Fundación Ananta

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BK Shivani, conferecia gratuita en Madrid, 2 de julio

Queridos amigos de Ananta, Nos es grato informar de la visita a Madrid de BK Shivani, conferenciante de Brahma Kumaris en India, de renombre internacional.   BK Shivani impartirá dos conferencias en España, el 2 de julio a las 19h. en el Cine Capitol de Madrid, con el tema de “Calma y fortaleza en un mundo incierto” y el 3 de julio a las 19h. en el Auditorio Infanta Leonor en Los Cristianos, Tenerife, con el tema “Claves para crear armonía en mi vida”. BK Shivani ha inspirado y ayudado a transformar la vida de muchas personas a través de sus conferencias, talleres, retiros, seminario...

XIV Contigo somos más Paz, Colegio Calasancio (Madrid), 22 septiembe 2019

Queridos amigos de Ananta, Nos es grato compartir la convocatoria al XIV Contigo Somos + Paz, que DM celebraremos el domingo 22 de septiembre de 2019 a partir de las 11 de la mañana en el Colegio Calasancio de Madrid (Calle Conde de Peñalver 51) con aforo para 900 personas. Este Acto, organizado por Ecocentro, Construir un Mundo Mejor y Fundación Ananta, es parte del Plan a 5 años “Restaurar la red armónica del planeta” que lidera “Un Mundo Mejor” junto on Fundación Vivo Sano y la Asociación Internacional de Sintergética. El programa de trabajo común a 5 años, al que nos hemos adscrito m...

Conferencia Jorge Carvajal 10 julio (pesencial y streaming): "La vida antes y después de la muerte: la continuidad de la conciencia"

Queridos amigos de Ananta, Nos complace anunciar una nueva conferencia del Dr. Jorge Carvajal y un nuevo proyecto para compartir, impulsado por la Fundación Vivo Sano,  llamado "Al final de la vida". “Al final de la vida”  tiene dos objetivos principales: fomentar un nuevo paradigma de acercamiento a la muerte más benévolo, sano y consciente;  e impulsar la autogestión de las situaciones que emergen ante la muerte, el duelo y las fases de enfermedad terminal. Todo ello mediante charlas, conferencias, webinars, contenido didáctico en la web, grupos de duelo, asesoramiento a ...

Obama, una razón para creer


21- Febrero-2008
No sólo en la política, también en nosotros mismos. Ese espíritu de invitación al empoderamiento (enpowerment) personal y colectivo se manifiesta con frecuencia en sus discursos electorales y preside incluso su página web: “Te invito a creer, no únicamente en mi habilidad para llevar a Washington un cambio real, ahí va también mi invitación a creer en ti mismo.” Obama da pruebas de verdadera voluntad para devolver el poder al ciudadano, empoderarlo para que piense más allá de sus pequeños intereses personales, de su filiación política particular y así poder atender a los enormes desafíos comunes.

Hacia falta un catalizador de esperanzas, tras la agonía de ocho años con Bush. Las fuerzas de progreso, no sólo de Norteamérica, sino del planeta entero, tienen centrada la mirada en este hombre de pequeña estatura y ancha sonrisa, que ha logrado rescatar la confianza y la fe en la política. No es una peligrosa aventura, una revolución al uso histórico, es el máximo cambio posible. Tras larga noche de desatinos presidenciales y sus consiguientes frustraciones colectivas, se consolidan las posibilidades de un relevo ilusionante.

El avance sustancial que propone este joven político no tiene precedentes. A estas alturas de la fascinante carrera por la candidatura demócrata a las presidenciales norteamericanas, cada vez más analistas de progreso observan que Barack Obama inaugura definitivamente una nueva forma de hacer política más abierta, amable e incluyente.

"Decían que el día de hoy nunca llegaría, que este país estaba demasiado dividido, demasiado desilusionado para unirse en torno a un propósito común, pero esta noche (...) estamos escogiendo la unidad sobre la división y enviando un poderoso mensaje de que el cambio está llegando a Estados Unidos”, declara Obama con ese discurso fresco y arrollador, que sus adversarios republicanos se apresuran a tachar de ingenuo y trivial, pero que sin embargo encarna la sed de hondo y real cambio de buena parte de la ciudadanía norteamericana. A esos mismos adversarios emplaza para superar toda una tradición de división partidaria, afinar compromisos y así poder atender juntos problemas aparentemente insuperables.

