Fundación Ananta

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Pensamientos de agosto: colaboradores de Dios mismo...

"Sólo representamos algo grande y hermoso en proporción a lo que hacemos para la colectividad, para toda la humanidad; es ahí donde adquirimos nuestro verdadero valor, porque nos convertimos en colaboradores de Dios mismo. Aquél que trabaja para el bien de la colectividad, es un obrero en el campo del Señor. Los espíritus luminosos se aproximan a él para marcarle con su sello, y una vez ha sido marcado, es como si su nombre estuviera grabado en una lista; junto a su nombre está anotado lo que se le debe, y cada día recibe un «correo», se puede también llamar un « salario ». Este salario ado...

XIV Contigo somos más Paz, Colegio Calasancio (Madrid), 22 septiembre 2019

Queridos amigos de Ananta, Nos es grato compartir la convocatoria al XIV Contigo Somos + Paz, que DM celebraremos el domingo 22 de septiembre de 2019 a partir de las 11 de la mañana en el Colegio Calasancio de Madrid (Calle Conde de Peñalver 51) con aforo para 900 personas. Este Acto, organizado por Ecocentro, Construir un Mundo Mejor y Fundación Ananta, es parte del Plan a 5 años “Restaurar la red armónica del planeta” que lidera “Un Mundo Mejor” junto on Fundación Vivo Sano y la Asociación Internacional de Sintergética. El programa de trabajo común a 5 años, al que nos hemos adscrito m...

Pensamientos de agosto: ser parte de ese soplo divino...

"Pensáis que es imposible aportar la luz y la paz a todos los humanos de la tierra, ¡son tan numerosos! Si presentáis la cuestión de esta manera, tenéis razón, desde luego. Pero cuando se conocen ciertos métodos, esto es posible. Intentad, por ejemplo, de imaginar a la humanidad como un solo ser. Sí, imaginad al mundo entero como un ser que está ahí, cerca de vosotros, y que le tendéis la mano dándole mucho amor... Las pequeñas partículas que se escapan entonces de vuestra alma, se van en todas direcciones por el espacio y se derraman sobre todos los humanos, inspirándoles pensamientos y se...

Gozo contenido

A propósito del triunfo de Obama

5-Noviembre-2008
El “Yes, we can” había sobrepasado las fronteras de los EEUU y comenzaba a conjurar el miedo, la apatía y la desesperanza planetarias. Con Obama presidente ese conjuro adquiere un poder inusitado. “Yes, we can” no es sólo una consigna política. Es mucho más que un lema partidista, es una inyección de fe y confianza en nosotros mismos que recorre el mundo entero. “Yes, we can” hecho realidad, devuelve a todos los soñadores el derecho a nuestros sueños, a todos los hombres y mujeres de progreso el aliento para trabajar por un mundo definitivamente nuevo.

Si ellos pueden, el mundo puede. Si ellos han conseguido inaugurar un horizonte de esperanza, el resto de las naciones también puede. Obama nos ha devuelto la fe en el trabajo colectivo, la confianza de que la política puede ser noble empeño, la seguridad de que desde su ámbito se puede servir y transformar. El triunfo del senador por Illinois desborda las fronteras de los EEUU, es en realidad la victoria de los/as ciudadanos/as de buena voluntad del mundo entero.

No todo estaba perdido. La política no es tierra quemada. El “otro mundo posible” se gesta por abajo, desde la base ciudadana y los movimientos sociales, pero también por arriba, desde las instituciones y los gobiernos. En este caso, la invitación a soñar ha venido desde arriba. Nadie sobra en el más importante afán de construir una nueva tierra de paz, justicia y fraternidad.

El primer presidente negro de los EEUU difícilmente puede asumir la infinita expectativa creada en torno a él, no sólo en su país, sino en los cinco continentes. Nadie piense que los cambios vendrán de un día para otro. Ni siquiera los soldados y marines embarcarán en breve en Irak de vuelta para casa, guardarán de inmediato su uniforme del desierto. Pero sin duda Obama representa la más ambiciosa apuesta política que la ciudadanía norteamericana podía encarnar. Con un perfil aún más pacifista, más planetario y menos nacionalista, con un programa más exigente en políticas sociales…, jamás hubiera alcanzado la Casa Blanca. Obama representa el máximo progreso que los EEUU pueden activar.

