Fundación Ananta

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Pensamientos de junio: mi consultorio es la Tierra

"Pero no hay que esperar a ser un médico para ser un sanador. El sanador es cualquier hombre o mujer que sea capaz de convertirse en un canal inteligente del amor. Para él la oportunidad de sanar ocurre siempre, su consultorio es la Tierra. Sus pacientes, flores, pájaros, niños, santos o ladrones, todos los que necesitan la energía del amor”. Jorge Carvajal, “Por los caminos de la bioenergética. Un arte de curar” (1995) p. 145. Editorial Luciérnaga, 2006. Imagen: amanecer en Badalona, 8 febrero 2016 (cortesía de Carmen Torres)

Coincidentes vitales (Ramiro Calle)

Es en el Mahabharata donde podemos leer que los seres somos como maderos que durante un tiempo nos encontramos en el océano de la vida carnal y luego nos separamos.  Pero esa separación, con respecto a los que llamo "coincidentes vitales", no la siento como tal, porque si como declaraba Kabir, el mar y sus olas son una unidad, ¿qué diferencia hay entre él y ellas? El cegador resplandor del misterio de la vida, eclipsa la débil luz del entendimiento ordinario. ¡Qué enigma tan grande que en millones y millones de años vayamos a coincidir en esta vida  con unas determinadas personas y...

Pensamientos de enero: cada gesto es mágico

"Cada gesto es mágico. Entonces, cuando encontréis a alguien por la mañana, no le deis los buenos días con un recipiente vacío, porque sin quererlo, sin saberlo, estáis tratando de desearle el vacío, la pobreza, el fracaso para todo el día. Diréis: "Pero esto no tiene ninguna importancia, en el mundo la gente no presta atención a estas cosas." Si la gente es inconsciente, ¿es ello una razón para imitarla? Que actúen como quieran, pero nosotros, aquí, en donde aprendemos las leyes de la nueva vida, debemos acostumbrarnos a ser conscientes de todas las cosas. Por lo tanto, cuando por la mañana...

XIII Contigo Somos + Paz, teatro La Latina, Madrid, Domingo 23 septiembre 2018

Queridos amigos de Ananta,  Nos es grato compartir la convocatoria al encuentro Contigo Somos + Paz, que DM este año celebrará su XIII edición el domingo 23 de septiembre de 2018 a partir de las 11 de la mañana en el Teatro La Latina, Plaza de La Cebada 2, Madrid, con aforo para 950 personas. Ecocentro nos acompaña como Patrocinador de este evento y estamos muy agradecidos por ello. Tendremos como ponentes a Mayte Criado, Emilio Carrillo y Emilio Fiel “Miyo”, que nos hablarán sobre su experiencia de cómo la paz interior es paso necesario para intentar contribuir paz al mundo. En el as...

“La espiritualidad es algo consustancial y no añadido al ser humano” (4-12-06)

Entrevista a María Toscano y Germán Ancochea

Callan tanto como lo que otorgan, pero ya lo que otorgan es bien grande. María Toscano y Germán Ancochea viven, estudian, escriben juntos en una armonía que no parece de este mundo. A ese mutuo amor, propio de los místicos que ellos conocen como nadie, le salió canas y se hizo aún más entrañable con todo una vida por detrás, con tantos años también orando y cantando juntos al mismo Dios sin nombre de la Vida y el Amor.


Él fue el famoso, el que se codeó, desde la responsabilidad de una de las más grandes empresas españolas, con los grandes de Iberoamérica. Ella era la “acompañante” y sin embargo es ahora la cara más visible. Él se oculta tras los libros y en una naturaleza que se le tornó imprescindible. Ella, la catedrática de filosofía, da la cara ante los alumnos y en los foros a los que les toca acudir. Porque desde hace años, con toda la autoridad que sin pretenderlo emanan, esta singular pareja de tan heterodoxos cristianos, son abanderados de los credos que se reencuentran y de una mística redentora que supieron hallar en las más variadas tradiciones. Hicieron de la iniciación una opción también de nuestros días y del símbolo una pista aún más bella y comprensible.

Iniciación a la Iniciación, Místicos neoplatónicos y Neoplatónicos místicos, ¿Qué decimos cuando decimos Dios? y Mujeres en busca del Amado es la cosecha de toda una vida, los libros alumbrados con belleza y conocimiento, experiencia y docencia, lucidez y amor, fiel reflejo de lo que ellos mismos encarnan.

Están persuadidos de que la espiritualidad no es un apéndice del ser humano, sino parte de su propia naturaleza. El afán de superación es inherente a su existencia. De ahí que las estructuras que no contemplen esa dimensión espiritual carecerán de futuro.

Nos reciben en su casa en el centro de Madrid. El tiempo pasa sin percibirlo hundidos en los grandes sillones de su salón. Les acribillamos con interrogantes sin piedad a la carrera de esa sabiduría, tan humilde, exacta, amena y admirable, que nos cautiva desde un primer momento y que en balde ensayamos cazar con apuntes y grabadoras.

Saben qué cuestión corresponde a quién. A quién le toca callar, a quién expresarse cuando les lanzamos preguntas, cuando permitimos a nuestro alma manifestarse en su sed. Es tanto lo que ocultan como lo que comparten, pero ya lo compartido ha sido tan grande…


Fundación Ananta; ¿Háblanos de la espiritualidad del futuro?
María Toscano: Aquellas estructuras que no confíen en el hombre y en eso que en el mundo cristiano se llama Espíritu Santo, se quedarán anquilosadas, pequeñas, estrechas... El Espíritu no se va a quedar enganchado en instituciones que no quieran avanzar…Si las religiones o los grandes estamentos no se dan cuenta de ello, perderán no sólo miles de seres humanos, sino que ellos mismos se perderán.
El mundo va a ir superando miedos y alumbrando una espiritualidad que hará al hombre más feliz y más pleno. La espiritualidad no es algo añadido al hombre, sino algo propio de él.