Buscar la “nueva mayoría nacional” es también una actitud de progreso, habida cuenta de que los titánicos retos que hoy los pueblos encaran, sólo es posible superarlos fomentando las más amplias alianzas, con ese tipo de grandes acuerdos solidarios que desbordan los límites de clase, color, credo, ideología... Avanzar en la conquista del máximo bien posible para el mayor número de personas, con el mayor respaldo, consolidar la lógica de la conciliación y el pacto, establecer líneas de cooperación entre diferentes…, son pasos previos para una convivencia más armoniosa, para el ulterior establecimiento de relaciones cada vez más fraternas.

Los cambios son graduales y Obama representa el más ambicioso que es capaz de asimilar la población norteamericana, la apuesta más valiente de su desarrollo colectivo. El candidato demócrata personifica una viva invitación a recuperar el alma grupal, alma grupal patriótica, nacionalista norteamericana, pero alma tras objetivos de claro progreso y destinada también a expandirse más allá de sus fronteras. No es aún una conciencia declaradamente alternativa, firmemente solidaria, pero la constante llamada de Obama a la suma de fuerzas para atender los desafíos fundamentales, transmite una fuerte convicción en valores superiores. El espíritu de unidad nacional que ahora inyecta a la sociedad americana puede, una vez presidente, contagiarse a nivel más amplio y alimentar una mayor conciencia global.

No es que con Obama la mayoría de los norteamericanos vayan a adoptar, de un día para otro, una conciencia planetaria, pero, por de pronto, se apuntarían maneras. Con el actual senador de Illinois en la Casa Blanca, Guantánamo pasaría a ser un triste recuerdo, el Tribunal de la Haya sería reconocido por la primera potencia mundial y las energías renovables se desplegarían en el país a una mayor escala, con lo que ello supondría de aliento para la lucha global contra el cambio climático.

Si Barack Obama ganara la nominación y después la presidencia, las tropas norteamericanas comenzarían a salir de Irak y su ingente presupuesto militar sería invertido en mejoras para las clases más desfavorecidas. En pleno fervor en contra de Sadam Hussein en el 2003, el senador ya se opuso a la entonces bastante popular guerra.

Obama no saca músculo bélico. Si dirigiera los destinos de los EEUU, Irán dejaría de ser demonizado y se tenderían puentes de diálogo hacia la república islámica. El político demócrata declara abiertamente que no desea atacar el feudo de los ayatolads, que no le “pone” lanzar bombas atómicas sobre enclaves terroristas. Si Obama ocupara el despacho oval, rebajaría también el embargo para con Cuba.

El abogado de color encarna un poderoso testimonio que nos anima a volver a creer en la política como el arte de unir y armonizar a la ciudadanía en toda su diversidad. Presenta pruebas sólidas de aspirar a desarrollar un tipo de gobierno que comience por fin a superar el sistema partidario, tan extendido por todas las latitudes, de implacable y feroz beligerancia. Desde lejanas geografías agradeceríamos el triunfo de esa otra forma de entender el ejercicio del mandatario. Obama llama una y otra vez a la suma de voluntades por encima de las diferencias para dar la batalla contra la pobreza, la crisis económica, a favor del seguro médico universal, la defensa del medio ambiente...

¿Al oír a Obama en su larga carrera hasta la Casa Blanca, cuántas gentes de uno y otro signo han vuelto a creer en el “sueño americano”? Un hombre de padre kenyata que habla de cambio, reconciliación y esperanza, que pregona el tender puentes “entre todas las creencias, etnias, clases y formaciones políticas” puede ser el presidente de la nación más poderosa del mundo. Saludemos a este hombre, saludemos su esperanza. Volvamos nosotros también a creer ahora en el ejercicio tan desprestigiado de la política, aquel ancestral, sacrificado y supremo arte de servir incondicionalmente al pueblo.


