Fundación Ananta

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Escritos por un mundo mejor

El inmenso dolor de Garissa, nuestro dolor

Pensamos que los dirigentes mundiales deberían organizar y asistir a una marcha silenciosa en solidaridad con la terrible masacre de Garissa. No se trata de comparar tragedias y reacciones, sino de entender lo precioso de la vida humana en todo momento y circunstancia, independientemente de raza, religión y cultura.

Que cada uno respondamos a tanto y tanto dolor con lo mejor nuestro: con compasión y con amor por todos los seres sintientes. Esa es nuestra oración.

 

Tender puentes con Rusia

Compartimos este análisis aparecido en Expansión sobre el tema de la nueva guerra fría con Rusia.

http://www.expansion.com/economia/politica/2015/04/02/551d03fce2704ee9438b456d.html

Los espantosos asesinatos yihadistas que se suceden en Africa tienen mucho que ver con el caos que se originó con la invasión de Irak en 2003, basada en premisas falsas, con la campaña sobre Libia en 2011, y con la posterior desestabilización de Siria. Hay una gran relación causa-efecto entre unos y otros acontecimientos. En esos países había dictadores crueles, algunos de ellos previamente apoyados por Occidente, pero había una estructura, unas reglas, un orden y un respeto por las minorías religiosas. Ahora impera el caos.

 

La parábola del hombre ecuánime (Ramiro Calle)

La ecuanimidad es la cualidad de las cualidades. La ecuanimidad solo puede florecer cuando la mente se ha liberado de negatividades, impedimentos, obstrucciones y trabas, toda clase de propensiones venenosas, interpretaciones egocéntricas, viejos y condicionantes patrones de conducta y reactividades de avidez y odio. La ecuanimidad es firmeza de mente, equilibrio de carácter, capacidad para asumir las cosas tal cual son cuando resultan inevitables. Si las cosas pueden ser modificadas para mejorarse, se modifican; lo que es inevitable se asume sin generar crispación o resentimiento.

 

Amor y apego (Lama Anagarika Govinda)

Los budistas utilizan frecuentemente la palabra apego en inglés. Está pensada para expresar la idea de que nos atamos por nuestra posesividad apasionada y exigente, y que por lo tanto sufrimos necesariamente por estar así atados cuando, antes o después, el objeto de deseo se escapa de nuestro poder. Por lo tanto, es en el desapego, en abandonar y dejar ir (la señal del amor verdadero que desea volver feliz no a sí mismo sino a la persona amada) que se debe buscar el camino para superar el sufrimiento.

 

"La muerte no es el final", Agustín de Hipona (San Agustín) 345-430

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.  Yo soy yo, vosotros sois vosotros.  Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo. Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.  No toméis un aire solemne y triste.  Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.  Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.

La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado. ¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?  Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino. ¿Veis? Todo está bien.

 

Somos todas las civilizaciones (Koldo Aldai)

Civilización es una forma de estar en el mundo, de imaginar a Dios y Su Misterio, una manera de relacionarse con  el medio, con los semejantes. Negar la civilización es negarnos a nosotros mismos y nuestro pasado colectivo, negar el potencial del ser humano para crear  y recrear en diversidad.

Somos todas las civilizaciones, todas nos engrandecen y hacen de nuestro presente el más rico, el más nutrido de todos los tiempos. Somos las catedrales góticas y su sed de luz, las cariátides griegas sosteniendo impasibles piedras y nubes, los soberbios acueductos romanos trayendo el agua y la vida desde las cumbres, las mezquitas rodeadas de sus fuentes y sus risas, las sinagogas y todos sus candelabros encendidos… Somos el templo hindú desbordado de flores y de frutas, el tipi del indio inundado de sagrado tabaco. Meditamos sin mover un dedo en el jardín zen, pero damos  vueltas sin parar en la “sema” de los derviches…  Somos los  templos de todos tiempos albergando todos sus dioses. Somos por supuesto los toros de Senaquerib, los palacios asirios y sus colosales esfinges aladas tomando impulso para alzarse a los cielos… Somos esa elevada civilización que brotó a la orilla del Tigris 3.000 años antes de Cristo y que sólo el insensato ahora puede pretender reducir a añicos.

 

 

El samurái (cuentos espirituales de Ramiro Calle)

Un aguerrido samurái fue a visitar a un anciano sabio para exponerle una duda que le atormentaba desde hacía mucho tiempo.

--Señor –dijo--, me encuentro aquí porque necesito saber si existen el cielo y el infierno.

--¿Quién lo pregunta? –interrogó el sabio.

--Un samurái –respondió orgulloso el guerrero.

