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Escritos por un mundo mejor

"La muerte no es el final", Agustín de Hipona (San Agustín) 345-430

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.  Yo soy yo, vosotros sois vosotros.  Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo. Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.  No toméis un aire solemne y triste.  Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.  Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.

La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado. ¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?  Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino. ¿Veis? Todo está bien.

 

Somos todas las civilizaciones (Koldo Aldai)

Civilización es una forma de estar en el mundo, de imaginar a Dios y Su Misterio, una manera de relacionarse con  el medio, con los semejantes. Negar la civilización es negarnos a nosotros mismos y nuestro pasado colectivo, negar el potencial del ser humano para crear  y recrear en diversidad.

Somos todas las civilizaciones, todas nos engrandecen y hacen de nuestro presente el más rico, el más nutrido de todos los tiempos. Somos las catedrales góticas y su sed de luz, las cariátides griegas sosteniendo impasibles piedras y nubes, los soberbios acueductos romanos trayendo el agua y la vida desde las cumbres, las mezquitas rodeadas de sus fuentes y sus risas, las sinagogas y todos sus candelabros encendidos… Somos el templo hindú desbordado de flores y de frutas, el tipi del indio inundado de sagrado tabaco. Meditamos sin mover un dedo en el jardín zen, pero damos  vueltas sin parar en la “sema” de los derviches…  Somos los  templos de todos tiempos albergando todos sus dioses. Somos por supuesto los toros de Senaquerib, los palacios asirios y sus colosales esfinges aladas tomando impulso para alzarse a los cielos… Somos esa elevada civilización que brotó a la orilla del Tigris 3.000 años antes de Cristo y que sólo el insensato ahora puede pretender reducir a añicos.

 

 

El samurái (cuentos espirituales de Ramiro Calle)

Un aguerrido samurái fue a visitar a un anciano sabio para exponerle una duda que le atormentaba desde hacía mucho tiempo.

--Señor –dijo--, me encuentro aquí porque necesito saber si existen el cielo y el infierno.

--¿Quién lo pregunta? –interrogó el sabio.

--Un samurái –respondió orgulloso el guerrero.

 

Nunca más la guerra (Koldo Aldai)

La nieve no terminó de inundarnos con su infinita, apabullante  paz. No cesan los destellos de artillería en mitad del inmenso blanco. Pareciéramos atrapados, congelados en esos fríos antiguos, en esa pesadilla con ínfulas de eternidad. A la vista de las duras imágenes  bélicas que nos llegan desde las regiones de Donetsk y Luganks inevitablemente  nos preguntaremos, ¿por qué la guerra  sigue  a nuestro lado?,  ¿por qué  aún nos  continúa  acompañando? Pensábamos que la habíamos ya abandonado para siempre en la cuneta de esos duros inviernos, hace ya más de veinte años en los agrestes Balcanes.

 

Anchos corazones (Koldo Aldai)

Nadie dijo que iba a ser fácil, pero todos seguramente convendremos que será necesario intentarlo. Quizás dibujar menos caricaturas y colorear más jardines, más cuidados y acogedores espacios donde los diferentes podamos encontrarnos. Quizás menos afilados lápices y más redondos, cálidos, fraternos abrazos... Quizás la libertad no era hacer lo que nos da la gana, sino aquello con lo que más ganamos, más progresamos en cuanto entera comunidad humana.

La humanidad no va a la deriva, es acompañada. Hay grandes almas en cuyos hombros van a morir nuestras "lamentaciones". Algunas se visten de carne, otras permanecen tras el velo. Hay conciencias muy realizadas capaces de frenar el desaire, la ira; de aliviar la crispación, el conflicto... Hay liderazgo planetario, hay seres como el Papa Francisco, el Dalai Lama, el Maestro Thich Nhat Hanh.., que por su ancho corazón, por su inmenso regazo, son capaces de acoger el dolor del mundo y reciclarlo en comprensión, fe y esperanza.

Koldo Aldai 23 enero 2015
En la imagen el Papa Francisco abraza al mismo tiempo a un rabino y a un líder musulmán junto al Muro de las lamentaciones en Jersusalem

 

Es una luz, un néctar, una ambrosía que llenan el espacio...