FA: ¿Cómo se concreta todo ello?
MT: En actitudes solidarias. Ahora son más importantes que nunca los pequeños gestos, detalles como que un cristiano, por ejemplo, haga ramadán. Intentar de esa manera tan sencilla y tan pacífica armonizar con otro grupo es un gesto hermoso en este momento de choque civilizacional.
Tenemos también el ejemplo del ayuno que es una propuesta común a muchas religiones. Uno puede entender muy bien al otro si hace lo mismo que él. El gesto del cuerpo es parte importantísima de la vida espiritual. La posibilidad por ejemplo de orar en una misma postura es otra opción alentadora. El fomento de este tipo de pequeños gestos se hace preciso a nivel personal, pero también institucional. Las instituciones se van a quedar anquilosadas si no atienden a todo esto.

FA: ¿Cuál es la importancia del silencio?
Germán Ancochea: El silencio es una actitud de escucha. Si hacemos ruido, no escuchamos ni al otro, ni al mundo, ni a esa realidad sagrada que algunos llamamos Dios, porque no encontramos otro nombre mejor. El silencio es signo, símbolo y método para abrirte al otro y a eso Otro más profundo. La actitud de silencio es la que te permite ir viendo la vida como nueva cada día.

FA: ¿Qué es realmente esa realidad profunda?
MT: El hombre conserva en su interior una maravilla y a veces la sociedad no le permite verlo. Es una Fuente que necesita ser bebida, como dijo Ireneo en el siglo II. Yo creo que es un ansia muy profunda, de siempre, aunque en cada época cambie el modo de encontrarla. La Fuente es la misma, pero está escondida en cada uno de una manera, por eso cada uno tiene que hacer su propia búsqueda.

FA: ¿Un camino místico distinto para cada uno?
MT: Mística viene de “muein”, que significa “escondido”, “oculto”. En el fondo es una realidad interior humana, que también está callada para uno mismo. Es también uno mismo quien ha de descubrir qué camino quiere emplear para alcanzar y beber de esa Fuente. Como dice San Juan de la Cruz: cada uno va a coger de esa Fuente lo que esté preparado para coger. La Fuente no tiene más límites que los que le ponemos nosotros. El camino espiritual puede convertir la capacidad de nuestro “dedalito” en “tinaja”, pero eso es un esfuerzo largo.
GA: Y te llenas en función de lo que te hayas vaciado.

FA: ¿Cómo arranca ese camino?
GA: Todo empieza por una llamada para descubrir “la perla escondida” en términos cristianos, que te lleva a una realidad que es mucho más que tú mismo. Como diría Mahoma, Dios está más cerca de ti mismo que tu vena yugular y al mismo tiempo te trasciende absolutamente; y lo único que le molesta para hacerse patente eres tú mismo.
MT: Uno tiene que quitarse del medio. La llamada sigue resonando siempre en la humanidad. Ocurre que no todos la recibimos a la vez, ni de la misma manera.

FA: Si es algo tan universal ¿por qué despierta también tanto rechazo?
GA: Hemos cegado los caminos con la hojarasca de las palabras que llegan a resultar molestas. Es necesario cambiar de nombre la experiencia para quitarle esas resonancias. Nosotros somos cristianos viejos y nuestro camino espiritual ha sido redescubrir, a partir de aventuras más o menos esotéricas, que el Cristianismo tiene todas las respuestas que buscábamos, igual que todas las religiones, pero todas están oscurecidas.

FA: ¿Estorba el ego para el progreso en el camino espiritual?
GA: Sin duda el ego es el principal obstáculo en el camino espiritual, pero para transcenderlo hay que tenerlo. Pero cuidado: si tienes un ego diluido, vete antes a un psicoterapeuta. El mundo espiritual está lleno de despistados. Todo camino iniciático exige un ego razonablemente constituido. Con la religión pasa lo mismo: puedes prescindir de ella sólo cuando la has vivido e interiorizado. Ello no indica que no se pueda hacer esa experiencia sin pasar por una religión. Hay infinitos caminos. Las religiones en determinados momentos han podido ofrecer un rostro oscuro y dejar por ello de ser un camino.

FA: ¿Cuál es el papel fundamental de las religiones?
MA: En el nivel exotérico, todas las religiones, hinduismo y budismo, las tres grandes monoteístas, etc. cumplen la misión pedagógica de intentar responder a preguntas básicas y ofrecer una cosmovisión acorde con la cultura en que se vive.
GA: Pero si las religiones no llegan a darte la llave de casa como hicieron tus padres un día, entonces tienden a mantener al individuo infantiloide. Pueden azuzar la culpabilidad y la desconfianza hasta el punto que los fieles abriguen miedo a la libertad y a la búsqueda…

FA: ¿Por qué es tan difícil un acercamiento entre los mundos cristiano e islámico?
MT: Creo que hay mucha intransigencia por parte de los dos; durante el siglo XX habíamos ignorado al mundo árabe y ellos han decidido ser también sujetos de la historia. Creo que Estados Unidos los está machacando y ellos tienen su orgullo, como toda persona que ha sido humillada.
GA: Aunque no se trata de que importen la Revolución Francesa para sí, el mundo islámico debería de hacer una lectura crítica del Corán y superar su literalidad como se superó la de los Evangelios. Pero muchos musulmanes están refugiados en lo más férreo de su identidad cultural, porque se sienten castigados por el llamado mundo occidental.
Ellos tampoco han sido unos angelitos, pero si reparamos en los mitos de Occidente –Cristianismo; igualdad, libertad y fraternidad; marxismo, y liberalismo americano- sus seguidores han matado y siguen matando tanta gente como la que se ha podido matar presuntamente en nombre del Islam.

FA: ¿Cómo influye en ambas civilizaciones la religión?
MT: A los musulmanes les resulta difícil concebir un mundo laico. No han sabido distinguir los ámbitos de lo sagrado y de lo profano, de forma que temen tener que renunciar a su fe si quieren liberarse de una sociedad confesional y clerical.
GA: Nosotros también nos seguimos moviendo un poco entre esos extremos. Pasamos de “Franco bajo palio” a la “dictadura de lo políticamente correcto”.