 

Nunca más la guerra (Koldo Aldai)

La nieve no terminó de inundarnos con su infinita, apabullante  paz. No cesan los destellos de artillería en mitad del inmenso blanco. Pareciéramos atrapados, congelados en esos fríos antiguos, en esa pesadilla con ínfulas de eternidad. A la vista de las duras imágenes  bélicas que nos llegan desde las regiones de Donetsk y Luganks inevitablemente  nos preguntaremos, ¿por qué la guerra  sigue  a nuestro lado?,  ¿por qué  aún nos  continúa  acompañando? Pensábamos que la habíamos ya abandonado para siempre en la cuneta de esos duros inviernos, hace ya más de veinte años en los agrestes Balcanes.

 

¿Pregunta sin respuesta? (Koldo Aldai)

Al poco de aterrizar en Filipinas en su reciente viaje a las islas, el Papa Francisco, después de asistir a la recepción de bienvenida en el palacio presidencial de Malacang, se saltó la agenda oficial de la visita y acudió a un hogar de niños de la calle. Allí, Glyzelle Palomar, una niña de la calle de 12 años, abrió al máximo líder católico su corazón a un tiempo dolido y aturdido. Entre lágrimas le interrogó, sobre una de las aparentes contradicciones de la religión católica. Al Papa Francisco le preguntó por qué si Dios es amor y todo lo puede, consiente que personas como ella sufran. La prensa recogió estas palabras de la pequeña: “Hay muchos niños abandonados por sus propios padres, víctimas de muchas cosas terribles como la droga o la prostitución. ¿Por qué Dios permite estas cosas, aunque no sea culpa de los niños? ¿Por qué son tan pocos los que nos vienen a ayudar?”. El Papa la abrazó y admitió haberse quedado sin palabras: “Has hecho la única pregunta que no tiene respuesta” <http://internacional.elpais.com/internacional/2015/01/18/actualidad/1421579023_631247.html> .

 

Anchos corazones (Koldo Aldai)

Nadie dijo que iba a ser fácil, pero todos seguramente convendremos que será necesario intentarlo. Quizás dibujar menos caricaturas y colorear más jardines, más cuidados y acogedores espacios donde los diferentes podamos encontrarnos. Quizás menos afilados lápices y más redondos, cálidos, fraternos abrazos... Quizás la libertad no era hacer lo que nos da la gana, sino aquello con lo que más ganamos, más progresamos en cuanto entera comunidad humana.

La humanidad no va a la deriva, es acompañada. Hay grandes almas en cuyos hombros van a morir nuestras "lamentaciones". Algunas se visten de carne, otras permanecen tras el velo. Hay conciencias muy realizadas capaces de frenar el desaire, la ira; de aliviar la crispación, el conflicto... Hay liderazgo planetario, hay seres como el Papa Francisco, el Dalai Lama, el Maestro Thich Nhat Hanh.., que por su ancho corazón, por su inmenso regazo, son capaces de acoger el dolor del mundo y reciclarlo en comprensión, fe y esperanza.

Koldo Aldai 23 enero 2015
En la imagen el Papa Francisco abraza al mismo tiempo a un rabino y a un líder musulmán junto al Muro de las lamentaciones en Jersusalem

 

Retomamos los envíos

Queridos amigos de Ananta,

Desde hace unas semanas hemos interrumpido los envíos de información y también de pensamientos simiente a nuestra lista de destinatarios debido a las nuevas configuraciones de seguridad de nuestro servidor. Los envíos los hacíamos un poco “a la antigua”, con listas de correo en oculto, pero ahora el servidor ya no nos permite hacerlo así. A partir de ahora podemos ya retomar los envíos, que serán realizados directamente desde la web de Ananta y saldrán desde la dirección "Fundacion Ananta".

Aprovechamos esta ocasión para agradecer el bonito apoyo que recibimos de tantas personas.

Con el afecto de siempre.

 

Es una luz, un néctar, una ambrosía que llenan el espacio...

"El amor está hecho de intercambios. Ahora bien, los intercambios que hacen los seres no consisten únicamente en encontrarse en el plano físico, pueden hacerlos también a distancia, con la palabra, con la mirada, con el pensamiento, sin tocarse, sin ni siquiera verse. Por eso, aunque no hayáis encontrado aún al hombre o la mujer que os inspiren suficientemente para uniros a él o a ella, no es razón suficiente para sentiros solos y privados de amor.

El amor es una energía cósmica que circula por todas partes en el universo. Por eso podéis encontrarlo en las piedras, en las plantas, en los animales... y también en el agua, en el aire, en el sol, en las estrellas... Sí, ¿por qué debéis sufrir por no tener a un hombre o a una mujer en vuestros brazos? No es el cuerpo, no es la carne lo que os dará el amor, porque el amor no se encuentra ahí. El amor puede servirse del cuerpo físico como soporte, pero él mismo está en otra parte, está por todas partes: es una luz, un néctar, una ambrosía que llenan el espacio."

