Fundación Ananta

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Reencarnación y karma en las enseñanzas de Jesús

Nos parece importante hablar de la ley del renacimiento (reencarnación) y de la ley del karma (causa-efecto). Adjuntamos un capítulo del Evangelio Acuario de Jesús el Cristo en el que Jesús, a partir del sutra 43, habla sobra la ley de la causa y efecto y establece la relación entre ambos en un espacio temporal que abarca muchas vidas. Este “Evangelio Acuario de Jesús el Cristo”, escrito por Downing Levi a principios del siglo XX, es uno de los considerados apócrifos. En Wikipedia hay buena información al respecto. Circulan varias ediciones en castellano. En particular la de la Editorial ...

Pensamientos de junio: mi consultorio es la Tierra

"Pero no hay que esperar a ser un médico para ser un sanador. El sanador es cualquier hombre o mujer que sea capaz de convertirse en un canal inteligente del amor. Para él la oportunidad de sanar ocurre siempre, su consultorio es la Tierra. Sus pacientes, flores, pájaros, niños, santos o ladrones, todos los que necesitan la energía del amor”. Jorge Carvajal, “Por los caminos de la bioenergética. Un arte de curar” (1995) p. 145. Editorial Luciérnaga, 2006. Imagen: amanecer en Badalona, 8 febrero 2016 (cortesía de Carmen Torres)

Ganadores de los IV Premios Solidarios Fundación Ananta Fundación Alberto Contador

Queridos amigos de Ananta, Con mucho gusto informamos del fallo de los IV Premios Solidarios Fundación Ananta Fundación Alberto Contador, que tuvo lugar el pasado sábado 23 de septiembre.  El Jurado, formado por 12 personas, debatió sobre las 10 candidaturas de la categoría nacional y las 16 de la categoría internacional.  Los tres premiados de la categoría internacional son: Primer Premio: 5.000€ Asociación Museke (Cádiz) Comedor para menores en Rwanda    Segundo Premio: 3.750€ Fundación Dr. Clavel (Barcelona) Consolidación Unidad Neurocirugía Hospital Adama en Etio...

Correos recibidos en la Redacción (20-1-06)

Suspenso en geografía (18-I-06)

Junto al blanco roble (16-I-06)

El eje de la verdadera esperanza (13-I-06)


En América y el mundo entero, el eje de la esperanza lo constituyen la red de voluntades creadoras, dispuestas a participar activamente de un cambio en positivo en todos los órdenes de la actividad humana. La verdadera conspiración de la esperanza constructiva, silenciosa, pacífica…, pero no por ello menos efectiva, tiene más que ver con la socialización de valores, que de improperios, de ahí su pasaje de triunfo.

La llegada del líder indígena Evo Morales a la presidencia boliviana y la consiguiente consolidación de un eje “revolucionario” junto con Castro y Chávez, ha despertado no poco entusiasmo en muchos sectores del ámbito radical.

Sin embargo, no promete precisamente lo que más suena. América Latina vive su hora suspirada que no necesariamente coincide con lo que se proclama en titulares. Esta hora no viene con probabilidad significada por el reforzamiento que Morales proporciona al mencionado eje, sino por otros factores como el desarrollo de la conciencia ciudadana y la maduración del liderazgo social, político y económico en todas sus latitudes.

Los verdaderos cambios apenas meten ruido y dan pasto a los “media”. El evidente progreso, las auténticas trasformaciones en el seno de las naciones latinoamericanas apenas conquistan titulares, pero merece la pena reparar en ellos: pobreza y explotación que merman; educación, conciencia, autoestima popular, autoorganización, cultura democrática que poco a poco van en aumento. Lejos ya las Dictaduras de Seguridad Nacional que tiñeron de dolor y opresión en las décadas anteriores la mayor parte de su geografía, emerge por fin una clase política moderna, democrática, liberada de corruptelas y más preocupada por servir al pueblo que de servirse del mismo. No obstante, residuo de aquellos tiempos oscuros son los regímenes populistas que han medrado a la contra de aquellos y otros excesos.

La historia nos ha demostrado de forma reiterada que un programa de gobierno no se puede reducir a la pura y constante confrontación. El simplismo del liderazgo de consigna deriva a menudo en falacia y nueva opresión. Las naciones latinoamericanas progresan y ya no se les puede domar a la contra de una oposición política o un enemigo foráneo. A estas alturas de la historia, el conjunto de la población se haya más capacitado para manifestar libremente su potencial creativo en el desarrollo de alternativas válidas, coherentes, esperanzadoras con respecto al sistema económico y social dominante. El verdadero eje de la esperanza lo constituyen por lo tanto las instituciones y movimientos capaces de progresar, de superar el paradigma de la confrontación y de ir implementando en sus marcos y geografías respectivas esa alternativa.

