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Home Escritos General Reencarnación y karma en las enseñanzas de Jesús

Reencarnación y karma en las enseñanzas de Jesús

Nos parece importante hablar de la ley del renacimiento (reencarnación) y de la ley del karma (causa-efecto).

Adjuntamos un capítulo del Evangelio Acuario de Jesús el Cristo en el que Jesús, a partir del sutra 43, habla sobra la ley de la causa y efecto y establece la relación entre ambos en un espacio temporal que abarca muchas vidas.

Este “Evangelio Acuario de Jesús el Cristo”, escrito por Downing Levi a principios del siglo XX, es uno de los considerados apócrifos. En Wikipedia hay buena información al respecto.

Circulan varias ediciones en castellano. En particular la de la Editorial Abraxas (descatalogada) nos parece muy precisa en relación con el original en inglés. No hemos podido encontrarla en pdf para transcribirla aquí.

Pero ésta que adjuntamos y que puede descargarse en internet es, pensamos, suficientemente clara, a los efectos de ilustrar el pensamiento de Jesús en este punto tan importante. Dice así el capítulo 114 (las negritas son nuestras):

Una gran tormenta del mar destruye muchas vidas. Jesús solicita ayuda y la multitud da generosamente. En respuesta a la pregunta de un abogado. Jesús explica la filosofía de los desastres.

1. Mientras Jesús hablaba, un hombre avanzó y dijo: Maestro ¿puedo hablar?

2. Y Jesús dijo: Habla, Y el hombre dijo:

3. Una tormenta del mar hizo naufragar anoche muchos barcos pescadores. Veintenas de hombres perecieron y sus esposas y sus hijos están en gran necesidad.

4. ¿Qué puedo hacer para auxiliar a los desvalidos?

5. Y Jesús dijo: Una petición meritoria. Galilea, escuchadme. No podemos volver a la vida a estos hombres, pero podemos socorrer a los que de ellos dependían para su sustento diario.

6. Administradores de la riqueza de Dios, vuestra oportunidad ha llegado, abrid vuestros baúles, sacad el oro escondido, regaladlo con mano generosa.

7. Esta riqueza fue almacenada para usarla en tiempos como éste. Mientras no se la necesitaba, erais los guardianes;

8. Pero ahora no es vuestra, porque pertenece a los que están en necesidad, y si no la dais, sencillamente estáis atrayendo sobre vosotros el enojo de Dios.

9. No es caridad dar a los necesitados; es solamente honradez; es dar a los hombres lo suyo.
10. Entonces Jesús tornó a Judas, uno de los doce, que era el tesorero del grupo, y le dijo:

11. Trae la caja del tesoro: la moneda no es nuestra ahora. Entrega cada centavo para auxiliar a los afligidos.

12. Pero Judas no quería darlo todo a los necesitados, de modo que hablando con Pedro, Santiago y Juan, dijo:

13. Voy a guardar una parte y a dar otra. Eso es suficiente, ya que somos extraños a estos necesitados. Ni siquiera sabemos sus nombres.

14. Pero Pedro dijo: ¡Judas! ¿Cómo te atreves a pensar en disputar con la fortaleza del derecho?

15. El Señor ha hablado la verdad. Esta riqueza no nos pertenece en presencia del desastre, y rehusar dar es robar.

16. No necesitas temer; "nunca tendremos necesidad".

17. Entonces Judas abrió el tesoro y dio todo el dinero.

18. Y hubo oro y plata y alimento y vestuario en abundancia para los necesitados.

19. Un abogado dijo: Maestro, si Dios gobierna los orbes y todo lo que en ellos existe ¿no es él responsable por esta tormenta? ¿No ocasionó él la muerte de estos hombres?

20. ¿No ha traído esta calamidad sobre estas gentes de aquí? ¿Lo hizo por castigarlos por sus crímenes?

