Fundación Ananta

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Pensamientos de junio: mi consultorio es la Tierra

"Pero no hay que esperar a ser un médico para ser un sanador. El sanador es cualquier hombre o mujer que sea capaz de convertirse en un canal inteligente del amor. Para él la oportunidad de sanar ocurre siempre, su consultorio es la Tierra. Sus pacientes, flores, pájaros, niños, santos o ladrones, todos los que necesitan la energía del amor”. Jorge Carvajal, “Por los caminos de la bioenergética. Un arte de curar” (1995) p. 145. Editorial Luciérnaga, 2006. Imagen: amanecer en Badalona, 8 febrero 2016 (cortesía de Carmen Torres)

Ganadores de los IV Premios Solidarios Fundación Ananta Fundación Alberto Contador

Queridos amigos de Ananta, Con mucho gusto informamos del fallo de los IV Premios Solidarios Fundación Ananta Fundación Alberto Contador, que tuvo lugar el pasado sábado 23 de septiembre.  El Jurado, formado por 12 personas, debatió sobre las 10 candidaturas de la categoría nacional y las 16 de la categoría internacional.  Los tres premiados de la categoría internacional son: Primer Premio: 5.000€ Asociación Museke (Cádiz) Comedor para menores en Rwanda    Segundo Premio: 3.750€ Fundación Dr. Clavel (Barcelona) Consolidación Unidad Neurocirugía Hospital Adama en Etio...

Coincidentes vitales (Ramiro Calle)

Es en el Mahabharata donde podemos leer que los seres somos como maderos que durante un tiempo nos encontramos en el océano de la vida carnal y luego nos separamos.  Pero esa separación, con respecto a los que llamo "coincidentes vitales", no la siento como tal, porque si como declaraba Kabir, el mar y sus olas son una unidad, ¿qué diferencia hay entre él y ellas? El cegador resplandor del misterio de la vida, eclipsa la débil luz del entendimiento ordinario. ¡Qué enigma tan grande que en millones y millones de años vayamos a coincidir en esta vida  con unas determinadas personas y...

Pensamientos de enero: cada gesto es mágico

"Cada gesto es mágico. Entonces, cuando encontréis a alguien por la mañana, no le deis los buenos días con un recipiente vacío, porque sin quererlo, sin saberlo, estáis tratando de desearle el vacío, la pobreza, el fracaso para todo el día. Diréis: "Pero esto no tiene ninguna importancia, en el mundo la gente no presta atención a estas cosas." Si la gente es inconsciente, ¿es ello una razón para imitarla? Que actúen como quieran, pero nosotros, aquí, en donde aprendemos las leyes de la nueva vida, debemos acostumbrarnos a ser conscientes de todas las cosas. Por lo tanto, cuando por la mañana...

+ Consciencia 13 abril 2018 con Emilio Carrillo

Queridos amigos de Ananta,   Dentro del ciclo de conferencias +Consciencia, que promovemos conjuntamente Ecocentro y Fundación Ananta, nos es muy grato anunciar la conferencia de Emilio Carrillo “DE la transformación interna a la externa” que DM tendrá lugar el viernes 13 de abril de 2018, entre las 18 y las 21 horas, en el Colegio Calasancio de Madrid (Conde de Peñalver 51).   La contribución-entrada para cubrir los gastos es de ocho euros, y las entradas están disponibles en Ecocentro (Esquilache 2-12, 28003 Madrid).  Como en anteriores ocasiones, Emilio Carrillo no cobra i...

Queridos amigos... (12-11-06)

Nostalgia de selva (10-11-06)

Malagón: "Educar es facilitar el despliegue total del ser" (30-10-06)

Entrevista al director de la Escuela Libre Micael

El fundador de la primera escuela Waldorf de España, la Escuela Libre Micael, de Las Rozas de Madrid, Antonio Malagón, entiende la educación como el abrigo y el fomento del ser en toda su extensión, incluido el descubrimiento de la propia individualidad, con la que damos la posibilidad al niño de cumplir “su destino”, de que vea “la tarea” que ha de desarrollar en su vida, “los talentos que trae al servicio de la humanidad”.




El fundador de la primera escuela Waldorf de España, la Escuela Libre Micael, de Las Rozas de Madrid, Antonio Malagón, entiende la educación como el abrigo y el fomento del ser en toda su extensión, incluido el descubrimiento de la propia individualidad, con la que damos la posibilidad al niño de cumplir “su destino”, de que vea “la tarea” que ha de desarrollar en su vida, “los talentos que trae al servicio de la humanidad”.
Los adultos, estamos llamados a “acoger” sus preguntas, a reconocer en ellas la “chispa” de su “curiosidad reverente”, y propiciar así sus mejores “impulsos” para la acción; y todo tiene que partir de la asignatura obligatoria de los primeros años: “fantasía e imaginación”.

Malagón, estudioso de la Antroposofía propugnada por Rudolf Steiner, desde su papel también de maestro y formador de maestros de la pedagogía Waldorf (1), desvela en esta entrevista con la Fundación Ananta la importancia de la dimensión espiritual en la docencia, y defiende la asignatura de “Ética cristiana” como una cuestión de “sentido común” que nos encaminaría hacia la “salud social”.

El modo como se desenvuelve un trabajador en su profesión, asegura, es resultado directo de cómo jugó cuando fue niño. Por eso es tan importante fomentar el “juego libre” y las actividades de cooperación, así como las que desarrollan los valores de creatividad, autoestima y respeto, empezando por la veneración a la naturaleza durante los primeros años de vida. “El niño se relaciona con lo divino venerando a la Madre Tierra”, asegura.
Con el mismo entusiasmo y coherencia que transmite a sus alumnos desde hace treinta años, Malagón se expresa con la claridad de quien sabe que el cielo del que habla es tan real como la nobleza de los materiales de que está hecha la Escuela. De los valores eternos que en ella cultiva, esparce semillas en cada conferencia que ofrece, igual que en cada una de sus respuestas.


Fundación Ananta: La Pedagogía Waldorf parece dar vigencia al poeta griego Píndaro (S. VI a.C) en su sentencia “llega a ser lo que eres”.
Antonio Malagón: Nuestra obligación como maestros es abrir puertas para que el niño pueda desplegar las fuerzas que trae, sus talentos individuales y genuinos, para que los aporte en el futuro a la sociedad, a la humanidad. Se trata de poner sus capacidades anímicas al servicio de la expresión de su individualidad. Así que no lo podemos encajonar, al contrario; nuestra tarea es trabajar los receptáculos para que se exprese ese potencial único que tiene que llegar a ser. Es el genio que cada uno lleva dentro; es encontrar sus capacidades, y no las que los padres o maestros quieran que tengan. Es fundamental saber acompañarlos y saber entender qué demandan con cada comportamiento, para enseñarles a discernir, poniéndoles los límites necesarios, para conformar su camino hacia la libertad.


