestros días adquirir conciencia de nuestras supuestas encarnaciones anteriores?

Yo he recibido terapias de regresiones a vidas pasadas. Yo no sé de donde salen esas imágenes que yo adquiero en esas regresiones, si salen del subconsciente, si me las invento... pero lo que si sé es que veo esas imágenes y me curan. Toda imagen es portadora de un conocimiento oculto y velado que es preciso adquirir. Ese es el sentido del Tarot y las imágenes que el hombre siempre ha manejado. Si estamos viendo algo hay una razón oculta para que se dé esa poderosa manifestación. Hemos de intentar descubrir su significado mediante nuestra capacidad intuitiva.

¿Las cuestiones que tu encaras en "La ley del Amor" son aptas sólo para "gourmets" e iniciados, o valen para el común de los comensales?
Yo creo que sí, la gente está mayormente preparada. Por lo demás cuando yo escribo no me preocupa la posible aceptación de la obra. Lo hago en un principio para mí. Abordo el tema que a mí me interesa y de la forma que a mí también me place. Con respecto a "La ley del amor" recibo cartas verdaderamente hermosas que denotan el interés del público por la obra.

Por ejemplo he ido ahora a Argentina donde tenía cierto temor dado el arraigo del psicoanálisis. Yo me dije: "aquí me van a comer viva". ¡Pues que va! De maravilla el libro, porque por lo visto se ha puesto allí ahora de moda la terapia de regresión.

- ¿Crecemos en amor en cada vida?
Ahí está, si bien en cada vida intervienen el propio destino y libre albedrío. Así ocurre en general, aunque hemos de permanecer alertas porque, a nada que nos descuidemos y nos llenemos de odio e incomprensiones, podemos ir para atrás.

"Intimas suculencias"

- ¿Dé donde viene esa fe tuya en el "hombre nuevo" al que tanto aludes en tu libro, "Intimas suculencias"? ¿Para cuándo esa generación de nuevos hombres y mujeres?
Pronto va a surgir ese hombre nuevo. La prueba más evidente, es la enorme voluntad de búsqueda que se observa en tanta gente.

- "Pues no pudimos..." sentencias con sinceridad en "Intimas Suculencias" a propósito del movimiento político y social en el que parece que te implicaste. ¿Podremos con esa nueva revolución íntima que propugnas?
Por supuesto. De pronto sentimos que había fracasado, que había muerto el intento de transformación, pero fíjate que no. Puedo constatar que los hijos de amigos míos en EE.UU. son ya realmente "hombres nuevos". Eso a mí me emociona muchísimo. Sus padres comprendieron, al igual que yo ahora pregono, que el cambio no es afuera, sino que se opera por dentro y en sus hijos se pueden ver los resultados. Estos niños han crecido con valores diferentes y eso a mí me admira. Ven muy poca televisión, viven el campo, siembran en el campo y están íntimamente ligados a la Madre Tierra. Tienen un respeto absoluto por toda forma de vida.

Aunque a simple vista parezca que no sucede nada, de forma sigilosa acontece algo grande. No importa cuantos cambios se hagan en el mundo externo, si primero no se realizan en el mundo interno, no hay forma.

Magia sobre el asfalto

- Nos llegan noticias de una eclosión de nueva espiritualidad en medio de un México esperanzado por las nuevas condiciones sociales y políticas del país. ¿Juega Laura Esquivel algún papel en medio de ese movimiento?
Todos, aunque no queramos, estamos implicados. Yo me siento tremendamente afortunada de haber nacido en este momento y de poder vivir todo lo que allí estamos viviendo. Verdaderamente día a día se siente este despertar espiritual sostenido por una amplia participación. Es una suerte añadida el que haya personas que nos ilustran y nos dan una visión más amplia y clara del fenómeno, ya que a veces nos pasa desapercibido al vivirlo por dentro.

- Algo de tu vida Laura ¿Cómo fue el salto de la escuela a la pluma?
Yo siempre he creído en la educación a través del arte. Me especialicé en teatro para niños y me puse a estudiar en serio literatura y creación dramática. Paralelamente hacía guiones para televisión. En aquella época estaba casada con Alfonso Arau y él me animó a hacer guiones para cine. Sin embargo estaba frustrada y limitada por razones de gustos, caprichos y presupuestos de quienes querían mis trabajos. "Como agua para chocolate" fue mi primer libro con estructura de guión de cine, para el que no tenía yo limitación de nada.

- ¿Cómo y dónde tropezó Laura Esquivel con la magia de la vida?
Yo realizaba una serie de ejercicios de respiración, de vocalización... que acompañaba con una dieta vegetariana. En ello me hice socialista pero no podía confesar a mis amigos que hacía meditación etc. Me hubieran retirado el habla aquellos "materialistas dialécticos". Puesto que "ya habíamos matado a Dios", ¿cómo les podía salir yo de repente con que existía? A hurtadillas seguía haciendo mis ejercicios y recurría a filosofías orientales. Gracias a Antonio Velasco Piña pude conocer la tradición sagrada de mi propio país. Para mí esto fue una gran revelación. En el momento actual me siento muy ecléctica, recogiendo de aquí y de allá. Para mí ahora es muy importante el rito y trato de integrarlo en mi propia vida.

- ¿Luego la magia puede sobrevivir incluso en el asfalto?
Por supuesto. Yo siempre antes de trabajar realizo una pequeña ceremonia a los cuatro vientos. El caracol y otros instrumentos sagrados forman parte de mi vida diaria, así como el hecho de poner flores y dedicárselas a alguien, prender una vela, un incienso... Es preciso actualizar el aspecto mágico de lo cotidiano, porque éste dota a la vida de un verdadero sentido.
Aunque tú aparentemente estés en una actitud pasiva, cuando lanzas un pensamiento positivo desde tu propio hogar, éste, en su medida, ya está transformando el mundo, favoreciendo la paz, la armonía. Si conocemos el poder de nuestros pensamientos, los podemos después utilizar para el bien.

La dama del incienso

- ¿El templo de la cocina, al que aludes en tus libros y entendido en un sentido más amplio, lo podemos inaugurar allí donde vamos?
Así es. Durante un tiempo estuve haciendo un guión de cine en Los Ángeles. Fue muy divertido. Allí me convertí en la "dama del incienso". Yo a diario prendía mis inciensos y el humo salía de mi estancia. A todas las camareras del servicio les encantaba eso. Se olía incluso cuando se abrían las puertas del elevador. Yo tenía que tener mis inciensos, imagínate yo sin mi ritual.

- ¿Qué tal se acomodó la "dama del incienso" a esa vida urbana trepidante de "fast-food" y "stress", en Los Angeles, Nueva York...?
Precisamente todo lo que te he relatado me ayuda a estar en balance y la gran ciudad no me afecta negativamente. Por lo demás gozo de las oportunidades que ella me proporciona. No me costó acomodarme. Me gusta el cine, el teatro, incluso meterme en el Mac Donalds. Además ahora en EE.UU. tenemos las hamburguesas con unos sobrecitos de salsa picante.

- ¿Cuándo se convierte en sagrada la alquimia de los alimentos?
Primero hay que conocer el valor de cada elemento y saber cómo combinarlo para que realmente produzca bienestar y gusto al paladar

- En todas tus obras está también omnipresente la alquimia de los cuerpos ¿Cuándo se convierte en sagrada esa alquimia?
Por y obra y gracia del amor. El placer y el deseo deben de ir acompañados por la energía del amor.

- ¿Y el éxito, a qué sabe, Laura, el éxito?
Es muy agridulce. De cualquier forma mi "éxito" es muy relativo. Yo agradezco lo que me dicen los lectores, lo que me confiesan a propósito de mis libros. Yo valoro esa relación directa, lo demás no me lo creo mucho, ni el halago, ni el ataque.

La fama puede llevar además a equívocos. La gente visualiza una imagen que puede ser o no acertada: a la verdadera Laura sólo la conocen mis amigos, mi familia y por supuesto yo misma.

- ¿La fama de Laura contribuye de cualquier forma a construir ese "nuevo hombre"?
La fama puede facilitar que lo que digo llegue e inquiete. En ese sentido es bueno, por ejemplo, que se esté esperando un libro y tú puedas decir algo que sirva a la gente.

- ¿Como cocinamos ese “hombre nuevo”, con vitrocerámica o fuego de leña?
Con fuego de leña.

- ¿Con fuego lento u olla express?
A fuego lento.



La Redacción
Fundación Ananta



 

Vandana Shiva, activista por la Tierra, defensora de la espiritualidad sin nombre (4-9-06)

Parece encarnar en sí toda la alegría y la pasión del “otro mundo posible”. La dura lucha a la que tan a menudo se ve abocada, no merman sonrisa en sus labios, color en su tradicional e inseparable atuendo, el shari. Se crece en los numerosos frentes que atiende, en los numerosos desafíos que sostiene, no sólo en la India, sino en el mundo entero.




Despide energía por todos los poros. Pasea permanentemente su rostro encendido. Su teléfono móvil tampoco calla pues tal es la cantidad de grupos, redes y movimientos que ella dinamiza.
Logramos sentar a esta pensadora provocadora y dinámica, unos minutos, para que nos hable y revele algo de su humano, pero sobre todo de su divino. Nos consta que ahí dentro es donde se nutre. Su visión a veces dura y crítica con respecto a la situación mundial, están apoyados en una sólida formación académica, pero también en profundas convicciones espirituales.

Quizá lo que muchos no sepan es que esta india universal, comprometida como nadie con las causas de su país y su tiempo, es una mujer de profundas convicciones espirituales. Es en su interior donde halla la fe para después desplegar ese activismo que ha hecho temblar a los más poderosos, donde encuentra la fuerza para movilizar en la India a millones de campesinos, donde cobra el impulso para acudir a la primera línea en defensa de la Madre Tierra, de los productos no adulterados, de las gentes más marginadas…

A la ganadora del premio Nobel alternativo de la paz (premio Right Livelihood Award) no sólo le preocupa la ecología de afuera. A lo largo de la entrevista la vemos especialmente sensibilizada por el cuidado de ese medio ambiente más interior, por ese huerto sagrado a veces igualmente descuidado de más adentro.
La líder ecologista conocida a nivel mundial, es también adalid del diálogo interreligioso. Cree firmemente en las fes que se enlazan, no en las que se desgarran. En una India tan a menudo sacudida por los pirómanos del fundamentalismo, hace votos y continuos esfuerzos a favor del encuentro interreligioso.

¿India es aún un foco de espiritualidad en el mundo?
Creo que India sigue siendo foco de espiritualidad. Las raíces espirituales perduran a pesar de la globalización homogeneizante.
Espiritualidad es estar conectado. La religiosidad india nos permite una estrecha conexión con nosotros mismos y con el cosmos.

Hay muchas voces que apuntan el traslado de ese foco a los Andes…
Yo vengo de cerca de los Himalayas. Quiero pensar que nuestra tierra va a seguir siendo tierra sagrada, va a seguir siendo santa. La devoción ancestral por nuestros antepasados es parte de una espiritualidad aún vigente.

No se trata de establecer una competencia con otros países o montañas. ¿Por qué no ambos lugares, por qué no dos antenas, Andes e Himalaya? Creo que la geografía energética no es secreta. Los lugares no están separados de la gente. Por encima de todo es la propia población la que sacraliza los lugares. Un lugar se torna sagrado, porque su gente adquiere la conciencia de que habita un lugar sagrado y así se manifiesta. Los indígenas de los Andes están plenamente imbuidos de esa conciencia. Su energía alimenta esa sacralidad. Definitivamente la gente crea los espacios sagrados.
En estos momentos en el Tíbet hay más gentes con conciencia materialista. Hay, por poner un ejemplo, muchas maniobras militares y pocas personas rezando. Esto evidentemente tiene su influencia.

¿Dónde se quiebra esa conexión entre nosotros y el cosmos?
La misma cultura que nos conecta a una realidad cósmica, nos proporciona un sentido de responsabilidad respecto al lugar en el que nos encontramos. La globalización homogeneizante de la cultura significa la interrupción de esa vinculación con la realidad cósmica y la dejación de responsabilidades con respecto al lugar concreto que habitamos.

¿La globalización social y económica ha logrado ahogar la diversidad cultural y espiritual?
Ésa es la razón de nuestra resistencia. Pondré un ejemplo. Uno de los grandes movimientos en que estoy implicada es el de la oposición a la privatización del río Ganges. Se quiere vender sus aguas a los suizos. Para nosotros el Ganjes siempre ha sido un río sagrado, es la fuente de conexión con nuestros antepasados. No podemos dejar en manos de las corporaciones internacionales nuestra propia agua.

Recientemente viajé de Bangalore a Mysore y algo que me impresionó fue la gran tala de árboles que se había cometido. Habían sido cortados árboles centenarios para construir una carretera que permitía ganar diez minutos en el desplazamiento de una ciudad a la otra. Esto es inaceptable. Para nosotros los árboles también son sagrados.

¿Dónde encuentra Vandana Shiva tanta fuerza para sus luchas incansables?
La gente olvida que el verdadero poder viene de la humildad. La experiencia del poder que viene de la arrogancia nos lleva a la crisis.
El camino de la humildad es bien otro. Este camino nos muestra que yo solo no soy nada, pero que unido al universo soy poderoso. El universo es perfecto y si yo sigo sus leyes, entro en su plan, me ayuda. Entonces puedo mucho. Paradójicamente la humildad es la fuente de toda fuerza. Ser humildes es lo que nos empodera.

¿Están Islam y Occidente sumidos en un conflicto de tiempo, en una confrontación de tradición y modernidad…?
No hay un tiempo de modernidad y otro de tradición. El tiempo que se llama de modernidad es a menudo el tiempo de los dominantes.
No creo que haya choque entre Islam y Occidente, creo en el encuentro. Aún perdura una reminiscencia del espíritu conquistador en Europa. Es preciso recordar que por ejemplo, España no sería lo que hoy es, si no hubiera vivido en su geografía ese cruce cultural tan crucial con el Islam. En un acto de humildad hemos de reconocer lo que hemos recibido el uno del otro, una cultura de la otra.

En India tenemos muchos ejemplos de esa aportación cultural extranjera. La imagen más emblemática de la India es el Tadj Mahal. Yo no puedo arremeter contra él porque su arquitectura es de influencia mogola. ¿Cómo voy a pretender destruirlo porque lo construyeron nuestros vecinos?

¿Ve frutos en su empeño de acercamiento religioso en la India?
Personalmente me siento contenta porque otras religiones se han implicado con nosotros en la defensa del Ganges. Han comprendido la raíz de nuestro sincretismo cultural, conciben el Ganges al igual que nosotros como Diosa Madre de todos. Juntos hemos de oponernos a la unificación homogeneizante y a los que pretenden acabar con la diversidad cultural y espiritual.

¿Cómo vive Vd. la espiritualidad?
Se trata de que cada quien halle dentro de sí el centro de su propia espiritualidad, pero al mismo tiempo se sienta parte del cosmos infinito. Espiritualidad es esa síntesis de la experiencia personal y colectiva.

La idea de cómo interpretar la espiritualidad tendrá una importancia definitiva en el futuro. Ante la humanidad se abre el camino de la religión cerrada o el de la espiritualidad abierta. Religión quiere decir religar, pero a las religiones institucionalizadas sirven más bien para separar.

Compruebo que le gusta más la palabra “espiritualidad” que “religión”…
La espiritualidad no se puede reducir exclusivamente a la religión. Las religiones institucionalizadas implican una exteriorización, una institucionalización del poder, no de la espiritualidad. La espiritualidad que pregona esa vivencia más íntima no puede ser institucionalizada. Puede ser inspirada desde arriba o fomentada desde nuestro alrededor, pero no institucionalizada.

¿Cuál es su lectura del fenómeno del fundamentalismo?
Asaltar los lugares sagrados de otros, supone acabar con los puentes culturales. La falta de respeto y la intolerancia son los principios del fundamentalismo. Al igual que la globalización homogeneizante, el fundamentalismo religioso va en detrimento de la espiritualidad. Nuestro país ha acusado en las últimas décadas el ascenso del radicalismo religioso. Tanto la globalización homogeneizante, como el fundamentalismo ponen en entredicho no sólo nuestras raíces culturales y espirituales, sino también nuestra economía.

No obstante, es preciso señalar que nuestras últimas elecciones han representado una expresión mayoritaria popular frente a los fundamentalismos y la guerra interreligiosa.

¿Por qué florece hoy el fundamentalismo?
La religión institucionalizada es patriarcal, reglamentada. Cuando siente inseguridad, se moviliza, asaltando a otras religiones.
En la línea de lo que apuntábamos, vemos dos claras direcciones en el mundo actual. Por un lado encontramos a las religiones institucionalizadas que se sienten detentoras de la única verdad. Creen que las demás religiones están equivocadas, que no sirven para nada. Éstas evolucionan hacia un creciente fundamentalismo, promoviendo cada vez más intolerancia.

Sin embargo por otro lado se encuentra la espiritualidad de la gente ordinaria, la de quienes toman las raíces de su propia religiosidad, pero al mismo tiempo reconocen la gracia de la diversidad cultural y espiritual. Sin duda alguna ésta es la opción de futuro, la que nos permitirá rehacer un mundo en paz.

¿Cómo siente el futuro de la humanidad?
Estoy esperanzada puesto que vivo mi vida con una gran fuerza espiritual. Si me preguntaras por el futuro desde un punto de vista político o económico, te diría que no soy optimista. Pero más allá del mundo material entran en juego otras energías y fuerzas que generan esperanza.

Evolucionamos a pasos agigantados. El cambio es la ley. La muerte y el renacimiento es también la ley de los sistemas. Caen unas instituciones, pero emergen otras más evolucionadas.

La espiritualidad implica adecuarse a esa ley natural de cambio constante. Sin embargo las instituciones se quieren a menudo congelar, carecen de esa idea de transformación.