Koldo Aldai
www.fundacionananta.org

Rovira: La palabra que nace del corazón puede curar el planeta

El autor en castellano de más éxito propone vivir sirviendo al amor y sin miedo

11-Febrero-2008
Ha recibido más de 5.000 cartas de sus lectores y lo dice como si recordara las lecciones que ha extraído de ellas. El éxito de Alex Rovira (Barcelona, 1969) como escritor es acorde con su devoción por el lenguaje y por la comunicación. “La palabra que nace del corazón –dice- cura las enfermedades del alma y del cuerpo y, por lo tanto, puede curar perfectamente el planeta”.


En esta entrevista con Fundación Ananta, Rovira deja ver una inmensa fe en la evolución humana y planetaria, y muestra entre otras convicciones que la alegría surge cuando ponemos la propia vida al servicio del amor, que la felicidad nace de dentro cuando se intenta ser útil a los demás, generando actitudes que transforman la existencia; confiando, sin miedo, entendiendo que la vida es una aventura…

“La brújula interior” es el primero de sus libros y al que concede más valor. Lo escribió a la salida de una depresión profunda, la misma que le hizo cambiar de vida y dedicarse al desarrollo personal en lugar de avanzar en una carrera sin fin como economista. Lo ha visto traducido a catorce idiomas y se han vendido medio millón de ejemplares. Es una cifra pequeña si se compara con “La buena suerte”, con más de cuatro millones de libros en cuarenta idiomas.

“Los siete poderes” y “El laberinto de la felicidad” en doce idiomas los dos y con un volumen de ventas de más de medio millón y de cien mil libros respectivamente, completan hasta el momento su obra, cuyo componente espiritual está exento de dogmas, credos y clichés.

En su discurso, salpicado de citas con las que parece querer ceder a otros la fuerza de sus argumentos, insiste en que el maestro verdadero está dentro de cada uno. No cree en los iluminados sino en estados de lucidez, y lamenta que las religiones den más valor a jerarquías y formalismos que a la liberación y a la paz interior.

Alex Rovira reza muy a menudo; da clase de Economía en la escuela de negocios ESADE, tiene un programa semanal en la Cadena SER, es colaborador frecuente en El País y este invierno intervino en un reportaje de TVE sobre “Las nuevas utopías”. Su inquietud por la búsqueda de las cuestiones que considera esenciales encuentra en él el soporte de quien conoce las leyes de lo material, y la fluidez de quien disfruta comunicando. Quizá por eso su presencia como conferenciante interesa en tantos foros. Todo encaja para que hayan contado con él en la preparación de un programa televisivo que verá la luz este mismo año…


Fundación Ananta: ¿Es posible otro mundo?
Alex Rovira: Desde luego, sobre todo si lo creemos, si vemos la posibilidad de regeneración y le damos fuerza. No será fácil, pero lentamente iremos desarrollando una mayor conciencia, simplemente por un sentimiento de supervivencia. Incluso quienes no tengan esa conciencia actuarán más equilibradamente por la presión del entorno. Yo confío en que esto va a ir a mejor, porque algo se está moviendo. Seguro que va a haber conflictos, forma parte de la naturaleza, de la vida, pero tengo mucha esperanza.

FA: ¿Hasta qué punto todos podemos aportar algo?
AR: Toda persona es profundamente creativa si actúa sin miedo; el miedo es el mayor inhibidor de la creatividad, así que consiste en desarrollar la confianza, actualizando el propio potencial. La persona que se siente fuerte, no por lo que tiene, sino por lo que es, confía, no desde la ingenuidad, sino desde la profunda seguridad que le da saber que lo peor que le puede pasar es morir sufriendo, pero que la vida es una aventura o no es nada. Desde ahí, se despliega un potencial creativo impresionante. A partir de ese despliegue, esa creatividad es necesariamente armónica porque parte de un respeto profundo a la vida. Desde ahí se busca el equilibrio, se busca la armonía, se busca la paz y el bienestar, se busca el que todos ganemos.