FA: ¿Una recomendación para los padres durante la primera infancia?
AM: Los padres han de reaprender cómo cuidar a un niño con los ritmos de vida naturales, algo que nuestros abuelos sabían de una forma intuitiva, y que ahora se ha perdido con el lío y la prisa del mundo de los adultos. Se trata de cuidar, en primer lugar el cuerpo, y luego toda la trinidad que somos: el cuerpo, instrumento del alma, y el alma, receptáculo de la propia individualidad, del yo.


FA: De entrada entonces, el cuerpo. ¿Lo primero es respirar…?
AM: Así es. Aprender a relacionarse con el mundo en una ida-vuelta, en actividades expansivas y de concentración, ayuda a conformar incluso sus pulmones. Todo está pensado para que el cuerpo construya una capacidad neurosensorial fuerte, perceptiva, con juguetes tomados de la naturaleza, que está a nuestra disposición para reconocerla y amarla. Lo neurosensorial, la integración sensorial determinará su pensar, mientras que en su capacidad rítmica se asentará su sentir, y en su parte metabólica y motora descansará su fuerza de voluntad.


FA: ¿Por qué es tan importante el contacto con la naturaleza?
AM: Durante los primeros siete años de vida, el niño debe sentirse como en un invernadero anímico y en un entorno cuidado, y no en un sistema de exigencias verbales e intelectuales. Para que llegue a tener una creatividad con corazón, la primera infancia ha de estar en relación correcta con la Creación, que -con su bondad y entrega que trae del cielo- es la relación con lo divino. En lugar de amonestación sin límites, el niño ha de percibir la coherencia del adulto junto a la veneración, asombro y respeto total a su ser. Eso genera una gran fuerza para la vida. Han de sentir lo sagrado, la atención a todas las cosas importantes. Por ejemplo, la comida requiere nuestra atención total, lo que incluye, sobre todo, nuestra actitud interior, para que sea realmente nutritiva.


FA: ¿Qué efectos tienen la fantasía y la imaginación?
AM: La fantasía y la imaginación son el tema central hasta los siete años. Sin eso, cuando sea adulto, su pensar será seco, no será un pensar en posibilidades, no será creativo. La asignatura para desarrollarlo es “el juego libre”, con troncos, piñas, piedras, conchas, lanas; tocar la tierra, las sustancias naturales, que las reconozcan... y disfrazarse, imitar a los adultos en sus quehaceres. Imitando, aprenden nada menos que a erguirse y andar, todo un doctorado. Si no tienen adultos que caminen erguidos, se tuercen y no llegar a adquirir la dignidad de la verticalidad. Igualmente, por imitación aprenden a hablar y a pensar.


FA: “Tocar la tierra…”: el tacto tiene un protagonismo inmenso entonces.
AM: De hecho, a través del juego los niños desarrollan el tacto, y ese tacto se convertirá luego en creatividad y tacto de corazón y, a su vez, en el mayor arte: el arte social. Este arte se aprende inclinándose hacia la tierra, sintiéndola, transformándola… y no se puede aprender de otra manera. Cuando esto no ha ocurrido se tienen que imponer las normas sociales, los convencionalismos del comportamiento cortés…, pero lo importante es que en la primera infancia se haya integrado el respeto a todo. Tacto, equilibrio, movimiento y bienestar constituyen la base para el desarrollo posterior como seres humanos espirituales y conscientes.


FA: ¿Qué deben percibir de los adultos a partir de los siete años?
AM: Esa atención a la creación, esa coherencia –consigo mismos-, esa veneración y ese agradecimiento de los adultos en la primera infancia, sirven para desarrollar en la etapa escolar el amor hacia el resto del mundo. Pero para eso hace falta que los adultos les trasmitamos lo que acontece con entusiasmo y expectación. Los maestros y los padres han de transmitir esperanza; eso deja un poso de ánimo permanente para toda la vida, colocándoles en la disposición positiva necesaria para superar los obstáculos que encuentren cuando sean adultos. Y la mejor manera de transmitir amor hacia el resto del mundo es hacerlo sin sentimentalismos, simplemente al trasladar el conocimiento de las asignaturas con el entusiasmo del que acaba de descubrirlo. Por ejemplo al impartirles botánica, mineralogía, o historia. Cuando miras con alegría e interés sano algo, terminas amándolo, y eso, después de la pubertad, se transforma en una correcta disposición y acción para con el mundo.


FA: ¿La solidaridad surge espontáneamente por ese camino?
AM: Eso es. De igual forma que el asombro y la veneración se transforman en amor, el amor se transforma en deber para con el mundo. Las fuerzas de solidaridad no pueden generarse con sermones y amonestaciones, tienen que brotar de él, desde su alma, generadas en sí mismo y con el ejemplo de los adultos. Hoy, por ejemplo, a los adultos les da vergüenza rezar delante de los niños.


FA: ¿Cuál es la importancia de la oración?
AM: Con la postura del cuerpo y la compostura del alma adecuadas, la oración se convierte en una vivencia auténtica; en este colegio recitamos cada mañana en las clases, con reverencia verdadera, unos versos que hasta los doce años hacen alusión a la relación entre el cielo y la tierra, y que a partir de esa edad y hasta el bachillerato están orientados a buscar el equilibrio entre el mundo exterior y el mundo interior. Con la actitud adecuada, la oración forma unos maravillosos “tapices” alrededor de la clase y se crea el mejor ambiente para la educación, que parte siempre del encuentro humano entre el maestro y el alumno.


FA: ¿Se entiende bien que haya una asignatura de “Ética cristiana”?
AM: Es nuestra asignatura de Educación en Valores, cargada de sentido común y es la vivencia para una verdadera salud social. El fundamento de la Pedagogía Waldorf es cristiano, pero no confesional. En este colegio hay padres de múltiples religiones y filosofías: mormones, judíos, islámicos, protestantes, católicos, budistas, agnósticos, ateos… Pero si en la familia cultivan los actos rituales de sus culturas, fomentan sentimientos de coherencia importantes en el desarrollo de cualquier niño. Por eso, la educación religiosa confesional de cada familia debe “impartirse” en casa y, desde la escuela, la apoyamos. Pero en el colegio, igual que trabajamos la educación científica a primera hora de la mañana y la artística en una segunda franja horaria, al final de la mañana vemos lo religioso. Lo religioso marca lo volitivo, porque en la voluntad están los impulsos del destino. Y en esa franja horaria están las asignaturas conocidas como trabajos manuales, que tienen que ver con religarse a la tierra: horticultura, talla de madera, de cobre y de piedra; trabajos con lana, zapatería, corte y confección...