FA: ¿Necesitamos la tutela de un maestro?
MT: El maestro, en el sentido genuino de la palabra, es necesario para que nos oriente por el camino que nos lleva a nosotros mismos.
GA: La primera trampa es la palabra tutela. Esta puede estar relacionada con el papel que fungen religiones, no así los maestros. El maestro es un señor que ha hecho la experiencia y que te puede indicar el camino, nunca obligarte ni dirigirte en ningún sentido. Hay saltos hacia otro nivel de ser que no se pueden dar solos.
Al final únicamente está la Gracia de Dios, el Espíritu Santo, o como queramos llamar a la intervención de esa parte de la divinidad que compartimos. No obstante siempre está latente el riesgo de perderse y de quedar sumido en la ignorancia. Construimos ídolos constantemente y el papel del maestro es destruirlos y ayudarte cuando te sacude el ego o entras en la “noche oscura del alma”, noche que, por cierto, los psiquiatras no saben tratar.

FA: ¿Habéis encontrado maestro vosotros?
MT: Sí, alguno que otro. Primero hay que ponerse en camino; “soltar” la religión, variar el trayecto e introducirse hacia dentro, que es un itinerario único y exclusivo que sólo puede recorrer la propia alma para llegar a la Fuente. En ese itinerario es precisa la ayuda.
Hay un proceso de la propia búsqueda, auspiciado por la Gracia, si se quiere llamar así, que va acercándote hacia tu próximo maestro o hacia lo que necesites. Para ello es necesario abandonarse. Es el famoso desapego, que constituye el mayor desafío de la vida espiritual.

FA: ¿ Hasta dónde alcanza ese desapego?
MT: Hasta del propio nombre. El libro del Apocalipsis habla de la piedrecita blanca que cada uno tiene con su nombre grabado desde la eternidad. Hay que renunciar al propio nombre para llegar al nombre verdadero.
Vivir constituye un proceso de paulatina recuperación de ese nombre. El camino espiritual constituye el desafío de llegar a ser tú mismo; retornar a aquello de lo que procedes y adonde también vas a llegar. Para ello hay que estar dispuestos a que te rompan todos los esquemas mentales.

FA: ¿Y la función de los círculos esotéricos?
GA: Cumplen su papel de ayudar a despertar; pero muchos tienden a cosificarse, a convertirse en una caricatura de las religiones. La gente vuelve a pedirles recetas y desde muchos de esos círculos llegan incluso a sugerirte lo que has de hacer para salvarte: “Has de comer arroz integral, ponerte una pirámide de cuarzo en la cabeza…”. Pero no hay que generalizar algunos, son una importante ayuda en el camino.

FA: ¿Cuál es el principal riesgo de los movimientos espirituales esotéricos?
MT: Hay un peligro en quienes se han creído responsables del bien espiritual del hombre y no han sabido estar atentos al Espíritu. Por el contrario observamos grupos de gente no confesional con una vida espiritual muy profunda.
GA: Enseguida quieren la seguridad que da el saber las verdades: “…yo tengo la verdad porque sé lo que fui en mi anterior encarnación”, “porque sé lo que tengo que comer”… Ya San Pablo nos previno con respecto a la vanidad espiritual de las obras.

FA: ¿Es más sano un sincretismo?
GA: Es bueno que los credos se reconozcan y sepan que buscan lo mismo. Sin embargo para el buscador pertenecer a varias tradiciones es muy difícil. Las religiones a la carta no funcionan.
MT: Cuando ahondas, el agua profunda es la misma para todos, el sufí, el hindú, el cristiano… Aunque las tradiciones espirituales están marcadas por una cultura en particular, todas acaban bebiendo de la misma agua.
De cualquier forma el sincretismo barato es peligroso. Tampoco hay que confundir el camino espiritual con los deseos propios, mal comprendidos y elevados a categoría de verdades. El ejemplo anterior de “comer el arroz integral y llevar el cucurucho en la cabeza” es una ridiculización de algo muy serio.

FA: ¿Acercarse al otro es por lo tanto nota de nuestros tiempos?
MT: Así es. Hace falta una especie de finura, una sensibilidad espiritual para ir avanzando y comprendiendo todo lo que te rodea. Si no avanzas en esa apertura, no puedes comprender la verdad de la que el otro es también portador. Cuando te quedas en ti, puedes caer en la soberbia.

FA: ¿Se pueden reconciliar espiritualidad y progreso?
GA: Es secundario que a la dimensión espiritual la llames Dios, hermano o lucha por la justicia… Hay un cierto prejuicio entre esos que nos llamamos progres, o lo hemos sido en nuestra juventud, de pensar que la vida espiritual es para quienes no son capaces de encontrar fundamento y consuelo en otro lugar, sin darse cuenta de que quien lucha por la justicia será sentado a la derecha del Padre. Ello hace que se pierdan una dimensión de la existencia mucho más profunda
MT: La iluminación conquistada da luz a todo lo que se va dejando atrás. Hay personas que se resisten a atender a la llamada y renuncian a penetrar en una nueva dimensión de la vida.

FA: ¿De qué depende que escuchemos esa llamada?
GA: Son tiempos más fértiles para esa llamada, dada la profusión de espacios y foros de encuentro y mutuo enriquecimiento espiritual. Esos espacios de paz y armonía pueden convertirse en auténticas antesalas de otro mundo superior.

FA: Iniciación a la iniciación es uno de vuestros principales libros.
GA: La iniciación es un proceso connatural al hombre, y que por lo tanto tiene que ser compatible con todas las circunstancias. La tradición iniciática se remonta, en occidente, al tiempo del Egipto clásico.
El hombre, para llegar a su plenitud, tiene que dar saltos en el nivel del ser; es su muerte y resurrección continuada. Desde fuera pueden crucificarle. Quien inicia el camino es una persona molesta, porque es libre y no se deja domesticar.
Estamos en una sociedad hipereconomicista e hipersexual que pretenden distraer la atención del buscador.
MT: La iniciación produce cambios muy fuertes. El iniciado es una persona que ve el mundo de otra manera, porque él está en el mundo de otra manera.