Gozo grande, pero gozo contenido. Aviso, por lo tanto, a navegantes impacientes: el “otro mundo posible” no viene en paquete “express”. Nadie espere que enormes cambios se precipiten al momento. Sería un suicidio político. Nadie pida peras al olmo, nadie aguarde unas transformaciones que aún, al día de hoy, no se pueden implementar. No amanece en un instante. La evolución de la conciencia es lenta y el progreso político y social también.

No se albergue decepción en el futuro por un Obama limitado en su margen de maniobra. A otros políticos nobles y valientes de nuestros días como Lula, Bachelet…, se les ha exigido también en su momento más de lo que podían dar de sí, se les ha criticado duramente desde posiciones radicales y maximalistas. Un buen mandatario puede y debe ejercer una labor didáctica, proyectando su luminosa y progresista visión de futuro, pero no puede despegarse excesivamente de lo que el conjunto de la ciudadanía está dispuesto a asumir. El axioma hermético: “Como es arriba, es abajo”, se cumple de forma inexorable. La ciudadanía norteamericana no permitiría aventuras más allá de su actual nivel de conciencia media. No olvidemos que la ya honda crisis económica ha sido uno de los factores que han empujado a Obama al triunfo. No olvidemos la enorme carga de nacionalismo que el futuro presidente ha debido de inyectar a su campaña para poder ganar. No olvidemos que, aún con esta elección osada, la ciudadanía norteamericana sigue siendo en muchos aspectos conservadora.

Aún y con la prudencia y lentitud que exigirá el camino, “el cambio ha llegado a Norteamérica”. Extiéndase éste al mundo entero, a todas las naciones, a todas las culturas y generaciones. Un nuevo orden internacional, un nuevo paradigma civilizacional, ha de ser inaugurado.

Obama es, por lo tanto, lo mejor que le podía pasar a los EEUU, después de ocho años tan oscuros. Es un hombre muy inteligente, con genuina vocación de servicio; carismático orador, amén de un hombre bueno, cargado de elevados principios. Obama puede ser el líder, no sólo de la nación más poderosa, sino también del mundo entero.

El planeta necesita un liderazgo como el de Obama en estos tiempos tan convulsos e inciertos a todos los niveles, pues nadie como él apela a la fuerza interior de cada quien; nadie como él invita a la unidad ciudadana, más allá de las diferencias, frente a los grandes desafíos. Pero será necesario que cada quien haga aflorar su responsabilidad, compromiso y fuerza interior, para que la fuerza colectiva, el alma grupal con todo su poder transformador, puedan exteriorizarse en el momento más crítico de nuestra historia planetaria; para que los verdaderos cambios, no sólo en Norteamérica, sino en todo el mundo, empiecen a precipitarse.

Gozo pues, pero gozo contenido. No olvidemos que las definitivas transformaciones se operan en una geografía más personal, más íntima; que el nuevo orden mundial se exteriorizará, sin posibilidad alguna de vuelta hacia atrás, cuando ese nuevo orden de paz y fraternidad comience a encarnar en el interior de una gran mayoría de seres humanos.

¡Fuerza, amor y discernimiento de todo corazón para el hombre que, muy probablemente, acaba de contraer la mayor responsabilidad política planetaria de todos los tiempos!

Koldo Aldai
Fundación Ananta

Soñar con más y mayores despertares

A propósito de Barack Obama

3-Noviembre-08
Barack Obama significa la esperanza para los 47 millones de personas sin seguro médico en Estados Unidos... Y también la esperanza para los millones de personas que aspiran a un mundo nuevo que no llegará de golpe pero que inevitablemente construiremos entre todos si perseveramos y contribuimos, cada uno en nuestra esfera, ese grano de arena que se nos pide.

Se pide de nosotros que seamos auténticos con nosotros mismos y que aspiremos a rescatar nuestra verdadera herencia, que en el Evangelio de San Juan se expresó de modo simple y también provocador: “Sois dioses” (Salmos 82:6, Evangelio de San Juan 10:34).

Podemos pelearnos en los basureros del mundo por las riquezas del mundo, pero también podemos pelear por esa herencia y caminar con otra mirada, para descubrir nuestra humanidad en la del hermano. Al descubrir esa humanidad veremos que las riquezas no son tales si esa mirada falta.

Buscar, llamar, se convierten así en palabras clave si se activan sin artificio, con verdad.

El anuncio de Obama (youtube, 27 minutos) puede que sea largo pero nos parece que contiene algunos de los valores a que tantos y tantos seres humanos aspiramos.