¿Cuáles son las enseñanzas más importantes que le ha proporcionado su propia tradición?
Hemos de estar apasionados por lo que hacemos, pero desapegados totalmente de los resultados. En el Bhagavad Gita encontramos la enseñanza de que hemos de comprometernos en la acción, sin pensar si hemos de tener éxito. Lo que importa es que esa acción sea correcta, no sus resultados; que no genere consecuencias negativas (karma), si no al contrario consecuencias positivas.

¿Qué le quita el sueño?
Tengo un compromiso especial con llevar las necesidades básicas al mundo entero. Quiero dar todo mi ser en proporcionar agua y alimento para todos. Para lograr este objetivo hemos de hacer uso de la fuerza y creatividad, del acerbo de las diferentes culturas… Hemos de lograr que todos los habitantes de la Tierra, las futuras generaciones incluidas, tengan acceso a agua y comida. Son bienes que han de estar disponibles universalmente. Ello constituye la base del desarrollo sostenible. Este es mi compromiso presente y futuro.

¿A qué se debe ese esfuerzo suyo de acercar las redes sociales a la espiritualidad?
Las redes sociales no están aún enraizadas espiritualmente. Como seres sociales somos seres espirituales, es decir que estamos unidos a todo y a todos. En mi opinión el movimiento social que carece de un fundamento espiritual, no tendrá futuro, está condenado a desaparecer.

¿Ve por lo tanto Vd. en la lucha contra la contra la contaminación un reto también espiritual?
Si luchamos por la limpieza y la recuperación del río es porque sabemos que el agua es sagrada, que no se vende, ni se compra. Pongamos otro ejemplo: luchar por la pureza de las semillas supone también un empeño espiritual, no sólo social. Sabemos que la semilla es la fuente de la vida vegetal, una vida igualmente sagrada. Nuestra implicación en los movimientos sociales es inseparable de nuestra conciencia espiritual.

En estos momentos en que hemos llegado a tan altas cuotas de destrucción y de contaminación acumulada sobre todo por la industria del petróleo, los seres humanos hemos de hacer un gran esfuerzo. Ha de aflorar todo nuestra capacidad creativa, hemos de demostrar nuestro potencial para realizar un gran cambio a nivel planetario.

¿Pasará de moda la filosofía materialista?
Un ser con una perspectiva exclusivamente social no está preparado para hacer frente a los grandes problemas globales que en estos momentos afrontamos. El ser humano con una perspectiva materialista carece de respuestas suficientes ante una crisis de tamaño proporción como la actual. La perspectiva cósmica que nos procura la espiritualidad nos permite interiorizar una conciencia planetaria.

Aspectos aparentemente mundanos como la lucha por el derecho a la comida y el agua, constituyen el acto más espiritual

Gran formación y compromiso
Vandana Shiva es física y filósofa, amén de activista de fama mundial. Entre las múltiples tareas que desarrolla, destaca la dirección del “Research Fondation for Science, Technology and Natural Resource Policy”, un instituto independiente dedicado a la investigación de temas ecológicos y sociales que trabaja en directa colaboración con las comunidades locales. El instituto está ubicado en Dehrandun (India).

Muy crítica con la actual agricultura y tecnología reproductiva, es además, una de los líderes del “International Forum on Globalization”, junto con Ralph Nader y Jeremy Rifkin. En 1991, fundó “Navdanya”, un movimiento nacional para proteger la diversidad y la integridad de los recursos vivos, sobre todo de las semillas autóctonas.

Su obra en castellano ya es abundante: “Biopiratería”, “Ecofeminismo” (Edit. Icaria) “Cosecha robada” (Edit. Paidos Ibérica), “Abrazar la vida. Mujer, ecología y desarrollo” (Horas y horas) y “¿Proteger o expoliar?” (Intermón)

En Inglés han visto también la luz: “Monocultures of the Mind”, “The Violence of the Green Revolution” y “Staying Alive”. Además, es editora adjunta de The Ecologist

“Protectores de la vida”
“A aquellos que han tratado de criminalizar la protección de la vida les decimos, haciéndonos eco del Arzobispo Tutu: ‘Ustedes ya han perdido. Necesitan apartarse del camino para que podamos protegernos unos a otros, a nuestros niños y a la vida en este planeta.’ El futuro pertenece a los Protectores de la Vida.”

Llamado a la responsabilidad
“Necesitamos alternativas para parar esta máquina y necesitamos alternativas por si no lo conseguimos. No queremos renunciar a la libertad. Para nosotros está claro que la libertad consiste en que el pequeño agricultor sobreviva en el siglo XXI y en que los pobres tienen derecho a alimentarse.

Todos deberíamos tener el derecho a vivir responsablemente respetando a los demás y al medio. Esta libertad no puede tomarse con frivolidad. Hemos de ser capaces de responsabilizarnos y obtener el espacio para ejercer una responsabilidad desde la que hemos de enfrentarnos creativamente a un viejo sistema que necesariamente va a su destrucción y es demasiado arrogante para reconocer la escala y la velocidad de la destrucción…”

A favor de la biodemocracia
“Necesitamos reinsertar la tecnología dentro la ecología y la ética para asegurar que la totalidad de los costos ecológicos y sociales sean tomados en cuenta.

Lo que está en juego es la evolución de la naturaleza y la sobrevivencia de la gente, nuestra soberanía y libertad alimentaria; la integridad de la creación y nuestro sistema alimentario basado en una libertad progresista de la naturaleza y la libertad democrática de los pequeños agricultores y consumidores. La elección es entre el bio-imperialismo o la bio-democracia”.



La Redacción
Fundación Ananta

Con la colaboración de Luis Alamillo en la transcripción de la entrevista




 

Victor de la Fuente: la conciencia del presente restablece la salud (29-07-06)

Tener conciencia de presente, de aquí y ahora, prestando atención a sentir la fuerza de la gravedad simplemente, restablece la salud; y la salud es un equilibrio y un bienestar infinitamente más amplio que la mera ausencia de enfermedad. El terapeuta sólo puede depurar los impedimentos de ese equilibrio al que la naturaleza tiende espontáneamente, y el paciente debe asumir la responsabilidad de su salud.

Así lo explica Víctor de la Fuente, con un total de veinte años de experiencia en su consulta, en la que aplica osteopatía, kinesiología y fitoterapia, entre otras técnicas, además de toda la filosofía de la medicina tradicional china, disciplinas que incorporó paulatinamente a su primera formación, como fisioterapeuta.

Fundación Ananta: ¿Qué es la salud?
Víctor de la Fuente: De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud es el estado de equilibrio y bienestar físico, psíquico y mental. Me parece, pues, bastante acertado. La salud no es sólo la ausencia de enfermedad, ni la ausencia de un diagnóstico, sino algo mucho más amplio.

FA: ¿Qué representa que siga vigente el “juramento hipocrático” en el colectivo médico?
VF: En la antigua Grecia, había ya una idea muy acertada de lo que era la salud. Hipócrates (S.V a C - S.IV a C) decía que el terapeuta tiene que aplicar no sólo su conocimiento y su experiencia, sino también su intuición. Los tres parámetros, conocimiento, experiencia e intuición, tienen igual importancia. Hoy día no se cree que haya que tener en cuenta la intuición. Pensamos que sólo existe aquello que aparece en las diversas pruebas y no tenemos en cuenta los otros parámetros.

FA: ¿Es realmente importante la intuición en un terapeuta?
VF: Absolutamente sí. Y no se trata de las ocurrencias que uno tiene; para que la intuición sea una parte importante de este proceso, es necesario que el terapeuta se sitúe en el presente, en la conciencia de vivir el momento, y que no tenga ninguna expectativa ni apego por nada. Cuando ocurre en esas condiciones, lo que el terapeuta percibe no son ocurrencias ni imaginaciones, sino intuición.

FA: ¿Dices que no debe de haber ninguna expectativa? ¿ni siquiera de curar?
VF: La función del terapeuta es quitar los impedimentos de los mecanismos que la propia naturaleza tiene para sanarse. Se trata de eliminar esas trabas, no de cambiar al paciente ni invadir su “yo”. Es la única posibilidad que tenemos.

FA: ¿La salud es lo natural, entonces?
VF: Efectivamente, el organismo tiene una capacidad innata para tender hacia la salud. Pero muchos sistemas sanitarios han entorpecido esa capacidad natural. Si al organismo le secuestramos esa capacidad estamos perdidos, porque la salud va a pasar a ser una cuestión ajena a nosotros. Médicos, psicólogos, enfermeros, fisioterapeutas, etc,… sólo pueden prestar ayuda, pero el compromiso personal con la salud es de la propia persona.

FA: Detectas algún cambio en la sociedad hacia ese nuevo concepto de salud?
VF: Creo que se está produciendo un cambio, de momento muy sutil, por el que cada vez hay más gente consciente de que su salud depende más de su manera de vivir, del aire que respira, de su forma de pensar, del cuidado, del contexto donde vive… que del hecho de que desde fuera se le den fármacos, medicamentos o directrices.

Desde fuera se pueden dar consejos, se puede orientar, pero simplemente es una ayuda. Sin embargo, el sistema alopático, en parte, nos ha hecho creer que nuestra salud depende de algo de fuera, de los fármacos, de los tratamientos hospitalarios o de lo que sea. Otra cosa es que, a veces, esas ayudas de fuera sean necesarias, e importantísimas, pero hay que verlas como ayudas, no como algo básico que nos vaya a dar la salud.

FA: ¿Tienes alguna recomendación que sea universal para ganar salud?
VF: Si tuviese que hablar de hábitos universales y que tienen que ver con el funcionamiento fisiológico, diría en primer lugar el de mantener la consciencia del presente, porque esto nos conecta, por un lado a la tierra y por otro, al cielo. A partir de ahí, por sí mismo y con pequeñas ayudas, se podría restablecer la salud.

FA: ¿Podrías concretar una dinámica para mantener esa consciencia?
VF: Yo entiendo que el elemento clave para esa consciencia es sentir la gravedad de la Tierra, ser conscientes de la atracción que la Tierra ejerce sobre nosotros, que poquísimas veces lo somos. Para conseguir esto, caben todas las opciones: uno puede conseguirlo meditando; otro, paseando por el monte; otro, fregando… cada uno llega a saber cómo alcanzar esa consciencia del presente. La sola circunstancia de ser capaces de sentir la gravedad, haría que nuestra salud empezase a mejorar automáticamente.

FA: Lo que propones es compatible con cualquier tratamiento…
VF: Si, uno puede necesitar la asistencia en un hospital o un tratamiento médico, pero la clave es vivir esa consciencia del presente, que es lo único que da sentido en cada momento. Nuestra mente nos hace pensar en el pasado o en el futuro, pero en realidad nada de eso existe. Todo lo que sea alejarnos de vivir el presente o dejar de sentir la gravedad es enfermar.

Es algo que no tiene que ver con ninguna religión, sistema político ni con la cultura oriental ni con la occidental. No hay técnicas buenas ni malas: uno puede practicar tai-chi, meditar, pasear o rezar el rosario…Todo está bien si nos ayuda a vivir esa consciencia del presente y, si no, no sirve. En cualquier enfermedad, estas prácticas traerían consigo cambios drásticos.

FA: ¿El amor cura?
VF: La primera consecuencia de lo que hemos dicho es el amor. El amor es lo único que cura. En mi opinión, no se puede manifestar ni sentir amor si uno no está en ese sentir la gravedad. Hemos oído hablar tanto del amor, que si preguntamos a la gente qué es el amor, cada cual diría algo distinto… Pero el amor está muy por encima de todo eso. Y sin embargo, si a la gente le dices que sienta la gravedad, es algo que entiende.

Si estuviéramos siempre sintiendo la gravedad y en esa consciencia del presente estaríamos siempre amando, porque estaríamos por entero en cada momento, y eso hace amar aquello en lo que se está. Y no estaríamos condicionados por el pasado ni angustiados con el futuro.

Perder esa consciencia nos hace prisioneros de nuestra mente, tanto de los remordimientos del pasado como de las angustias del futuro, que tristemente es en lo que se basa la sociedad, que nos hace agobiarnos por el futuro.

FA: ¿Quieres decir que no hay que preocuparse por el futuro?
VF: Yo no quiero decir que no debamos ocuparnos del futuro. Por ejemplo, de que todos los meses tengamos que pagar la hipoteca; pero una cosa es ocuparnos de la hipoteca y otra, poner en ello nuestro nivel de consciencia, que es la diferencia fundamental. Si fuésemos capaces de no perder esa consciencia del presente o el sentir de la gravedad, nos ocuparíamos mejor de nuestros compromisos futuros.

FA: ¿Está pendiente una revolución en el colectivo sanitario?
VF: Creo que sí. La cuestión clave para mí es que la persona tiene que recuperar
el hecho de sentir que es la única artífice de su salud. Nadie cuestiona la importancia de los conocimientos y la tecnología que hoy día tenemos, pero no se puede secuestrar la capacidad innata que todo ser humano tiene de curación.

FA: ¿Qué técnicas de las que conoces prefieres aplicar en cada caso?
VF: Aplico un compendio de algunas: kinesiología, osteopatía, fitoterapia… pero de donde más he aprendido ha sido de la medicina tradicional china y del concepto que la medicina tradicional china tiene de la salud. No hay dos pacientes iguales; aunque dos personas presenten un mismo síntoma, no se pueden curar del mismo modo. Uno de los inconvenientes que yo veo en la alopatía es que un mismo síntoma en diferentes personas se aborda de la misma forma, sin tener en cuenta otras particularidades.

FA: ¿Te gusta más hablar de medicinas complementarias que alternativas?
VF: En mi opinión, ninguno de los dos nombres es adecuado. Si hablamos de medicinas alternativas, tendríamos que preguntarnos “¿alternativas a qué?”. Muchas personas utilizan estas medicinas como única forma de mejorar su salud. Respecto al nombre de complementarias, la cuestión es también parecida. En muchos casos, depende del contexto cultural. Lo que en algún lugar del planeta consideramos alternativo o complementario, en otro lugar es la única forma que existe o que tiene la gente de poder acceder al estado de salud. Si para nosotros la acupuntura es algo alternativo, en otro lugar del mundo puede ser la única opción que se tiene de ayuda para mejorar el estado de salud.

FA: ¿Cómo podríamos conseguir que la industria farmacéutica investigara hacia la curación real?
VF: Además de que los efectos secundarios de los medicamentos son bastante conocidos, otro aspecto importante es que las investigaciones están subvencionadas en su mayoría por la industria farmacéutica. Habría que preguntarse si estos dos aspectos favorecen el que el paciente pueda conseguir la curación real. En mi opinión, el objetivo de todo terapeuta es que su actuación como tal sea innecesaria porque el paciente ya no necesita la interferencia de nadie para conseguir su estado de salud. Sin embargo, es muy habitual oír expresiones como: “esto lo tiene que tomar usted ya para toda la vida”.

FA: Y en el otro extremo, ¿Cómo ves la sanación llamada espiritual?
VF: La veo como una herramienta más, ni mejor ni peor. En muchos casos puede ser imprescindible y con unos resultados fabulosos y en otros, no tanto. Para mí, la clave está en quién la aplique y en qué momento y de qué forma. Es posible que una misma persona, en distintas etapas, necesite distintas terapias…

FA: ¿Somos lo que comemos? ¿Defiendes alguna pauta aconsejable para todos?
VF: Personalmente, yo no insistiría tanto en el tipo de alimentación que comemos como en su calidad. El énfasis lo deberíamos poner en conseguir unos alimentos libres de pesticidas, herbicidas, tratamientos hormonales, etc. Y hoy, esta calidad no existe. El objetivo de todos los elementos que forman la cadena alimentaria debería ser conseguir la máxima calidad, no la máxima rentabilidad. En muchos de los análisis clínicos que hoy día existen, aparecen elementos tóxicos relacionados con los alimentos que comemos.

FA: ¿Es siempre la enfermedad una oportunidad?
VF: Siempre, siempre, siempre, la enfermedad es una oportunidad de rectificar algo que en algún nivel o en algún aspecto estamos haciendo mal. Por eso es muy grave eliminar el síntoma sin acceder a saber qué causas, problemas o circunstancias lo están provocando. Si no aprovechamos la oportunidad, la enfermedad sigue el proceso, cada vez más grave, porque no hemos atendido esa primera señal de alarma. Entonces viene una alarma cada vez más grave y llega un momento en que el proceso es irreversible.

FA: No estamos acostumbrados a ese concepto…
VF: Lo malo es que el diagnóstico se vive como una puerta hacia la enfermedad. A partir del momento en que nos dan unos resultados, nos mentalizamos de que estamos enfermos, en lugar de pensar que tenemos que mejorar aspectos que están relacionados con la enfermedad.

FA: ¿Puedes poner un ejemplo?
VF: Si tengo un dolor de espalda y tomo un analgésico, ¿qué soluciono? El dolor puede ser una señal de alarma sobre un posible mal hábito corporal, o de un problema referido a otra parte del cuerpo… y es aquí donde debemos buscar las soluciones. Si enmascaro los síntomas, consigo que la enfermedad se afiance.

La medicación puede ser a veces una ayuda, pero la curación nunca puede estar asociada sólo a eso.

FA: ¿Podemos tener salud hasta el último momento?
VF: En toda persona está la posibilidad de conseguir la salud, incluso en situaciones que podríamos catalogar de terminales. En los casos en los que ya es muy difícil que el proceso de la enfermedad revierta, está también latente la posibilidad de la sanación. Las situaciones terminales son parte de un proceso mucho más global de salud, aunque la primera manifestación o el primer juicio de valor sea “esta persona ya no puede conseguir la salud”. Pero el equilibrio y el bienestar pueden ser perfectamente compatibles con un estado terminal.

Eso nos llevaría a otra cuestión inmediata: ¿es la estructura física lo esencial de la persona? Mi opinión es que no, que el cuerpo físico que tenemos es una mera manifestación de otros niveles que tiene el ser humano. Detrás de este cuerpo físico estaría el individuo; el cuerpo físico, tarde o temprano desaparece, así que no podemos poner en él nuestro objetivo último de salud. Cuando desaparecen los cuerpos físico y etérico, permanecen los cuerpos causal y astral, así que un deterioro de la parte material de la persona es simplemente una etapa en el proceso de evolución.