FA: ¿Qué tiene que ver la religión con los trabajos manuales?
AM: Transformar la materia es nuestra tarea divina. Es dar a la materia la dignidad de lo humano y ponerla a nuestro servicio pero con el debido respeto. La educación espiritual, de todos modos, está presente en toda la enseñanza del colegio, y la asignatura de Ética Cristiana la damos los maestros.


FA: ¿Cuál es el enfoque de la educación religiosa?
AM: Sirve para descubrir lo que se oculta detrás de la apariencia, para ofrecer al alumno las fuerzas con las que desvelar por sí mismo la trascendencia de la vida. Se empieza por los cuentos de los hermanos Grimm, para crear espacios interiores. Los cuentos populares siempre hablan de aspectos del ser humano y reflejan un tiempo sin tiempo donde se alude a la unidad.
Luego, en segundo curso se trata la dualidad: fábulas y leyendas. Tanto el animal interno que sujetamos, como la superación de pruebas, como San Jorge venciendo al dragón... o acercarnos a la vivencia compasiva en las leyendas de San Francisco.
El tercer curso de Primaria, cuando el niño tiene nueve años y se siente encarcelado en su individualidad, encarnado, amaneciendo a la pre-pubertad, hay que presentarles la historia de un pueblo, el pueblo hebreo, la Biblia desde el Génesis a los Macabeos, que es la imagen de un pueblo-yo en muchos individuos.

En cuarto, vamos a la mitología céltica, nórdica, germanica, se aprenden runas... Así que hacemos un camino desde la unidad a la dualidad y a la trinidad, y luego, el caos, el mundo de estos locos nórdicos…
En quinto, es toda una recapitulación del último arco cultural, empezando por la Atlántida –que nos lo revela Platón en el Timeo-, Finisterre, Irlanda... Mientras la Atlántida se hundía, Manú, el gran guía, se llevó a los que pudo caminando hasta el desierto del Gobi, que era entonces una grandísima floresta, y desde allí parten luego todas las culturas: La Antigua India, donde la creación toda es unidad. Luego, Persia, con la dualidad de Ormuz y Ahriman -el bien y el mal, la luz y la oscuridad-, y los sacerdotes adoradores del sol. En todas las culturas siempre se mira al sol, al Cristo solar, en todas hay reverencia al sol que da la vida, pues presentían la bajada del Cristo a la tierra. De una manera o de otra están Hermes, Apolo..., que son los anuncios.
Después llegamos a Mesopotamia, a la gran Asiria y Babilonia, con una epopeya que se conoce poco, la leyenda de Gilgamesh y Enkidu, en la que se encuentran el hombre divino y el hombre humano y se hacen amigos. Uno es velludo y está con las fieras, y el otro es un hombre cultivado, un dios: luchan, se abrazan y hacen juntos un camino para luchar contra el monstruo Utnapistim y salvar a su ciudad, Ur. Muere Enkidu y Gilgamesh llora la muerte de su amigo, tras no poderlo resucitar. Es la primera vez en la historia que se toma conciencia de la muerte. Después está la cultura de Egipto, con la trinidad: Isis, Osiris, Orus, y, finalmente, la mitología griega, con dioses un poco humanos, que hasta se hacen fechorías. Pero ese es un camino largo de la evolución de la conciencia que transcurre desde el pensamiento mítico al pensamiento filosófico. La conclusión fue la lógica, base de nuestro pensar de hoy… y que se transmite a los niños desde las historias de Alejandro el Grande y su maestro Aristóteles...

A partir de la sexta clase de Educación Primaria se tratan los Evangelios, biografías de personajes interesantes de la historia que, desde un impulso individual, desde la fuerza de los talentos de su ser que quiere llegar a ser, despliega un impulso social extraordinario. Por ejemplo, Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que tras una experiencia crucial, de encrucijada, cambia el rumbo de su vida e intuye fuertemente su “proyecto de vida”, su dimensión social. También se abordan los diversos aspectos del desarrollo de la personalidad de los muchachos y muchachas y se trabaja con ONGs, como Solidarios para el Desarrollo, Amnistía Internacional, ACNUR, Movimiento contra la Intolerancia. Pero un tema central de esta clase es el estudio comparado de las cuatro grandes religiones: Hinduismo-Budismo, Judaísmo, Cristianismo e Islamismo, visitando sus tempos en Madrid y hablando con sus representantes.


FA: ¿Cuándo aparece el destino, la tarea de vida?
AM: En el sexto año, enmarcado en la historia de Roma, en la asignatura de Ética Cristiana, se abordan el hecho crístico, la encarnación del Verbo Divino, las parábolas, las curaciones, las biografías de los grandes: San Pedro, Santiago, San Juan y San Pablo. San Pablo es importantísimo porque representa el “zurriagazo interior”, la vivencia fundamental para que la vida tenga sentido. El camino de Damasco lo tenemos que hacer todos… A partir de ahí es donde colocamos las biografías que los personajes que han encontrado su misión, las ONGs y las charlas de voluntarios para que puedan descubrir dentro de ellos su propio potencial que quiere desplegarse.


FA: Parece un viaje por el tiempo y a través de uno mismo.
AM: Con estas historias entran, efectivamente, en la asunción de su propia evolución –que es la evolución de la conciencia de la humanidad- les ayudas a que entren en la vivencia del tiempo histórico con una presencia increíble. Muchos de los trastornos que tenemos los adultos vienen de no haber aprendido a encontrarnos en la corriente del devenir. Nuestro ir y venir desenfrenado, con prisas, sin tiempo, nos impide encontrar nuestro “tiempo interior” que siempre ha constituido y constituye el punto de anclaje fundamental para el equilibrio vital. Estamos en un momento increíble: un largo camino desde la conciencia mítica, a la filosófica, a la científica y, ahora, a la técnica más sofisticada y terrible. Justo ahora, tenemos la posibilidad de encontrar la libertad pero por nosotros mismos. Y para descubrirnos -y ayudar al joven a descubrir sus impulsos verdaderos- necesitamos meternos en todo ese barro de la historia pero buscando los ideales con los que uno pueda identificarse. Sin pasado no se puede vivir el ahora ni lanzarse hacia el futuro. Sí, estamos dándoles a los alumnos la posibilidad de lanzar su jabalina, de cumplir su destino.