Es cierto que en todas las épocas se afirma que “vivimos tiempos históricos” y tan histórico es el descubrimiento de la electricidad como que una persona como Obama pueda llegar a la Casa Blanca. Su candidatura trasciende lo meramente político, va más allá, es una candidatura a otro modo de hacer y pensar, todavía en fase de definición... Y que puede marcar una nueva pauta.

Pero estos tiempos si son históricos, porque una Humanidad cada vez con mayor consciencia empieza a despertar del maya del materialismo. Es el comienzo de un despertar, pero en este comienzo podemos soñar con más y mayores despertares.

Tenemos que ser valientes y soñarnos como dioses, con toda humildad, pero sabiendo que nuestro destino es emitir luz, es ser luz. Ese es nuestro reto pero también el justo logro al final del camino.

Personas como Obama, con todo lo que han hecho hasta hoy y con todo lo que pueden hacer, animan a recorrer el camino sintiéndose más acompañado: animan a caminar cantando, recordando esos momentos felices cuando en la adolescencia descubríamos el mundo y sus bellezas, y pensábamos de corazón, como ahora, que todo es posibe.


http://www.youtube.com/watch?v=GtREqAmLsoA

“Sanar es liberar la fuerza atrapada del amor”

Entrevista a Luz Ángela Carvajal

29-Octubre-2008
Luz Ángela es uno de los principales referentes de la Sintergética a nivel mundial. Participó en el Congreso Internacional de esta medicina integradora que se celebró en Toledo en el pasado mes de Septiembre. Allí nos brindó, tras su disertación, la oportunidad de acercarnos a su testimonio necesario, a su poderoso alegato por la vida. Luz Ángela es médico, madre, facilitadora de la Sintergética además de mujer cargada de fe, esperanza y clara visión sobre lo humano y lo divino.

¿De dónde emana toda la fe y la esperanza que derrocha Luz Ángela?

Hojas de otoño


15-Octubre-2008
Hojas amarillas llaman ya a la puerta de mi casa. Barro la entrada de la hojarasca que ayer me diera sombra y hoy es juego de la brisa, entretenimiento de los niños. El frío va dorando el paisaje. A un lado de la pantalla, verdes ocres, verdes amarillos golpean mi ventana. Asalta a la vista la magia del otoño. Un aire más fresco peina los campos sin espigas. Descansa el labrantío tras haber ofrendado todo su grano. El viento regala a los suelos el dulce jarabe de la higuera. La vecina me advierte, bolsa en mano, que me trae los últimos y sabrosos tomates

Una sonrisa maliciosa, casi irreverente, me brota al leer en la pared de mi sala de trabajo que se acerca el “día de los difuntos”. No sé bien de qué muerte me habla el calendario. Vuelvo a mi ventana de otoño y no diviso nada que ella haya podido alcanzar. El verde ahora más pálido de mi valle la desafía en silencio. Se apagan los perfumes en estos días, pero se sostiene la vida hasta el infinito. Retorna una vez más el otoño con su disfraz de agonía. La vida se colorea, esconde reposa, muta, camufla…, mas nunca calla.

El otoño vuelca junto a la ventana su acostumbrada sobrecarga de interrogantes. Atiendo las preguntas de siempre, las acerco con permiso del lector al ahora siempre menguado y apresurado: ¿Quién, que pintó tanta belleza, se atrevió a ponerle un punto final? ¿Quién, que despertó tantos campos, ingenió tantos frutos, concibió tanto amor…, fabuló un ocaso? ¿Quién, que sopló tanta paz, ideó una última orilla? La vida sería una cara broma si desembocara en una caja de madera. ¿Para qué este viaje tan fugaz? ¿Para qué haber amado y dolido? ¿Para qué haber probado el beso, sorbido la fruta, tomado las calles, ensayado otro mundo…, si el sol no podría un día con su gigante esfera de amor y fuego, si todo habría de enmudecer en un instante?

Se acerca el “día de los muertos” y teclado en mano yo quiero cantar a la vida. ¿Y si ese falso y enlutado instante del fin se prolongará a nuestra voluntad? ¿Y si construyéramos futuro a medida de nuestros pensamientos y visiones? La vida no está en precario por el desplome de las bolsas, por mucha crisis con la que nos desayunemos cada mañana, por muchos coches bombas que estallen a los mercados de oriente, por más inoportunos misiles que se acerquen a las rampas de lanzamiento… El telediario descarga en la sobremesa su cuota de cuerpos inertes, pero la vida no está en entredicho por más que el despropósito la acorrale, por más que el terror la atenace, por más que los elementos de la naturaleza se revelen ante nuestro abuso y se desaten con fuerza inusitada… Sólo nuestro propio terror cercena la vida. Es el miedo a su fin lo único que la cuestiona.