FA: ¿Cómo se vence el miedo?
AR: Cuando le preguntan a un moribundo qué haría si volviera a la vida, además de ponerse en paz con sus seres queridos, contesta. “me habría arriesgado más”, según cuenta Elizabeth Kübler-Ross. El dragón del miedo parece que te va a matar, pero cuando le miras a los ojos te das cuenta de que eres tú mismo; y cuando te acercas a él, se convierte en un unicornio, que es símbolo de la libertad, el que te guía hacia ti mismo. Al miedo no hay que vencerlo, hay que convencerlo. Porque lo que niegas te somete, pero lo que aceptas, se transforma. Si tú hablas con tus miedos, muchas veces te das cuenta de que ocultan un deseo al revés. Asumir el riesgo es probar a ganar.

FA: ¿Y cuál es el camino para alcanzar la armonía?
AR: Pasa por la consciencia y el amor, que son lo mismo, porque quien es consciente ama, y quien ama quiere conocer más; es una espiral que se retroalimenta. Y la acción en la que se encarna está revestida de lo creativo y lo armónico de quien ama y conoce. Lo decía Paracelso. Y ahí nace un profundo sentimiento de realización (la palabra “realización” es muy bonita porque nos lleva a dos dimensiones: en inglés, realize, es darse cuenta, y además implica actuar en lo real, actuar en la materia); el cielo y la tierra; como es arriba es abajo; es el Kybalion. Finalmente somos canales de una voluntad superior, de Brahma, de una consciencia divina.

FA: ¿Hay que ser creyente entonces para comprender esa importancia?
AR: Aunque no creas en nada, porque no lo has vivido –el Misterio no se puede transmitir sino experimentar en primera persona-, desde una dimensión agnóstica y humana, sin duda, es mucho mejor hacer de este mundo un lugar más habitable. Como decía Oscar Wilde -o Benavente de otra manera-, “quizá el egoísmo más inteligente consiste en intentar que los demás estén muy bien para que tú puedas estar mejor”. Aunque ésta sea una propuesta de mínimos, señores empresarios, tomen nota.

FA: ¿Hay algún signo esperanzador en este momento?
AR: Decía Paul Éluard que “hay otros mundos pero están en éste”. Es verdad: en nuestra realidad conviven muchísimas realidades de diferentes signos, de diferentes talantes, pero lo que está claro es que hay una masa crítica de personas cada vez mayor que está buscando una dimensión psicológicamente sana, espiritualmente profunda, ecológicamente integrada… Esta propia conversación es fruto de un conjunto de hilos, de contactos entre personas que actúan en la consciencia, en la cooperación y en el amor…

Y, en otro ámbito, estoy muy contento de lo que está pasando en EE.UU con (el senador por Illinois y candidato demócrata Barack) Obama y espero que la consciencia de las relaciones lleve a elegir gobernantes que, más allá de ser pequeños psicópatas y grandes narcisistas, sean buenas personas.

FA: Proliferan los encuentros de corte espiritual, ¿es otro indicador?
AR: Hacen falta espacios de reflexión, de intimidad. Me gusta el concepto de “islas de sentido”…me refiero al espacio que se genera en un encuentro de varias personas con una visión compartida, con un interés por hablar de lo esencial. Es frecuente dejar lo esencial para después del funeral. Cuando dejas de aplazarlo y lo abres a la vida, intentando hacerlo con rigor y respeto, sobre todo a la dignidad del otro, pues eso convoca, porque hay una profunda sed espiritual que llama a ser saciada.

FA: Parece necesario revisar el concepto de prosperidad…
AR: La prosperidad es un estado de consciencia; lo que creemos es lo que creamos, y toda manifestación en lo real no es más que la manifestación de un proceso psicológico consciente o inconsciente. En la medida en que somos capaces de tomar consciencia de cómo funcionamos y cómo nos vinculamos con el otro, y de que podemos elegir en todo momento nuestra relación con el otro, podemos construir proyectos mucho más estables, sólidos, sanos, positivos, prósperos, ecológicos. Hace falta desarrollar la consciencia, que es la capacidad de comprender, la capacidad de ver, la capacidad de servir, la capacidad de amar. La prosperidad pasa por desarrollar una visión sistémica-holística de la realidad.