FA: ¿Estamos realmente en un momento evolutivo especial?
AM: Sin duda. El año pasado, trabajamos tres o cuatro semanas sobre la película “Y tú qué sabes”, haciéndonos preguntas, debatiendo... Hemos comprobado que los adolescentes tienen una posición de jabalina, de entrever la meta y de poder lanzarla ellos mismos, cada uno... Hace veinte años nadie habría entendido esa película. Todo indica que en nuestra época se está abriendo una gran ventana y que con una pedagogía abierta fomentamos lo mejor para nuestros alumnos.


FA: Parece importantísima la curiosidad
AM: Una de las principales tareas del pedagogo es abrir preguntas, que vayan recociéndose dentro y se transformen en intenciones, en impulsos, en desarrollo. Hay que acoger las preguntas, reconocer la chispa que hay en ellas, y apoyar la curiosidad sana en un sentido verdadero, reverente, hacia el misterio. Todo eso es lo que luego conforma sus propios criterios, que les harán discernir el camino, la opción óptima en situaciones confusas. Se trata de cultivar la confianza en su propia voz interior.


FA: ¿Y la creatividad, en qué repercute?
AM: Cuando les das un trozo grande de madera, por ejemplo, para que saquen lo que hay dentro, comienza un movimiento en su interior, una lucha consigo mismos y con su temperamento; sienten el “temblor artístico” por expresar-se de verdad y desarrollan una sensibilidad exquisita hacia la materia y un conocimiento de sí mismos. Y comprueban que cada cosa que hacen reverbera en la totalidad. Luego, cuando sean adultos y se encuentren ante un problema, sabrán enfocarlo desde diferentes lados y no mirar de forma lineal. Por su parte, el trabajo con el cobre, haciendo un cuenco a base de calor con el soplete y de golpecitos –pasando la materia de la plancha plana a lo cóncavo-, permite al adolescente objetivar su “cuenco interior” en formación. Otro ejemplo, el trabajo con máscaras, en segundo de secundaria, es benéfico y una gran ayuda en la búsqueda de su identidad.


FA: ¿Qué función tienen los ritos?
AM: Con ellos se celebran las fiestas de todos los tiempos, como solsticios y equinoccios, las estaciones, los acontecimientos cósmicos, a los que hemos dado la vestimenta de nuestra cultura. Así nos unimos al discurrir cósmico y recogemos la herencia cultural humana imprescindible para el propio desarrollo. En el colegio acabamos de tener la fiesta de la cosecha con actividades propias: una sopa riquísima de hortalizas hecha por los niños en la Escuela Infantil, han pisado uva... Es una fiesta unida a la celebración de San Miguel –Patrón de nuestro Colegio y de Las Rozas-, que representa un impulso luminoso para la humanidad del futuro: significa la valentía, el coraje, la fortaleza del hierro de su espada, enfrentarse al dragón, sujetarlo y caminar mirando la meta. Con los alumnos hacemos “pruebas de valor”. Con los pequeños se hacen juegos de equilibrio, de pasar por túneles oscuros, de saltar; con los de Primaria, muchas pruebas difíciles en el gimnasio, y con los de Secundaria se acude a la residencia de ancianos Reina Sofía de La Rozas o se va a los centros de discapacitados Waldorf de Pozuelo o de Villalba para convivir con los residentes.

Y en noviembre, hacemos la fiesta del farol con las familias de la Escuela Infantil y de las tres primeras clases de Primaria, coincidiendo con San Martín. Con farolillos confeccionados por los mismos niños se camina al anochecer en el jardín del Colegio, bajo las estrellas, tras oir la preciosa leyenda de San Martín. Se trata de acercarnos a la vivencia de que el Sol se va alejando, y hay que encender la luz interior hasta que se anuncie otra vez en la Navidad, el nacimiento del Cristo-Sol.


FA: ¿Cómo se celebra la Navidad ?
AM: Con actividades que rescatan todo su profundo significado, como los saludos de Adviento en los que participa todo el colegio: los cuatro lunes, al comenzar el colegio, a las 8,30 horas, nos reunimos todos los maestros y alumnos en el salón de actos y un maestro cuenta el cuento de los ángeles que van bajando cada domingo de adviento -azul, rojo, blanco y violeta-, dando un impulso a la humanidad y anunciando la llegada del Cristo. Cantamos villancicos y nos vamos a las clases a seguir el trabajo.
Se representan además tres Autos de Navidad por maestros, padres y antiguos alumnos: el Auto del Paraíso, el de la Adoración de los Pastores y el Auto de los Reyes Magos. Se trata de unos textos que recuperó Steiner con un filólogo alemán en una isla del Danubio y que conservan las imágenes purísimas de la Navidad en las que se respeta estrictamente el Evangelio, sin ninguna mojigatería ni barniz confesional. Las representamos en el colegio para alumnos y familias y en la residencia de ancianos de Las Rozas. Todo eso nos prepara interiormente para la vivenciar y celebrar la Navidad.


FA: Tenéis fama de ser contrarios a las nuevas tecnologías
AM: Pedimos a los padres que protejan a sus hijos de estar delante de la televisión por costumbre. Cualquier persona con sentido común puede evaluar lo que puede aportar la Televisión a los pequeños. Igual pasa con el ordenador, que puede ser una herramienta para el trabajo –y depende de la edad, claro- o una ventana a “paisajes indeseables”. Los padres tienen que tomarse en serio como “administrar” el uso familiar de esos aparatos. Hoy día ya hay graves patologías derivadas de la adicción al ordenador, a Internet y a los juegos. En el colegio, se introduce en Educación Secundaria, a partir de la asignatura de tecnología y electrónica, en el momento en que pueden cuestionar todos los elementos. Hay que recordar que la tecnología comenzó en el homo habilis.