Si nuestro innato anhelo de eternidad se frustró en el papel manoseado del catecismo, en el tedioso Cielo que nos pintó un credo impuesto…, busquémosla más allá, en las mil y un pistas que esconde el misterio en cada uno de nuestros días. Rastreemos eternidad en el hayedo de otoño, en los ojos de una mujer, en la sonrisa de un niño, en el tomate que trajo la vecina, en el higo que tiro el viento, en la felicidad que logramos compartir…

Vayamos tras su rastro, sólo puede existir si en él creemos. Lo han cantado miles de pancartas y voces por todo el planeta: “Otro mundo es posible”, pero sale muy caro si el sorbo de vida es tan efímero. ¿Merece la pena otro mundo de tantos sudores sin prorroga de disfrute? ¿Y si los plazos se prolongaran sin límite? No el aburrido tañer de la lira sobre el algodón flotando en un aséptico infinito, no el concilio de los buenos jugando un inacabable dominó, no la holgazanería a perpetuidad conquistada por una vida proba, sino eternidad como un continuo forjar de amor y voluntades. ¿Y si ésta fuera un crear y recrear otros mundos posibles, un idear nuevos paraísos, nuevos pueblos, comunidades, planetas…? ¿Y si los desafíos no se acabaran, si cada existencia presentará un nuevo y más ambicioso reto, si cada escenario que construyéramos fuera cada vez más hermoso, luminoso, fraterno? De repente, el más allá nos podría exigir un dinamismo, un esfuerzo, un ingenio que asustaría a los angelitos de perennes vacaciones de nuestra iconografía tradicional.

“Otro mundo es posible”, pero quizá la mayor aduana la hemos levantado en el fondo de nuestros corazones, al poner condiciones al amor y caducidad a nuestros días. ¿Para qué levantar utopías, si dentro perduran setos y barreras, para qué fabular sueños, si los arrastra a la nada el primer viento?

El otro mundo posible no cabe en las estrechas paredes de una religión dictada y dirigida a distancia, pero tampoco se puede estrellar en la desesperanzada caducidad de un secularismo y materialismo imperantes. Descarguemos a los curas de la culpa de haberse apropiado de nuestros destinos imperecederos y comencemos a diseñar nuestro propio escenario de eternidad.

El otoño es antesala de espejismos. Las hojas que golpean la puerta de nuestras casas no están muertas. El invierno aún no ha conseguido hasta el presente acabar con la vida. No le pongamos nosotros fin si, ni el frío, ni la nieve, pudieron con ella. “Otro mundo es posible”, otro mundo de abundancia y gozos compartidos, otro mundo que juegue con las hojas del otoño, pero que por nada se crea su disfraz de oro viejo, su artificio de muerte, su engaño de caducidad.


Koldo Aldai
Fundación Ananta

IV contigo somos + paz el domingo 20 de septiembre de 2009, a las 11,30 horas

“Ser espiritual es simplemente tomar consciencia de la vida y estar agradecidos”

“Ser espiritual es simplemente tomar consciencia de la vida y estar agradecidos”

10- Septiembre-2008

Javier León (Barcelona, 1973) es antropólogo, escritor y empresario. Volcado durante un tiempo con las minorías marginales en Andalucía y Cataluña como trabajador social, se especializó más tarde en masonería y utopías, temas sobre los que ha publicado “Entrevista a un masón” (2006) y “Creando utopías” (2007), dos obras que recomendamos. Este Septiembre verá también la luz: “Masonería: viejos manuscritos” (2008)

Nuestro entrevistado ha hecho de la utopía no sólo objeto de sueños sino también de estudios. Tras su rastro ha recorrido medio mundo y ha visitado diferentes comunidades utópicas en cuatro continentes, reuniendo cuantiosa información de un movimiento con alcance ya planetario. Al día de hoy compagina la antropología con una de sus mayores pasiones, editar libros: en 2006 impulsó desde Hornachuelos en Córdoba la Editorial Séneca, que hasta la fecha lleva publicados más de una veintena de libros.