FA: ¿Cómo se explica esa relación entre la consciencia y la abundancia?
AR: El trabajo hacia la prosperidad pasa necesariamente por el trabajo hacia la propia consciencia: conocerte, reconocerte y ver que llega un momento que esa frontera que se llama “yo” se diluye, no existe, es arbitraria y puramente conceptual; que es un “nosotros” lo que existe, que no hay nada que esté separado y que precisamente eso te exige un compromiso en la medida de tus capacidades y de tus talentos, de tus recursos, para mejorar las condiciones de vida de este planeta en el que te ha tocado vivir, en esta tierra. Yo creo que se empieza a mover todo cuando se tiene una consciencia mucho más global, mucho más planetaria.

FA: Los recursos ¿no seguirían siendo limitados?
AR: Gandhi decía que “en el mundo hay recursos suficientes para satisfacer las necesidades de todos pero insuficientes para satisfacer la avaricia de algunos”. Encarnar los principios esenciales, basados en la capacidad de amar, nos permite elevarnos sobre nuestros límites y trascenderlos. El dinero, la riqueza, aparecen como un síntoma. Puedes hacer mucho dinero explotando, castigando, mintiendo, pervirtiendo, pero a largo plazo eso genera miseria colectiva, uno gana y todos pierden. Yo recomiendo a los empresarios que piensen que lo que están gestionando es una causa, y que en lugar de clientes tienen socios… se puede cambiar el paradigma completamente.

FA: ¿Tiene sentido hablar de paz interior cuando lo que falta es paz en el mundo?
ÁR: La paz interior es la que crea la paz mundial. No puede haber lo uno sin lo otro, todo es un reflejo. Por eso digo siempre que la psicología crea la economía; el estado de consciencia crea la realidad; lo que nuestra alma está viviendo, se encarna necesariamente. Depende de cómo trabajemos nuestro espacio interior, así se manifestará nuestra realidad. Todo cambio debe venir precedido de una toma de consciencia de lo que somos.

FA: ¿Qué significa rezar?
AR: Cuando rezo, que lo hago muy a menudo, me salen tres principios: la gratitud, que emerge de manera natural; la aceptación, el “hágase tu voluntad”, que no es la resignación sino la actitud positiva de que, sea lo que sea, voy a aprender, y el tercero es ver claro. Yo no creo en los iluminados, que muchas veces son neuróticos o narcisistas, sino en los lúcidos, que precisamente son personas ajenas a toda vanidad. Creo que el gran reto es conseguir esa lucidez.

FA: Parece muy liberador, la Iglesia no transmite así la idea de la oración.
AR: El problema es que toda iglesia se ha construido desde una asimetría, la iglesia que estamos viviendo hoy no es la de Jesús, es la de Pedro: humana, anclada en las jerarquías. A mí me resulta profundamente inquietante ver unas jerarquías eclesiásticas que no saben tomarle el pulso al signo de los tiempos, que han perdido mucha humildad y que parece que están más pendientes de su tocado o de sus zapatos que del hambre que pasan muchas personas.

FA: Una vez dijo Vd “¿Por qué ser budistas, si podemos ser Buda? ¿Por qué ser cristianos si podemos ser Cristo?”
AR: No creo en las relaciones asimétricas, ni en los maestros, creo que cada persona es maestra de sí mismo. Creo en los acompañantes que tras un trecho del camino te muestran que tú también puedes seguir andando o elegir otra opción. Durante una meditación me vino… ¿por qué ser budistas si somos Buda? En realidad lo somos; es el atman; es esa conciencia pura que espera manifestarse. Si entras en la relación de asimetría estás vendido porque entras en el dogma y el dogma te impide la libertad de pensar por ti mismo, de construir por ti mismo, y sobre todo te aleja del reto fundamental, de que te descubras en ti mismo, que hagas tu propio viaje interior, que desciendas a tus infiernos para que luego puedas descubrir tu cielo, que descubras esa semilla espiritual que habita en ti y que es consciencia pura, satchitananda. Siendo hombres como Jesús, llevamos también el Cristo, la semilla divina. Despertemos. La frase iba en ese sentido: no buscar relaciones de dependencia, sino la cooperación, la palabra, el diálogo.