FA: ¿Qué habilidades conviene conocer primero?
AM: Las actividades manuales se colocan en el currículo Waldorf atendiendo el momento evolutivo del alumno: por ejemplo, se comienza con el proceso de la lana –desde el vellón al tejido-, cultivar la tierra, costura, ganchillo, punto de cruz... Con catorce años se les enseña a hacer patrones para hacer sus trajes para el teatro; zapatillas, cuencos de madera, el proceso hasta la máscara (dibujarla, barro, madera, papel maché...), y otras artesanías antes de llegar a la electrónica, cuando empiezan a ver las tripas a los ordenadores y a manejarlos. Naturalmente, como “mobiliario” corriente de cada casa, ya lo conocen y hasta lo han utilizado para buscar información sobre las asignaturas, nunca para presentar trabajos que siempre deben venir escritos a mano e ilustrados por los alumnos.


FA: Muchas cosas más importantes que los ordenadores de cara a la vida adulta...
AM: Sin duda. Lo básico y previo en el niño pequeño es el juego. El juego libre es “jugar a hacer –y a sentir- como los adultos” pero compartiendo, cediendo el conocimiento y agradeciendo el que reciben. El juego es al niño lo que el trabajo al adulto. Cultivando la entrega y el interés del niño en el juego con sentido, crearemos la capacidad de entrega al trabajo bien hecho que, como adulto, necesitará. Todo parte de la primera infancia, y el futuro se fundamente en los seis primeros años de su vida; ahí es donde se colocan realmente los impulsos para un actuar justo, consciente, social, solidario... Y todos los juegos populares tienen una sabiduría grandísima, algunos toman en cuenta el movimiento de las estrellas, son juegos inspirados.


FA: ¿Alguna práctica concreta para imbuirles los mejores valores?
AM: Hay alicientes mucho más interesantes que las notas y otros látigos. Por ejemplo, lucir un trabajo y saber que todos van a lucirse, y hacer ver algo bonito y bueno de todos los trabajos -porque es verdad que todos lo tienen-; o invitar a ayudarse entre compañeros y que sea un éxito común... entre ellos se ensalzan luego los méritos. También es interesante invitar a que, cuando les guste un trabajo ajeno, feliciten al autor con palabras, abrazos o palmadas... porque en el gesto se expresa el alma... O cambiar reglas en los juegos hasta hacer un juego móvil, y donde todos cooperen.


FA: Es todo un compromiso, ¿propones alguna disciplina a los maestros?
AM: Una ayuda enorme para mejorar nuestro trabajo en el aula es la revisión diaria, la autoobservación de lo que has vivido en el día, es una higiene para el alma, porque se deshace el día en lo lineal y queda sólo la sustancia. Después de limpiar, las imágenes que quedan pierden todas las aristas y todo lo que te ha distraído de la esencia, y se llega al “despertar”. Ese recuerdo, en el estado adecuado de quietud, ya no te muestra la impertinencia, el reto, la propia impotencia... sino que ves en transparencia, ves al ser, ves las cosas sin que te las enturbie la apariencia. Si lo hiciéramos todos, sería la salud mental del mundo. Visionar las vivencias del día es una higiene fundamental que fortalece la disposición anímica para corregir y compensar al día siguiente lo actos acontecidos. Es una fuente de inspiración educativa extraordinaria y sugiere al día siguiente muchos “actos pedagógicos y didácticos” acordes con la realidad de los alumnos.


FA: ¿Qué carencias detectas en el profesorado “oficial”?
AM: El noventa por ciento de los maestros y profesores que acuden a los cursos de formación que organizamos en el Centro de Formación de Pedagogía Waldorf de Madrid o a los Cursos Postgrados de Pedagogía Waldorf que organizamos en el Centro Universitario La Salle, provienen de la enseñanza pública y privada, y vienen porque tienen sequía en el alma y les falta la fuerza para ponerse con dignidad delante de los niños. Necesitan otra postura interior. En el fondo quieren hacer los cursos porque intuyen o son conscientes que “legitimarse para educar” pasa por entrar en nuevos procesos de aprendizaje y por emprender un camino interior. Esta disposición de seguir aprendiendo siempre es la idónea para un maestro… y para todo ser humano, claro. El otro diez por ciento de los participantes son padres y madres que quieren formarse como “educadores de sus hijos” y otras personas interesadas en la educación de la juventud.

Un maestro que se conforme con ver delante de sí lo físico, está haciéndose tal fraude a su interior, se está engañando de tal manera… En realidad hacen estos cursos de Pedagogía Waldorf porque se han dado cuenta que para “profesar” su “sagrado oficio de educador” necesitan acercarse al lado trascendente de la realidad. Necesitan una orientación sobre todos los aspectos de la vida, visible e invisible, del ser humano; del destino, de lo potencial que está en el niño y que tiene que llegar a desarrollarse. Porque sabe en el fondo que, si no, los estamos machacando y también nos estamos haciendo daño a nosotros mismos.
En estos cursos se profundiza en la metodología Waldorf y en la didáctica creativa.


FA: En lo formal, sería importante modificar pequeños gestos...
AM: Los pequeños gestos tienen una importancia absoluta. Aquí, cada día, el maestro tutor –el mismo durante ocho años: de los seis a los catorce- saluda personalmente a cada alumno dándole la mano, llamándole por su nombre, mirándole a los ojos. Es sólo un pequeño gesto, pero importantísimo, que les coloca además una envoltura anímica para afrontar el día. Pase lo que pase en su casa, en esa época de terremotos familiares, su maestro le espera cada mañana con la mano tendida, como quien dice: “Adelante, comienza un día nuevo”.

Fuera llueve a mares. Descarga el otoño el agua que ahorró el verano, y todo invita a guarecerse eternamente, junto a mil y una historias de amor incondicional, bajo el manto de sabiduría de este maestro.


(1) La pedagogía Waldorf fue creada en 1919 en Stuttgart (Alemania) por el filósofo Rudolf Steiner. Las Escuelas Waldorf son centros homologados donde se ofrecen los programas de enseñanza de cada país pero con una educación artística y artesanal integrada. Se fundamentan en tres pilares: el conocimiento profundo del niño –del ser humano en evolución- el desarrollo interior del profesorado y la colaboración familia-escuela. Tras 87 años de experiencia, hoy existen más de 2.000 centros escolares de todos los niveles educativos, 400 centros de Educación especial y 92 Institutos de Formación del Profesorado vinculados a Universidades o acreditados por Ministerios de Educación en más de 80 países de todo el mundo. Más información en:
Escuela Libre Micael-Waldorf, de las Rozas de Madrid: www.escuelamicael.com
Centro de Formación de Pedagogía Waldorf de Madrid: www.centrowaldorf.com
Asociación de Centros Educativos Waldorf de España: www.colegioswaldorf.com


La Redacción
Fundación Ananta

A un “click” de la caída (29-10-06)

Gangchen Rimpoché:Lama sanador y mensajero de paz (18-10-06)

Ojos de niño y cuerpo de guerrero, sólo la barba que hace colgar de su ancho mentón pareciera delatar algo del sabio que lleva dentro. Gangchen es un lama terapeuta tibetano que trabaja en Occidente desde 1984.
Emplea la vida en curar y a aliviar el sufrimiento físico y mental de quienes se cruzan en su camino. Su puerta siempre está abierta a quien padezca o busque sabiduría.