Nos encontramos con Javier en un luminoso día de finales de julio, en Madrid.

MASONERÍA

¿Qué es lo que te atrajo de la masonería?
Durante mucho tiempo estuve estudiando y trabajando sobre la pobreza y la marginación. Trabajé con lo que algunos denominaban lo peor del mundo y descubrí, bajo mi asombro, que detrás de todos aquellos escenarios habían personas con sus historias, con sus manías, con sus sueños. Tras muchos años intentando comprender nuestra naturaleza en circunstancias terribles, sentí curiosidad por adentrarme en su condición antagónica. La riqueza me aproximó a la misma inquietud: lo humano, en ese estadio social, también tiene sus propias historias, sus propias manías, sus sueños y sus miserias. En la masonería descubrí un mundo asombroso e increíble que muchos ignoran y desconocen.

¿Los masones son pioneros en la gestación de un nuevo mundo?
Los masones, por lo general, son personas de espíritu inquieto que pretenden hacer de hombres buenos, hombres mejores. Con esa premisa, trabajan día a día para hacer de un mundo bueno, un mundo mejor. Son librepensadores que desean conservar lo bueno de la vida y transformar lo caduco y lo erróneo.

¿Cuánto de esencia y cuánto de ritual y parafernalia hay en la masonería?
Desde un punto de vista antropológico no puedo hablar de parafernalia pues todos los ritos tienen un significado profundo para aquellos que intentan comulgar con los mismos. La misa tiene un significado profundo para los cristianos, así como la meditación vespertina lo pueda tener para los budistas. Cada ritual está teñido de una profundidad esencial. El interés y la labor de cada uno es descubrir en ese ritual la esencia de todas las cosas.

¿Está la masonería plenamente ubicada en nuestros días? ¿No vive de un exceso de nostalgias?
Hay instituciones que vienen de muy lejos y que, desde un punto de vista crítico, podríamos decir que son producto de la nostalgia. Tenemos, por ejemplo, el caso de la monarquía, un producto plenamente medieval que nace, actúa y se posterga mediante intervención divina y que, sin embargo, sigue en total vigencia y actualidad en nuestros días. Podríamos pensar de la masonería algo parecido desde ese punto de vista crítico. Algunos de ellos claman que son los depositarios de la sabiduría perenne, y en ese sentido, habría que profundizar en sus enseñanzas y cometidos para entender el significado profundo de esa afirmación. Hay instituciones que se transforman a lo largo de la historia, hay otras que permanecen siglos y siglos gracias a su capacidad de adaptación a los tiempos.

UTOPÍA

¿Hay algún lugar en el que hayan encarnado verdaderas utopías?
A lo largo de estos años he descubierto en todas las partes del mundo proyectos auténticamente utópicos. Pero no hay que irse muy lejos para encontrar auténticas utopías. Resulta una verdadera utopía ver a nuestros padres reciclar la basura. Eso era impensable hace unos años. Existen pioneros que están marcando las pautas a seguir, pero trabaja una mayoría silenciosa que practica diariamente la utopía con la que todos soñamos. La verdadera utopía somos nosotros en nuestras buenas acciones diarias. Los pequeños gestos, los pequeños actos que realizamos con espíritu de cambio son la utopía transformadora. Experimentos utópicos han existido en toda nuestra historia. La utopía es necesaria para adaptarnos y sobrevivir en un mundo cada día más difícil.

¿Cuáles son las comunidades o ecoaldeas que más te han llamado la atención?
He visitado ecoaldeas por medio mundo, sobre todo por California, cuna y pionera de casi todo lo que tenga que ver con la transformación del individuo y la sociedad. Últimamente, estoy recorriendo comunidades por toda Europa. La comunidad escocesa de Findhorn, en la que conviví varios meses y desde donde escribí mi segundo libro, “Creando Utopías”, es sin duda una de las pioneras y una de las que más impactan. También Sieben Linden, en Alemania, o Esalen, en el Big Sur californiano, me impactaron profundamente. Auroville, en la India, es el paradigma por excelencia.

Siempre que pensamos en utopías tendemos a imaginar una comunidad de hippies aislados del mundo que pretenden llevar a cabo un experimento social. Sin embargo, hay compañías que inventan el coche ecológico, o la energía limpia, o las relaciones humanas dentro de la empresa. Eso también es utopía. La utopía también se encuentra en la empresa, en la educación, en la psicología, en la política, en la economía, en la religión. Desmantelar los ejércitos, acabar con las jerarquías, el hambre y la pobreza, desarrollar energías limpias…, existen muchas utopías por las que luchar, y por eso necesitamos potenciar el utopismo y sobre todo, la figura del utópico.