"El amor está hecho de intercambios. Ahora bien, los intercambios que hacen los seres no consisten únicamente en encontrarse en el plano físico, pueden hacerlos también a distancia, con la palabra, con la mirada, con el pensamiento, sin tocarse, sin ni siquiera verse. Por eso, aunque no hayáis encontrado aún al hombre o la mujer que os inspiren suficientemente para uniros a él o a ella, no es razón suficiente para sentiros solos y privados de amor.

El amor es una energía cósmica que circula por todas partes en el universo. Por eso podéis encontrarlo en las piedras, en las plantas, en los animales... y también en el agua, en el aire, en el sol, en las estrellas... Sí, ¿por qué debéis sufrir por no tener a un hombre o a una mujer en vuestros brazos? No es el cuerpo, no es la carne lo que os dará el amor, porque el amor no se encuentra ahí. El amor puede servirse del cuerpo físico como soporte, pero él mismo está en otra parte, está por todas partes: es una luz, un néctar, una ambrosía que llenan el espacio."

Omraam Mikhäel Aïvanhov, Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta

 

Nuestra familia universal

"Nosotros pertenecemos a una inmensa familia dispersa, no sólo por toda la superficie de la tierra, sino también por los demás planetas y las estrellas. Cada día, el mundo divino envía mensajes a todos los miembros de esta familia. Pero estos mensajes no son como los de los periódicos o los de la propaganda que encontramos en los buzones de cartas que echamos a la papelera después de haberlos leído distraídamente. Debemos leerlos atentamente para que podamos encontrar en ellos indicaciones para la jornada, inspiraciones, alimento.

Por naturaleza, cada ser humano pertenece a la gran familia universal, pero para formar verdaderamente parte de ella, debe quererlo conscientemente. Lo mismo que en la tierra pertenecéis a una familia porque tenéis un padre y una madre, en el plano espiritual son los poderes del espíritu, vuestro padre, y del alma, vuestra madre, los que os han hecho nacer, y debéis profundizar los lazos que tenéis con ellos para que sigan alimentándoos y formándoos."

Omraam Mikhäel Aïvanhov, 1900-86. Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta

 

Cada mañana al despertarnos...

"Cada mañana, al despertarnos, y varias veces a lo largo de la jornada, pensad en el Alma universal como un diapasón con el que debéis poneros en resonancia. De esta manera entraréis poco a poco en la armonía cósmica. Imaginaos que sois un instrumento de música y que debéis hacer todo un trabajo de ajuste con el fin de convertiros, también vosotros, en un instrumento bien afinado.

Diréis: «¿Un instrumento de música?». Sí, un violín, por ejemplo, porque en este instrumento en particular podemos descubrir analogías con el ser humano. Sobre la caja de madera que representa el cuerpo físico, hay cuatro cuerdas: sol corresponde al corazón, re al intelecto, la al alma y mi al espíritu; y el arco que se mueve sin cesar sobre estas cuatro cuerdas para hacerlas vibrar representa la voluntad. El violín sólo producirá sonidos armoniosos si está afinado. Por eso el violinista no empieza nunca a tocar sin haber antes afinado su instrumento. Igual que él, nosotros no debemos empezar a «tocar» sin haber afinado nuestro corazón, nuestro intelecto, nuestra alma y nuestro espíritu, y también debemos velar para que durante el transcurso de la jornada las cuerdas del violín estén siempre bien tensadas."

Omraam Mikhäel Aïvanhov, 1900-86. Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta

 

Hoy empieza un nuevo año...

"Hoy empieza un nuevo año. Y como los doce primeros días de un año están en relación con los doce meses que van a venir, debéis esforzaros por vivirlos lo mejor posible para poder dar a todo el año una base sólida. Recordad que ninguno de vuestros pensamientos, ninguno de vuestros sentimientos y vuestros deseos quedan sin consecuencias: son como semillas que sembráis en la tierra de vuestra alma, y estas semillas germinarán. La tierra tiene la vocación de favorecer el crecimiento de las semillas. Una vez que éstas han sido sembradas, la tierra las alimenta, y el agua, el aire y la luz del sol contribuyen también a su desarrollo. Así pues, prestad atención: aquel que por negligencia o mala voluntad siembra ortigas o cardos en su tierra interior, no debe esperar que crezca el trigo.