Pero además este lama de mirada entusiasta y perenne sonrisa es un incansable activista por la paz. Recorre anualmente más de cien mil kilómetros compartiendo sus reflexiones sobre el tema. Viaja de una esquina a otra del globo con la esperanza en los labios y con su maleta llena de propuestas conciliadoras para el tercer milenio traducidas a los más diferentes idiomas. Su sistema “autodesarrollo y manejo de la paz” está basado en las enseñanzas de Buda, de hace 2500 años, sin embargo no se ve limitado por este legado.

Ha creado numerosos centros espirituales por todo el mundo. En 1992 instituyó la Fundación T.Y.S. Ganchen para la paz. Su sección española fue legalizada en 1993. Parten del universal argumento de que la paz de fuera sólo llegara cuando primero la hayamos alumbrado dentro. Promoviendo esta sencilla filosofía funcionan en nuestro país dos activos grupos en Madrid y Almería


Azarosa vida
Al día de hoy goza de múltiples reconocimientos. No en balde se aplicó desde bien pequeño. A los dos años ya descubrieron en él cierto brillo de santidad y le comenzaron a preparar para ejercer la labor que ahora le ocupa. Fue reconocido como la reencarnación de un gran yogui descendiente espiritual de un largo linaje de sanadores.

Sus estudios fueron interrumpidos con la invasión china de 1959, siendo enviado a una escuela de agricultura y posteriormente a su provincia natal a trabajar como agricultor. Su fama le acarreó dos años de trabajos forzados, hasta que un alto funcionario chino le ayudó a salir de la cárcel como agradecimiento por haber curado a su mujer.
En 1982 es invitado a venir por primera vez a Occidente. Entonces comienza su infatigable peregrinaje de entrevistas, retiros, cursos... por Europa y América. Tiene su centro de operaciones en los Alpes italianos y está reconstruyendo en Tíbet el monasterio que lleva su nombre y que fue destruido por los chinos. A menudo viene a España invitado por los miembros de su Fundación.

Cuando consigue unos dólares vuelve a su país natal. Allí desembarca en las montañas de la provincia de Tsang con unas furgonetas llena de útiles y de alimentos para la humilde gente de las aldeas de esta región donde también se ubica su monasterio. Además de médico tradicional, de activista por la paz, Lama Ganchen es también un genial estratega. Es el único lama que las autoridades chinas consienten en el territorio ocupado del Tíbet. Es muy probable que hasta propias autoridades ocupantes sucumban ante la florida artillería de su sonrisa.

Además de ayuda material Lama Ganchen les ha regalado a sus paisanos un sueño. Ha puesto agua a la puertas de sus casas. La ha bajado de las altas montañas y acercado a las poblaciones mediante un sistema de conducción que ha logrado financiar en sus giras a lo largo y ancho del mundo.

Aprovechando el Encuentro Internacional por la paz que su Fundación ha organizado recientemente en Madrid, hemos acordado cita con Lama Ganchen en el domicilio particular de una de sus seguidoras. Hemos de hacer cola junto a numerosas personas que acuden a él en busca de consejo interno. La espera no es en balde. En su afable y casi explosivo saludo percibimos ya algo de ese cálido mensaje que pregona por doquier. Se ajusta a lo que predica. Ya me habían prevenido: una amabilidad de potentes abrazos forma parte de su habitual protocolo.

“No hay caminos para la paz, la paz es el camino” ¿cómo y dónde iniciamos el peregrinaje?
No dejes que te contaminen los pesares y la enfermedad, sino la alegría y la risa. Ahí comienza tu peregrinaje. La paz interior es portadora de todas las bendiciones sagradas. La podemos alcanzar desterrando los enfados que experimentamos en nuestra propia mente. Tenemos un fuerte hábito de enfadarnos, pero si acumulamos energía positiva, lentamente la energía del enfado se va debilitando.

La vida nos trae sonrisas, pero también desatinos. A veces nos asalta la ira y la paz se desvanece...
La paz es nuestra naturaleza pura original, es como un puro cristal, pero esa pureza con el tiempo se ha ido ensuciando con las emociones negativas y no pacíficas. Si te asalta una emoción negativa para con alguien, entona un “mantram” (Nos propone el popular : “Om muni muni maha muni shaya muni soha”) y dedica la energía positiva generada para el bienestar de la persona que te está perjudicando.

¿A qué se debe ese poder milagroso de su método de autocuración?
Se trata de una práctica de purificación de los “chacras” (centros sutiles de energía). Mediante su ejercicio ordenado podemos mitigar los sufrimientos del cuerpo y de la mente. Combina curación y relajación para quienes están cansados de sufrir en el “samsara” (rueda de encarnaciones). Partimos de un punto de vista holístico en el que todo está interconectado. Uno se trata a uno mismo de una forma integral.

¿Por qué se ha revelado en nuestros días todo este conocimiento hasta ahora oculto?
Ha sonado la hora de hacer partícipe a los demás de los secretos y tesoros que alberga cada pueblo. Tradicionalmente las enseñanzas tántricas conllevan la toma de un compromiso en su práctica, sin embargo hemos comprendido la urgencia de estos tiempos de cambios y grandes crisis. Al día de hoy estamos facilitando estos conocimientos secretos de forma pública sin los compromisos habituales.

¿Cuál es el mayor reclamo que alberga el budismo para que tantos occidentales llamen a sus puertas?
La no-violencia actúa como el máximo atractivo por el que muchas personas en Europa y América se interesan por el budismo. En un mundo en el que prevalece un gran culto por la violencia, hay mucha gente que no se encuentra cómoda y feliz. El budismo les ofrece remanso de paz.

¿No es el tiempo de una religión unificada que supere las divisiones del pasado?
Precisamente el objetivo de la paz que perseguimos es el de reunir a unos credos y otros. La unión interna es condición para la paz externa. Llevamos ya tiempo en esta tarea.