FA: ¿Has intuido alguna vez la sensación de morir?
VF: En un incendio ocurrido en el edificio donde trabajo y debido a la duración del fuego, tuve que permanecer durante casi una hora, en unas circunstancias críticas y, debido a la inhalación de humos, en una situación cercana a la muerte. De alguna manera la percibí. En contra de lo que había imaginado, la sensación fue de algo acogedor, tranquilizador y en absoluto angustioso. Con todo aquello vi aún más clara la necesidad de vivir el presente, de la importancia de esa consciencia y de la relación que esto tiene con nuestra salud.

Fundación Ananta

 

Lama Djinpa (23-7-06)

El lama español huido del mundo

Aguarda gozoso y sereno la muerte. Para este anciano lama catalán levantar el velo es lo mismo que levantar el vuelo. Su pista de despegue es una humilde cabaña perdida en un lugar incierto, en medio de un bosque de pinos.

Aguarda vuelo y mientras tanto medita y escucha, reflexiona y escribe para que otros transiten por la vida con la paz y sonrisa que él ha alcanzado.

El “Muero porque no muero” de nuestra mística universal encaja por entero en este hombre deseoso de emprender una aventura para la que se ha preparado como pocos. En su severo retiro se va aclimatando a esa oscuridad inundada de luz por la que suspira.

Los pinos frente a la ermita-cabaña “Samten Tarchin Ling” tapan buena parte de la clara luz invernal. Apenas entra el sol en la pequeña habitación donde Lama Djinpa espera su liberación final. Manifiesta que le restan pocos días en la “carne”, sin embargo su rostro se manifiesta saludable y la fuerza que despliega cuando habla parecería otorgarle aún una larga prorroga.

Quizá la fidelidad al testamento de Milarepa incorpora añadida felicidad a su semblante: “… Si puedo morir así, en la soledad de las montañas, entonces se habrá cumplido el último deseo de este yogui”. Pero mientras que le quede un hálito, vivirá para despertar a los humanos del sueño de la vida: “todo lo que es dependiente carece de naturaleza propia y, por lo tanto, no puede ser permanente. No muere nada permanente. Así pues, no perdemos nada decisivo”.

Borja de Arquer, así era su nombre antes de vestir rojo oscuro, tiene esa edad incierta, detenida que alcanzan los hombres que han conseguido amasar esa cara suerte de gozo interno. Su frente enorme parece encerrar también una mente de grandes dimensiones, una erudición que el se encarga como buen budista de menospreciar: “Los occidentales somos muy hábiles saltando con la mente de aquí para allá, rehuyendo y posponiendo siempre una experiencia siempre prioritaria. Por eso el budismo no es una camino intelectual, sino exclusivamente experiencial”.

Impone su presencia interpelante, su sabiduría encarnada en testimonio, su rigurosa opción de retiro. No hay permiso de grabadora, ni de cámara, así que uno termina por olvidar que era el reportero que iba a alargar el micrófono para una curiosa exclusiva y se decide apurar, liberado de compromisos, el instante irrepetible.


Supremo arte

Nos pregunta por el mes en el qué estamos como quien se interesa por la hora. El mundo y sus ritmos quedan muy lejos y no manifiesta el menor interés de reintegrase en ellos. Declina todas las invitaciones que le hacen para incursionar en la civilización, siquiera de forma esporádica. Se aplica casi en exclusiva a preparar y ensayar su vuelo póstumo, por lo que las televisiones, las universidades, los foros culturales e incluso centros budistas, se ven privados de su presencia y verbo.

Vivimos el encuentro en la humilde cabaña como puro privilegio. A nadie concede entrevistas. La intermediación de un amigo, que había realizado un largo retiro con él, nos coloca dentro de la atmósfera íntima de este sabio, que inspirado en la tradición budista, arroja una muy certera y a la vez compasiva mirada sobre nuestro convulso mundo. Apuramos cada uno de los segundos que al final es una hora apasionante, delante de un hombre que conoce, como pocos occidentales, toda las escrituras sagradas y la filosofía de la religión sin Dios.

En un pequeño habitáculo rodeado de libros y documentos, ordenadamente colocados en estanterías, este lama occidental se deleita en el “arte inconmensurable del bien morir”, supremo y exquisito arte en el que sólo se emplean aquellos que se entregan más allá de ellos mismos, transmutando el deseo de felicidad propia en deseo de felicidad universal. En este arte no se contemplan los cielos más que para extraer la compasión y la felicidad de los mismos e insuflarlas en un mundo aún sufriente: “No se puede lograr una muerte digna, suprema o inconmensurable, una muerte de la muerte, siendo indiferentes al dolor y al sufrimiento de nuestros hermanos.
¿Cómo podemos morir pensando solamente en nosotros?”

Apenas se mueve, pero nada le falta, vive feliz. Pasa sus días en un gran cajón-pupitre, del que sale cada mucho tiempo para dar un pequeño paseo por los alrededores. Frente a él, su grande altar que llena toda una pared de la minúscula habitación. Es, como apunta con humor, su “televisor”. Todo le sobra ante tan colorida y abigarrada “pantalla” llena de iconos y estatuillas budistas.

Medita y escribe sin salir de ese gran cajón en el que ha metido sus días de preparación de su viaje al más allá. Cada seis meses imparte un retiro y entonces baja al “mundo”. Entre su retiro del bosque y el retiro que él imparte, aprovecha para hacerse con algún periódico, para ver algún telediario, ponerse al corriente de los acontecimientos y así mantener sus escritos dentro de las coordenadas de nuestros días.


Voto de felicidad universal

La escucha o estudio, la reflexión y la meditación van enhebrando sus días en ese bosque apartado, vedado a las visitas. La soledad es indisociable de sus elevados propósitos. Combate la mente, pero su cabaña rebosa de papeles y la mayor parte del tiempo que nos regala, lo emplea en la lectura. Su estancia no presenta más lujo que un “portátil” donde ordena tantos y tantos pensamientos, cuyo principal cometido es aligerar el sufrimiento del mundo. La sabiduría que Lama Djinpa graba en el disco duro es aquella que transita el camino del reconocimiento y la aceptación, “pues el camino del rechazo inspira la cultura de la confrontación”. Su meta es dar a conocer esta rueda cíclica en la que estamos inmersos y que nos empuja a reencarnar una y otra vez hasta “que somos liberados de la fascinación con la que los sentidos secuestran nuestra conciencia de la realidad, haciéndonos ver como real lo que no lo es”.

Incrustado en su pupitre, aguarda billete para su anhelado viaje a más sutiles dimensiones. Su mirada alterna la pantalla del ordenador, el altar colocado justo enfrente suyo y el infinito que escruta en sus prolongadas meditaciones. Ha logrado ejercitar su práctica del amor hasta haber abandonado su fijación en los reclamos del mundo. Su vida ascética no le empuja sin embargo a combatir el cuerpo. Ante nuestros ojos absorbe con placer un zumo de remolacha que le ha preparado su asistenta: “Ni el idealismo que desprecia el cuerpo, ni el materialismo que desprecia el espíritu pueden llevarnos a buen puerto.” Al fin y al cabo, quien es capaz de declarar: “Cuanto más sufrimiento absorbamos, más luz de la infinita compasión iluminará nuestro corazón en el momento de morir.”, no observará más voto que el de la felicidad universal. Los demás votos callarán de puro pudor.


“¡Retiraos!”

Para este catalán que abrazó el budismo en el año 1977, es difícil que puedan crecer seres libres en las actuales circunstancias mediáticas. Por ello considera que la llave está en el retiro. Djinpa no pierde el tiempo en la muy excepcional entrevista que nos concede. En la conversación aflora en primer lugar su beligerancia por el silencio. “Aún estáis a tiempo, retiraos” clama este lama español, convencido de que no hay nada más importante en la vida que el hallar ese vacío interno. “¡Retiraos!, antes de que nunca más se os presente esta oportunidad, antes de que nunca más podáis realizar este acto valiente”.

Algo nos cautiva de este hombre sin protocolo alguno, que desde el primer momento nos lanza a la cara todas nuestras carencias y nos insta a colmarnos de silencio. A nuestro anfitrión no le interesa quedar bien, sólo aspira a que la breve charla se torne definitiva para nuestras vidas, sustrayéndonos del “materialismo galopante”. Nos lo espeta con la insistencia de un aviso crucial, con la fuerza de una última alarma: “¡Retiraos!, insiste antes de que la mente y esta sociedad desnortada terminen por engulliros”.

La aparente acritud está rebajada con buenas dosis de humor, sin embargo la fuerza de su interpelación no dejaría indiferente a nadie. Arremete contra quienes no tienen el valor de afrontar el silencio y cuestiona incluso iniciativas de paz y de orden altruista, pues, a su entender, la verdadera paz sólo puede nacer entre hombres que han vencido su “legión de egos”.
La propuesta con la que nos invita a reorientar nuestros pasos es bien sencilla: en lugar de caer en la dependencia de nuestras ilusorias, inestables y efímeras relaciones familiares, sociales o de cualquier índole, de las que un día seremos arrancados, podemos en cambio profundizar y sumergirnos en nuestra intimidad hasta descubrir que esta soledad, a la que tanto tememos, es la fuente misma de la solidaridad universal que se encuentra en nuestro corazón. Para el lama este estado conduce a la plenitud del ser humano, a su libertad y experiencia de la felicidad que no se pierde.


“Bella y sabia”

Lama Djinpa habita la ermita “Samten Tarchin Ling” o lo que es lo mismo el “Jardín de la meditación hasta la liberación final”. Su temperamento más duro, que aflora en su discurso contra la civilización occidental, “ese páramo espiritual expoliado por el consumo más desenfrenado, las guerras y la caza de brujas”, se atempera al reflexionar sobre “un vuelo” que prepara de forma intensiva.

Cortejea sin cesar a la muerte. Su rostro se ilumina al hablar de ella: “La muerte es bella y sabia, si la sabemos regalar con los ornamentos de la vida. No hay que temer a la muerte, hay que amarla de día y de noche, en la vigilia y en el sueño...” En los retiros que imparte sobre este tema exclusivo, ahuyenta el miedo a la muerte y enseña a encender las luces que nos permiten “sumergirnos en su ámbito misterioso, espectacular y maravilloso.”

Para este sabio budista la vida continúa y la muerte es trasformación, no extinción. El nacimiento a la vida eterna no sería un asunto de cuerpos sutiles o groseros, ni de supermercado celestial, sino de un estado mental. Acuciado por “el sufrimiento, la dispersión y la insolidaridad que contempla a su alrededor”, estimulado por la demanda de sus amigos espirituales, que quieren contribuir a la paz del mundo y al alivio de sus miserias, ha escrito el libro “Buda, materialismo y muerte”(Ediciones Librería Argentina. Madrid 2002). En esta obra, recientemente publicada, el autor augura la plenitud del ser humano que culmina con “su romper luces, después de romper aguas para acceder así al corazón de la no-muerte en el ámbito de la sabiduría primordial.”
A lo largo de sus páginas trata de recuperar el genuino significado liberador de una muerte que “nuestra civilización ha declarado non grata, fuera de la ley, la vergüenza de la vida”, a la vez que esboza todo un completo tratado del “bien morir”: “Lo mismo que una vida cloroformizada no puede considerarse buena, tampoco lo es una muerte enajenada”.

Para Djinpa la conflictividad de la vida social crece en proporción inversa al respeto por la muerte: “Una vida de espaldas a la muerte es una vida sin horizonte, una vida que se devora a sí misma, sin sentido ni significado alguno. Es el resultado de la desacralización de la vida y de la muerte.” El lama combate con toda su artillería argumental esa “necedad de no querer bajarse del tren. Nadie nos invita a realizar un feliz viaje al culminar esta vida, sin embargo este viaje maravilloso existe y además es gratis” Por eso el lama sugiere la iniciación en el “ars moriendi” o arte del buen morir en sustitución de ese combate denodado contra la muerte que ha emprendido nuestra civilización moderna.


“Homo tecnosalvaje”

Gesticula combativo desde su cajón. “El mundo está patas arriba, afirma sin dar tregua a su discurso beligerante. Los hombres y mujeres que exhiben culos y tetas, se presentan como las voces más cualificadas. En la égida del progreso ha muerto el espíritu de Dios”. No deja a títere con cabeza este anciano lama para quien Dios yace sepultado en los templos. “Sin embargo, aunque a trancas y barrancas, las iglesias perviven, pues el símbolo divino y trascendental de la vida, pese a todo, es el último refugio del ser interior frente a la miseria moral, física y espiritual que produce esta nueva pirámide del progreso, la torre de babel construida por la gleba postmoderna”.

Ni siquiera se libran de su crítica quienes, a una corta distancia de donde nos encontramos, elevan cantos y plegarias en celebración del comienzo del año tibetano. “Hay un momento en que incluso ese carnaval ha de detenerse”, nos dice, en alusión a esos rituales que se desarrollan con todo fasto. Estas palabras brotan con respeto del español que, sin duda alguna, más ha profundizado en la tradición budista, del monje que va ortodoxamente ataviado y que se halla permanentemente rodeado de toda la iconografía de la religión de la compasión.

No obstante su reflexión crítica con respecto a las ceremonias y rituales, que considera propias de una fase elemental previa al descubrimiento de una espiritualidad más desnuda y profunda, el lama Djinpa desborda reconocimiento a Buddha y a sus maestros de diferentes ramas y linajes. Está persuadido de que la llegada de “budismo a Occidente ha abierto ante nosotros un camino de felicidad, sabiduría y solidaridad; hacia el real asentamiento del ‘homo sapiens’ en este planeta”. Su formación budista no le impide tampoco reconocer que existen escuelas psicológicas occidentales que han hecho “nobles esfuerzos por ir más allá del sufrimiento, pero que aún continúan siendo egocéntricas y, por lo tanto, intrascendentes”.

Ya al final, nuestras preguntas no se ajustan a guión, sino al impulso de prolongar con cualquier excusa el encuentro con el sabio de “Samten Tarchin Ling”. Se agota el tiempo de oro en la cabaña de madera. Nos retiramos con el interrogante en la cabeza: nueve días de puro silencio es la condición del lama para poder disfrutar de nuevo de su presencia beatífica.
Vamos en silencio monte abajo. Digerimos el instante vivido, nos preparamos mentalmente para la prueba de fuego del “retiro”, rumiamos por el camino de piedras y tardíos restos de nieve el último deseo del lama: “Que todos los seres puedan levantarse del lecho de la ignorancia y realizar un mundo mejor, más bondadoso y justo para todos”... Así sea.


Poco sabemos del pasado de este catalán misterioso, al que ni siquiera nos atrevemos a preguntare por su vida. Apenas nada hemos podido indagar sobre este hombre que ha cortado su dependencia con el mundo, con sus títulos y honores. Sólo por los cuatro libros que tiene publicados hemos podido conocer algo de su pasado, únicamente desde que se inició en la tradición budista.

Nuestro punto de partida es 1978, cuando Lama Djimpa (Borja de Arquer) se hace discípulo de lama Yeshe. Entonces realiza su primer retiro de tres meses en Copan (Nepal) con este lama y con lama Zöpa Rinpoché. Estudia los Sutras y los Tantras budistas en varios centros e instituciones de Europa con Khenpo Tsultrim Gyamtso Rinpoché. Abad de Kagyu Scholl of Tibetan Mahayana Buddism. Entre 1984 y 1988, tras haber efectuado tres veces los preliminares espaciales, completa el retiro tradicional de tres años en el Monasterio de Vajradhara (Normandía), bajo el lama de lamas, Khyabje Kalu Rinpoché, profesando los votos de monje Getsul.

En 1998 ejerce como lama del linaje Shangpa Kagyu en Francia, bajo la autoridad de V lama Gyurme. El año siguiente entra como lama residente en el Centro Budista Sechöling de Terrasa. Colabora con el colegio monástico de Dag Shang Kagyu, primer monasterio budista en España. Ha impartido enseñanzas en diversos centros budistas, dando conferencias públicas, intervenido en programas de radio y televisión y participado en mesas redondas y seminarios. En la actualidad y desde octubre de 1998 permanece retirado por tiempo indefinido en al ermita “Samten tarchin Ling” (Jardín de la meditación hasta la liberación final) de Dag Shang Kagyu (Panillo, Huesca), retiro que sólo interrumpe semestralmente para dirigir un retiro colectivo.



Destellos para un mundo convulso

Sacralidad. Lo sagrado no es lo prohibido, es lo inviolable. Por esto pervive hasta hoy, pese a la desacralización general de la vida.

Sufrimiento. Surge, si excepción, del deseo de la propia felicidad. Los perfectos buddhas nacen de la inspiración de beneficiar a los demás. Por esto, cambiar completamente el sufrimiento de los demás por nuestra felicidad es la conducta práctica de los hijos del Victorioso”… El sufrimiento es una mina de virtud, nuestro principal aliado en el camino del despertar, pues es el encargado de liberarnos de los engaños. No hay un solo yogui que no sienta agradecimiento hacia las dificultades y obstáculos que finalmente le permitieron experimentar la liberación.

Muerte. Compañera fiel, nos libera de quedar atrapados por la ignorancia de la vida. La muerte es liberadora, es la liberadora de la vida y también su alimento. La muerte pavimenta el circuito de la vida que conocemos; podemos caer en sus socavones o despegar tomando apoyo en sus colinas…
Morir en paz es morir sin enemigos exteriores ni interiores, y si aún los hay exteriores pedirles perdón de corazón por haber sido causa directa o indirecta de sus males.

Muerte iniciática. Es la que da vida. Es la de todo aquel que transforma el odio en amor. Esta es la alquimia verdadera que han estado practicando los sabios de todos los tiempos iniciáticos.

Vida después de la muerte: Son muchos los mundos y las formas de vida que nos son accesibles a partir de las puertas de la muerte, pero sólo aquellos que desarrollan el poder de la beatitud nacen en las dimensiones más elevadas.

