Fundación Ananta

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Conferencia Jorge Carvajal 10 julio (pesencial y streaming): "La vida antes y después de la muerte: la continuidad de la conciencia"

Queridos amigos de Ananta, Nos complace anunciar una nueva conferencia del Dr. Jorge Carvajal y un nuevo proyecto para compartir, impulsado por la Fundación Vivo Sano,  llamado "Al final de la vida". “Al final de la vida”  tiene dos objetivos principales: fomentar un nuevo paradigma de acercamiento a la muerte más benévolo, sano y consciente;  e impulsar la autogestión de las situaciones que emergen ante la muerte, el duelo y las fases de enfermedad terminal. Todo ello mediante charlas, conferencias, webinars, contenido didáctico en la web, grupos de duelo, asesoramiento a ...

XIV Contigo somos más Paz, Colegio Calasancio (Madrid), 22 septiembe 2019

Queridos amigos de Ananta, Nos es grato compartir la convocatoria al XIV Contigo Somos + Paz, que DM celebraremos el domingo 22 de septiembre de 2019 a partir de las 11 de la mañana en el Colegio Calasancio de Madrid (Calle Conde de Peñalver 51) con aforo para 900 personas. Este Acto, organizado por Ecocentro, Construir un Mundo Mejor y Fundación Ananta, es parte del Plan a 5 años “Restaurar la red armónica del planeta” que lidera “Un Mundo Mejor” junto on Fundación Vivo Sano y la Asociación Internacional de Sintergética. El programa de trabajo común a 5 años, al que nos hemos adscrito m...

BK Shivani, conferecia gratuita en Madrid, 2 de julio

Queridos amigos de Ananta, Nos es grato informar de la visita a Madrid de BK Shivani, conferenciante de Brahma Kumaris en India, de renombre internacional.   BK Shivani impartirá dos conferencias en España, el 2 de julio a las 19h. en el Cine Capitol de Madrid, con el tema de “Calma y fortaleza en un mundo incierto” y el 3 de julio a las 19h. en el Auditorio Infanta Leonor en Los Cristianos, Tenerife, con el tema “Claves para crear armonía en mi vida”. BK Shivani ha inspirado y ayudado a transformar la vida de muchas personas a través de sus conferencias, talleres, retiros, seminario...

“Ven, quien quiera que seas…”

Alegato en favor de la rehabilitación de quienes cometen crímenes

25-Febrero-2009
Las zodiac ya no saben hacia dónde poner proa, a los perros se les agota el olfato…, mientras que muy probablemente ella, la verdadera Marta del Castillo, no sus huesos, no su carne, no su envoltorio en la Tierra, transite al otro lado del velo, por un paisaje de gloria. Al ánimo poco edificante de revancha, se suma un afán de búsqueda ya poco comprensible. Mientras clamores de prisión de por vida inundan las calles de Madrid, mientras se peina el Guadalquivir una y otra vez, Marta seguramente se instala en otra realidad libre de emociones tan desbordadas.

Decenas de guardias civiles y policías llevan doce días buscando en el río un cuerpo inerte, una cáscara sin alma, por la que no pueden hacer absolutamente nada. Un poco más al sur, al otro lado del estrecho hay millones de cuerpos vivos y con alma, muriéndose de hambre por los que se puede hacer absolutamente todo.

No hay bárbaro que no se salve por el amor, ni barbaridad que no se supere con la compasión. Ante siniestros sucesos como el del asesinato ensañado de la joven Marta del Castillo, las sociedades dan su talla. El bajo nivel del “ojo por ojo” evidencia un triste fracaso humano. A ningún lugar lleva tampoco el “pido para que cada uno de los días en prisión sea un infierno para ellos” a propósito del homicida y sus ayudantes, por muy destrozada que esté la madre a causa de la muerte violenta de su hija. A ningún lugar lleva el hacer de las cárceles pudrideros de por vida, tal como se solicitaba en la manifestación de Madrid, tal como han pedido los padres de Marta del Castillo al presidente Zapatero. A ningún lugar lleva el castigo prolongado sin condiciones, medios, ni voluntad de rehabilitación.