Y en el pasado, ¿cuáles fueron los intentos más sinceros?
En mi tesis doctoral intento profundizar en los aspectos pasados de la utopía, para compararlos con los presentes e imaginar los futuros. Los ermitaños y ascetas que habitaron los desiertos de Egipto y dieron origen al monacato primitivo son, para mí, un ejemplo de gente que buscaba la utopía. La búsqueda incesante del Reino de Dios en la Tierra es, sin duda, clara muestra de ese intento de construir un mundo mejor. Pero también los pitagóricos o los esenios o los cátaros o tantas y tantas “herejías” pasadas que lo único que pretendían era aproximarse a la ventana de un mundo mejor.

Existieron muchos movimientos que buscaron en la nueva tierra el crear esa utopía. Por ejemplo, en las primeras oleadas de emigrantes que fueron el Nuevo Mundo, a América, creando nuevas comunidades utópicas. En Israel se intentó con los kibutz, en toda América con los falansterios, ahora, en nuestro presente, son las ecoaldeas, donde se pueden encontrar movimientos de toda índole que buscan desde la espiritualidad, la ecología o la política, una nueva utopía a explorar.

¿Por qué no se prodigan las comunidades en el mundo? Y en España, ¿por qué gastamos tan poco de utopías?
Al principio pensé que era difícil encontrar lugares utópicos. Pero si empezamos a indagar, vemos que existen muchas utopías en todo el mundo. Incluso la mayoría están organizadas en el Global Ecovillage Network (GEN). Las encuentras en las ciudades, con las ecocasas o los ecobarrios, también en el campo con las ecoaldeas. Pronto quizás podamos hablar de las ecociudades. La utopía es no dejar de soñar.

En España también existen envidiables ecoaldeas, y algunas, muy conocidas en Europa, como he podido comprobar. La utopía es un acto de generosidad extrema que requiere la renuncia, a veces traumática para muchos, de un montón de comodidades y seguridades previas. Renunciar a nuestro tiempo, a nuestro espacio y a nuestro antiguo orden social y de valores a veces resulta ser demasiado. En España es ahora cuando estamos despertando a la generosidad civil y social, y en eso, algunos países como Alemania nos llevan algo de ventaja.

¿Qué es lo que aún nos aleja en la conquista de esa utopía?
Vivimos en un tedio continuo, bajo el manto aplastante de la rutina impuesta. Nos cuesta creer en un futuro mejor pues vivimos instalados en un pesimismo realista. Hay algunos que han apostado sus vidas por alejarse de esa somnolencia y profundizar en otras formas de vida alternativa. Aún nos queda pendiente la asignatura de conquistarnos a nosotros mismos y creer apasionadamente en nuestra propia utopía. Seguir nuestro corazón y luchar por nuestros ideales es lo que nos hace más humanos, más limpios, más puros. La sinceridad de ese acto nos hace más libres y felices. Romper con el miedo y la rutina de una vida segura nos atrofia y nos mata. Vivir en la incertidumbre de nuestros sueños es el camino a recorrer, es el camino a conquistar para aquellos que deseen explorar un infinito de posibilidades.

EDITORIAL

¿Qué empuja a un antropólogo a crear una editorial?
Si eres amante de la cultura y además amante de los libros, no es mala idea crear una editorial para expandir ambas pasiones. Uno nunca sabe por qué ama las cosas, pero cuando convierte ese amor en propósito vital, sólo debes lanzarte a la utopía de seguir tus sueños. Eso implica riesgos, pero también la satisfacción de sentirte vivo, de ser actor de tu propia obra, y no un mero espectador. El viaje a Itaca es posible, sólo debemos creer en ese primer gesto transformador, ser osados, nadar sobre el infortunio. Como pacifista convencido, creo que la cultura y los libros son una apuesta entusiasta por crear la cultura de la paz. Ese es el lema de nuestro sello Séneca. El sello Nous, más dado a temas de nueva conciencia, ya lo lleva impreso en su propia naturaleza.