El yo. Todos y cada uno de nosotros vive pendiente del “yo necesito”, “yo no quiero”, “yo me rasco”. El yo tiene una sola y exclusiva actividad, la búsqueda de la felicidad, la autosatisfacción. En la mente de cualquier individuo normal resuena sin cesar el tambor del yo. No pensamos en otra cosa… El yo es el origen y la causa de todos los sufrimientos y reinos de las existencias cíclicas. Sin lugar a dudas, el yo es la expresión primera de nuestro pecado original, a causa del que volveremos a nacer y a morir sucesiva e indefinidamente hasta que nos liberemos del mismo… El yo es el alfiler que nos clava en el álbum de la vida mortal en la que en vano aleteamos buscando la felicidad libre de todo sufrimiento. Todos queremos ser felices y sin embargo, nadie lo es verdaderamente. La causa de ello es la naturaleza insaciable del yo, que es como un saco sin fondo, siempre vacío, siempre insatisfecho… La muerte del yo y la felicidad verdadera son inseparables.

Felicidad. La felicidad y la infelicidad se contienen mutuamente. Por esto la felicidad se derrama de compasión ante la presencia de la infelicidad y aun los seres nobles que han purificado todas las emociones perturbadoras no pueden dejar de sumergirse en los mundos del sufrimiento con tal de liberar a los que tanto sufren… Mientras haya seres que sufren, no habrá cielo en el que poder ocultarnos.

Compasión. La energía inteligente de la compasión universal, que erradica las causas del sufrimiento. Es la única panacea mágica que puede convertir el signo de los tiempos con el que nos precipitamos en los infiernos… Una vez más, la sabiduría de Buddha nos conecta con la técnica, yo creo que primordial, por medio de la que desarrollar indefectiblemente este recurso divino, porque divino es aquel que ama a los demás más que así mismo.

Práctica del “Tonglen”. Inspirar el humo negro del sufrimiento, espirar la luz solar de la felicidad. Gota a gota se evaporan los océanos del sufrimiento. Cuanto más advirtamos el sufrimiento más crecerá nuestra compasión. Esto se consigue practicando el dar y el tomar por medio de la respiración…. Sólo la práctica del “tonglen” nos permite respirar en este mundo viciado y darle la vuelta a la tortilla, como quien dice, al trasformar el deseo en amor, el odio en compasión y la indiferencia en solidaridad, las tres estrellas de la sabiduría triunfando de los tres venenos universales de la ignorancia, dándonos una nueva opción de amar al prójimo más que a nosotros mismos. Hemos de salir de nosotros mismos, si queremos librarnos de los mundos inferiores.

Buddha y Jesucristo. No respiraban otra cosa. Amor y perdón, cultivar la felicidad y evitar el error. Dos caminos que confluyen en el mismo cauce de la gran compasión: mostrar las puertas abiertas de la felicidad eterna a los que mueren. Esto es lo que necesita el mundo, lo que encuentran los que renuncian al mundo.

Paz mundial. No se trata tanto de combatir al mal, como de abrir nuevos caminos a la felicidad en este mundo y a tantos como seres lo habiten. Así pues no se trata de poner a los unos a un lado y a los otros enfrente, sino de cultivar masivamente la flor de loto de Ahímsa con el ondear de la bandera blanca de la paz universal… Éste es el mundo en el que nos ha tocado vivir y que nos da la oportunidad de cosechar raudales de virtud y felicidad, tanto como estos océanos del egoísmo y el sufrimiento nos ofrecen.

11 S. Los demonios de la codicia y la intolerancia se enfrentan… Ojalá sirva esto para despertarnos, y podamos así dar un sentido valioso al sacrificio de tantos seres en lugar de incitarnos al odio y la represión.

Educación. A medida que desaparece la religión de la educación de los niños se mata la revelación del alma, el descubrimiento del ser interior y se le priva así de la posibilidad de realizar la felicidad que no muere.

Televisión. Empezó siendo un florero familiar, se ha convertido en una planta venenosa de mil tentáculos que asfixia la vida interior de los individuos y de las familias.

Progreso. No es bueno ni malo. Inserto en el proceso de la vida es necesario. Se avanza o retrocede, pero siempre se transforma sin cesar. Lo importante es el sentido que toma esta transformación que, en la dimensión humana, implica un proceder.

Economía . El derecho a la plusvalía sólo se puede justificar después de haber satisfecho las necesidades elementales de todo ser humano.

Plegaria. Su poder es proporcional a la motivación. La oración es la palabra del alma que aspira a despertar de estos mundos virtuales en los que nada es verdaderamente lo que parece. La fuerza de la oración es la fuerza del corazón y su amplificación es el silencio en el que retumba la última afirmación del corazón. La oración de palabra vale poco, tanto como un rótulo de feliz cumpleaños sin pastel. La oración significa un estado de conciencia en el que se sublima lo mejor del ser, que es ser trascendente.

“¡Que todos, amigos y enemigos, puedan levantarse del lecho de la ignorancia y del amor propio!”. Si en todas las escuelas del mundo se repitiese esa plegaría veríamos levantarse una nueva primavera para la humanidad.


Extractos del libro: “Buda, materialismo y muerte” Lama Djinpa (Ediciones Librería Argentina. Madrid 2002)

 

Naamah Kelman: “Buscamos en Dios la fuerza, la sabiduría y el coraje para cambiar el mundo” (16-6-06)

 

Entrevista con Antonio Briceño (14-6-06)

Vivo testimonio de “amor en acción”

Cuando le preguntamos por su trayectoria de vida, nos espeta una respuesta ya ensayada: “romántico, soñador, servidor”. Sólo al final de una larga conversación logro arrancarle su “curriculum” de presidente del Club Rotary de Caracas y promotor de la Fundación “Amor en Acción” y de la “World Future Society” (“Sociedad mundial del futuro”). En su vida ha tenido tiempo para dar clases en la Universidad, para dirigir la “Sociedad bolivariana” y para ser condecorado por órdenes místicas. De todo ello le echa la culpa a su tío, uno de los padres de la nación del Orinoco, que le inyectó ese virus por la “cosa pública”, ese empeño por hacer realidad los sueños colectivos.


En la revuelta geografía venezolana se halla a mitad de camino entre el templo de meditación, la leprosería y la trinchera política. No le obligamos a optar porque la nación se hallaba en pleno y crítico alumbramiento, porque le hubiéramos colocado en un gratuito compromiso. Insiste en aquello de ser “factor de bien para la humanidad”. “Lo demás son pendejadas” remata con fuerza este hombre de empresa que maltrata con un ritmo de vida galopante su corazón debilitado.

El tamaño de su figura, de sus palabras, de su discurso, la fuerza de su fe nos colocan ante una de esas personas claves en las que se refugian las gentes, una de esas rocas firmes donde varan las mareas humanas, rocas que se manifiestan imprescindibles cuando los mares se encabritan. Precisamente el océano de Venezuela anda especialmente revuelto, ensanchando a fuerza de algarabía y cacerolas su horizonte cercenado.

El lo debe de saber y por ello cumple con su misión. Sus dos “celulares” (“móviles” para los venezolanos) no reposan junto al magnetófono. Continuamente lo detienen en “pause”. La nación vive instantes trascendentales y él no para de atender a gente que le facilita información, que le pide orientación y ayuda.

Quizá “calentado” por el clima que nos circunda, no oculta su beligerancia contra la “espiritualidad de salón”. Antonio no es sólo verbo amable. Una vez ha revelado su “yo más cordial”, sabe poner también en sus elocuentes labios palabras más ácidas. Este hombre de paz, termina destapando su artillería a la hora de denunciar una espiritualidad ausente del mundo, en el momento de criticar unos meditadores que van marcando distancia con el sufrimiento humano… Este hombre de negocios, pero a la vez de firme compromiso humano y social, no concibe una vivencia de Dios, a la vez alejada de las llagas de los más desfavorecidos.

¿Qué papel se adjudica Antonio Briceño en su escenario?

Mi “roll” particular es levantarme todos los días y, después de darle gracias a Dios por el milagro de la vida, es hacer algo que eleve la conciencia del venezolano. Pido cada mañana ser algo positivo para el país y el mundo entero. A la noche he de acostarme tranquilo habiendo dado respuesta a esa inquietud matutina de haber sido factor de bien.

Percibo un Antonio muy optimista ante las trasformaciones planearias que están aconteciendo…

El hombre va dejando poco a poco a un lado todo aquello que no le permite mejorarse y trascenderse. Somos cada día más los que vamos abandonando los condicionamientos y medios que no nos permiten salir adelante como seres maduros. Los cambios de individuo en individuo se van concretando ya en trasformaciones colectivas.

Hombre optimista y a la vez de gran fe…

Si el ser humano no tuviera encendida la llama de su amor interno, simplemente no existiría. Esa llama es la presencia divina en cada uno de nosotros.

Su testimonio de vida representa una síntesis poco habitual de devoción y militancia…

No se puede ser impasible y devoto de Dios a la vez. No se puede ser cobarde y espiritual a un mismo tiempo. Quienes dicen que no quieren participar en cuestiones públicas pues están dedicados a la meditación, quienes viven con temor la implicación social, quienes rehuyen comprometerse en el continuo aquí y ahora, no son verdaderos espirituales.
El espiritual es el que le ha dicho no al miedo, no a la cobardía y se dedica en su acción cotidiana a ser ejemplo y testimonio de virtudes y valores eternos. La intensa vivencia espiritual conlleva una activa participación en los diferentes ámbitos de la vida: laboral, ciudadano, familiar, humano en general…


¿Encuentran eco sus llamamientos humanitarios?

Más bien poco. Cuando convocamos a sesiones de meditación tenemos una asistencia muy masiva, sin embargo llamamos a ese mismo grupo a compartir una tarde con los enfermos de lepra que están tan necesitados de cariño y compañía y la respuesta de muchos es que no tienen tiempo.
El tiempo se dilata a voluntad. Hay ratos para meditar, para orar…, pero hemos de buscar también tiempo para poder dar la mano al niño, para poder ayudar al necesitado, para generar a través de nuestras acciones una sociedad más justa, más participativa, más acorde en definitiva con los ideales espirituales que albergamos.

Su propuesta vital es cuanto menos exigente…

Los que tratamos de transitar el camino espiritual sabemos que hemos de deshacernos de todo lo que nos condiciona para hacer el Cielo en la Tierra, tal como nos lo pidió el Maestro Jesús. Nosotros somos los que hemos de generar el reino de Dios, primero en nuestro corazón y después en nuestro rededor.
Hemos de trabajar por una nueva conciencia, en la búsqueda de la mayor perfección posible, incrementar la Presencia Divina consciente en nosotros. Dios no quiere que nosotros Le sigamos como borregos. El quiere que trabajemos conscientemente para la irradiación de la Presencia Divina en todo.
No importa lo que diga la familia, la sociedad, la gente que nos rodea… , lo que importa es lo que dice nuestra conciencia, pues ella es la manifestación de Dios en cada uno de nosotros. Para oír esa voz interna es necesario practicar el silencio y la introspección. La conciencia no se va a equivocar. Puede que en algunos momentos concuerde con la razón. Sin embargo ante la disyuntiva de la conciencia y la razón, no puede haber dudas: hemos de optar por la primera.

¿Cambio personal ó cambio colectivo?

No creo en el cambio colectivo repentino. Este sólo es el resultado de las trasformaciones personales. Los 144.000 elegidos de la Biblia son aquellos seres que simplemente entran en un estado de conciencia superior. Cuando ello realmente ocurra eso generará una serie de cambios en cadena.

¿Prima por lo tanto la evolución interna?

La masa crítica que ha operado cambios en su interior es la que provoca cambios sociales Estamos en un proceso de aceleración de la historia. No hemos de olvidar que en este intenso tránsito en el que nos hallamos inmersos, gozamos de la ayuda superior.
Vivimos un momento especialmente fértil. Las verdades siempre han estado dentro de nosotros aguardando el momento de aflorar. Las verdades que escuchamos fuera simplemente hacen resonancia con la verdad que nosotros ya llevamos dentro.

¿Qués es “Amor en Acción”?

Fundación “Amor en acción” es el amor puesto a circular entre los sectores más desfavorecidos. Se trata de un lema de la Madre Teresa que tratamos de poner en práctica. “Amor en Acción” pretende ser un factor de bien para los niños abandonados y los enfermos de lepra y SIDA.
Tratamos de sacar al amor de la mera palabra y llevarlo a la acción. Entendemos que ahí radica el cambio auténtico. Si no llevamos el amor a la práctica, éste se queda en mero discurso y no cobra sentido alguno. El amor encarnado se convierte en auténtica manifestación de lo puro y lo divino. “Amor en acción” es unidad con todo, expresión de Dios; es en definitiva pauta de vida, pues hemos de tratar de poner amor en cada uno de los actos en que nos involucramos.


La Redacción

Esbozando rumbos

La preocupación social de Antonio Briceño le llevó a crear “World Future Society”. Se trata de una sociedad sin ánimo de lucro cuyo mayor cometido es explorar posibles escenarios futuros de los humanos. Se dedican a la prospectiva social y económica, “a esbozar rumbos para dirigir hacia ellos los proyectos colectivos”. Parten del principio de que el mañana depende absolutamente de lo que sembremos en el presente y animan a salir del pensamiento de inmediatez que impide una visión a más largo plazo.
W. F. S. trata de rebajar el grado de incertidumbre en el que actualmente se desenvuelve el ser humano. “No tenemos hacia dónde realmente ir, nos comparte su fundador. Ya no creemos ni en el capitalismo, ni en el comunismo, creemos en un orden justo y más acorde con los nuevos tiempos, sin embargo no sabemos cuál es ese nuevo orden. Se trata de darle un sentido estimulante a esa incertidumbre. Creemos en algo que aún no sabemos lo que qué es. Nos hallamos por lo tanto en la más grande y apasionante encrucijada de todos los tiempos.”.
En su discurso no faltan alusiones al 11 S : “Doscientos ochenta millones de americanos se sentían muy seguros en el marco de sus fronteras, gastaban miles de millones de dólares en seguridad… Ahora una gran incertidumbre gravita también sobre ellos.”
 

Arrache: la empresa ha de colaborar con nuestro espíritu en evolución (12-06-06)

Laura Arrache, psicoterapeuta transpersonal e investigadora de la sanación por arquetipos, detecta en sus pacientes la necesidad de encontrar su “misión de servicio” para dar sentido a su vida, y aconseja concebir la empresa como un instrumento “de lo que somos en esencia: un espíritu en evolución”.


En una entrevista con Fundación Ananta, esta empresaria dedicada a “sanadora” explica que recibe en su consulta a muchos ejecutivos y directivos cuyo único problema es falta de “sentido” en su vida, cuestión que, según ella, se debe a que “verdaderamente hay un cambio real en la conciencia de la humanidad” y cada vez necesitamos “más valores profundos y trascendentes” en nuestra vida.

Como directora de comunicación de un inmenso holding, puesto que abandonó hace ocho años, fue testigo de cómo se “quintuplicaron” en cinco años los beneficios en un conjunto de empresas cuyas trabajadoras recibieron unos cursos de autoestima basados en el conocimiento de “valores profundos, como el amor y la fe”.

Al respecto, la presidenta de la Asociación Española de Sanadores Espirituales (AESE) durante los últimos tres años explica que la palabra “autoestima” es demasiado abstracta y destaca la importancia de conectar “con la parte amorosa de ti mismo: cuando te amas a ti mismo y a los demás cambia la perspectiva de tu vida”, asegura.

Con esa actitud, es más fácil ver que “todos somos una misma cosa; que nosotros pertenecemos al todo y a la vez somos el todo; y cuando tenemos esa conciencia sabemos que lo que le hago a un compañero de trabajo o a la empresa, me lo estoy haciendo a mí mismo”. “Ése es un concepto altamente rentable”, que hace además que “el inconsciente colectivo de la humanidad se vaya modificando”.

Laura Arrache apoya la evolución de estos valores “desde lo cotidiano” y defiende, en lugar de tomar “la gran decisión de cambiar”, tener el propósito de ir modificando tu vida desde los pequeños detalles, tanto en el entorno familiar como laboral. Según indica, los pequeños logros traen consigo “logros universales”, generados por emanaciones positivas y afinidades.

Insiste sobre todo en la necesidad de concebir la empresa como colaboradora de nuestros procesos de vida, tanto por parte del empresario como de los trabajadores, y subraya la necesidad de revisar los patrones de autoridad, que en ocasiones hacen ver al “jefe como un adversario” en función de pautas familiares que no benefician al buen funcionamiento de la entidad.

Según Laura Arrache, es importante además re-gestionar el tiempo, y tomar conciencia de que “hemos entrado en un espacio-tiempo muy acelerado” que impide mantener los ritmos previstos, lo que en su opinión genera un estrés que puede retroalimentarse, en la medida en que repercute en el centro de trabajo y empeora aún más la situación.

También subraya la necesidad de “compartir y no competir”, y de fomentar el concepto de “yo gano y tú ganas”, y asegura que un gestor que se maneje en los términos de “yo gano y tú pierdes”, su empresa “nunca va a funcionar porque está transgrediendo una ley universal: la del equilibrio”.

A su juicio, una empresa es un entramado de conciencias unidas en un momento determinado para cumplir una función lo mejor que puedan. Y nuestra conciencia se está expandiendo, está avanzando hacia un estadio superior…hacia el homo amans, hacia un ser capaz de transformar cualquier realidad con el amor. Cuando uno descubre el amor incondicional, se desatan factores transcendentes en la vida, con consecuencias visibles también en lo material.

Para ilustrar esto, menciona el ejemplo de un paciente suyo, geofísico, dedicado ahora a gestionar patrimonios personales y de empresas, que ha descubierto la parte trascendente de sí mismo después de comprobar que el conocimiento científico es absolutamente limitado y que el conocimiento divino es infinito y siempre se está expandiendo. Ese descubrimiento le ha hecho tener una situación de crisis, de cambio de valores, pero una vez superado ha encontrado el lugar que se adecúa a su ser y que le hace estar mejor en todos los niveles.