El progreso humano es una evolución en valores entre los que brilla con particular importancia el del perdón. No es aventurado afirmar que los individuos y las sociedades se desarrollan a medida que aprenden a perdonar. El perdón no tiene nada que ver con el “todo vale”. El perdón puede y debe ser exigente, que no cruel, ante el victimario. El perdón es reto titánico de amor, ausencia de odio; corazón y mente puestos en lo mejor para quien ha cometido delito, por atroz que éste haya sido. Nadie es irrecuperable. El perdón es la fe puesta en que todo ser humano es susceptible de arrepentimiento y mejora; fe en que, en una u otra medida, Dios o algo grande y superior, el nombre es lo de menos, mora en lo profundo del ser.

El perdón no es transigir, es firmeza ante el oprobio, la barbarie, la opresión; fortaleza ante el hecho delictivo deleznable, al tiempo que compasión para con quien lo comete. El perdón es conciencia de que estamos en camino, de que si nos esforzamos, mañana podemos no caer en el lamentable agujero de hoy.

Conscientes de nuestras pobredumbres y limitaciones, el perdón es un puente hacia lo más bello que nos habita. Para perdonar al otro, hemos de ser capaces primero de perdonarnos a nosotros mismos. ¿Quién no se asomó siquiera por un instante en su vida a sus propios y abismales pensamientos? ¿Quién no hubiera pedido piedad de llegar a manifestarse esa bestia que, en mayor o menor medida, también en todos habita? La piedad que quisiéramos para nosotros, otorguémosla al prójimo, al joven casi adolescente crecido en una barriada sevillana pobre y en un ambiente de seguro desarmonioso. ¿O es que esta sociedad hipócrita que vende violencia a todas horas y por todos los canales de televisión, no tiene parte en las crueles puñaladas asestadas al cuerpo de la joven Marta?

¡Basta ya de tanta hipocresía! Ninguna sociedad que realmente educara a sus hijos en los valores de la paz , la armonía y la solidaridad, se vería en la necesidad de contemplar tan horrible asesinato. Ninguna sociedad sin tanto crimen en las pantallas de la televisión, de las “play-station”, de los ordenadores…, se vería en la necesidad de visualizar en sus hogares, en sus calles este género de fatales escenas. Menos gritos sobre los autores de la muerte de Marta y más compromiso serio en edificar un mañana sin violencia, definitivamente diferente; menos clamor de venganza y más construcción de entornos saludables donde l@s jóvenes puedan apreciar principios de sincero compañerismo, de genuina belleza, de auténtico amor…

¿Para qué seguir el rastreo de un cuerpo inerte? Vayamos a la búsqueda de una sociedad más madura, más capacitada para testimoniar valores, para dar norte y esperanza a sus jóvenes. No bajo las aguas, a la luz del día y en los asfaltos más olvidados está la urgencia. No a la cadena perpetua, sí a la cadena de la vida, vida que cae y se desmorona, pero remonta y se vuelve a erguir, consciente ya de sus errores, de su pasado a veces tan desafortunado.

Es el poema del sufí Jalaluddin Rumi el que alcanza mi corazón: “Ven, ven quien quiera que seas aunque te hayas caído una y mil veces. Ven, ven de nuevo. Ia mevlana, ruh allah (El Maestro siempre está) La illaha il allah (No hay nada sino Dios)”, no el clamor en favor de la cadena perpetua el pasado sábado por las avenidas de la capital.


Koldo Aldai
Fundación Ananta

Entrevista al Padre Jaime Garralda: “Se nos morían de SIDA en nuestras casas, pero la víspera habíamos comido con ellos en la misma vajilla”


19-Febrero-2009
No muestra un ápice de fatiga tras toda una vida de entrega a los más necesitados. Un día el cuerpo le podrá decir basta, pero difícilmente el espíritu. Pertenece a esa raza de seres incombustibles que se crecen en el servicio. El suyo se prolonga por más de seis décadas. No sabe de retiradas, sólo de “Horizontes abiertos”. Tal es el nombre de la ONG (www.horizontesabiertos.org) que fundara hace más de 30 años. El empeño de este jesuita feliz ha sido dar esperanza a quienes la perdieron, ha sido siempre el que los colectivos más marginados de la sociedad tengan la posibilidad de acceder a una vida normalizada.