Echemos una rápida mirada a esa Europa que se ha convertido desde hace ya casi veinte años en su segundo hogar...
Aquí disfrutamos de grandes avances tecnológicos, sin embargo en sus altas montañas he contemplado hermosos lagos cuya agua no podíamos beber. Aquí se ha perdido el contacto con la tierra y con los demás elementos como son el viento, el agua, el fuego... Deberíamos de poner más energía en aprender a vivir en armonía con el entorno.


“Hagamos las paces con todos y con todo”, he ahí la medicina del “Lama sanador”, como también es conocido popularmente, la receta de este corpulento hombre que si mantuviera apagada su sonrisa parecería ser persona de pocos amigos. Sin embargo ha dedicado toda su vida a ayudar a trasformar la vida del agitado siglo XX en una vida más imbuida de amor y de plenitud espiritual.
Antes de despedirnos nos muestra los hitos de su peregrinaje por la paz. Es un álbum donde aparece con los estadistas y máximos mandatarios religiosos de los últimos veinte años. A todos les ha llevado la misma “fantasía”, cada día más real, de un mundo diferente.
Parece decidido a perseverar en esa vida de constante trajino, de movilización de las fuerzas espirituales constructivas con el fin de sanar el mundo y a la vez sanarnos a nosotros mismos. A la vera de la mesilla que sostiene nuestros papeles se encuentran sus grandes maletas. La sesión de fotos es corta y sin protocolo. Un coche saldrá en breve raudo hacia Barajas. Al Lama sanador le aguarda un nuevo destino.

La Redacción
Fundación Ananta

Eros, el Amor, es la fuerza que cohesiona la Tierra con el Cielo (9-10-06)

Bernardo Souvirón fabrica con los mitos sólidos argumentos a favor de la paz

Además de estudioso y profundo conocedor del mundo clásico, el profesor Souvirón exhibe una pasión por tan inabarcable cultura que resulta contagiosa. Una vez por semana coge de noche la moto y corre casi 100 kilómetros hasta un micrófono –de RNE- desde el que fascina a noctámbulos de toda España con historias y mitos de la antigüedad.



Y se afana en dar a los arquetipos el lugar que les corresponde, lejos de las interpretaciones mil veces banalizadas: “Eros, ese dios con modos de niño travieso, es el amor puro, la fuerza capaz de cohesionar el Cielo con la Tierra”.

Desde su cátedra comparte también con los jóvenes esa pasión. Hablando con él se adivina el fervor que debe despertar en sus alumnos del Instituto, a quienes -cuando han dominado las declinaciones griegas- enrola en un velero por el Mediterráneo para poner luz y horizonte a sus lecciones.
Nos recibe en su casa del Espinar en Segovia. Itaca es el nombre de ese refugio de estética y armonía clásicas. Pero Bernardo Souvirón no está anclado en el ensueño legendario un mundo grecorromano; nuestro ilustrado Ulises navega con destreza en los mares de estos días. Es consciente de sus tormentas y acantilados, pero su proa, Pandora al timón, no deja de apuntar a la playa de la Esperanza.

Estudiaba para Ingeniero Náutico cuando la lectura de la Ilíada le hizo abandonar fórmulas y números y abrazar el estudio de las lenguas clásicas. No ha acallado en su interior el sonido de las olas y sale a navegar en cuanto Homero y las clases se lo permiten.

Su última y reciente obra, “Hijos de Homero” (Alianza Editorial), ha trascendido el entorno puramente académico y ha sido muy bien acogida en ambientes pacifistas por el argumento que defiende: la sociedad minoica era una pacífica civilización matriarcal, muy avanzada en el ámbito del Mediterráneo, hasta que las sucesivas invasiones bélicas de origen indoeuropeo, originaron lo que hoy conocemos como la Grecia Antigua.

A lo largo de una tarde inolvidable, sellada con la lectura casi devota de unos versos de Arquíloco, Souvirón desgrana las enseñanzas que se desprenden de un sinfín de mitos, demoledoras para el concepto femenino casi siempre, por causa de los intereses masculinos y guerreros, empeñados en devaluar la capacidad de las mujeres.

En su revisión de los mitos, comenta al respecto y en un tono próximo al reproche que la historia mitológica ha transmitido siempre lo femenino como el origen de las sombras, empezando por Pandora, a quien la leyenda atribuye injustamente la responsabilidad de la existencia de todos los males del mundo por culpa de su curiosidad.

¿Qué prueba que en la antigua isla de Creta imperaba lo pacífico y lo femenino?
Sólo aparecen estatuillas de mujeres; no hay demostración de que hubiera reyes. Y el hombre no llevaba la voz cantante sino que tenía un papel secundario. Tal como revela su arte, los hombres eran los encargados de llevar las ofrendas, y las mujeres de oficiar las ceremonias.
Por otra parte, no había murallas, ni consta escena alguna de guerra en su arte; ni siquiera las escenas de toros eran combates sino meros juegos. En Creta había leyes, paz y una civilización de claro predominio matriarcal. La guerra como práctica organizada no existió hasta la llegada de los invasores aqueos, los primeros indoeuropeos. La preocupación de los cretenses no era que hubiera troneras y defensas, sino patios y claraboyas por donde corriera la luz… Por lo demás gozaban de sistemas avanzadísimos como el de las tuberías. En el segundo milenio antes de Cristo ya había conducción de agua caliente. Eso tira por tierra, además, que para que se produzca un avance tiene que haber una guerra. Y el Rey Minos fue el primero rey en impartir justicia, de ahí que una réplica de su trono decore el Tribunal de la Haya.

¿La conquista fue entonces “coser y cantar” para los aqueos?
Los aqueos encontraron los palacios sin protección alguna y conquistaron el territorio muy fácilmente. Ahora bien, para ganarse realmente a la población, no valían las armas de guerra, sino que necesitaron instrumentos más poderosos, como son los mitos. Con la utilización de los mitos, asentaron su pleno dominio y desterraron la civilización matriarcal.

¿Los mitos transmitieron las ideas más que los filósofos e intelectuales?
El mito es la televisión de antaño. Imágenes que se van quedando en una y otra generación. Ya todo el mundo sabe –o cree- que Helena fue la que provocó la guerra de Troya, y la gente llega a considerar los conflictos bélicos como algo natural, cuando en verdad es algo coyuntural y cultural. Hay mitos de todo tipo y a mí me interesan particularmente los que explican sucesos históricos; en general, ayudan a visualizar una explicación… la fantasía puede ser propia de Borges, pero no de Homero.