FA: ¿Cómo afectan estos valores a la actividad profesional?
GA: La interiorización de estos valores superiores hace innecesario someterse a una ética forzada, uno se comporta como es. A veces por ejemplo, el elemental “no mentir” puede ser incómodo, pero no hay otra opción, no se sabe actuar de otra manera. Las actitudes rectas acaban siendo rentables.

FA: ¿El camino espiritual es personal o de grupo?
MT: Es personal pero al mismo tiempo es un camino de amigos, de hermanos. Cuando emprendes el camino, encuentras gente que está implicada en la misma búsqueda.
Es la hermandad a la que se han referido siempre las tradiciones espirituales. En el caso de los budistas, la “shanga” representa muy bien ese concepto de comunidad.

FA: ¿La relación con los demás da la medida del avance espiritual?
GA: Eckhart dice que si estás en el mayor de los éxtasis y tu hermano está enfermo, has de dejar el éxtasis y llevar a tu hermano un tazón de sopa. La aportación a la comunidad es básica.
De cualquier forma hemos de observar que el progreso en el camino espiritual es útil para todos, porque cada vez que un ser humano se acerca a la cima, su testimonio va a servir al resto de los hombres.
MT: Aunque lleves una vida espiritual muy profunda, has de preguntarte si los que están a tu alrededor son felices, si te has ocupado de los que dependen de ti. El examen final es: ¿cómo está tu hermano?...

La Redacción
Fundación Ananta

La encrucijada de Lula (22-11-06)

¡Gracias Madina! (15-11-06)

Queridos amigos... (12-11-06)

Nostalgia de selva (10-11-06)

Malagón: "Educar es facilitar el despliegue total del ser" (30-10-06)

Entrevista al director de la Escuela Libre Micael

El fundador de la primera escuela Waldorf de España, la Escuela Libre Micael, de Las Rozas de Madrid, Antonio Malagón, entiende la educación como el abrigo y el fomento del ser en toda su extensión, incluido el descubrimiento de la propia individualidad, con la que damos la posibilidad al niño de cumplir “su destino”, de que vea “la tarea” que ha de desarrollar en su vida, “los talentos que trae al servicio de la humanidad”.




El fundador de la primera escuela Waldorf de España, la Escuela Libre Micael, de Las Rozas de Madrid, Antonio Malagón, entiende la educación como el abrigo y el fomento del ser en toda su extensión, incluido el descubrimiento de la propia individualidad, con la que damos la posibilidad al niño de cumplir “su destino”, de que vea “la tarea” que ha de desarrollar en su vida, “los talentos que trae al servicio de la humanidad”.
Los adultos, estamos llamados a “acoger” sus preguntas, a reconocer en ellas la “chispa” de su “curiosidad reverente”, y propiciar así sus mejores “impulsos” para la acción; y todo tiene que partir de la asignatura obligatoria de los primeros años: “fantasía e imaginación”.

Malagón, estudioso de la Antroposofía propugnada por Rudolf Steiner, desde su papel también de maestro y formador de maestros de la pedagogía Waldorf (1), desvela en esta entrevista con la Fundación Ananta la importancia de la dimensión espiritual en la docencia, y defiende la asignatura de “Ética cristiana” como una cuestión de “sentido común” que nos encaminaría hacia la “salud social”.

El modo como se desenvuelve un trabajador en su profesión, asegura, es resultado directo de cómo jugó cuando fue niño. Por eso es tan importante fomentar el “juego libre” y las actividades de cooperación, así como las que desarrollan los valores de creatividad, autoestima y respeto, empezando por la veneración a la naturaleza durante los primeros años de vida. “El niño se relaciona con lo divino venerando a la Madre Tierra”, asegura.
Con el mismo entusiasmo y coherencia que transmite a sus alumnos desde hace treinta años, Malagón se expresa con la claridad de quien sabe que el cielo del que habla es tan real como la nobleza de los materiales de que está hecha la Escuela. De los valores eternos que en ella cultiva, esparce semillas en cada conferencia que ofrece, igual que en cada una de sus respuestas.


Fundación Ananta: La Pedagogía Waldorf parece dar vigencia al poeta griego Píndaro (S. VI a.C) en su sentencia “llega a ser lo que eres”.
Antonio Malagón: Nuestra obligación como maestros es abrir puertas para que el niño pueda desplegar las fuerzas que trae, sus talentos individuales y genuinos, para que los aporte en el futuro a la sociedad, a la humanidad. Se trata de poner sus capacidades anímicas al servicio de la expresión de su individualidad. Así que no lo podemos encajonar, al contrario; nuestra tarea es trabajar los receptáculos para que se exprese ese potencial único que tiene que llegar a ser. Es el genio que cada uno lleva dentro; es encontrar sus capacidades, y no las que los padres o maestros quieran que tengan. Es fundamental saber acompañarlos y saber entender qué demandan con cada comportamiento, para enseñarles a discernir, poniéndoles los límites necesarios, para conformar su camino hacia la libertad.


FA: ¿Una recomendación para los padres durante la primera infancia?
AM: Los padres han de reaprender cómo cuidar a un niño con los ritmos de vida naturales, algo que nuestros abuelos sabían de una forma intuitiva, y que ahora se ha perdido con el lío y la prisa del mundo de los adultos. Se trata de cuidar, en primer lugar el cuerpo, y luego toda la trinidad que somos: el cuerpo, instrumento del alma, y el alma, receptáculo de la propia individualidad, del yo.


FA: De entrada entonces, el cuerpo. ¿Lo primero es respirar…?
AM: Así es. Aprender a relacionarse con el mundo en una ida-vuelta, en actividades expansivas y de concentración, ayuda a conformar incluso sus pulmones. Todo está pensado para que el cuerpo construya una capacidad neurosensorial fuerte, perceptiva, con juguetes tomados de la naturaleza, que está a nuestra disposición para reconocerla y amarla. Lo neurosensorial, la integración sensorial determinará su pensar, mientras que en su capacidad rítmica se asentará su sentir, y en su parte metabólica y motora descansará su fuerza de voluntad.