Fichó en la solidaridad con los más desfavorecidos a sus 24 años. A sus 87 años exhibe aún una espléndida sonrisa y un envidiable buen humor. La goza yendo al fútbol con presos y enfermos de SIDA, gracias a ellos se siente vivo y evita la tentación de “pasar el día delante de la tele y metiéndose con los obispos.”

Nos cita en la sede de su ONG en el centro de Madrid, una fría mañana de diciembre en que el país está envuelto en la locura de la lotería…

Deciden ellas

Sobre el debate de despenalización del aborto

17-Febrero-2009
La nueva legislación sobre la interrupción del embarazo que se tramita en el Congreso de los Diputados saca de nuevo este debate a la calle. Una vez más políticos y religiosos se apresuran a dictaminar sobre un tema que en más de un aspecto escapa a su dominio. El Estado cumple con su cometido al legislar sobre las facilidades médicas y sanitarias a conceder en el aborto, en función del sentir mayoritario de la ciudadanía, pero deberá abstenerse de penalizarlo en cualquiera de los casos. Son ellas, las madres, las que deciden…

A mayor deber, mayor derecho. La vida no tiene dueño, pero ellas la alumbran. El feto se aloja en su fascinante cueva, toma posesión de sus amorosas entrañas. Si el compañero falla, de ella será en última instancia el compromiso, de ella ha de ser también la última decisión. A nosotros nos toca cuidar y honrar a las madres, a las compañeras y a quienes traen en su seno. A nosotros nos tocará servir incondicionalmente, apostar fuerte para que la criatura asome la cabeza en ese mágico instante de gloria, preparar la fiesta de la vida una y otra vez renovada…

Nosotros aportamos semilla, pero son ellas quienes la acogen en su seno, quienes la hacen suya, quienes la cuidan, la gestan y fructifican… Se fundirán en uno y ella se dará por entero: sangre de su sangre, carne de su carne. Ella también anunciará el mundo a la criatura. La cantará, la arrullará hasta que, un día con forma ya humana, la dará a la luz. Pero la fiesta habrá de ser siempre en libertad.

Ellas deciden. Son ellas las que acogen el latido y las que lo sostendrán hasta que cobre autonomía. A nosotros nos toca apoyar más que nunca a la compañera, ocupar la cabecera en el brotar del ser a los nueve meses, pero deberemos respetar la sagrada voluntad de la madre.

Será precisa una educación que ponga más énfasis en la enorme responsabilidad que comporta el acto sexual, que en el "todo vale" de un libertinaje tan extendido. Será preciso que nuestra sociedad hedonista y desnortada empiece a inculcar a l@s jóvenes que el placer ha de ir unido al amor y el amor entraña también compromisos y deberes…

Honremos, cantemos a la vida en todas sus formas y colores, en todas sus manifestaciones. Protejamos la vida que surge en el seno de la madre, honremos también el valor de la libertad inalienable. Hagamos los posibles y los imposibles para que no se consuma ningún aborto. Creemos las circunstancias adecuadas para que ninguna mujer se vea abocada a adoptar tan triste decisión; pero respetemos la última palabra de ellas. Que ningún togado, ni purpurado se interponga en tan íntimo dilema.

Tan sagrada como la vida que lleva la madre en su seno es su libertad a salvaguardar. Las gentes, los pueblos, las naciones, las humanidades… sólo pueden crecer y evolucionar en un ambiente de plena y absoluta libertad. La libertad es el aire de las almas que pujan por alcanzar su más alto grado de realización.

Como es al principio es al final. En el alba y al anochecer respetemos siempre voluntades. No procede prolongar el último latido a fuerza de máquinas. Dicen los expertos que la tecnología médica actual permite mantener vivos a los enfermos vegetativos durante decenios. Eluana era sólo una de las 2.000 personas que en Italia están hoy en día en esa lamentable condición. A menudo se alarga la vida a costa de la dignidad. A menudo olvidamos que el alma retorna, más pronto que tarde, con otro vestido corporal, con otra canción de cuna en su oído, pero con un mismo anhelo de seguir creciendo.