No somos más libres a fuerza de insulto y bravata ante el imperio; ficción de sentirnos liberados a cada palabra que hiere, en vez de a cada ladrillo que construye. La confrontación genera el odio y éste jamás será el camino. Servir al pueblo no es confrontarlo día sí y al otro también con el imperio, sino trabajar por su progreso y genuina liberación, por elevar su nivel de instrucción y de conciencia. Gobernar el país a golpe de consigna antiimperialista entraña fatales riesgos, principalmente el de la patente de corso que se autootorga el gobernante, pudiendo éste incurrir en los mayores despropósitos sin ser por ello siquiera censurado.

No nos llevemos a engaños: el eje Castro-Chávez no es el eje de la esperanza, mientras que no acaben con su restricción de libertades, con su política de visceral confrontación. El eje de la incipiente esperanza lo constituyen líderes como Nestor Kirchner, Vicente Fox, Luis Ignacio Lula, Michelle Bachelet…, con todas sus fallas, con sus grandes diferencias entre ellos, pero al fin y al cabo preocupados en la maduración y progreso de su respectivos pueblos, no en granjearse un apoyo ficticio o mercantilizado. En América y el mundo entero, el eje de la esperanza lo constituyen la red de voluntades creadoras, dispuestas a participar activamente de un cambio en positivo en todos los órdenes de la actividad humana. La verdadera conspiración de la esperanza constructiva, silenciosa, pacífica…, pero no por ello menos efectiva, tiene más que ver con la socialización de valores, que de improperios, de ahí su pasaje de triunfo .

“El otro mundo posible” se aplica por lo tanto en construir más que en derribar. El Foro Social Mundial nacido al amparo del partido de Lula en Porto Alegre es evidente testimonio de esa esperanza en gestación, de ese otro mundo posible. El Foro cuya sexta edición tendrá lugar entre el 24 y 29 de Enero en Caracas (Habrá un prólogo en Bamako - capital de Malí), es quizás el mayor laboratorio mundial de alternativas.

Sin embargo sobre esa ilusionante alternativa pesa igualmente la tentación de la confrontación. El Foro de la capital venezolana se presenta en este sentido clarificador. ¿Será este inconmensurable movimiento mundial mayoritariamente capaz de mantener su independencia ante el gobierno bolivariano o por el contrario, esta macro reunión de la esperanza se echará a los anchos brazos del presidente y se teñirá de chavismo? Ya se ha desatado el protocolo de seducción con los nueve millones de dólares concedidos por el gobierno a la iniciativa. Es preocupante que se haya aceptado ese dinero, cuando precisamente el Foro de hace un año de Mombay estuvo sumido en la más absoluta precariedad por el rechazo de ayudas económicas que varias importantes empresas deseaban prestar.

En cierta medida, muy semejante tentación gravita sobre quien será nombrado en breve, primer mandatario boliviano. Concedemos a Morales el beneficio de la duda, bien es verdad que sus dos primeros saltos a Caracas y La Habana no han contribuido precisamente a consolidar una posición de independencia política. Se suman los interrogantes del mismo signo. ¿Logrará el activista indígena encarnar a un estadista progresista comprometido con su pueblo, pero a la vez maduro, razonable, constructivo? ¿Seguirá la senda de un Lula preocupado por el pan, el progreso y la educación de su gente, o la de Chávez sólo interesado en empujar a sus súbditos a su barricada?

Erramos muchas veces, asaltamos muchos palacios, desvalijamos muchos imperios, siempre pensando que eran los últimos… Fueron cayendo uno a uno los espejismos que época tras época con dosis de furia e idealismo, pero sin madurez, fuimos construyendo… El futuro ya nos ha alcanzado. Llegada es la hora de las verdades. ¿Seguiremos situando siempre los monstruos fuera, o seremos capaces de concluir que el otro mundo posible depende más de nosotros mismos, de nuestra valentía, creatividad y coraje, de nuestra capacidad de sobreponernos a las dificultades del momento? ¿O por el contrario, seguiremos echando la exclusiva culpa al imperio de que aún la utopía disponga de tan acotado terreno, de que apenas cuente con los cimientos de unas piedras cansadas de aguardar encima una nueva, prometedora y fraterna civilización?


La Redacción
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“E-mail” a los Magos de Oriente (5-I-06)

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