¿No hay en su obra una idealización excesiva de Alejandro?
Hasta la batalla de Maratón, Atenas no era nada. Entonces las autoridades democráticas atenienses decidieron liberar, sin conseguirlo, a las ciudades griegas de la amenaza persa. Tiempo después, Alejandro no sólo logró eso, sino que ganó todas las batallas y, al tiempo, acometió una labor civilizadora sin precedentes.
Pensó que la idea de la unión de griegos y bárbaros era posible. Sus conquistas no venían acompañadas de saqueos. Su propia tropa macedónica se extrañaba de su actitud. Alejandro Magno extendió una idea de igualitaria de la ciudadanía.
Sólo un botón de muestra del nivel humano de Alejandro: se pone de rodillas delante de la madre de su enemigo Darío. Tiene la humildad de reconocer aspectos más avanzados en la civilización de sus adversarios.

¿Platón, en cambio, no le resulta tan admirable?
Con el estudio de Platón se inició la línea de contención del pensamiento cristiano. La Iglesia Católica optó por Aristóteles y Platón, frente a Epicuro. Pitágoras, sin embargo, era todo un chamán.

¿Por qué la mitología puede ser útil en la evolución humana?
El conocimiento de nuestra parte mítica nos ayuda mucho. Se trata de darnos cuenta de dónde hemos vivido y qué hemos hecho.
La mentalidad democrática de Atenas se forjó en el teatro, más que en el ágora. En el teatro de Dionisos, en la ladera sur de la Acrópolis, la ciudadanía puede familiarizarse con la idea de democracia. En el teatro se toma conciencia del peligro de la espiral de la violencia… Lo importante del mito y del teatro es su capacidad para dar información de un modo muy directo y con mucha eficacia, más allá del logos.

Nos presenta unos dioses griegos muy de andar por casa…
En Grecia, los dioses son hijos de la Tierra. Existen un kháos un caos inicial, del que surgen “Gea” o “Gaia” (la Tierra) y “Uranos” (El cielo), además de una fuerza capaz de cohesionarlos: “Eros”, el Amor, que además se representa como un niño travieso... Sin Eros, es imposible que los elementos se unan; sin Eros es imposible evolucionar.

¿La Guerra es algo masculino, según la historia de Grecia?
La guerra en griego es un vocablo masculino. La denominación femenina de la guerra es una ironía de nuestra lengua. Son los hombres los que se embarcan en esa absurda aventura, y las guerras se abolirán más pronto que tarde, lo mismo que hemos abolido la pena de muerte. Las intervenciones militares que se disfrazan de intereses producen repulsión. Es de un cinismo insoportable la manera manipuladora en que se justifican las guerras.

¿Alcanzaremos una Alianza de civilizaciones?
En los países musulmanes hace falta una revolución francesa para poder separar los poderes político y religioso. Hay que apoyar a los países que han avanzado por un proceso laico porque es imprescindible separar las decisiones de uno y otro ámbito.

¿Hay modelo en el mundo clásico?
Hay muchos rasgos de gran avance de civilizaciones como la idea de la libertad y la individualidad. Ya Sócrates nos anuncia que todo era posible con la razón y la educación. El concepto neutro de la ley, In dubio pro reo, que aporta el derecho romano, ha llegado hasta nuestros días. Observamos también una idea cercana de los dioses con los cuales se podía charlar amigablemente, lo que contrasta con el “Dios” más lejano del cristianismo…

¿Todos los imperios no son iguales?
Encontramos un modelo de intervención civilizadora en Roma digno de tener en cuenta. Roma, a diferencia de Grecia, tuvo un modelo global. Las intervenciones de Roma en las provincias tenían dos fases. La primera era evidentemente militar, pero después estaba la intencionalidad civilizadora, de promoción de obras y equipamientos.

Souvirón, ¿relator o desmitificador de mitos?
Es interesante revisar los mitos y, en esa idea negativa de lo femenino, por ejemplo, destaca por su mensaje abrumador el de Antígona: Polinices y Eteocles acuerdan turnarse en el gobierno de la ciudad de Tebas. Pero Eteocles no devuelve el poder a Polinices. Este responde a la injusticia con la guerra. En el asalto a la ciudad, el destino hace que los dos hermanos coincidan y se maten entre sí. Su tío Creonte, hermano de Edipo, promulga un edicto por el que ordena que el cuerpo de Polinices se pudra fuera de las murallas de la ciudad y su alma vague errante. Entonces Antígona se enfrenta a una gran disyuntiva: hacer caso a la ley natural de enterrar a su hermano u obedecer la ley civil, humana, representada por Creonte. Opta por atender a lo que su interior le dicta en contra de las leyes del momento y eso le cuesta la vida: Antígona es castigada enterrada viva. Pese a tratarse de un castigo infligido a alguien que ha seguido un dictado más esencial; pese a tratarse de alguien que se ha sometido a una ley natural; el mito ha trasmitido una imagen de Antígona de una rebeldía desmedida, casi delirante.

También Helena ha pasado a la historia como la causante de la guerra de Troya…
Helena es el prototipo de mujer negativa… Eso es porque los mitos han estado al servicio de un poder masculino y violento, orientado a inculcar en el inconsciente colectivo ideas que le interesaban… como la supuesta necesidad de la guerra. Tienen una constante presencia de guerra y de violencia… La guerra no es la base del progreso,
en contra de lo que muchos nos quieren hacer creer.

Pero apareció Penélope… Todos esos arquetipos femeninos contrastan con el perfil de Penélope, la mujer pasiva y metida en casa, que espera veinte años a Ulises; la persona cuya fidelidad permite que el amor triunfe más allá de la guerra.

“…y, desde entonces, la Esperanza no nos ha dejado…”
La Esperanza es aún anterior y se corresponde con el mito de Pandora, que no se ha explicado bien: los dioses pidieron a Pandora que nunca abriese la caja que le habían entregado, pero un día, la curiosidad de Pandora pudo finalmente con ella y abrió la caja, liberando a todas las desgracias humanas: la vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la plaga, la tristeza, la pobreza, el crimen… Pandora cerró la caja justo antes de que la Esperanza también saliera, junto con todo lo que quedaba dentro, y el mundo vivió una época de desolación

Para Souviron no hay duda de que Pandora volvió a abrir la caja para liberar también a la Esperanza, que corrió hacia los hombres a decirles que no estaba todo perdido: “La Esperanza es lo que nos permite seguir viviendo”…“y desde entonces, no nos ha dejado”, asegura el profesor. Palabra de sabio.

La Redacción
Fundación Ananta


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