FA: ¿Estamos llamados a ayudar a despertar a los demás?
AR: Estamos llamados a despertar y a reconocer al Cristo interior. Y a ayudar a despertar a otro sólo si el otro quiere. Si te dice que tiene sed, le puedes hacer ver que tiene el agua dentro y enseñarle a llegar a su fuente… Decirle que el camino pasa por el servicio, por intentar ser útil a los otros; por encontrar un sentido a su vida aunque crea que no lo tiene. Y ese sentido se encuentra a través del amor. Del amor a alguien, a algo…

FA: Se requiere fortaleza, la vida no es fácil…
AR: La alegría o la felicidad no es algo que te llegará de fuera hacia dentro, es algo que puede nacer de ti, tú tienes la opción y, con la voluntad, puedes ser un generador de una actitud que transforme la existencia. Y que por simpatía se contagie, no desde la vanidad el narcisismo o la falsa prepotencia, sino desde el reconocimiento de que eres humano, que algún día morirás; desde el reconocimiento de que la vida es tremendamente frágil y por eso milagrosa, y desde el reconocimiento de que no puede haber vida sin muerte ni dolor sin esperanza.

FA: ¿Un maestro es alguien capaz de transmitir eso?
AR: Las enseñanzas funcionan cuando se mueven sobre un discurso de coherencia. No creo en los iluminados. Buscando referentes y maestros he encontrado que las personas más lúcidas son personas muy sencillas, muy discretas, y los que se presentan como grandes maestros están bajo una neurosis muy importante, o en un estado narcisista muy grave. Lo que están es tapando un vacío enorme, un vacío de amor. Eso es ser un miserable. Miseria quiere decir exactamente desconexión del amor. El miserable es incapaz de amar.

FA: Es evidente su gusto por el lenguaje preciso…
AR: Recurrir a la etimología de las palabras, acudir al latín, al griego, al sánscrito, ayuda a entender la esencia del significado, ese que hace que la palabra transforme, revele, ese que nos toca el alma y que nos despierta.

FA: ¿Es esa la razón del éxito de sus libros?
AR: Baltasar Gracián decía que “quien critica se confiesa”. Si “La buena suerte” o “El laberinto de la felicidad” está teniendo el éxito que está teniendo, yo creo que obedece a que están tocando de una manera muy simple lo esencial, igual que “La brújula interior” y, en otro sentido, “Los siete poderes”. Cuando algo va entrando lentamente y va generándose por “boca-oreja” es porque hay un conjunto de personas que creen en eso. Yo he recibido más de 5.000 cartas y correos electrónicos, de personas de todo el mundo contándome en algunos casos su vida, hasta veinte páginas a dos caras con fotografías pegadas. Hay unas historias de vida que son increíbles y que te demuestran que sí, que es posible, y que la palabra, cuando nace del corazón, transforma, renace, cura la enfermedad, las relaciones, y por lo tanto puede curar perfectamente el planeta. Hay que comunicarse, hay que hablar, hay que hacer actos para todos.

FA: ¿Se entiende bien la propuesta de espiritualidad fuera de las religiones?
AR: Con “La buena suerte”, por ejemplo, me ha ocurrido algo curioso. En ningún caso se habla del concepto Dios, pero es un libro muy espiritual. En Japón, un gran maestro de Aikido, me dijo que era un libro profundamente zen. Pero luego, en Estados Unidos, me dijeron que reflejaba muy bien la ética protestante. Pero es que aquí, una persona del Opus Dei me dijo que era un libro sobre la fe…

FA: ¿Cómo funcionan los símbolos? ¿Elevan también el espíritu?
AR: Los arquetipos sirven, como los cuentos, para despertar. Lo metafórico se comprende a otro nivel. El caso de la mariposa, en griego, se dice igual que alma, psyché. Es el alma libre, el alma pura. Cuentan que los niños que morían en los campos de exterminio en Auswitch, la noche antes de morir dibujaban mariposas en la pared, como previendo que el alma se liberaría del cuerpo, que volvería a Brahma, que somos esa consciencia que se libera y que se encarna. Me lo confirmaron especialistas pediátricos cuando mi hija pequeña –que ahora está bien gracias a Dios y a los fantásticos profesionales que la atendieron- estuvo en la UCI.