En este primer día del año, las semillas que sembréis pueden ser también palabras como «gozo», «luz», «paz», «amor», «esperanza»... Penetraos bien de su significado y enterradlas en las profundidades de vuestra alma. Velad por ellas, y sentiréis cómo poco a poco van haciendo todo un trabajo de germinación dentro de vosotros. De esta manera podréis vivir todo el año en medio de campos fértiles y de jardines floridos. "

Omraam Mikhäel Aïvanhov, 1900-86, Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta

 

Elegir la felicidad (Jorge Carvajal)

Este ciclo, que ha reunido cuatro estaciones,  doce meses, y trece lunas, está a punto de comenzar de nuevo. El año entrante Sagitario no será el mismo sagitario y la luna será una luna diferente. Las mismas mareas serán distintas,  y el sol y la tierra, con todo el sistema solar, ocuparán una nueva dimensión  en el espacio tiempo. Esta muerte continua  que señala la impermanencia como clave de la evolución y de la vida, nos traen la buena nueva de lo que no puede envejecer. Todo cambia, cada cosa se renueva,  la evolución lenta o rápida sucede a cada instante en todos los seres de la creación. En cada estado evolutivo de la materia, la energía o la conciencia, el cambio continuo ocurre de un modo diferente.  

 

Nuestro Yo superior posee las virtudes del Sol (Aïvanhov)

"Dar como el sol, amar como el sol... éste es el ideal que debemos esforzarnos por llegar a realizar un día. Cada vez que la conducta de los humanos nos inspira impaciencia, irritación, desánimo, tenemos una solución para poder superarlos: volvernos hacia el sol que, allí arriba, sigue brillando incansablemente, imperturbablemente. Diréis: «Pero al sol le resulta fácil seguir imperturbable: está tan lejos que nada le alcanza.» Sí, pero en nosotros también hay algo que siempre está fuera de alcance: nuestro Yo superior, porque nuestro Yo superior está en el sol. Mirando hacia el sol llegaremos un día a unirnos a nuestro Yo superior y a vivir como él en una paz que nada puede turbar.

Nuestro Yo superior habita en el sol en dónde participa en el trabajo divino. Cuando sepamos armonizar las vibraciones de nuestro yo terrestre con las de nuestro Yo celestial, descubriremos que el Creador ha depositado en nosotros tesoros de generosidad y de amor."

Omraam Mikhäel Aïvanhov !1900-86), Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta
 

Solstico de invierno: siempre un establo seco para renacer de nuevo

“Siempre un establo seco para renacer de nuevo”

Invitación a la meditación planetaria con motivo del Solsticio del invierno (Hemisferio Norte). Atardecer del 22 de diciembre cada quien en su lugar y marco.

Habrá que avivar el fuego, si queremos que el calor alcance todas las estancias, habrá que fortalecer nuestro sincero amor si queremos que éste se haga con nuestra mente, sentimientos y actos. Habrá  que  calzar  altas  botas  para  penetrar  en este paisaje  nevado, para  adentrarnos entre las brumas de este  presente tan difícil  como  privilegiado.

 

Camelleros del infinito (Koldo Aldai)

Despeja de tu memoria todo lo vano, lo inservible, lo caduco y entroniza en ella  los 114 “azoras”  y todos sus “aleyas”. No incluyas nada más. Memoriza los versos que en aquel lejano desierto hace más de quinientos años susurró el Arcángel a Muhammad. Olvida todo lo demás. Si  viajas  a  Kenia por  favor  no te trabes, no tartamudees, no vaciles; por  favor no te falle la memoria. De lo contrario quizás una bala no perdone tu olvido. Te puede ocurrir lo que les  pasó la semana  pasada a ventiocho desmemoriados. Iban camino de la localidad de Mandera y les detuvo un escuadrón perteneciente a la guerrilla Al Shabaab, grupo vinculado a Al Qaeda. Obligaron a todos los pasajeros a bajar y recitar los versos del Corán. De entre ellos, ventiocho enmudecieron. No los conocían o el terror vacío al instante sus recuerdos. Fueron muertos al momento.