FA: ¿Por qué es tan importante el contacto con la naturaleza?
AM: Durante los primeros siete años de vida, el niño debe sentirse como en un invernadero anímico y en un entorno cuidado, y no en un sistema de exigencias verbales e intelectuales. Para que llegue a tener una creatividad con corazón, la primera infancia ha de estar en relación correcta con la Creación, que -con su bondad y entrega que trae del cielo- es la relación con lo divino. En lugar de amonestación sin límites, el niño ha de percibir la coherencia del adulto junto a la veneración, asombro y respeto total a su ser. Eso genera una gran fuerza para la vida. Han de sentir lo sagrado, la atención a todas las cosas importantes. Por ejemplo, la comida requiere nuestra atención total, lo que incluye, sobre todo, nuestra actitud interior, para que sea realmente nutritiva.


FA: ¿Qué efectos tienen la fantasía y la imaginación?
AM: La fantasía y la imaginación son el tema central hasta los siete años. Sin eso, cuando sea adulto, su pensar será seco, no será un pensar en posibilidades, no será creativo. La asignatura para desarrollarlo es “el juego libre”, con troncos, piñas, piedras, conchas, lanas; tocar la tierra, las sustancias naturales, que las reconozcan... y disfrazarse, imitar a los adultos en sus quehaceres. Imitando, aprenden nada menos que a erguirse y andar, todo un doctorado. Si no tienen adultos que caminen erguidos, se tuercen y no llegar a adquirir la dignidad de la verticalidad. Igualmente, por imitación aprenden a hablar y a pensar.


FA: “Tocar la tierra…”: el tacto tiene un protagonismo inmenso entonces.
AM: De hecho, a través del juego los niños desarrollan el tacto, y ese tacto se convertirá luego en creatividad y tacto de corazón y, a su vez, en el mayor arte: el arte social. Este arte se aprende inclinándose hacia la tierra, sintiéndola, transformándola… y no se puede aprender de otra manera. Cuando esto no ha ocurrido se tienen que imponer las normas sociales, los convencionalismos del comportamiento cortés…, pero lo importante es que en la primera infancia se haya integrado el respeto a todo. Tacto, equilibrio, movimiento y bienestar constituyen la base para el desarrollo posterior como seres humanos espirituales y conscientes.


FA: ¿Qué deben percibir de los adultos a partir de los siete años?
AM: Esa atención a la creación, esa coherencia –consigo mismos-, esa veneración y ese agradecimiento de los adultos en la primera infancia, sirven para desarrollar en la etapa escolar el amor hacia el resto del mundo. Pero para eso hace falta que los adultos les trasmitamos lo que acontece con entusiasmo y expectación. Los maestros y los padres han de transmitir esperanza; eso deja un poso de ánimo permanente para toda la vida, colocándoles en la disposición positiva necesaria para superar los obstáculos que encuentren cuando sean adultos. Y la mejor manera de transmitir amor hacia el resto del mundo es hacerlo sin sentimentalismos, simplemente al trasladar el conocimiento de las asignaturas con el entusiasmo del que acaba de descubrirlo. Por ejemplo al impartirles botánica, mineralogía, o historia. Cuando miras con alegría e interés sano algo, terminas amándolo, y eso, después de la pubertad, se transforma en una correcta disposición y acción para con el mundo.


FA: ¿La solidaridad surge espontáneamente por ese camino?
AM: Eso es. De igual forma que el asombro y la veneración se transforman en amor, el amor se transforma en deber para con el mundo. Las fuerzas de solidaridad no pueden generarse con sermones y amonestaciones, tienen que brotar de él, desde su alma, generadas en sí mismo y con el ejemplo de los adultos. Hoy, por ejemplo, a los adultos les da vergüenza rezar delante de los niños.


FA: ¿Cuál es la importancia de la oración?
AM: Con la postura del cuerpo y la compostura del alma adecuadas, la oración se convierte en una vivencia auténtica; en este colegio recitamos cada mañana en las clases, con reverencia verdadera, unos versos que hasta los doce años hacen alusión a la relación entre el cielo y la tierra, y que a partir de esa edad y hasta el bachillerato están orientados a buscar el equilibrio entre el mundo exterior y el mundo interior. Con la actitud adecuada, la oración forma unos maravillosos “tapices” alrededor de la clase y se crea el mejor ambiente para la educación, que parte siempre del encuentro humano entre el maestro y el alumno.


FA: ¿Se entiende bien que haya una asignatura de “Ética cristiana”?
AM: Es nuestra asignatura de Educación en Valores, cargada de sentido común y es la vivencia para una verdadera salud social. El fundamento de la Pedagogía Waldorf es cristiano, pero no confesional. En este colegio hay padres de múltiples religiones y filosofías: mormones, judíos, islámicos, protestantes, católicos, budistas, agnósticos, ateos… Pero si en la familia cultivan los actos rituales de sus culturas, fomentan sentimientos de coherencia importantes en el desarrollo de cualquier niño. Por eso, la educación religiosa confesional de cada familia debe “impartirse” en casa y, desde la escuela, la apoyamos. Pero en el colegio, igual que trabajamos la educación científica a primera hora de la mañana y la artística en una segunda franja horaria, al final de la mañana vemos lo religioso. Lo religioso marca lo volitivo, porque en la voluntad están los impulsos del destino. Y en esa franja horaria están las asignaturas conocidas como trabajos manuales, que tienen que ver con religarse a la tierra: horticultura, talla de madera, de cobre y de piedra; trabajos con lana, zapatería, corte y confección...


FA: ¿Qué tiene que ver la religión con los trabajos manuales?
AM: Transformar la materia es nuestra tarea divina. Es dar a la materia la dignidad de lo humano y ponerla a nuestro servicio pero con el debido respeto. La educación espiritual, de todos modos, está presente en toda la enseñanza del colegio, y la asignatura de Ética Cristiana la damos los maestros.