En este punto, Laura Arrache alerta contra el “miedo a traspasar, a proponer ideas nuevas, ideas de una transformación profunda”, y emplaza a los empresarios a abrirse a propuestas innovadoras de los trabajadores, y a fomentar el cambio, el avance y la libertad, porque es la manera de que realmente todo fluya y avance.

En la misma medida, asegura, que cuando los trabajadores se sienten valorados en términos cualitativos y cuantitativos –no sólo en la calidad de trato y de cariño, sino también a nivel económico- “la productividad se dispara”. “Somos seres únicos” y “cada trabajador dentro de la empresa es también único, imprescindible”

Laura Arrache entiende que “todos los patrones tradicionales de estrategias comerciales y empresariales se están quedando caducos y se necesitan nuevos modelos de actuación, que han de ser acordes con la evolución, y asegura que ha “llegado a pensar que hay factores ajenos a nuestra propia conciencia que están impulsando que las personas activen la necesidad de ser conscientes de sí mismos y de su entorno”.

Para argumentar su tesis, se basa en las expresiones de sus pacientes, muchos de los cuales admiten que “lo tienen todo” pero no tienen alegría y les falta algo que no saben identificar. Según ella, muy frecuentemente lo que tienen es una necesidad de ayuda a los demás, lo que atribuye a que “se está activando un valor importantísimo que es la misión de servicio”. Ese es el motivo también, a su juicio, de que surjan tantos movimientos de ayuda altruista entre el colectivo de empresarios.

Arrache lamenta que “muchas veces pensamos en dar servicio cuando nos sobra” y recomienda ofrecer “una pequeña parte de lo que tengo para que otro esté mejor; no porque me sobra, sino porque tengo la conciencia de compartir”.

A los empresarios, en quienes ve un papel importantísimo para este proceso evolutivo, Laura Arrache les recomienda estar consigo mismos durante veinte minutos dos veces al día. “Lo conocemos como meditación –indica- , pero no es necesario tener práctica, sino hacer unas respiraciones relajantes y pedir “a voluntad” conexión con el Universo”.

Explica sobre ello que lo ideal sería “vivir conectados” porque cuando uno está en ese estado, “los impactos de emoción por toma de decisiones o por cualquier aspecto externo, se diluyen y entras en contacto con tu Ser, que tiene en esencia una parte divina profunda, donde se activan valores intuitivos trascendentes y puedes decidir mejor; siempre acertaras”. “Incluso, como dicen los tibetanos, te da empowering”.

Otro consejo que aporta Arrache a los empresarios a la hora de tomar grandes decisiones, es que tengan en cuenta cinco niveles de realidad: económico-material, físico-salud, mental, social y espiritual-conciencial. Si observan todos esos los niveles, no se pueden equivocar.

Convencida de la existencia de un Plan Divino, apunta que constantemente nos está conduciendo y dando pistas, pero subraya que existe un respeto escrupuloso hacia nuestra libertad a la hora de tomar decisiones, así que “nosotros tenemos que elegir acciones positivas de avance, de conciencia, para que juntos consigamos retomar las riendas de la evolución de este planeta”. Dentro de este Plan, “no hay elegidos. Yo me elijo a voluntad, porque yo quiero, para colaborar, con mi intención, en los procesos de este planeta”.


Con el lenguaje que mejor puede comprenderse en cada caso, Laura Arrache, que desliga la espiritualidad de la religiosidad, siempre habla en la consulta “de nuestro origen divino” y, con independencia de que el paciente se haya declarado ateo, ella le pide que se mantenga “abierto a la posibilidad de que exista algo que le permita estar mejor”, y a que ponga la intención en ese sentido.

Insiste también en la importancia de destacar en los círculos empresariales el poder de la intención. Cuando uno está conectado a la mejor intención, a la intención divina, ella trabaja a través de ti, en la dirección positiva, aunque tú no quieras y por encima de que tengas “un ego tremendo”. “Todos lo podemos conseguir, no necesitamos hacer diez mil cursos, ni meditar mil horas… no, sólo con pequeñas cosas del día a día, de cambio personal, ocurre”.

Dentro de este Plan Divino, destaca el papel de los niños, algunos muy especiales, nacidos a partir de 1995, que tienen integrados valores de una conciencia más abierta, como amor, solidaridad, fe… y que tienen un conocimiento innato de la energía… gracias a un nuevo “código genético sutil”.

A su juicio, son niños ejecutores del Plan Divino, y vienen a “mover estructuras” dentro del círculo en el que se desenvuelven; tienen una vibración que va modificando patrones de pensamiento y de actuación; vienen presionando para que nos actualicemos respecto a la conciencia, potenciando ese plan para la evolución, para no cargarnos este planeta, para que nos tratemos mejor… Son hipersensibles, tienen otra perspectiva del espacio-tiempo y son más humanitarios y más colaboradores.

Alerta en igual sentido sobre el gran desfase que se está produciendo entre las pedagogías, de las que muy pocas tienen en cuenta las pautas evolutivas, lo que se traduce en fracaso escolar, agresividad y problemas de concentración. Al respecto menciona la pedagogía de Rudolph Steiner -las escuelas Waldorf- y la del sistema Montesori.

En México, su país natal, recuerda que el holding para el que trabajó creó el colegio “Educare, Escuela para el éxito”, adaptada a los nuevos paradigmas y donde los niños aprenden a valorarse, a hacer relajación y a trabajar con colores, entre otras prácticas innovadoras. Las instalaciones, en un bosque, están distribuidas en cabañas que fueron construidas con material de reciclaje. Tienen además una fundación que se llama “Por los niños del planeta”.

Como profesional de la salud, esta “sanadora” lamenta que las medicinas ajenas a la línea oficial se consideren “alternativas” porque cree que “todo es complementario”, y está convencida de que, en la medida en que avance la conciencia, aparecerán nuevas terapias junto al resto de los procesos previstos en el Plan Divino.

De hecho, resalta, hay muchos hospitales de la red pública en Inglaterra, Francia o Alemania que están incorporando terapias complementarias como osteopatía, homeopatía, acupuntura e incluso sanación espiritual. “Creo que la resistencia –apunta- viene de esa parte de la autosuficiencia científica tan limitadora”.

Como novedad última al respecto, destaca los laboratorios que están investigando fármacos de “medicina biológica”, a los que tratan con sonidos y colores, entre otras variables para “dinamizarlos” y potenciar su efecto.
 

Dalai Lama "No hay que cambiar de religión sino crecer en amor" (12-6-06)

Estará en Barcelona los próximos 25 y 26 de Julio


El Dalai Lama considera “no tiene sentido decir que una religión es mejor que otra” y asegura que el mundo necesita una espiritualidad laica, no
religiosa sino basada en valores como el amor y la compasión.






Este premio Nobel de la Paz, que entiende que "la guerra es un concepto caduco porque todos somos interdependientes y, por tanto, todos somos partes del enemigo", comenta así su parecer sobre la ética, la espiritualidad y la
¿Por qué sugiere no cambiar de religión, está advirtiendo sobre algún riesgo?
- He visto a algunos amigos que se convirtieron del cristianismo al budismo y que en el momento de la muerte tenían un estado mental de confusión. En términos generales, no estoy a favor de la conversión; cada tradición tiene su
método peculiar y único. Lo que realmente necesitamos es una ética secular, una espiritualidad religión: laica, no religiosa.

- ¿Cómo sería?
– Una ética secular que no rechace las religiones, sino que esté sustentada en las cualidades innatas del ser humano.
No es necesario ser religioso para ser una persona moralmente ética. El amor y la compasión, por ejemplo, no tienen por qué estar relacionados con una religión. La idea es que podamos vivir en armonía y convivir sin problemas.

- En cambio, hoy se exacerba el individualismo. En este contexto, ¿cómo puede un padre asegurar la felicidad de su hijo?
– ¡Es que ése es el trabajo de padre, es lo que un padre tendría que hacer! Si el padre es muy individualista, el hijo también lo será y los dos serán infelices. Si el padre se preocupa por el bienestar de su hijo, ambos serán felices, porque se rompe el individualismo y el hijo responderá de la misma manera. Si se extiende este razonamiento –la preocupación por el bienestar de los demás – hacia todo el sistema social, toda la comunidad puede ser feliz.
En las sociedades feudales, donde un señor sometía a sus súbditos, se vivió un extremo que es la esclavitud. Poco a poco las sociedades fueron volviéndose cada vez más democráticas hasta que se desarrolló demasiado el individualismo. Y esto es el otro extremo. La solución está en un camino medio que use la libertad que se desarrolló con el individualismo. Se debe lograr, a través de la educación, que cada persona tenga una autodisciplina en la que
incluya el bienestar de los demás.

- ¿Ve indicios del retorno desde ese individualismo extremo?
– Mucha gente se da cuenta de que en esta sociedad individualista algo anda mal, pero hay confusión en cuanto a cómo cambiar este patrón. En el pasado, cuando había más fervor religioso, la persona tenía la alternativa de volcarse a la religión, pero hoy eso ya no es muy atractivo y la gente no encuentra un camino de por dónde salir. Creo que hay que hacer más investigación sobre cómo reeducar. En este sentido los medios de comunicación, al mostrar que no todo está bien, tienen un rol importante para provocar esta concienciación en la población.


– Usted es un hombre alegre, ¿cuál es la fuente de la alegría y cómo no perderla?
– Depende en gran medida de nuestra actitud, y ésta es algo que se puede entrenar pero surge más que nada por convicción. Una actitud compasiva incrementa la alegría, pero también tiene que ver con el sufrimiento. Si se sabe que la condición humana está marcada por el sufrimiento, se tiene una respuesta más liviana cuando éste aparece, y cuando hay una experiencia de felicidad tampoco se conmueve mucho porque se sabe que va a cambiar.

– Si la base de la vida es el sufrimiento, ¿es posible la felicidad?
– Estamos hablando de una felicidad permanente y eterna; para alcanzarla tenemos que liberarnos de esta condición de sufrimiento y siempre hay una posibilidad de superar esa condición.

– ¿Cómo define la compasión?
– Lo que define la compasión es que no sea parcial, sino que esté dirigida a todos los seres, para que todos tengan la felicidad que buscan. Habitualmente entendemos la compasión como algo que sentimos por los que están cerca nuestro, y esto no es compasión sino más bien una forma de deseo y apego. Esta compasión imparcial no surge naturalmente, sino que requiere un entrenamiento en el cual la inclusión de la inteligencia y la sabiduría son
esenciales y necesitan razonamientos para desarrollarla.

– ¿Qué tipo de razonamientos?
– Un razonamiento que sirve de entrenamiento es considerar, por ejemplo, que todos los seres, al igual que yo, quieren ser felices y no quieren sufrir. Otro es considerar que todos han sido mis madres en algún momento y como tales me demostraron bondad y amor y por eso debo tratar a todos con ese mismo amor. Además, la ciencia está descubriendo que es bueno para el cerebro tener actitudes compasivas. Esto también se ve usando el sentido común. Es fácil ver que el odio, el rencor y la malicia perjudican nuestro estado de ánimo y nuestra salud.

– ¿Cuál es su aspiración actual con respecto al Tíbet
– Nuestra propuesta no es independizarnos de China; lo que pedimos es una autonomía significativa, una forma de autogobernarnos. Y esto no va en contra de lo que dice la Constitución china.

Silvina Premat

 

Ramiro Calle: el estado de bienestar es estar en calma y abierto al amor (30-5-06)

Después de cuarenta años impartiendo clases de yoga y de haber escrito más de un centenar de libros, Ramiro Calle, un mito de la espiritualidad oriental en España, está en condiciones de decir que el único estado de bienestar posible es “una mente en calma y una apertura amorosa genuina”.

Con una presencia amigable y pacífica, el decano de los yoguis españoles transmite, a través del brillo de sus ojos y de su expresión de alegría casi burlona, la amorosa sabiduría de los maestros de las fábulas a las que recurre para argumentar sus tesis.

La necesidad de buscar el sosiego interior como única vía para el verdadero contento en este mundo convulso y “basado en subvalores”, centra su discurso en esta entrevista con Fundación Ananta, en la que insiste también en que somos “nuestros peores enemigos” porque no nos cuidamos y nos dejamos llevar por el sufrimiento que generan el ego y sus apegos.

Con una coherencia sin fisuras, Ramiro Calle asegura que “si volviera el ser humano de hace dos mil años, se quedaría espantado de lo que hemos avanzado en técnica sin haber mejorado nada en nuestra calidad de vida psíquica”, y sentencia que “lograr metas externas no basta para la dicha verdadera”.

“Como dijo el maestro: para cambiar el mundo se necesita tener la mente en calma y el corazón tierno”. “Para eso practicamos la meditación”, asegura, y destaca como fuentes de la dicha verdadera que en definitiva perseguimos, el contacto con la naturaleza, la creación artística, las actividades que potencian nuestra capacidad espiritual y el servicio a los demás.

Fundación Ananta: Se habla del estado de bienestar…

Ramiro Calle: Estamos en una sociedad convulsa, peligrosa, basada en subvalores. Varios millones de españoles padecen ansiedad en mayor o menor grado, otros tantos sufren melancolía o depresión; varios millones tienen que recurrir constantemente a terapias, oficiales o alternativas, por toda suerte de trastornos psicosomáticos, insomnio, gastritis…Y cientos de miles tienen que darse de baja en el trabajo por estrés, depresión, angustia o crisis pánicas de ansiedad.

Es una auténtica paradoja hablar de un estado del bienestar. Me pregunto qué tipo de bienestar es estar psíquicamente agitados, llenos de bloqueos, de autodefensas narcisistas; donde no hay una genuina afectividad, cordialidad y apertura amorosa, sino reacciones hostiles y agresivas. Si eso es el estado del bienestar, indudablemente nuestra cota era realmente pobre.

No hay más dicha que la paz interior: una persona está realmente bien, tiene salud integral, cuando empieza a disfrutar de paz interior. La calma de la mente y la paz interior es un tesoro formidable, prodigioso.
Nos damos cuenta de que solamente consiguiendo metas y objetivos en el mundo exterior no podemos ser interiormente más dichosos, ni más estables, ni gozar del verdadero bienestar.

FA: ¿Qué es el sosiego? ¿Lo conocemos? ¿Lo disfrutamos alguna vez?

RC: En la mente se generan todos los problemas, incluida la guerra, la violencia, la agresividad... La mente puede ser un estercolero o un jardín, depende de nuestro entrenamiento mental. La misma mente que encadena es la que libera; la que genera tantos pensamientos negativos, puede generar y esparcir por todo el mundo pensamientos positivos… la mente es el mundo; si no somos capaces de cambiar la mente es imposible que cambiemos la sociedad… Si algo urge es empezar a cambiar la mente.

Si viniera el ser humano de hace dos mil años, se quedaría realmente espantado de comprobar todo lo que hemos avanzado en técnica sin haber mejorado nada en nuestra calidad de vida psíquica. Si no cambiamos la mente, seguirá habiendo confusión, desorden, desequilibrio, odio, irritabilidad, celos, envidia, seguiremos con todas esas ataduras y trabas de la mente.

En una ocasión le preguntaron a un maestro qué es lo único que haría cambiar el mundo, y el dijo: una mente clara y un corazón tierno. Para eso practicamos la meditación, para eliminar todos los bloqueos y tendencias negativas e ir fomentando las tendencias positivas.

FA: ¿Cuál es el efecto del pensamiento positivo?

RC: Si cien personas piensan positivamente, otras cien pensarán positivamente, pero si cien personas piensan negativamente, mil personas pensarán negativamente. Ese es el poder de la mente negativa.

En esta sociedad, sin duda, hay muchísimas más personas bondadosas que personas perversas, pero parece ser que las malévolas se organizan mucho mejor que las benevolentes. Es necesario empezar a modificar las estructuras básicas de la mente. Y eso se consigue con sosiego, con quietud, centrándose uno en el propio universo interno.

FA: ¿Cómo podemos entrenarnos para alcanzar esa quietud?

RC: Es muy importante aprender a estar sin más. No estar para esto ni para aquello…, aprender a que la mente, que es como aguas turbias, se vuelva poco a poco pura y cristalina; a centrarme en mí mismo durante diez minutos; a conectar con la esencia de mi ser y a desarrollar lo mejor de mí mismo.

La mente es muy misteriosa, nada es tan misterioso como la mente. Es curioso: todo en tu cuerpo funciona de manera natural sin que estés atento, mientras que la mente que no se ejercita nunca está satisfecha, porque nunca está en el aquí y ahora, sino en el antes, el después, en lo que pudo ser o en lo que tendrá que ser; en las memorias negativas y en las expectativas de futuro que nos crean ansiedad.

Un gran místico comparó la mente con una casa con un millón de puertas: cuando no tiene problemas reales, busca problemas imaginarios y luego, soluciones imaginarias. Y Santa Teresa de Jesús la llama “la loca de la casa”.
Los pensamientos nos piensan y nos hacen ser como una hoja a merced de los vendavales y de los fantasmas. La mente es muy buena sierva pero muy mala ama. Si no aprendemos a poner la mente bajo control, a limpiarla y ordenarla, se llena de insatisfacción, ofuscación y desorden y, de ahí, la hostilidad y la aversión. La mente se puede empezar a usar como instrumento nuevo al uso para que nos ponga alas de libertad. Los sabios de oriente decían que no hay nada más grave que una mente ingobernada.

FA: ¿Es el yoga un instrumento útil para esos objetivos?

RC: “Yoga” -“yugo”- es aprender a poner la mente bajo control, subyugarla bajo el yugo de la voluntad y de la inteligencia primordial. Si no somos capaces de trabajar sobre la mente, no tendremos sosiego. La mayoría de las personas creen que pueden encontrar la dicha en el exterior. Ese es uno de los más graves engaños de la sociedad. He pedido a los editores sacar un libro que se llame “Las trampas de la sociedad”. Nos hemos dejado todos engañar por esas artimañas y esos trucos de la sociedad. Nos han dicho que podemos encontrar dicha, salud, bienestar y sosiego solamente buscando en el exterior y eso es imposible.