Omraam Mikhäel Aïvanhov, Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta

 

Nuestra familia universal

"Nosotros pertenecemos a una inmensa familia dispersa, no sólo por toda la superficie de la tierra, sino también por los demás planetas y las estrellas. Cada día, el mundo divino envía mensajes a todos los miembros de esta familia. Pero estos mensajes no son como los de los periódicos o los de la propaganda que encontramos en los buzones de cartas que echamos a la papelera después de haberlos leído distraídamente. Debemos leerlos atentamente para que podamos encontrar en ellos indicaciones para la jornada, inspiraciones, alimento.

Por naturaleza, cada ser humano pertenece a la gran familia universal, pero para formar verdaderamente parte de ella, debe quererlo conscientemente. Lo mismo que en la tierra pertenecéis a una familia porque tenéis un padre y una madre, en el plano espiritual son los poderes del espíritu, vuestro padre, y del alma, vuestra madre, los que os han hecho nacer, y debéis profundizar los lazos que tenéis con ellos para que sigan alimentándoos y formándoos."

Omraam Mikhäel Aïvanhov, 1900-86. Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta

 

Cada mañana al despertarnos...

"Cada mañana, al despertarnos, y varias veces a lo largo de la jornada, pensad en el Alma universal como un diapasón con el que debéis poneros en resonancia. De esta manera entraréis poco a poco en la armonía cósmica. Imaginaos que sois un instrumento de música y que debéis hacer todo un trabajo de ajuste con el fin de convertiros, también vosotros, en un instrumento bien afinado.

Diréis: «¿Un instrumento de música?». Sí, un violín, por ejemplo, porque en este instrumento en particular podemos descubrir analogías con el ser humano. Sobre la caja de madera que representa el cuerpo físico, hay cuatro cuerdas: sol corresponde al corazón, re al intelecto, la al alma y mi al espíritu; y el arco que se mueve sin cesar sobre estas cuatro cuerdas para hacerlas vibrar representa la voluntad. El violín sólo producirá sonidos armoniosos si está afinado. Por eso el violinista no empieza nunca a tocar sin haber antes afinado su instrumento. Igual que él, nosotros no debemos empezar a «tocar» sin haber afinado nuestro corazón, nuestro intelecto, nuestra alma y nuestro espíritu, y también debemos velar para que durante el transcurso de la jornada las cuerdas del violín estén siempre bien tensadas."

Omraam Mikhäel Aïvanhov, 1900-86. Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta

 

Hoy empieza un nuevo año...

"Hoy empieza un nuevo año. Y como los doce primeros días de un año están en relación con los doce meses que van a venir, debéis esforzaros por vivirlos lo mejor posible para poder dar a todo el año una base sólida. Recordad que ninguno de vuestros pensamientos, ninguno de vuestros sentimientos y vuestros deseos quedan sin consecuencias: son como semillas que sembráis en la tierra de vuestra alma, y estas semillas germinarán. La tierra tiene la vocación de favorecer el crecimiento de las semillas. Una vez que éstas han sido sembradas, la tierra las alimenta, y el agua, el aire y la luz del sol contribuyen también a su desarrollo. Así pues, prestad atención: aquel que por negligencia o mala voluntad siembra ortigas o cardos en su tierra interior, no debe esperar que crezca el trigo.

En este primer día del año, las semillas que sembréis pueden ser también palabras como «gozo», «luz», «paz», «amor», «esperanza»... Penetraos bien de su significado y enterradlas en las profundidades de vuestra alma. Velad por ellas, y sentiréis cómo poco a poco van haciendo todo un trabajo de germinación dentro de vosotros. De esta manera podréis vivir todo el año en medio de campos fértiles y de jardines floridos. "

Omraam Mikhäel Aïvanhov, 1900-86, Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta

 

Recibir al año nuevo poniéndoos bajo la protección de la luz....

"Un año termina y otro va a comenzar... Pero antes de pensar en el año que viene, deteneos un momento en el que se va y dirigíos a él, porque un año es un ser vivo, y podéis por tanto hablarle. En el momento de dejarle, pedidle que se acuerde de vosotros. Puesto que está vivo, no permanece inactivo, ha grabado no sólo vuestros actos, sino también vuestros deseos, vuestros sentimientos, vuestros pensamientos. El último día hace un informe a los Señores de los destinos y os conecta con el nuevo año: saludadle antes de que se vaya definitivamente.

En cuanto al nuevo año, podéis empezar a prepararlo conscientemente fijándoos una meta: perder un mal hábito, desarrollar una cualidad, realizar un proyecto para el bien de todos. Con este pensamiento, con este deseo, es como si pusierais una primera piedra, y entonces todos los espíritus benéficos de la naturaleza os aportarán su ayuda, para que podáis realizar vuestro proyecto. He ahí lo que deben ser hoy vuestras preocupaciones:recibir al año nuevo poniéndoos bajo la protección de la luz".

Omraam Mikhäel Aïvanhov, pensamientos cotidoanos, Editorial Prosveta

 


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