¿Creaste la editorial para hacer más entendible la utopía?
Crear una editorial en nuestro país y en los tiempos que corren es más que una utopía. Pongo como muestra esa extrema generosidad y pasión que nace, especialmente, de todos aquellos que trabajan y colaboran en ella. Tenemos un equipo humano excelente y admirable, dotado de una infinita paciencia y generosidad extrema. Para muchos, nuestros grandes maestros siempre fueron los libros. En ellos encontramos aventuras, sueños imposibles, viajes, enseñanzas profundas, amores. Siempre pensamos en lo maravilloso que debía ser poder algún día ser nosotros mismos portadores de esos milagros. Ahora descubrimos con satisfacción que editar libros es algo más que ser portadores de ilusiones. El arte encuentra en la palabra una forma hermosa de expresión. Los editores son puentes que sujetan con fuerza ambos extremos para que se rocen, se amen, se alimenten. Eso forma parte de nuestra propia utopía. Editorial Séneca y Editorial Nous pretenden ser un encuentro de utópicos.

¿Hay futuro para el papel en plena era digital?
Quedó poco futuro al papiro cuando se inventó la imprenta. No debemos asustarnos por los avances tecnológicos. Las sociedades se transforman y el pensamiento se amolda a los avances. Lo importante no es si leemos a Cervantes en papel o en digital… Lo importante es que Cervantes permanezca, que la loca utopía de Don Quijote llene nuestras vidas de gigantes y molinos…

ESPIRITUALIDAD

¿Qué le puede ocurrir a un intelectual para que rinda su erudición y abrace una vida espiritual?
Conozco a mucha gente espiritual que son intelectuales y muchos intelectuales que han abrazado la vida mística. La emoción de lo místico y la razón del pensamiento pueden ser totalmente compatibles. Podemos tener una visión erudita del universo y sentirnos conmovidos de su infinitud desde una espontaneidad mística. Las claves del universo y de la vida pueden ser entendidas o sentidas desde ambos hemisferios. Aún así, hay gente que no se conforma con analizar el mundo desde el plano material o mental o sentirlo desde el plano emocional, sino que además, se atreven a experimentarlo desde la voluntad y la acción. Para algunos, la vida plena sería una mezcla entre esas tres facetas del ser.

¿Está de moda ser espiritual? ¿Qué implica para ti una vida espiritual?
Ser espiritual es simplemente tomar consciencia de la vida y estar agradecidos por esta oportunidad única de poder disfrutarla, actuando para que los demás experimenten el mismo agradecimiento y gozo. Ser espiritual es ser extremadamente generoso. Esto lleva a una transformación lógica.

Mucha gente se pierde en la parafernalia de la mística, con regímenes estrictos alimenticios, grandes meditaciones y efímeras expansiones de consciencia olvidando, en ocasiones, la verdadera sencillez de la espiritualidad. Es el místico materialista o el místico egoísta del que hablan muchas escuelas, excesivamente centrado en los adornos externos de la personalidad. Eso está bien porque la generosidad debe empezar por nosotros mismos, pero luego debe transformarse y minar la vida de actos generosos para el otro. Es en la generosidad donde nos encontramos con la esencia de todo: con nosotros mismos, con la cultura, con la familia, con los amigos, con la sociedad y con lo espiritual. Ser generoso es ser espiritual y ser espiritual es ser generoso. Los caminos que elijamos para llegar a esa conclusión o para ponerla en práctica ya difieren de unos a otros.

¿Por qué tanta distancia entre la universidad y el templo, entre la razón y el espíritu?
Esa distancia surge de un complejo mal digerido. Diría que es un complejo histórico en el que antiguamente se quemaban a los ilustrados porque se alejaban de los dogmas religiosos de la época y ahora, como venganza, se queman a los religiosos porque se alejan de la visión científica de las cosas. Ambas posturas son erróneas y no debemos hacer de la ciencia una nueva religión plagada de dogmas y creencias que sólo obedecen a una verdad extrema.

Algún día lo espiritual se reconciliará con lo científico por la sencilla razón de que el infinito construye en nosotros los mismos interrogantes siglo tras siglo, y también construye diferentes puentes para intentar dar respuesta a esos interrogantes. Lo material y lo espiritual son caras de una misma moneda. Tan sólo debemos mirar el todo y no una de sus partes. Un científico se conmueve al mirar una estrella de la misma forma en que lo hace un místico. Los patrones son los mismos, lo único que cambia es la explicación que cada cuál intenta esgrimir sobre la realidad de esa estrella. Pero para ambos, lo importante es que la estrella brilla, y está allá arriba, en el universo.

Koldo Aldai
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