 

 

Aquel fiel amigo (Koldo Aldai)

Me  faltan  kilómetros en la orilla jugando y corriendo detrás de un perro que salta las olas y mueve alegre su cola. Me  faltan cumbres coronadas con su jadeante e inestimable compañía. Nunca  tuve un perro, quiero decir nunca tuve esa compañía fiel. En realidad no les poseemos, tenemos la suerte de que decidan  un día correr por nuestras playas o prados y tumbarse silentes a nuestra vera.  Ante nuestro reclamo insistente, con todo su infinito  cariño, de pequeños mi madre nos decía  a los siete hermanos que ya había bastante animal en el hogar. Ya de mayor, la vida itinerante no te permite poner la ansiada  caseta junto al portal.

Yo creo que se  acerca  sin embargo el día en que podré disfrutar de su compañía sin par. Perros sin cadenas necesita nuestro mundo. No tomamos conciencia de la deuda que generamos encadenando por todas partes a tantos animales. Las cadenas que colocamos son las cadenas a las que igualmente nos atamos. No tomamos conciencia de la deuda inmensa que contraemos con estos hermanos nuestros, tratándolos de esa forma.

 

Abrazar la orfandad (Koldo Aldai)

De la cocina viene el canto del Avalokiteśvara. Suena  todos los días a la  misma  hora, cuando  ella llega del trabajo y se pone a cortar las verduras. Es su ofrenda por la  salud de Thay. Yo lo escucho también a lo lejos, desde mi mesa de trabajo. Entre tecla y tecla  pido  igualmente por ese  anciano monje  vietnamita que reposa enfermo en un  hospital de  Burdeos y que tanto, tanto nos ha  dado, nos  sigue dando.

Parece que este  otoño quisiera  concitar todas las orfandades y por lo tanto todas las iniciaciones. Nos toca anunciar primavera en medio de las hojas caídas. Parece que este noviembre  estuviera  dispuesto a  sacar de nuestro interior toda la fuerza y el poder, bien otorgado a otros, bien acallado.  La orfandad marca el fin a tanto tomar y cobrar.  Es el relevo, es cuando ya no debes  esperar  que nadie te  dé, es cuando suena la hora en que tú has de comenzar a darlo todo. La orfandad es cuando ya no hay tutorías, cuando se abren todas las puertas, cuando los campos te pertenecen en toda su anchura y te asalta ese imprescindible terror a la libertad  que tanto   has  clamado y vociferado.

 

¡Gracias, Presidente! (Koldo Aldai)

No todo era igual. No era lo mismo un color político que otro, no era lo mismo demócrata que republicano, Bush que Obama. Lo hemos dicho hasta la saciedad. Han sido muchos los artículos en defensa del primer presidente de color de los EEUU, muchas las réplicas, las contestaciones… Hemos dicho y diremos que el avance humano es evolutivo, que no se pueden dar saltos en el vacío, no se puede imprimir un ritmo de reformas que la mayor parte de la población aún no está en condiciones de asumir.

La noticia que abre hoy los periódicos nos anima a creer que quizás no estábamos del todo equivocados. Hoy hay cinco millones de emigrantes sin nudo en el estómago, ni amarga lágrima en sus mejillas, cinco millones de "sin papeles" que no están reuniendo sus enseres y haciendo las maletas, que no se están despidiendo de sus familiares y amigos; cinco millones de hermanos, la inmensa mayoría latinos, que seguramente no tendrán que volver a su geografía de precariedad y que podrán intentar un futuro más próspero y con mayores posibilidades, gracias al empeño de Obama y lo suyos.

Aún con las cámaras sin mayoría, el presidente ha dado un mazazo en la mesa y ha dicho que ellos se quedan. Hoy hay cinco millones de personas, cinco millones de razones para afirmar que la era Obama no fue baldía. Asumimos de buen grado las críticas que hemos recibido y seguiremos recibiendo por este apoyo. El mandatario por encima de todo ha de estar impregnado, no tanto de cálculo político y estrategia, sino de humanidad y de generosidad. Nosotros decimos: "Gracias presidente, gracias por la acogida, por no meter en miles de aviones a millones de personas de vuelta al sur. Gracias por su valentía y la de buena parte de su pueblo." La historia sabrá colocar a cada quien en su lugar debido.

Koldo Aldai, 21 noviembre 2014

* En la imagen una mujer escucha el mensaje del presidente Obama sobre las medidas migratorias mientras toma la mano de sus dos hijos en Los Ángeles, California. Fuente "El País"

 


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