FA: ¿Tenemos referencias de eso mismo en nuestra cultura occidental?

RC: Sin duda. Eso es algo universal. La parábola del Hijo pródigo –que apareció igual quinientos años antes en el hinduismo- quiere decir que un día nos damos cuenta de que en el mundo exterior no podemos encontrar la dicha que esperábamos y tenemos que volver al hogar, a nuestro hogar mental, a nosotros mismos, y tenemos que reconciliarnos con el padre que es nuestra naturaleza real y nuestro yo auténtico, que nada tiene que ver con el yo social, con la dura máscara de la personalidad, ni con nuestras apariencias.

En el mundo exterior podemos encontrar diversión, estímulos…pero no dicha ni sosiego. El placer es ya la antesala del sufrimiento. En el mundo exterior todo es apariencia, todo es contingente, es imposible hallar una experiencia profunda y permanente de paz donde todo es contingente. Fuera hay eventos, situaciones, circunstancias, relaciones, amores, encuentros, desencuentros… pero todo es impermanente. Está muy bien buscar metas en el mundo exterior, buscar aumentar nuestra calidad de vida, pero si no nos ocupamos de nosotros mismos, si no cuidamos de nuestra calidad de vida interna, cada día nos vamos disociando más de nosotros. Nos vamos alejando, divorciando de nuestro propio ser que finalmente sufre una quiebra y nos exige un alto coste psíquico. Es lo que da lugar al “triunfador fracasado”, aquél que ha trabajado tanto para su yo social que ha perdido su yo real. La calidad de vida interna redunda en beneficio propio y de los demás.

FA: ¿No se puede entender la meditación como una actividad egoísta?

RC: Lejos de ser algo egoísta, es la mejor contribución que podemos hacer a los demás y al planeta. Porque si tú estás lleno de odio, de celos, de envidia, irradiarás eso, pudiendo transmitir regalos tan preciados como compasión, cariño, lucidez… Es muy importante cuidarse. Hay un gran culto al cuerpo y sería muy importante darse cuenta de que somos una unidad psicosomática y que para cuidar el cuerpo hay también que cuidar la mente.

FA: ¿Y tiene efectos reales en la vida “exterior”?

RC: Desde luego. Cuando hablamos de sosiego en esta sociedad convulsa no solo es sentarte, no solo es reencontrarte, es poder mantener en la vida diaria ese aplomo, ese equilibrio, Buda pedía a sus discípulos ser sosegados “en el desasosiego” y a mantener la paz “entre los que ansían”.

Dedicar veinte minutos todos los días a conectar con nosotros mismos nos traería la calma entre los intranquilos y la firmeza entre los que desequilibran. El sosiego beneficia todo el tiempo y permite, con esa experiencia de paz interior, crear unas relaciones más armónicas con los demás, con menos conflicto y división y, sobre todo, una afectividad infinitamente más saludable. Si te relacionas desde el sosiego, esas relaciones afectivas serán de integración, no habrá situación de dominio ni emotividad. Sin embargo, cuando nos relacionamos desde el desasosiego, la incertidumbre y la zozobra, todo son falsas autodefensas, prisiones, chantajes emocionales, exigencias y reproches. De esa manera no puede haber afectividad sana y constructiva.

John Steimbeck lo dice en su magnífica novela “Hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros”: “No hay nada que pague un instante de paz”. Es cierto: es lo más valioso que todos podemos encontrar, porque nos ayuda a mejorar nuestros potenciales creativos y a mejorar nuestras relaciones.

FA: ¿Deberíamos entonces de tratarnos mejor para ser mejores?

RC: Miramos constantemente hacia fuera, nos agitamos, nos disgustamos, todos los días uno o varios disgustos; todo los días obsesionados solamente con los bienes materiales, somos muy poco caritativos con nosotros mismos, tendríamos que comprendernos sin límite.

La persona inteligente, cuando ya ha cubierto suficientemente ese nivel, se da cuenta de que más de lo mismo no le convence, más angustia, más obsesión, más riqueza,… mantenerlo todo va muchas veces en detrimento de tu salud interior. Cuando una persona ha cubierto sus niveles básicos, ve que hay otros niveles que tiene que escalar, y empieza a cultivar el nivel cultural, emocional, espiritual y el nivel de la amistad, que, según Buda, debería de llenar toda la vida. Todavía hay malos amigos porque la mayoría de las personas utilizan a los amigos como peones en su tablero de ajedrez

FA: ¿Hay claves básicas para mejorar la calidad de vida?

RC: Básicamente, hay que aprender a alimentarse, a descansar y a cultivar impresiones mentales positivas, que son “vitaminas” para la mente.
Las fuentes del verdadero bienestar son la amistad, el contacto con la naturaleza, las actividades artísticas, todo tipo de campos de acción que nos permiten poner al descubierto nuestros mejores potenciales espirituales y anímicos y, por supuesto, la cooperación con las otras criaturas y el servicio social.

FA: ¿Dónde se encuentra el sosiego que es la fuente de todo lo positivo?

RC: ¿Estuvo alguna vez fuera de todos nosotros? Estamos constantemente violentando el silencio porque hablamos, porque hay ruido, pero basta con que nos callemos. El yoga es una técnica milenaria que nos lleva a él mediante los dos instrumentos con los que nos obsequiaron al nacer: el cuerpo y la mente. No se trata de añadir años a la vida, sino vida a los años. La flexibilidad que aporta esa disciplina es vida, la rigidez es muerte.

FA: ¿No se necesita un entrenamiento especial para el yoga?

RC: Las asanas no son posturas acrobáticas, sino muy sencillas, con estiramientos, masajes y presiones en puntos vitales que acceden al sistema nervioso y van mejorando todos los sistemas y aparatos de nuestro cuerpo. Nos mantiene más elásticos y cuida la espina dorsal, que es el eje de nuestro aparato locomotor.

FA: ¿Y el pranayama?

RC: También hay que cuidar la “energía-respiración”, el aliento, el “pneuma” que decían los griegos, la vitalidad. Los antiguos sabios de china decían que lo primero que un ser humano tiene que aprender es a respirar y a tener buen humor. En occidente todo el mundo está enfadado y nadie sabe respirar, esto es un desastre. Quizá tener buen humor es un poco más difícil tal y como están las cosas, aunque también se puede conseguir. Pero para aprender a respirar hay técnicas que nos enseñan todo el potencial pulmonar y a utilizar nuestras energías, y a sosegar la mente. Debería de impartirse como una asignatura en todas partes, de hecho hasta los cuerpos de seguridad, la policía, practica relajación y se está imponiendo poco a poco. La relajación es el arte de desbloquear todas las tensiones; tenemos que aprender a relajarnos y a tener enfoques correctos en nuestra vida para propiciar el sosiego. Somos nuestros peores enemigos. La actitud correcta sería la basada en la atención consciente, en estar más atentos, en lugar de estar preocupados, que es neurótico y desgasta.

FA: Sin preocupaciones, ¿podríamos cambiar incluso el carácter?

RC: Un amigo mío de la India, cuando vino a España dijo que la principal diferencia es que aquí todo el mundo está enfadado… en el ascensor nadie te habla. Habría que cambiar esa actitud de enfado por estar más distendido, no tener tantas defensas y, sobre todo, saber ver las cosas como son y relativizarlas. La misma mente que crea una tragedia puede enfriar las emociones y relativizar, sin embargo le estamos siempre martilleando con preocupaciones con enfados y obsesiones.

FA: ¿En definitiva, el sosiego puede traer buen humor?

RC: Indudablemente, una consecuencia directa es el contento interior. El contento exterior es reactivo, es el que vives cuando haces un buen negocio, pero el interior, aunque es menos exaltado, es más profundo.

Y otra de las virtudes del sosiego es la ecuanimidad, que une los conceptos de igualdad, de equilibrio con ánimo. La ecuanimidad, ante lo agradable y lo desagradable, es paciencia, visión lúcida, claridad… es muy importante desarrollarla. Vienen los vientos del este o vienen los del oeste y el ánimo permanece calmo y, así y todo, se convierte en experiencia de aprendizaje; y, así y todo, nos ayuda a crecer y a desarrollarnos.

FA: Sin duda, del sosiego aparecen las mejores virtudes…

RC: Sí, como la lucidez, que dice las cosas como son, porque es el resultado de quitar los velos de la mente, y de ahí surge la acción correcta.

Del sosiego surge también la compasión que, como decía Gandhi, “es
la flor más hermosa”. Gandhi decía que estamos en este mundo para ayudarnos “y no hay otra cosa que hacer”. Eso es la compasión. La compasión es que te identificas con los demás y con su sufrimiento, es propiciar alegría y satisfacción para los demás. Si todos nosotros desarrollamos una actitud correcta y somos capaces de poner en práctica algunas técnicas, afloran todas estas virtudes del sosiego, porque están dentro.

FA: ¿Se trataría de atemperar el ego?

RC: Dicen que si quieres ver la cara del diablo mires tu propio ego…hay que superar el ego y pasar poco a poco de esta especie de “nihilismo planetario” que se ha creado, a una conciencia planetaria. Buda decía ya que la mayoría de los seres humanos van envejeciendo y siguen con sus obsesiones, sus miedos, sus rarezas, sus apegos, sus conflictos. Hoy en día es cierto que hay más estrés, o más ansiedad, pero en todas las épocas ha habido problemas relacionados con el ego: el falso amor propio, el orgullo desmesurado… y la sociedad es una suma de mentes. En el siglo XII apareció en la India un tratado que reúne 112 métodos y técnicas para el control de la mente, y Jesús también dio unas claves sobre el mismo problema en el siglo I.

FA: ¿Cómo entiendes el desapego? ¿No es desinterés?

RC: Hay gente que cree que es sinónimo de desinterés, de falta de vitalidad y de intensidad, pero es todo lo contrario. El desapego es lo que te hace vivir mucho más feliz, porque eres capaz de disfrutar aquí y ahora sin estar constantemente como un pulpo tentacular queriendo retener, mantener, incrementar,.. El apego no tiene fin, es como si tienes sed y comes pescado salado… No es sólo a lo material, a veces éstos son los apegos más inocentes. El peor apego es a las ideologías, a las personas a quienes quieres dominar con un guión para que sean como tú quieres. Es el afán de posesión, de dominio y de poder.

Quizá no lleguemos nunca a ser totalmente desapegados, pero sí podemos aprender a disfrutar sin necesidad de aferrarnos ni de retener tanto el disfrute. Porque cada vez que se empieza a intentar retener un disfrute, ahí empieza la servidumbre y el miedo. El apego a algo lleva aparejado el miedo de perderlo. Si tienes mucho apego a tu prestigio, siempre estás aterrado porque alguien te va a descalificar, van a hablar mal de ti, te van a desprestigiar; si no le tienes apego a tu prestigio, eres ajeno a las críticas de los demás. El apego es la fuente de mayor sufrimiento.

FA: ¿Cómo cambiaría la sociedad si fuéramos más desapegados?

RC: Sólo con que en cada país hubiera cien personas lúcidas y compasivas, podría cambiar la faz del mundo. Pero ¿estamos dirigidos por los más lúcidos? ¿Por los más sosegados? ¿Por los más compasivos? Si dejáramos de ser como animales para ser verdaderos seres humanos, si hubiera un poco de lucidez, compasión, mente clara y corazón tierno, no se daría el caso extremo de que para que vivamos bien el diez por ciento de la humanidad viva mal el otro noventa por ciento. Toda esta calamidad
surge de las corrupciones de la mente empezando por los dirigentes del mundo, que son la gente más acartonada, más fiera y más manipuladora.

FA: ¿Recomiendas algún libro? ¿Seguir a un maestro?

RC: Todo está dicho y nada está hecho. Bastaría con leer los Evangelios de la tradición cristiana; por la tradición hindú, el Bhagavad Gita, por la tradición china el Tao Te King..., para cambiar el mundo. Y hay muchos otros libros muy inspiradores, que nos ayudan a encontrar en nosotros ciertos ecos de infinitud, pero hay que llegar a confiar en nuestro interior. Toda esa adicción a los gurús debería ser minoritaria. Su misión sólo es quitar la oscuridad de tu mente, mostrarte la ruta, pero tú la tienes que recorrer.

La verdadera espiritualidad será el ocaso de los líderes, de los ídolos, de los falsos profetas, de los maestros, y uno encontrará que su líder mejor está dentro de uno cuando la mente se haya vuelto lúcida y compasiva.

FA: ¿Un cuento para acabar?

RC: Una paloma se coló en un templo de la India en cuyo centro el sacerdote había colocado una rosa. Las paredes estaban llenas de espejos y la paloma, en su afán por alcanzar la rosa, se fue chocando contra las paredes hasta que su cuerpo reventó y vino a caer sobre la rosa… No conviene perseguir reflejos externos, porque la rosa del conocimiento está en el propio interior.

Lola Bastos
La Redacción
Fundación Ananta

 

El camino hacia el ´homo amans´ pasa por la integración (20-5-06)

Entrevista a José María Doria


Abogado según su licenciatura; empresario por su impulso creativo y terapeuta y escritor por imperativo de su vocación, cree que el homo sapiens evolucionará hacia el homo lucens y, a su vez, al homo amans, e insiste en que “la palabra de paso” es la integración.





El autor de “Inteligencia del alma” y de “Cuentos para aprender a aprender” entre otros libros, cree que en cada hombre hay “un potencial de amor infinito” y que la humanidad se encuentra ahora “en un punto de inflexión” ascendente dentro de su trayectoria evolutiva.

En una entrevista con Fundación Ananta, José María Doria defiende la práctica de la meditación y considera que sus efectos apaciguadores y saludables la hacen especialmente recomendable a los empresarios, que tienen que utilizar la mente constantemente.

Doria se reconoce como un “hijo pródigo” atraído por el corazón del Cristo Cósmico de Teillard de Chardin, después de haber buscado a Dios en Oriente y de haber descubierto la lucidez de Buda, y considera que todas las religiones apuntan en la misma dirección. “No nos podemos quedar con el dedo que señala”, sino con la actitud integradora que permite ver el cielo, las estrellas.

Sus sesenta años sólo resultan creíbles cuando se trata de encajar la cantidad de experiencias que acumula en su haber, como un accidente de moto en el que se rompió “todo”. Sucedió hace casi 16 años. Con 45 años decidió cambiar el rumbo de su vida y dedicarse a una “gran causa”. Entre el hambre, la enfermedad y la ignorancia, se decantó por esta última y se hizo profesor y terapeuta. De toda su vida, rescata los momentos de descubrimiento, y de ellos los que han sido “compartidos, con amor y pasión”.

Aún siente que empezará una nueva etapa en un par de años, en la que probablemente vivirá más cerca de la naturaleza, quizá en una casa-escuela en el campo, donde cree que puede llevar una vida más coherente consigo mismo.

La enfermedad de su madre, a quien dieron la extremaunción recientemente, le ha guiado hacia su nuevo proyecto literario, que elaborará a partir de oraciones y rituales de nacimiento, muerte, boda… con palabras “que hagan creaciones más emergentes, más amplias y de nueva vibración”, pero con la “raíz milenaria y la solera iniciática” de todas las religiones. Con representantes de siete de ellas, ha organizado un debate a principios de junio.

Doria recuerda que en su día decidió “abandonar a Dios” porque estaba “secuestrado” por una cultura judeocristiana y resultaba excesivamente “vertical, dual, culpabilizador”. Sin embargo, posteriormente vio cómo “los chutes del ego no bastan, van defraudando” y buscó y encontró en Oriente. Fue “un descanso” para él percibir la divinidad, como un estado de conciencia.

“La paz que te da el Espíritu no te la da el dinero, el sexo ni ningún chute del ego”. “Llevo un tiempo –dice Doria- en que después de ver la lucidez, la liberación del Nirvana, echo de menos la idea del estado crístico”, “no el de la corona de espinas” sino “el resucitado, el trascendido, el sagrado corazón”. “El corazón profundo empieza a ser una energía emergente que está llamando a la puerta”.

Recuerda, al argumentar su idea de la integración, que en Delhi encontró un templo de la religión Bashai -cuyo profeta es Baha'u'llah-, con “un loto maravilloso de cristal” dedicado a todas las demás religiones, hecho que relaciona además con la sabiduría de Ken Wilber, quien entiende que “para avanzar de nivel, hay que integrar el nivel anterior”.

Doria entiende en este sentido que “la contraseña de paso de este mundo hacia una mutación cuántica, donde el homo sapiens tiene que pasar al homo amans es la integración”. “O integras todito o tienes que volver a recuperar esa parte excluida tarde o temprano: o con psicoterapia o con una experiencia que la vida te pone por narices… tiene que ser en la medida y momento oportunos, pero integrarlo”.

En el nuevo estadio evolutivo, Doria cree que el ser humano va a trascender los niveles mentales, que “las máquinas van a trabajar lo que ahora trabaja el neocórtex: decisiones, diferencias, procesos de comparación y de observación, procesos deductivo-científicos…”.

“Nosotros vamos a derretir los fríos picos matemáticos de nuestra mente y vamos a entrar en los valles de nuestro corazón, desde donde va a nacer una nueva inteligencia, una nueva vida marcada por las neuronas del corazón, que tiene una radiación electromagnética de un metro y medio. El centro va a ser una inteligencia cardiaca, que se va a hacer cargo, mientras las máquinas ocupan esa parte en los aspectos del mundo”, será la época del “homo amans, capaz de moverse por intuición…por amor”.

“Cuando nosotros experimentamos un instante de amor, una gotita de amor –no de pasión, ni euforia, ni placer, ni fraternidad, ni admiración, ni devoción siquiera, sino de amor- y sabemos que está en el ser humano, por algún lado…comprendemos que hay una dimensión emergente que tenemos que vivir antes de cascar como humanidad y como personas”. “Si está por algún lado de nuestro potencial infinito y maravilloso, eso va a tender a actualizarse como sea”, será “el salto hacia la unidad que anhelamos todos”.