FA: ¿Cuál es el enfoque de la educación religiosa?
AM: Sirve para descubrir lo que se oculta detrás de la apariencia, para ofrecer al alumno las fuerzas con las que desvelar por sí mismo la trascendencia de la vida. Se empieza por los cuentos de los hermanos Grimm, para crear espacios interiores. Los cuentos populares siempre hablan de aspectos del ser humano y reflejan un tiempo sin tiempo donde se alude a la unidad.
Luego, en segundo curso se trata la dualidad: fábulas y leyendas. Tanto el animal interno que sujetamos, como la superación de pruebas, como San Jorge venciendo al dragón... o acercarnos a la vivencia compasiva en las leyendas de San Francisco.
El tercer curso de Primaria, cuando el niño tiene nueve años y se siente encarcelado en su individualidad, encarnado, amaneciendo a la pre-pubertad, hay que presentarles la historia de un pueblo, el pueblo hebreo, la Biblia desde el Génesis a los Macabeos, que es la imagen de un pueblo-yo en muchos individuos.

En cuarto, vamos a la mitología céltica, nórdica, germanica, se aprenden runas... Así que hacemos un camino desde la unidad a la dualidad y a la trinidad, y luego, el caos, el mundo de estos locos nórdicos…
En quinto, es toda una recapitulación del último arco cultural, empezando por la Atlántida –que nos lo revela Platón en el Timeo-, Finisterre, Irlanda... Mientras la Atlántida se hundía, Manú, el gran guía, se llevó a los que pudo caminando hasta el desierto del Gobi, que era entonces una grandísima floresta, y desde allí parten luego todas las culturas: La Antigua India, donde la creación toda es unidad. Luego, Persia, con la dualidad de Ormuz y Ahriman -el bien y el mal, la luz y la oscuridad-, y los sacerdotes adoradores del sol. En todas las culturas siempre se mira al sol, al Cristo solar, en todas hay reverencia al sol que da la vida, pues presentían la bajada del Cristo a la tierra. De una manera o de otra están Hermes, Apolo..., que son los anuncios.
Después llegamos a Mesopotamia, a la gran Asiria y Babilonia, con una epopeya que se conoce poco, la leyenda de Gilgamesh y Enkidu, en la que se encuentran el hombre divino y el hombre humano y se hacen amigos. Uno es velludo y está con las fieras, y el otro es un hombre cultivado, un dios: luchan, se abrazan y hacen juntos un camino para luchar contra el monstruo Utnapistim y salvar a su ciudad, Ur. Muere Enkidu y Gilgamesh llora la muerte de su amigo, tras no poderlo resucitar. Es la primera vez en la historia que se toma conciencia de la muerte. Después está la cultura de Egipto, con la trinidad: Isis, Osiris, Orus, y, finalmente, la mitología griega, con dioses un poco humanos, que hasta se hacen fechorías. Pero ese es un camino largo de la evolución de la conciencia que transcurre desde el pensamiento mítico al pensamiento filosófico. La conclusión fue la lógica, base de nuestro pensar de hoy… y que se transmite a los niños desde las historias de Alejandro el Grande y su maestro Aristóteles...

A partir de la sexta clase de Educación Primaria se tratan los Evangelios, biografías de personajes interesantes de la historia que, desde un impulso individual, desde la fuerza de los talentos de su ser que quiere llegar a ser, despliega un impulso social extraordinario. Por ejemplo, Henri Dunant, fundador de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que tras una experiencia crucial, de encrucijada, cambia el rumbo de su vida e intuye fuertemente su “proyecto de vida”, su dimensión social. También se abordan los diversos aspectos del desarrollo de la personalidad de los muchachos y muchachas y se trabaja con ONGs, como Solidarios para el Desarrollo, Amnistía Internacional, ACNUR, Movimiento contra la Intolerancia. Pero un tema central de esta clase es el estudio comparado de las cuatro grandes religiones: Hinduismo-Budismo, Judaísmo, Cristianismo e Islamismo, visitando sus tempos en Madrid y hablando con sus representantes.


FA: ¿Cuándo aparece el destino, la tarea de vida?
AM: En el sexto año, enmarcado en la historia de Roma, en la asignatura de Ética Cristiana, se abordan el hecho crístico, la encarnación del Verbo Divino, las parábolas, las curaciones, las biografías de los grandes: San Pedro, Santiago, San Juan y San Pablo. San Pablo es importantísimo porque representa el “zurriagazo interior”, la vivencia fundamental para que la vida tenga sentido. El camino de Damasco lo tenemos que hacer todos… A partir de ahí es donde colocamos las biografías que los personajes que han encontrado su misión, las ONGs y las charlas de voluntarios para que puedan descubrir dentro de ellos su propio potencial que quiere desplegarse.


FA: Parece un viaje por el tiempo y a través de uno mismo.
AM: Con estas historias entran, efectivamente, en la asunción de su propia evolución –que es la evolución de la conciencia de la humanidad- les ayudas a que entren en la vivencia del tiempo histórico con una presencia increíble. Muchos de los trastornos que tenemos los adultos vienen de no haber aprendido a encontrarnos en la corriente del devenir. Nuestro ir y venir desenfrenado, con prisas, sin tiempo, nos impide encontrar nuestro “tiempo interior” que siempre ha constituido y constituye el punto de anclaje fundamental para el equilibrio vital. Estamos en un momento increíble: un largo camino desde la conciencia mítica, a la filosófica, a la científica y, ahora, a la técnica más sofisticada y terrible. Justo ahora, tenemos la posibilidad de encontrar la libertad pero por nosotros mismos. Y para descubrirnos -y ayudar al joven a descubrir sus impulsos verdaderos- necesitamos meternos en todo ese barro de la historia pero buscando los ideales con los que uno pueda identificarse. Sin pasado no se puede vivir el ahora ni lanzarse hacia el futuro. Sí, estamos dándoles a los alumnos la posibilidad de lanzar su jabalina, de cumplir su destino.


FA: ¿Estamos realmente en un momento evolutivo especial?
AM: Sin duda. El año pasado, trabajamos tres o cuatro semanas sobre la película “Y tú qué sabes”, haciéndonos preguntas, debatiendo... Hemos comprobado que los adolescentes tienen una posición de jabalina, de entrever la meta y de poder lanzarla ellos mismos, cada uno... Hace veinte años nadie habría entendido esa película. Todo indica que en nuestra época se está abriendo una gran ventana y que con una pedagogía abierta fomentamos lo mejor para nuestros alumnos.