21. Bien recordamos como así en cierta ocasión un grupo de judíos devotos vino a Jerusalem en la fiesta y por crímenes fantásticos contra la ley romana,

22. Fueran asesinados en los patios del templo de orden de Poncio Pílato, y su sangre fue un holocausto.

23. ¿Produjo Dios todo este asesinato porque estos hombres eran doblemente viles?

24. Y recordamos que en otra ocasión la torre de Siloam, que era una joya en las defensas de Jerusalem al parecer sin causa, se derrumbó y cayó en tierra, enterrando a dieciocho hombres.

25. ¿Fueron estos hombres viles? ¿Fueron muertos en castigo de algún gran crimen?

26. Y Jesús dijo: No podemos mirar un solo tramo de la vida y juzgar correctamente de cosa alguna.

27. Hay una ley que los hombres deben reconocer: todo resultado depende de una causa.

28. Los hombres no son átomos que flotan en el aire de una corta vida, y luego se pierden en la nada.

29. Ellos son parte inmortal de la totalidad eterna que viene y va muchas veces al aire de la tierra y más allá, simplemente para expresar el ego de Dios.

30. Una causa puede ser parte de una corta vida; los efectos pueden no ser conocidos sino en otra vida.

31. La causa de vuestros efectos no puede ser encontrada dentro de mi vida, ni la causa de mis efectos puede ser encontrada en vuestra vida.

32. No puedo cosechar sino lo que siembro. Tengo que cosechar lo que siembro.

33. La ley de todas las eternidades es conocida de las Mentes Maestras;

34. Lo que el hombre hace con otro nombre, el juez y el ejecutador le harán con el.

35. No conocemos la ejecución de esta ley entre los hijos de los hombres.

36. Notamos a los débiles, deshonrados, pisoteados y asesinados por aquellos a quienes llamamos fuertes.

37. Notamos que hombres con cabezas como de madera están sentados en los sillones del gobierno;

38. Son reyes y jueces, senadores y sacerdotes, mientras que hombres de intelectos gigantescos hacen Ja limpieza de las calles.

39. Notamos que mujeres con sentido común mediano y sin ninguna otra clase de talento están pintadas y vestidas como reinas;

40. Llegan a ser amas de las cortes de reyes maniquíes, solamente porque tienen formas de alguna belleza, mientras que las verdaderas hijas de Dios son sus esclavas, o sirven como trabajadores ordinarios de los campos.

41. Nuestro sentido de Justicia grita muy alto. Este es un sarcasmo al derecho.

42. De allí que, cuando los hombres no ven más que el espacio de una vida, no es maravilla que digan: No hay Dios, o si hay Dios, es un tirano que debería morir.

43. Si habéis de juzgar la vida correctamente, tenéis que levantaros y poneros de pie en la cresta del tiempo y notar los pensamientos y los hechos de los hombres cómo ellos han ocurrido a través de las edades pasadas.

44. Porque debemos saber que el hombre no es una criatura hecha de lodo y que tiene que regresar a ser lodo y desaparecer.

45. El es parte del todo eterno. No hubo tiempo en que él no haya existido, ni habrá jamás un tiempo en que no existirá.

46. Entonces vemos que los hombres que ahora son esclavos, una vez fueron tiranos, y que los que ahora son tiranos han sido esclavos.

47. Los hombres que ahora sufren, en cierta época estuvieron muy en alto, gritando con impulso y con placer salvaje a quienes sufrían en manos de ellos.

48. Y los hombres son enfermos, cojos, ciegos porque en otra ocasión transgredieron las leyes de la vida perfecta, y toda ley de Dios debe cumplirse.

49. El hombre puede escapar del castigo que parece merecer por los errores de esta vida; pero todo acto, palabra y pensamiento tiene sus propias fronteras y límites.

50. Es causa, y tiene sus propios resultados, y si algo erróneo se hace, el que hace lo erróneo tiene que enderezarlo.

51. Y cuando se han enderezado los errores, el hombre se levantará y será uno con Dios.

 
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