Más allá del cuarto camino defendido por George Gurdjieff y de que la espiritualidad esté dentro de uno mismo, Doria reconoce, por encima de sus creencias, a los “personajes” que dedican su vida a la religión, “que están imbuidos de una fe, un servicio, una entrega y una renuncia…y que respiran algo muy especial y muy bonito que no se ve casi en Matrix”.

Desde una posición lejana a la que le llevó a “abandonar a Dios”, Doria entiende ahora que “el nivel mítico de las religiones no tiene por qué separarnos de la razón sino que tiene su sitio: la metáfora, el misterio, no tenemos que entenderlo desde el pensamiento racional y científico porque requiere otras áreas de la mente, otro nivel”, además de que “las religiones han dado al mundo un gran pelotazo de crecimiento en todos los sentidos, aparte de otras cosas terribles y hermosas”.

Desde esta idea nació el proyecto de “juntar en una mesa” a siete personas de otras tantas religiones, para “tocar un poquito de todo como un primer acercamiento hacia la diversidad en el corazón de cada cual: que veamos elementos comunes y sepamos extraer la brisa de un nuevo rito…o un feeling espiritual profundo común a todas las formas”. “La religión es el corpus, sólo es el dedo que señala a las estrellas”.

Para José María Doria, el “Reino de los Cielos está aquí si queremos y si podemos”, sin embargo para que el último paso se manifieste tendrá que venir de una “gracia gratuita”, un algo que dependerá del “Misterio” más que de “llegar” por el esfuerzo a base de retiros espirituales u otra disciplina.

Pese a entender que el crecimiento espiritual permite observar los problemas del ego desde una perspectiva sanadora, reconoce que el 70-80 por ciento de sus consultas terapéuticas se desenvuelven en un plano “totalmente egóico” y que posteriormente, una vez integrados los problemas que llevan a consulta y teniendo la casa un poco más en orden, es cuando se puede permitir sugerir algunas prácticas o disciplinas encaminadas más aceleradamente al despertar de la conciencia.

Doria no entiende que nadie cuestione la existencia de un nivel espiritual en el ser humano, y apunta que él no discute si “hay un Dios aquí encima o no” pero asegura que tenemos unas dimensiones extraordinarias que “son la única felicidad”, porque el resto de las satisfacciones son efímeras y van aparejadas a sombras.

Destaca la importancia de aumentar el nivel vibratorio personal, porque “por encima de las nubes siempre hay sol y unas vistas muy bonitas”, mientras abajo –infierno quiere decir inferior- hay sombras y frío.

José María Doria comulga con los planteamientos del nuevo paradigma empresarial porque cree que “apostar por la confianza en el alma del otro es la mejor inversión que puede dar un ser humano”, ya que “el propio hecho de dar vida te llena de vida”. Considera en igual sentido que el nuevo planteamiento de “ganar-ganar”, además de más generoso es de mayor éxito real, ya que “el éxito está en cada instante de bienestar, de plenitud, no en conceptos” porque puedes tener de todo y ser “un desgraciado”.

“De hecho –explica- en terapia, cuando las personas están un poco asustadas, con miedos, agarrotadas en cuanto a posesiones, pueden dar un giro el día que cambian la orientación y se dedican al gozo supremo de ser útiles”. “Hacer algo por alguien es terapéutico”, asevera.
Al respecto destaca la responsabilidad de los empresarios en la transformación del mundo, y alerta contra el poder de “Matrix”, por lo que les emplaza, como primera recomendación, a hacer meditación: por salud, por eficacia, por calidad de vida, por creatividad…y recuerda el último libro de Daniel Goleman, “Emociones destructivas”, en el que habla de los trabajos realizados por el Dalai Lama con empresarios y científicos. “Occidente necesita este patrimonio de los mundos internos”.

Añade en ese sentido que “la energía del empresario es muy útil, porque potencia más los recursos” y subraya que “el bien crece cuanto más se comunica”, así que “si tienes una plataforma de comunicación más amplia pues mejor”, independientemente de que “eso te cobre seguramente algún impuesto a tu supuesta contemplación” y de que tengas que “aprender a ser empresario y a ser sabio… y a estar en el seno de la empresa con la paz y la seguridad necesarias”.

A José María Doria le produce muchísima satisfacción conectar con los seres humanos, tanto en terapia como en cursos y conferencias, que se da a veces debido a la energía, a la calidad de los sentimientos o a la química de la existencia. Experimentar esa conexión, “ese espacio de abrazo a través del arte de la palabra” es infinitamente más gratificante que cualquier forma de halago”.

Pero sobre todo, pide “a los cielos ser fecundado por un nuevo libro cada año” porque vive la creación como uno de los “estados de conciencia más elevados, por encima de la contemplación”.

Respecto a su libro “Cuentos para aprender a aprender” (Ed.Gaia), señala que es un intento de rescatar fábulas e historias que “no se pasan de moda nunca y contienen las claves del cielo y de la tierra; con ellos uno aprende las moralejas de la existencia y ayudan a vivir. Son para todos los públicos, están desgajados de ideología y de doctrina y están siempre fresquitos y van a las mentes… me conmovía rescatar eso de las raíces de la humanidad”.

En cuanto a la obra “Inteligencia del alma” (Ed. Gaia) se trataba de hacer “algo de lectura corta, no amenazar con más de una página a la persona que te va a leer, pero que sea un conector”, es como “volver a oír una música que no escuchas desde la infancia…no es nada nuevo, pero es muy bonito…, te llevan a un nivel un poquito más allá del sueño de Matrix, es una herramienta que despierta con una sola página.

Ahora está en imprenta y saldrá para la Feria del libro “Hablo de ti” (Ed. Gaia), basado en situaciones que llevan a someterse a terapia. “Me faltaba hablar de la sombra humana. Aquí he escrito sobre el dolor, la adicción, la desesperanza, el miedo la infidelidad, la fobia…desde el dolor, al alivio”.

Ya agotados, Doria publicó también en su momento un libro de literatura fantástica, próximo a la ciencia ficción de carga épica, “El observador número nueve”, y, posteriormente, “El tarot del universo”, que además de 22 pinturas correspondientes a los arcanos mayores, tiene otras tantas composiciones musicales. Le llevó varios años trabajando junto a un pintor, a un músico… en el inspirador Valle de la Orotava (Tenerife).

Lola Bastos
La Redacción
Fundación Ananata
 

"Empresas con alma" (18-05-06)

Entrevista a Jayanti Kirpalani


"En una organización con alma, a todo el mundo se le da la oportunidad de desarrollar sus habilidades y conectar con sus valores", así se pronuncia Jayanti Kirpalani, Directora para Europa de la Brahma Kumaris World Spiritual University (BKWSU), con sede en Londres y su representante para las Naciones Unidas en Ginebra, desde 1980.





1. Jayanti Kirpalani, usted es una maestra espiritual y una líder, una pionera y emisaria de paz, verdaderamente tiene una visión global y profunda sobre el mundo. Ha sido invitada venir a España para hablar sobre “Empresas con Alma”. ¿Qué significa en el contexto del mundo de hoy? ¿Existen realmente organizaciones así?
Una organización con alma sería una organización que aprende, que se ocupa del servicio que cumple y no sólo de lo que es. Que desearía hacer cambios en sus métodos mientras al mismo tiempo apuntala sus valores núcleo. Dado que nos movemos en un mundo de enormes cambios tecnológicos, tenemos que reconocer el impacto que esto tiene en nuestras vidas a todos los niveles. A nivel personal, la falta de reconocimiento del alma frecuentemente limita el permitirnos un crecimiento positivo: consentimos que nuestros sueños tomen la forma de los de la organización, terminando en frustración. Una vez que nosotros cambiamos, también lo harán la organización y los otros aspectos del mundo. Necesitamos abordar los problemas desde dentro a fuera no de afuera adentro. Culpar a factores externos del mal funcionamiento de las organizaciones no es una medida constructiva. Necesitamos ponernos bajo la lupa y conectar con aquellos valores positivos que promoverán una atmósfera saludable en el trabajo. Mientras permanezcan la competición y lo económico, necesitamos entender la ley de la acción y la consecuencia, de modo que una decisión organizacional no afecte negativamente al entorno más amplio. Creo que unas pocas organizaciones preclaras están ya empezando a mirar sus operaciones de esta manera y con el tiempo proporcionarán un nuevo entendimiento de cómo pueden contribuir a hacer del mundo un mejor lugar para vivir.


2. ¿Como podemos despertar el alma de una organización y crear una atmósfera apropiada que permita a los empleados alcanzar su máximo potencial y hacer que suceda?

Tiene que haber una transición radical en la forma de pensar. Mientras que la jerarquía de una organización es práctica en lo que es una reconocida cadena de órdenes y comunicaciones, hay necesidad de una actitud y enfoque diferentes. Tiene que animarse a todo el mundo a hacer los mejores esfuerzos para su propio progreso, pero no a expensas del crecimiento de alguien más. Necesitamos que se nos anime a alcanzar nuestro máximo destino independientemente del género y aptitudes. En una organización con alma, a todo el mundo se le da la oportunidad de desarrollar sus habilidades y conectar con sus valores. Se ve la humildad como una cualidad de fortaleza y no de debilidad y es común ver a los coordinadores de las actividades llevando a cabo también las tareas diarias cuando es necesario. En un momento podemos estar hablando con el presidente de una gran organización y al minuto siguiente estar haciendo café para nuestros colegas.


3. Ud. ha trabajado incansablemente para promover valores positivos, humanos y espirituales en todos los sectores de la sociedad. Como la principal representante de BKWSU (Brahma Kumaris World Spiritual University) para las Naciones Unidas en Ginebra, ha participado en numerosas conferencias y proyectos en conexión con la mujer, desarrollo, medioambiente, jóvenes y un gran proyecto internacional para las Naciones Unidas en el Año Internacional de la Paz. ¿Cuáles son los resultados de su investigación sobre los valores espirituales en el cambio del mundo? ¿Tienen las organizaciones un papel importante que interpretar en esto?

Las organizaciones definitivamente tienen un papel a interpretar en el cambio del mundo. Por mi experiencia en los años recientes, este cambio se producirá cuando la gente clave en las organizaciones tenga la visión de qué es necesario hacer para que el cambio positivo sea duradero. Uno de los papeles de Brahma Kumaris es ofrecer la oportunidad de reunirse a personas de un amplio espectro de organizaciones y explorar cuestiones profundas sobre los valores y la espiritualidad, dándose un tiempo libre para reflexionar y examinar sobre el ser y promover un diálogo positivo en un ambiente seguro, ya que ésta parece ser la manera más efectiva de realizar el cambio.


4. Hoy en día, las organizaciones hablan sobre responsabilidad social corporativa, intentando implementar algunas prácticas voluntarias integradas con las operaciones y las estrategias de negocio. ¿Es sólo una moda o creen realmente que pueden contribuir a la construcción de un nuevo orden mundial o un mundo mejor con un compromiso a largo plazo? ¿Podría darnos su punto de vista sobre ello?

El mundo se ha movido a través de algunas transiciones muy poderosas en los últimos diez años, más o menos, por ello, se puede ver que la gente está despertando al hecho de que tenemos que tomar responsabilidad sobre nuestras vidas, medioambiente y el impacto que nuestras acciones tienen en los demás. Muchas organizaciones son forzadas a revisar sus prácticas y alinearse con los deseos que claman las personas. No pueden continuar una senda de beneficios, pisoteando a todos por el camino. Por otra parte, han llegado a apreciar el valor de las prácticas voluntarias y están llegando rápidamente a término con el hecho de que hay una necesidad de incrementar la calidad de vida en base al largo plazo. La “solución rápida” ya no se acepta y la palabra clave para cualquier actividad organizacional ahora es “sostenibilidad”


5. Ud. es la Directora Europea de la Brahma Kumaris World Spiritual University (BKWSU) y la representante de la ONG para las Naciones Unidas en Ginebra. Ud. es una eficiente administradora en una organización que está en cerca de 90 países alrededor del mundo. ¿Cuál es su experiencia sobre dirigir una ONG en el que todas las personas involucradas son voluntarias? ¿Cuál es el secreto que hace que las personas cooperen y se comprometan en su organización?

El verdadero poder no se basa en el miedo, ni en lo que engendra miedo. Ni tiene nada que ver con la fuerza física, estatura, posición o riqueza. Es, de hecho, un proceso de aprendizaje de los valores núcleo y cualidades que yacen interiormente y de descubrir como utilizarlas. Implica un proceso de crecimiento y desarrollo interno que lleva nuestra conciencia más allá de las limitaciones que tendemos a situar en nosotros mismos. En el mundo de hoy, hemos aprendido a adquirir y vivir con principios basados en la riqueza material, falsa economía y política corrupta, que en sí mismas traen un estado de pobreza a la mayoría, manipulados por la minoría. Por otro lado, el verdadero fortalecimiento nos enseña a volver a ese poder interno que nos trae un cambio substancial, económico, político y social.

Dentro de una organización, el único obstáculo para tomar un papel de liderazgo es la personalidad y características propias de la persona– las oportunidades están ahí para todos. Lo que encontramos es que algunas personas están todavía influenciadas por sus culturas externas, reglas y tradiciones y esto es lo que evita el progreso. Una vez uno tiene el entendimiento de su propia naturaleza espiritual, entonces no hay barreras u obstáculos que adquirir. Cuando la persona se siente valorada y animada a alcanzar su potencial, se comprometerá con esa organización y sus valores fundamentales.


6. ¿Podría darnos su definición sobre liderazgo y describir su impacto en las organizaciones en una economía global?

Los líderes que tienen representatividad, personifican su posición y sus valores, conectan con la gente, son contundentes con compasión, y se mueven con gracia y equilibrio a través de transiciones difíciles son, hoy en día, un valor de cambio en el mundo de los negocios y la política. Vemos pocos de ellos, porque la manera en que se conceptualiza el liderazgo, no da una dimensión completa. En el mundo de hoy, la palabra “liderazgo” está frecuentemente conectada con el sentimiento de ego, donde los líderes están influenciados por sus propias negatividades y las influencias corruptas del mundo en el que operan. Para mí, el verdadero liderazgo emerge cuando nos consideramos ser instrumentos y servidores de la humanidad. Cuando tengo esta conciencia frente a mi, entonces llevaré a cabo cada acción con honestidad y el sentimiento de que tengo que hacer lo mejor posible para traer beneficio a otros. De hecho, habrá doble beneficio, yo haré lo que sea que traiga beneficio al ser y, haciendo eso, traeré beneficio a otros con un sentido de honestidad y altruismo. En estos tiempos, considero a Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Madre Teresa y Dadi Janki como líderes que han llevado a cabo sus tareas con espíritu de entrega y devoción profunda.

Sus motivaciones fueron más allá de ganar dinero o ganar una posición y, como resultado, fueron capaces de interactuar con otros sin celos o animosidad. Liderar es bastante simple para ser visible y notable como el que es merecedor de la atención de otros, un líder que sigue una fuerte conciencia interna, principios y la verdad que está en el interior de todos nosotros. El verdadero legado de la espiritualidad y fortalecimiento es el liderazgo auténtico que se sostiene por la integridad y altos stándares morales. Liderar desde el frente ya no es suficiente. Lo que se necesita es liderar desde dentro: necesitamos dirigir y reconocer que el liderazgo efectivo se construye con fortaleza interior. Primeramente, necesitamos la fortaleza de la visión para ver y sacar lo mejor en otros. Segundo, necesitamos la fortaleza del ejemplo que inspira a los demás a la acción. Finalmente, necesitamos la fortaleza del autorespeto que nos permite hacernos más compasivos y, finalmente, más capaces de servir a la humanidad. Una vez tengamos tales líderes en su sitio en las organizaciones más destacadas, el impacto de la economía global será tan grande que veremos una redistribución de la riqueza y recursos para beneficiar a todos los individuos.


7. Como una mujer que creció en Londres, de familia tradicional asiática, nos imaginamos cuantas cosas y situaciones habrá tenido que afrontar debido a su cultura y género. ¿Cuál es el papel de la mujer en el mundo de hoy, hablando en general y en el campo de las empresas y organizaciones en particular?

A veces ha sido la autoridad masculina, a veces el ego o poder financiero y a veces el estatus educativo los que han causado obstáculos. A menudo la cuestión en las mentes de los otros es que, qué puede uno hacer si no tiene educación (en el sentido formal de la palabra). Trabajar con dignidad y respeto me ha permitido avanzar. El éxito se ha adquirido con el poder de los sentimientos verdaderos y la fe en Dios, en la tarea de Dios. La ventaja de este éxito es que es más fácil acercar a los otros a Dios a través del amor maternal. A las mujeres que estuvieron en una posición de sometimiento se les está dando ahora el coraje necesario para liderar.

En mi experiencia, parece que las mujeres tienen una tendencia natural hacia las cualidades de la honestidad, el amor y la compasión. Por ello, es fácil para las mujeres retornar a la dignidad original del ser y convertirse en líderes como un proceso natural de despertar.

De otro lado, los hombres tienen una tendencia hacia la conciencia de “Yo”. La sociedad es tal que ha animado el ego en los hombres hasta tal punto que es muy fácil para ellos dejar de lado las cualidades originales de la compasión y el amor. Para ambos, hombres y mujeres, los obstáculos que impiden el liderazgo están fundados en la atmósfera negativa que tienen que afrontar y todo lo que ello conlleva. Para vencer esto, se necesita poder espiritual, donde un carácter elevado emerja tan fuertemente que nadie pueda apuntar con el dedo de la culpa.


8. Para finalizar, ¿podría darnos un poderoso mensaje de esperanza?

Así como los seres humanos desarrollan la espiritualidad y son elevados al más alto estado de divinidad del ser, la relación entre ellos se llenará verdaderamente con dignidad, amor, respeto, honestidad, verdad y libertad y una habilidad de simplemente dar y compartir. Habrá la comunicación de una belleza total y verdad donde la cooperación y crecimiento sale del alma. Todo lo que implica es un cambio de visión. Es sólo a través del poder del silencio que me doy tiempo a mi mismo para parar, estar quieto, para reflexionar, para experimentar. Silencio es ese momento de calma total donde ni siquiera un murmullo o brisa se atreven a mover. Captura un segundo de silencio y habrás obtenido un tesoro para siempre. En silencio, estás consciente y alerta y es en este silencio que la energía de tus pensamientos puede llegar hacia arriba y hacia fuera para abrazar a otras almas. Es este cambio en la conciencia que traerá un cambio en el mundo para siempre.
 