FA: Parece importantísima la curiosidad
AM: Una de las principales tareas del pedagogo es abrir preguntas, que vayan recociéndose dentro y se transformen en intenciones, en impulsos, en desarrollo. Hay que acoger las preguntas, reconocer la chispa que hay en ellas, y apoyar la curiosidad sana en un sentido verdadero, reverente, hacia el misterio. Todo eso es lo que luego conforma sus propios criterios, que les harán discernir el camino, la opción óptima en situaciones confusas. Se trata de cultivar la confianza en su propia voz interior.


FA: ¿Y la creatividad, en qué repercute?
AM: Cuando les das un trozo grande de madera, por ejemplo, para que saquen lo que hay dentro, comienza un movimiento en su interior, una lucha consigo mismos y con su temperamento; sienten el “temblor artístico” por expresar-se de verdad y desarrollan una sensibilidad exquisita hacia la materia y un conocimiento de sí mismos. Y comprueban que cada cosa que hacen reverbera en la totalidad. Luego, cuando sean adultos y se encuentren ante un problema, sabrán enfocarlo desde diferentes lados y no mirar de forma lineal. Por su parte, el trabajo con el cobre, haciendo un cuenco a base de calor con el soplete y de golpecitos –pasando la materia de la plancha plana a lo cóncavo-, permite al adolescente objetivar su “cuenco interior” en formación. Otro ejemplo, el trabajo con máscaras, en segundo de secundaria, es benéfico y una gran ayuda en la búsqueda de su identidad.


FA: ¿Qué función tienen los ritos?
AM: Con ellos se celebran las fiestas de todos los tiempos, como solsticios y equinoccios, las estaciones, los acontecimientos cósmicos, a los que hemos dado la vestimenta de nuestra cultura. Así nos unimos al discurrir cósmico y recogemos la herencia cultural humana imprescindible para el propio desarrollo. En el colegio acabamos de tener la fiesta de la cosecha con actividades propias: una sopa riquísima de hortalizas hecha por los niños en la Escuela Infantil, han pisado uva... Es una fiesta unida a la celebración de San Miguel –Patrón de nuestro Colegio y de Las Rozas-, que representa un impulso luminoso para la humanidad del futuro: significa la valentía, el coraje, la fortaleza del hierro de su espada, enfrentarse al dragón, sujetarlo y caminar mirando la meta. Con los alumnos hacemos “pruebas de valor”. Con los pequeños se hacen juegos de equilibrio, de pasar por túneles oscuros, de saltar; con los de Primaria, muchas pruebas difíciles en el gimnasio, y con los de Secundaria se acude a la residencia de ancianos Reina Sofía de La Rozas o se va a los centros de discapacitados Waldorf de Pozuelo o de Villalba para convivir con los residentes.

Y en noviembre, hacemos la fiesta del farol con las familias de la Escuela Infantil y de las tres primeras clases de Primaria, coincidiendo con San Martín. Con farolillos confeccionados por los mismos niños se camina al anochecer en el jardín del Colegio, bajo las estrellas, tras oir la preciosa leyenda de San Martín. Se trata de acercarnos a la vivencia de que el Sol se va alejando, y hay que encender la luz interior hasta que se anuncie otra vez en la Navidad, el nacimiento del Cristo-Sol.


FA: ¿Cómo se celebra la Navidad ?
AM: Con actividades que rescatan todo su profundo significado, como los saludos de Adviento en los que participa todo el colegio: los cuatro lunes, al comenzar el colegio, a las 8,30 horas, nos reunimos todos los maestros y alumnos en el salón de actos y un maestro cuenta el cuento de los ángeles que van bajando cada domingo de adviento -azul, rojo, blanco y violeta-, dando un impulso a la humanidad y anunciando la llegada del Cristo. Cantamos villancicos y nos vamos a las clases a seguir el trabajo.
Se representan además tres Autos de Navidad por maestros, padres y antiguos alumnos: el Auto del Paraíso, el de la Adoración de los Pastores y el Auto de los Reyes Magos. Se trata de unos textos que recuperó Steiner con un filólogo alemán en una isla del Danubio y que conservan las imágenes purísimas de la Navidad en las que se respeta estrictamente el Evangelio, sin ninguna mojigatería ni barniz confesional. Las representamos en el colegio para alumnos y familias y en la residencia de ancianos de Las Rozas. Todo eso nos prepara interiormente para la vivenciar y celebrar la Navidad.


FA: Tenéis fama de ser contrarios a las nuevas tecnologías
AM: Pedimos a los padres que protejan a sus hijos de estar delante de la televisión por costumbre. Cualquier persona con sentido común puede evaluar lo que puede aportar la Televisión a los pequeños. Igual pasa con el ordenador, que puede ser una herramienta para el trabajo –y depende de la edad, claro- o una ventana a “paisajes indeseables”. Los padres tienen que tomarse en serio como “administrar” el uso familiar de esos aparatos. Hoy día ya hay graves patologías derivadas de la adicción al ordenador, a Internet y a los juegos. En el colegio, se introduce en Educación Secundaria, a partir de la asignatura de tecnología y electrónica, en el momento en que pueden cuestionar todos los elementos. Hay que recordar que la tecnología comenzó en el homo habilis.


FA: ¿Qué habilidades conviene conocer primero?
AM: Las actividades manuales se colocan en el currículo Waldorf atendiendo el momento evolutivo del alumno: por ejemplo, se comienza con el proceso de la lana –desde el vellón al tejido-, cultivar la tierra, costura, ganchillo, punto de cruz... Con catorce años se les enseña a hacer patrones para hacer sus trajes para el teatro; zapatillas, cuencos de madera, el proceso hasta la máscara (dibujarla, barro, madera, papel maché...), y otras artesanías antes de llegar a la electrónica, cuando empiezan a ver las tripas a los ordenadores y a manejarlos. Naturalmente, como “mobiliario” corriente de cada casa, ya lo conocen y hasta lo han utilizado para buscar información sobre las asignaturas, nunca para presentar trabajos que siempre deben venir escritos a mano e ilustrados por los alumnos.