No hay, por lo tanto, último latido para el alma, pero la Iglesia se sigue empeñando en que no callen los corazones. Ya puede estar el corazón envuelto en una ruina vegetal, que ese músculo deberá seguir ejercitándose por encima de todo. El Vaticano se niega a comprender que puede ser más cristiano desconectar un sonda que mantenerla conectada sin ninguna esperanza de que el paciente recobre siquiera facultades mentales.

Al atardecer junto al bosque del lago de Bushulo en las afueras de la gran ciudad etíope de Awasa, entre la sinfonía de los abundantes pelícanos, se puede escuchar a menudo el lloriqueo de los bebés recién nacidos abandonados por sus jóvenes madres. Ellas saben que las hermanas franciscanas que regentan un hospital contiguo se pasearán por el bosque y se harán cargo de ese gemido.

En la propia ciudad de Awasa, en Adis Abeba, la mujer que alberga vida en su seno pero que no tiene ni recursos, ni condiciones para alumbrar, sabe que hay una puerta que se les abrirá cuando la criatura que lleva dentro reclame el sol. Sabe que allí podrá dar a luz asistida y en paz, que podrá estar por tres meses con todas sus necesidades y las de la criatura cubiertas. A la entrada del pabellón de las Misioneras de la Caridad, nadie les preguntará por lo que no quieren, mucho menos aún por un dinero que no llevan en su bolsillo.

Hay una Iglesia silenciosa que puja realmente por la vida y su continuidad. Me quedo con esa Iglesia con rostro de mujer que se pasea por las barriadas pobres de tantos lugares del mundo, atenta a la madre desvalida para sostenerla, para ayudarla, para preservar la vida que lleva en su seno; que deambula por los bosques de niñ@s abandonad@s atentas al primer gemido. Me cuesta más acercarme a esa otra Iglesia con rostro de cardenales, más lejana al gemido, más presa de una nostalgia del poder del pasado, una Iglesia que sigue cercenando libertades ajenas y que se otorga facultades que Dios no le ha dado.

La asignatura pendiente de la jerarquía eclesiástica es asumir el valor excelso de la libertad. La vida es sagrada, pero ésta sólo puede desarrollarse en el marco de la suprema libertad.

Nada parece turbar el pulsar de los mares cuyo ritmo dicen que dictan los astros. Las olas nos hablan de la vida, que se pliega y repliega sobre la arena de los días. Viene y va, mas nunca se extingue. La vida humana puja también, impelida por el viento del amor y el deseo, hasta que nace a la luz y se consagra. Confiemos en la continuidad de la vida. Al igual que la ola cogerá otra forma, pero, no nos quepa duda, siempre, siempre retorna, siempre explota…

Koldo Aldai
Fundación Ananta

Nuestro querido hijo, muerto en la patera

En memoria de los últimos fallecidos intentando llegar a Europa

16-Febrero-2009
La foto de la página 12 de El Mundo de hoy en la que un buzo saca del mar el cadáver de un niño de 11 ó 12 años nos ayuda a entender el concepto de compasión.
Ese niño ya muerto en esa patera es como mi hijo menor, es como cada uno de nuestros hijos y es cada uno de nosotros.



La imagen me duele y me conmueve, y me frustra no haber hecho nada o no poder hacer nada ahora mismo por tantos y tantos casos que se están dando en el mundo. Me duele saber que mientras yo estaba probablemente descansando en mi casa en la noche del domingo, ese niño estaba pereciendo solo y sin ayuda posible en las aguas del Atlántico, lejos de su casa y buscando un rayo de esperanza para vivir una vida digna.

Por eso, hoy, en nuestras ciudades, cuando veamos que un emigrante nos pide ayuda pensemos dos veces antes de rechazarlo. Y si nos pide una limosna y podemos permitírnoslo, démosle 20 euros, aunque sea renunciando a algo que teníamos previsto. Y con los 20 euros, démosle además una sonrisa de corazón y de mirada a mirada, en recuerdo y en respeto por ese niño. Hagámoslo por ese niño.