Entrevista a Rafael Conca (abril 2006)

Veterano de guerra y hombre de sabiduría


A sus 90 años, Rafael Conca exhibe la paz de quien lo ha conocido casi todo, incluida la muerte en primera persona, y la alegría de quien avanza sin parar porque sabe que la felicidad, el Paraíso, está “al lado”. “Sólo la ignorancia nos impide verlo”, asegura.


Con la vista muy malograda, Conca ve más allá. Sin duda. Lo da su biografía de hombre coherente y comprometido con la unión de la humanidad. Lo da la sabiduría de quien ha experimentado que la muerte es una transición hacia un estado de conciencia superior. Lo vivió cuando fue ametrallado en la Guerra Civil.

Por eso ofreció una charla sobre el tema después de perder a un hijo, quizá la experiencia más dolorosa por la que puede pasar un ser humano. Conca defiende con una templanza conmovedora la necesidad de que nos desapeguemos de la gente que muere, porque, de lo contrario, les hacemos sufrir y no les permitimos alcanzar su destino.

En esta entrevista con Fundación Ananta, este estudioso de la Teosofía por los azares de la posguerra, cree que el Buen Samaritano está en todos nosotros aunque no siempre nos demos cuenta, y se muestra convencido de que Cristo volverá cuando estemos preparados.

Joaquín Tamames: ¿Cuáles son los grandes males que acechan hoy al mundo?

Rafael Conca: El primero de los grandes males es el materialismo, que lo abarca todo, y luego está la ambición, la indiferencia, la ignorancia… un egoísmo que nos absorbe totalmente…

JT: Quisiera hacer un matiz sobre la ambición: ¿Se puede distinguir entre una ambición positiva y una ambición excesiva que pueda llevar a la agresividad?

RC: Me refería a la ambición de poder material, económico; la ambición espiritual es muy loable y deberíamos de tenerla todos.

JT: ¿Por qué en esta época de grandes recursos económicos, mayores que nunca en la historia, la gente no es más feliz? ¿A qué se debe esta discrepancia creciente entre los medios de los que disponemos y nuestra tranquilidad, nuestra serenidad interior?

RC: No somos felices muchas veces porque no queremos. A mí me preguntaron una vez qué es lo que deberíamos de hacer para ser felices y yo pedí que nos imagináramos una humanidad unida, en donde no cabe la agresividad ni la violencia, en donde todos trabajamos para todos, que lo compartimos todo en unión total. Me respondieron: “hombre, eso sería el Paraíso”. El paraíso lo tenemos al lado, lo que pasa es que nuestra ignorancia no nos lo permite ver. Somos ambiciosos en el peor sentido y queremos que nuestro criterio siempre sea el prevaleciente. No nos esperamos a que otros expresen su opinión porque no nos interesa.

Hay terrorismo porque los terroristas están engañados y no son conscientes de que ellos son parte de lo que están destruyendo. Cuando lleguen a comprender eso no habrá terrorismo porque el amor es lo que tiene que prevalecer sobre todo el resto de los aspectos. Ahora, hay ambiciones económicas y personales, que nos llevan a la violencia porque nos desasosiegan y nos quitan la paz. .


JT: Pensadores como Aïvanhov dicen que el Reino de Dios no se debe buscar más allá de la Tierra sino que nuestra obligación es repetir abajo lo que ya es arriba. ¿Tú eres optimista sobre el progreso con arreglo a un Plan? ¿Vamos hacia delante o hacia atrás?

RC: Indiscutiblemente, vamos adelante. Si tú comparas la situación actual con la que hace 2.000 años tuvo que enfrentar Cristo, ves la diferencia tan tremenda. Si vuelve Cristo -creo que yo no lo veré pero estoy convencido de que va a volver- encontrará una humanidad totalmente distinta. Porque hay un proceso irreversible que todos conocemos pero que nadie se percata, es el aspecto evolutivo que experimenta cada ser humano, y toda la humanidad.

Esto nos tiene que llevar, a la corta o a la larga, a lo que siempre he soñado: a una humanidad unida.


JT: ¿Qué tiene que darse para que Cristo vuelva a la Tierra, para indicarnos otra vez el camino? ¿Qué podemos hacer nosotros para propiciar que esa venida sea antes?

RC: Si Cristo vino entonces, ahora puede volver y encontraría una humanidad mucho más preparada. Todos internamente sentimos el ansia, el anhelo muy fuerte, dentro de nosotros, de ser totalmente trabajadores para todos. Que todos nos preocupemos de todos. Que todos nos ayudemos a todos. Todo eso cada uno lo lleva en sí. El Buen Samaritano está en todos nosotros y surge espontáneamente, aunque a veces no tenemos el cauce adecuado para que salga.


JT: Me gustaría que comentaras qué se espera de nosotros, con nuestras limitaciones y nuestros problemas, para ayudar a Cristo a que vuelva a la Tierra a pegarnos un empujón a cada uno de nosotros.

RC: La única fórmula que tenemos es el amor. Sin amor, se pueden dar soluciones, pero no un arreglo definitivo a los problemas. Creo que Cristo esperará a que el nivel de amor de la humanidad crezca un poco, que desaparezcan los aspectos agresivos y el ambiente sea propicio para su mensaje. Lo siento internamente y pienso que nos hace falta. En los Evangelios dijo “estaré con vosotros hasta el final de la era”. Se refiere a una era astrológica, y las influencias del signo entrante son de mucha potencia y muy positivas para quienes respondan adecuadamente.

JT: Si pudieras, por decreto-ley, ¿Cuáles serían las grandes reformas que propondrías? ¿Qué eliminarías?

RC: El egoísmo y la ignorancia. Si pudiera, eliminaría la indiferencia entre los distintos estamentos. Pero entiendo que sólo es eficaz cuando lo vive cada uno. Ahora, por ejemplo quieren evitar que se fume y lo conseguirán por la fuerza de la ley, pero no por el convencimiento ni la comprensión de esa ley. Y para eliminar el egoísmo se necesitarán muchísimos años, muchas vidas.

JT: Hay un factor altamente desestabilizador: las armas. Te dejo como propuesta prohibir que se fabriquen.

RC: Si no se pueden hacer armas y no quitas del corazón y de la mente la idea de la muerte…

JT: … Los niños se inventarían nuevas armas, estoy de acuerdo…pero sería muy interesante quitar las armas. Pensar en una educación en que no exista el concepto de arma.

RC: La Educación es lo básico porque las nuevas generaciones tienen que preparar el retorno de Cristo. Lo adecuado sería preparar a los jóvenes para su lucha con la vida y, al mismo tiempo, una serie de aspectos espirituales; que crecieran con la idea de que somos hermanos.

Por ejemplo, yo percibo la agresividad de la gente cuando me tropiezo con ella sin querer –me ocurre con frecuencia porque estoy bastante ciego-, y estoy preparado para decirle: “perdón, caballero, no he tenido yo intención de molestarlo, comprendo su enfado, discúlpeme”, y a esa persona le quito así toda la virulencia que pueda tener su agresividad. Los niños deberían percibir estas cosas desde la cuna.

Es decir que si todos empezamos por decir que las cosas pueden ir mejor y que para eso hemos de cambiar de actitud; y si somos capaces de trasmitirlo a los niños, cuando crezcan tendrán una amplia reserva de enseñanzas prácticas para ser mejores y vivir en paz con los demás.

JT: La educación es clave porque podría cambiar a la humanidad en dos o tres generaciones. El problema es que estamos educando a los niños con los mismos patrones de la sociedad que vivimos nosotros: competitividad, agresividad, logro personal…

RC: A situaciones nuevas, estamos dando soluciones viejas; y eso es una especie de rueda de noria que gira sin llegar a ninguna parte. El capitalismo que no quiere compartir, o la actitud de no ceder por creernos en posesión de la verdad, crean los problemas. Habremos conseguido una gran cosa si les enseñamos a comprender que con eso no van a ninguna parte.

JT: ¿En qué ves reflejado el cambio de conciencia desde los años cuarenta?

RC: Esos años en España, la humanidad tuvo una experiencia totalmente aleccionadora de amargura y sufrimiento. Si no hubiera habido dentro de cada ser humano la visión de que lo que se estaba haciendo no era lo correcto y que a través de eso nacería el inicio de un perdón, la transición española no se hubiera efectuado. Pudo hacerse porque todos queríamos empezar una nueva era de diálogo y de libertad.

JT: Me gustaría que contaras tu experiencia con la muerte, cuando fuiste ametrallado en la Guerra Civil, en el año 36, en tu condición de soldado republicano.

RC: Esta experiencia es la que me ha hecho cambiar porque yo entonces era totalmente agnóstico; lo espiritual no me decía nada. Y cuando fui herido noté cosas que para mí eran raras. Primero sentí como una especie de impacto que me elevó por los aires sin sufrir, sin sufrimiento en ninguna parte. Luego sentí una especie de “paf”, como el ruido de un tomate maduro al caer en tierra. Y yo entonces dije para mí con toda tranquilidad: “ya me han herido”. Luego vinieron unos amigos, compañeros de trincheras y dijeron: “che, Conca está muerto, está muerto”.

Yo pensé: “pero cómo voy a estar muerto, si lo estoy oyendo”. Luego, al poco tiempo, sentí una especie de ronquido y me dije para mí: “ya estoy empezando a respirar” y me vino el dolor y empecé a chillar. Es decir que la muerte es indolora totalmente. Eso lo puedo yo garantizar. Uno puede morir de un accidente tremendo y quedar descuartizado y no sentir en absoluto ningún dolor, porque el Alma tiene sus mecanismos de defensa y el Ser no sufre. Yo por lo menos no he sufrido, y mira que tenía quince heridas, y por todas ellas me salía la sangre. O sea que, si no me cogen en aquel entonces, quizá me hubiera desangrado.

Pero hasta que no me vino el dolor de cabeza y empecé a chillar, no recobré la conciencia vigilia. En la otra conciencia yo estaba totalmente tranquilo. Cuando me ofrecieron la primera cura y me evacuaron en el camión, había una avioneta que era el terror de todos porque ametrallaba la carretera. Entonces, el camión paraba y todos se iban; los que podían, yo no podía; yo me quedaba en el camión y sentía el ruido de las balas, el sableteo ese que producían las balas en la carretera, pero con una paz y un sosiego tremendo. Yo no tenía ni ganas de huir ni ganas de morir, yo estaba fuera de todo eso. Y lo estaba viviendo como si fuera un espectador, como si fuera una película. Y no sentía en absoluto ningún temor. Eso a mí me ha hecho reflexionar mucho hasta llegar a donde he llegado. Hasta que yo no recobré la conciencia del dolor, yo estaba totalmente ajeno a la tragedia que estaba viviendo, si es que a eso se le puede llamar tragedia. Cuando me vino el dolor, mi comentario interior fue “madre mía, yo este dolor no lo quiero ni para Queipo de Llano”.

JT: Es muy importante todo esto en relación con la reencarnación. ¿Cuándo empezaste a ser consciente de la reencarnación?

RC: Yo asumí totalmente la reencarnación en la época de la posguerra, cuando me escondí en una masía propiedad de la Sociedad Teosófica, de la que mi padre era el administrador. Él tuvo que exiliarse porque era socialista, masón y espiritista. Yo, que era socialista, me escondí allí por indicación de mi madre y, siendo agnóstico, encontré mucha literatura teosófica, de la que pude extraer aquéllo que yo pude relacionar con mi experiencia de cambio de conciencia entre el momento en que me hirieron y el momento actual.

Allí asumí totalmente la realidad de la reencarnación. Y eso es lo que me ha explicado también por qué yo no tenía miedo, por qué yo vivía en esa paz cuando me hirieron. Eso también incidió en mi modo de vivir la muerte de mi hijo, que mi esposa no podía asumir, y aquéllo me empujó a dar una charla.

JT: Cuéntanos aquella charla sobre la muerte

RC: Hablé sobre lo que para mí significaba la muerte, también a través de lo que había leído en libros de teosofía y del maestro Tibetano. Expliqué que es algo que ha preocupado a la humanidad desde hace centenares de siglos. Para muchos, es un acabose total, tienen miedo de morir porque no saben si después habrá algo más. Y ese miedo te hace rechazar de plano toda la teoría que se ha fabricado sobre la reencarnación. Expliqué que la muerte es algo que estamos practicando constantemente: yo me moría y volvía porque necesitaba más; el alma es la que me daba el impulso de renacer. Defendí que deberíamos de estar más abiertos a estas teorías, y ver qué nos podían traer de bueno o de malo. Mi dirección era clara y concisa y pude explicar a mi mujer que nuestro hijo no estaba en la ejecución que ella creía; que lo que pasaba con ella era que estaba muy apegada a su hijo, y que eso era lo que le hacía sufrir, y no la muerte en sí. Ella no lo entendía y me llamaba “mal padre” llevada por su desesperación, hasta que poco a poco se fue tranquilizando.

JT: ¿Cómo sería el mundo si todos creyéramos en la reencarnación?

RC: La gran consecuencia de la reencarnación sería perder el miedo a la muerte. No es que exista otra vida, lo que existe es una continuación de la vida; la conciencia está en un momento determinado activa en el plano físico y, cuando uno se muere, sigue estando activa en otro plano, en otro nivel, sin rompimiento de una a otra. El que es consciente, en la otra vida continúa su trabajo de ayuda, y el que no, continúa su rutina de vida.

JT: Para nuestra alma, la muerte es una liberación porque te vuelves a encontrar con tu ser primordial, con tu espíritu. ¿Qué podemos recomendar a la gente en duelo que, por su tradición católica no entiende la reencarnación?

RC: Yo les recuerdo que si sufren, hacen sufrir al que se va, porque el que se ha ido conserva todas sus facultades, lo que pasa es que tú no lo oyes ni lo ves porque no has despertado en ti todavía los sentidos astrales, los sentidos ocultos que te pondrían en relación con él, pero llegará el momento que sea posible. Una cosa puedes tener bien cierta: que si tanto quieres al que se ha ido, deja de sufrir, y deja de pensar en él, déjale que se vaya libre, porque mientras tú sufras, estará pendiente de ti y estarás poniéndole obstáculos. Y eso no es bueno ni para el alma ni, mucho menos, para ti.

JT: Hablemos de la meditación y de la oración como actividad de servicio.

RC: La meditación, para mí, además de mi elevación espiritual, es una forma de fomentar internamente el amor a los demás, de fomentar internamente también el anhelo de servir a los demás sin esperar, pedir, ni recibir nada a cambio. Cuando uno medita, rompe todas las fronteras y se sitúa en un plano en donde todo es energía. Yo, por ejemplo, intento abstraerme de todo lo que me rodea, me centro en el pensamiento que tengo que desarrollar y eso me lleva a un estado de conciencia distinto al que tenía cuando empecé a meditar.

Internamente yo siento más amor y más paz. Y proyecto también pensamientos de amor a todo lo que me rodea y a toda la humanidad en la que yo estoy incluido. Y al mismo tiempo imagino positivamente situaciones de paz, por ejemplo, una humanidad unida. Yo imagino a las Naciones Unidas, que celebren una cumbre en el momento en que ya el amor ha encontrado eco en los seres humanos, en donde cada nación expresa sus necesidades y su voluntad de ser uno solo con los demás. Cuando eso se llegue a conseguir, no habrá guerras. Cuando se pueda celebrar esa cumbre, con seres humanos con un aceptable nivel de amor, se llegará al acuerdo de pasar página a los resentimientos, y todos pondremos al servicio de todos toda nuestra producción.

JT: Hablas de un planteamiento muy hermoso, sin “mío” ni “tuyo”, es el comunismo en su raíz más pura. ¿Cómo podemos romper esa esclavitud que constituye el amor por el dinero?

RC: Creo que la raíz de muchos problemas es el amor al dinero y el amor a la vida material, a la vida física. Cuando ese amor se rompa o desaparezca, la convivencia será una realidad. Cuando se ama al dinero y se retiene para uno lo que se recibe, viene el conflicto. Pero si yo recibo y al mismo tiempo doy una parte igual a la que recibo, se está creando un intercambio que hace que lo tuyo y lo mío no exista ya. Eso es lo que decías tú de los comunistas. La sociedad no ha digerido aún el comunismo, que es el dar y servir a los demás sin esperar nada a cambio.

JT: ¿Qué recomendaciones podemos hacer a los jóvenes?

RC: Uno de mis nietos, cuando tenía cuatro años, le preguntó a su padre cómo se podía construir la paz, y su padre me lo mandó a mí. Yo le dije que no riñera nunca con sus amigos, y que evitara el enfrentamiento, que si él no pegaba a nadie ayudaba a construir la paz. Si ese niño de forma espontánea hizo esa pregunta, cuántos otros niños habrá que quizá tengan ese mismo nivel evolutivo y piensen en lo mismo, en cómo vamos a construir la paz. Se construye no riñendo ni ambicionando lo que los demás tienen.


JT: Como conclusión diría que fuiste muy afortunado de ser ametrallado en el año 36.

RC: Sí, gracias a eso he llegado a donde estoy. Es más, fíjate, otra cosa: cuando estaba oculto, escondido, porque venían por mí en la posguerra y tropecé con estos libros, yo hice internamente la petición de que me vinieran todas las calamidades durante la vida activa, pero que tuviera una vejez tranquila. Ha sido así: he tenido una vida borrascosa en el mejor sentido del término, por lo que he tenido que trabajar, incluso noventa horas a la semana, para poder comprar un kilo de harina y medio litro de aceite, y ahora, en la vejez estoy, en comparación con aquello, nadando en la abundancia.

 


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