FA: Muchas cosas más importantes que los ordenadores de cara a la vida adulta...
AM: Sin duda. Lo básico y previo en el niño pequeño es el juego. El juego libre es “jugar a hacer –y a sentir- como los adultos” pero compartiendo, cediendo el conocimiento y agradeciendo el que reciben. El juego es al niño lo que el trabajo al adulto. Cultivando la entrega y el interés del niño en el juego con sentido, crearemos la capacidad de entrega al trabajo bien hecho que, como adulto, necesitará. Todo parte de la primera infancia, y el futuro se fundamente en los seis primeros años de su vida; ahí es donde se colocan realmente los impulsos para un actuar justo, consciente, social, solidario... Y todos los juegos populares tienen una sabiduría grandísima, algunos toman en cuenta el movimiento de las estrellas, son juegos inspirados.


FA: ¿Alguna práctica concreta para imbuirles los mejores valores?
AM: Hay alicientes mucho más interesantes que las notas y otros látigos. Por ejemplo, lucir un trabajo y saber que todos van a lucirse, y hacer ver algo bonito y bueno de todos los trabajos -porque es verdad que todos lo tienen-; o invitar a ayudarse entre compañeros y que sea un éxito común... entre ellos se ensalzan luego los méritos. También es interesante invitar a que, cuando les guste un trabajo ajeno, feliciten al autor con palabras, abrazos o palmadas... porque en el gesto se expresa el alma... O cambiar reglas en los juegos hasta hacer un juego móvil, y donde todos cooperen.


FA: Es todo un compromiso, ¿propones alguna disciplina a los maestros?
AM: Una ayuda enorme para mejorar nuestro trabajo en el aula es la revisión diaria, la autoobservación de lo que has vivido en el día, es una higiene para el alma, porque se deshace el día en lo lineal y queda sólo la sustancia. Después de limpiar, las imágenes que quedan pierden todas las aristas y todo lo que te ha distraído de la esencia, y se llega al “despertar”. Ese recuerdo, en el estado adecuado de quietud, ya no te muestra la impertinencia, el reto, la propia impotencia... sino que ves en transparencia, ves al ser, ves las cosas sin que te las enturbie la apariencia. Si lo hiciéramos todos, sería la salud mental del mundo. Visionar las vivencias del día es una higiene fundamental que fortalece la disposición anímica para corregir y compensar al día siguiente lo actos acontecidos. Es una fuente de inspiración educativa extraordinaria y sugiere al día siguiente muchos “actos pedagógicos y didácticos” acordes con la realidad de los alumnos.


FA: ¿Qué carencias detectas en el profesorado “oficial”?
AM: El noventa por ciento de los maestros y profesores que acuden a los cursos de formación que organizamos en el Centro de Formación de Pedagogía Waldorf de Madrid o a los Cursos Postgrados de Pedagogía Waldorf que organizamos en el Centro Universitario La Salle, provienen de la enseñanza pública y privada, y vienen porque tienen sequía en el alma y les falta la fuerza para ponerse con dignidad delante de los niños. Necesitan otra postura interior. En el fondo quieren hacer los cursos porque intuyen o son conscientes que “legitimarse para educar” pasa por entrar en nuevos procesos de aprendizaje y por emprender un camino interior. Esta disposición de seguir aprendiendo siempre es la idónea para un maestro… y para todo ser humano, claro. El otro diez por ciento de los participantes son padres y madres que quieren formarse como “educadores de sus hijos” y otras personas interesadas en la educación de la juventud.

Un maestro que se conforme con ver delante de sí lo físico, está haciéndose tal fraude a su interior, se está engañando de tal manera… En realidad hacen estos cursos de Pedagogía Waldorf porque se han dado cuenta que para “profesar” su “sagrado oficio de educador” necesitan acercarse al lado trascendente de la realidad. Necesitan una orientación sobre todos los aspectos de la vida, visible e invisible, del ser humano; del destino, de lo potencial que está en el niño y que tiene que llegar a desarrollarse. Porque sabe en el fondo que, si no, los estamos machacando y también nos estamos haciendo daño a nosotros mismos.
En estos cursos se profundiza en la metodología Waldorf y en la didáctica creativa.


FA: En lo formal, sería importante modificar pequeños gestos...
AM: Los pequeños gestos tienen una importancia absoluta. Aquí, cada día, el maestro tutor –el mismo durante ocho años: de los seis a los catorce- saluda personalmente a cada alumno dándole la mano, llamándole por su nombre, mirándole a los ojos. Es sólo un pequeño gesto, pero importantísimo, que les coloca además una envoltura anímica para afrontar el día. Pase lo que pase en su casa, en esa época de terremotos familiares, su maestro le espera cada mañana con la mano tendida, como quien dice: “Adelante, comienza un día nuevo”.

Fuera llueve a mares. Descarga el otoño el agua que ahorró el verano, y todo invita a guarecerse eternamente, junto a mil y una historias de amor incondicional, bajo el manto de sabiduría de este maestro.


(1) La pedagogía Waldorf fue creada en 1919 en Stuttgart (Alemania) por el filósofo Rudolf Steiner. Las Escuelas Waldorf son centros homologados donde se ofrecen los programas de enseñanza de cada país pero con una educación artística y artesanal integrada. Se fundamentan en tres pilares: el conocimiento profundo del niño –del ser humano en evolución- el desarrollo interior del profesorado y la colaboración familia-escuela. Tras 87 años de experiencia, hoy existen más de 2.000 centros escolares de todos los niveles educativos, 400 centros de Educación especial y 92 Institutos de Formación del Profesorado vinculados a Universidades o acreditados por Ministerios de Educación en más de 80 países de todo el mundo. Más información en:
Escuela Libre Micael-Waldorf, de las Rozas de Madrid: www.escuelamicael.com
Centro de Formación de Pedagogía Waldorf de Madrid: www.centrowaldorf.com
Asociación de Centros Educativos Waldorf de España: www.colegioswaldorf.com


La Redacción
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