Puedo intentar mandar amor desde mi mente a ese niño y a su familia, y a todos los que sufren. Le imagino cuando vino al mundo hace diez u once años, las visitas de la familia y los vecinos al padre y a la madre, seguro que cargados de dulces y sonrisas, los proyectos, los planes, luego sus correrías de chaval de seis o siete años detrás de un balón, su capacidad de sonreir a la mínima...

La consciencia debe servirnos para conmovernos, para elevar nuestras miras y para intentar santificar nuestro comportamiento. Como Shantideva, debemos ponernos a disposición de quien sea para aliviar el dolor del mundo, y para llevar un rayo de esperanza allá donde no la haya.

Al final todos llegaremos a donde tenemos que llegar, desde ese punto de vista no puedo más que ser optimista. Pero, entretanto, el dolor es parte nuestra. Sepamos transmutarlo en bondad y en amor, he ahí, creo, una de las claves.

Joaquín Tamames

Una crisis cargada de futuro

Por la Redacción

7-Febrero-2009
No se habla de otra cosa en tantos lugares. Aún será por tiempo el monotema, el siniestro y amenazante fantasma colectivo dispuesto a seguirnos en días futuros. El mantram machacón de la crisis es repetido a todas horas por los medios de comunicación. La palabra viene asociada a un paralizante pesimismo colectivo. ¿Pero en realidad de qué crisis estamos hablando? Junto con la bolsa no se desplomaron los cielos, ni sus estrellas. El sol no se levanta más perezoso, ni la huerta nos honra con menos regalos. La madre tierra sigue dando y nuestras manos pueden seguir recogiendo en abundancia. No huyeron los peces de los ríos y mares, ni escondieron las ramas sus frutos… ¿Dónde está la crisis? Probablemente dentro de nosotros y en el sistema que hemos creado.

He contemplado las marchas de parados y amenazados de despido, concretamente en el polígono industrial de Landaben en Pamplona. Custodiado por la policía, avanzaba un clamor lánguido reclamando soluciones. He visto manifestaciones con poca fuerza y garra, admitiendo una suerte de fatalismo que pareciera sólo pueden evitar la empresa o la administración.

Es fácil coger megáfono y corneta y estampar en el viento nuestra impotencia, pasearse con una mano en el bolsillo y la otra en la pancarta. Es sencillo pedir a los otros que nos salven, que no nos priven de nuestro puesto de trabajo, sin embargo dudo que sea la hora del solo grito y el megáfono. Quizás sea también la hora de poner a trabajar nuestra imaginación y comenzar a visualizar otro tajo, otra industria, otras ciudades, otro campo...

Nunca se cierran todos los caminos. Hemos de reencontrar nuestro puesto en el mundo, quizás no ya nuestro puesto en la cadena de montaje de la multinacional de turno en crisis. Los nubarrones no se extienden por doquier. La tan mentada crisis tiene muchas lecturas. Es preciso evitar la más derrotista. Sí hay un sistema económico individualista y depredador que se quiebra. Lo fácil es parchearlo, lo difícil es alumbrar uno nuevo. El viejo mundo ya no da más de sí, y la crisis nos brinda la oportunidad de explorar otro, pero esta vez atendiendo por fin a la ley de la solidaridad universal y la prevalencia del bien común.

Este sistema económico ha entrado en la UVI y hay que olvidarse de resucitarlo. Puede tirar algunas millas, pero tarde o temprano se certificará su fin. El progreso individual a costa del colectivo no tiene futuro, la propia vida y sus leyes lo impiden. Lo que no es sostenible se desmorona y las claves de la sostenibilidad son la preservación de la naturaleza y la primacía del beneficio colectivo.

Belem y Davos, y sus respectivos foros social y económico, evidenciaron un año más incapacidad humana para aunar esfuerzos en el alumbramiento del otro “mundo posible”. En Davos los gurús del sistema se sinceraron y admitieron no tener la solución. Se elevó el canto del cisne por su modelo moribundo, pero poco “mea culpa” ha retumbado entre las altas montañas suizas.

En el trópico de Belem tampoco tenían todas consigo. El idealismo genuino, militante y sincero se mezclaba con un oportunismo evidente. La pureza de la utopía se veía teñida una vez más por un populismo interesado. Los salvapatrias de turno no están en condiciones de señalar horizontes. No nos sirven los sistemas que patentizan los Chávez, los Ortega, los Castro…, no digamos los socialismos “made in China” o “Corea”, que no sólo reproducen las mismas lacras capitalistas, vistiendo con uniforme a quien abusa, sino que además privan de las mínimas libertades.

No nos sirve la fórmula de Zapatero y del “establishment” político que se limita a reactivar el mismo circuito vicioso de incentivación del crédito para reactivar desaforado consumo. ¿A la postre, qué habremos aprendido con esta lección? Menos nos sirve el ariete por nombre “crisis” que ha encontrado Rajoy para derribar al Gobierno, a sabiendas de que la situación desborda el marco nacional y la sola actuación política.

¿Para qué nos sirve la crisis? Para parar, reflexionar y empezar de nuevo. Ahora con otros principios, con otros valores, con otro norte. La crisis nos sirve para reorientar el futuro particular y colectivo. ¿Quizás el ritmo y la forma de vida anterior estaban equivocados? ¿Quizás era falsa esa felicidad asociada a la acumulación de cosas?

Muchas soluciones apuntan a correcciones de maquillaje, pero no estructurales. Lo más grave de esta crisis sería que a golpe de subvenciones, a fuerza de parches y más parches, no cambiáramos nada. Lo más grave de esta crisis no son siquiera las colas en el INEM, sino esa triste nostalgia de una tarjeta de plástico sin límite de consumo, esa añoranza de un abotargante confort. Más grave que esta crisis económica, hipotecaria, energética o incluso alimentaria global, puede ser la crisis de voluntades, de coraje, de iniciativa y creatividad para rehacer un mundo nuevo.

Bendita esta crisis y la posibilidad que nos brinda de fomento de una industria más pequeña y sostenible que produzca elementos útiles, no superfluos, contaminantes o destructores. Bendita la crisis y su opción de desinflar megaurbes, de volver a la tierra, a la economía real; de empezar a desarrollar a mayor escala comercio justo, trueque de servicios, intercambio local en base a productos ecológicos, artesanales...

¡Basta de maldecirla! Pintemos la crisis de futuro y esperanza. Al fin y al cabo nos sugiere que si no despilfarramos hay para todos, que lo pequeño es sostenible y hermoso…; al fin y al cabo nos invita a que produzcamos lo justo y necesario, que repoblemos el campo, que abracemos la naturaleza… Al fin y al cabo anima a nuestras manos a que vuelvan a crear y a nuestra mente a tirar de una utopía, de unos sueños que teníamos tan aparcados.

Koldo Aldai
La Redacción
Fundación Ananta

Subiendo a la montaña

Por la Redacción

4-Febrero-2009
Pienso que el pensar colectivo enriquece nuestro mundo y a su vez es una antena de purificación y de energía para la tierra. Según nos aproximemos a la experiencia de Dios menos necesitaremos pronunciar su nombre porque Dios estará entonces en todas partes.

El recuerdo de quiénes somos y la práctica de reencontrarnos con nosotros desde la meditación y la contemplación pueden ayudarnos a caminar por la tierra como hijos de Dios. Es ése el caminar que nos está destinado cuando logremos trascender la fascinación que la materia ejerce y cuando seamos capaces de vivir de nuevo las santas moradas.

Es cierto que el gerundio ayuda en nuestro avance. Quizás amando es como aprendemos a amar. Requiere atención consciente y humildad para intentar levantarse tras caer.

Soy consciente de que en el propósito y el anhelo de tantas voces que piden un nuevo mundo, se encuentra ya esa nueva humanidad a la que aspiramos.

Vamos avanzando y aunque a veces estamos desanimados, al final del camino todo se verá muy claro: escudos poderosos nos protegen, a pesar de las ausencias, que ya no son ausencias, sino que son presencias que velan desde otro plano.

A las 4am, en silencio, es más dable percibirlas.

Que estemos en paz. Que sigamos subiendo a la montaña. Que seamos dignos. Es la oración de hoy.

La redacción


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