FA: Un hijo en una UCI resulta cruel… quizá también un “arquetipo”.

AR: Es terrible. Creo que es lo más contradictorio que puede haber. No entiendes nada. Te lleva a territorios de reflexión a los que nunca llegarías de otra manera. Ver a un hijo deseado, recién nacido, conectado a máquinas que le mantienen el latido del corazón, la respiración, el drenaje de los riñones… requiere un ejercicio de coraje y aceptación extremo. Son momentos para replantearse el sistema de prioridades, la propia vida.

Aunque no es comparable, me ocurrió algo determinante también cuando murió un amigo mío de un infarto con 38 años y dejando tres hijos. Yo llevaba un estilo de vida que no me gustaba en absoluto y estaba esperando mi primera hija, con la responsabilidad que eso comporta. La profunda depresión en la que caí me hizo cambiar de vida y fue cuando escribí “La brújula interior”.

FA: ¿A dónde conduce la brújula interior? ¿Permite realizar los deseos?
AR: Lo importante, quizá, no es la realización del deseo sino lo que consigue el deseo que hagamos para que nos realicemos. La felicidad no es un lugar al que llegar, es una manera de andar. Cuando llegas al norte con la brújula, la brújula se vuelve loca. Tienes que ir donde el corazón te guíe, y te das cuenta de que lo importante no es llegar sino caminar.

FA: Volvemos a los símbolos, el camino, la meta… el laberinto.
AR: El laberinto representa el alma torturada. Habla de un camino en el que para salir, hay que volver al centro… En el de Chartres, tienes que pasar por las cuatro áreas: cielo, tierra, activo, pasivo… y llegar al centro, donde está el trébol, la flor, para volver a salir. Es un arquetipo clave, y cada uno puede adaptar el significado a su propio camino, a mí me fascinan; es llamativo que tengan la misma forma en las culturas precolombinas y en las pre cristianas.

FA: En el de su libro aparece un cazador de mariposas…
AR: Simboliza la figura del maestro humilde, el que te lleva a encontrarte contigo mismo, y así es como encuentras la salida. Pero la salida no es lo importante. Lo importante es la capacidad que tienes de asumir, de dar un sentido a tu vida, y de darte el tiempo y la paciencia para hacer la alquimia interior en todo lo que te toca vivir. Es decir, toda salida del laberinto se produce cuando te das cuenta de que estás en el centro. El Universo, la vida, no es más que un laberinto que se despliega desde tu centro. Y la existencia o no de muros o de callejones sin salida depende sobre todo de tu visión de las cosas o de la alquimia interior que hayas podido hacer… Y te das cuenta de que todo son trampolines. Y que estamos en un mundo dual, en el que los retos y dificultades que te pone la vida son oportunidades para ensanchar la consciencia; y que muchos de los muros están hechos de tu propio miedo. Si te eres fiel, vuelves al centro del laberinto.

FA: Propongo terminar entonces en el centro del laberinto, con lo que haya.
R: Ahí te encuentras a ti mismo, ese atman, ese pequeño príncipe interior, la pureza, el alma desnuda, la lucidez. En todas las tradiciones, en los cuentos iniciáticos aparecen dos grandes héroes: el guerrero que tiene que afrontar un destino terrible para combatir al mal y que se imponga el bien, y este otro personaje. Es el niño o la niña que tira flechas al cielo para pedirte que no le olvides…es esa intuición limpia.

Lola Bastos
www.fundacionananta.org

“El amor es la energía que atrae y mantiene todo cohesionado”

Entrevista a Inma Nogués, escritora, conferencista y doctora sintergética

8-Febrero-2008
Se encuentra diariamente con sus pacientes en el extrarradio barcelonés de Esplugues, pero después le queda tiempo para escribir libros en los que nos revela que no somos sólo cuerpo. Estira y estira las tardes para impartir cursos sobre la constitución física y energética del ser humano, pasar consulta en Merrylife (www.merrylife.org), para asistir a personas en duelo, para dinamizar grupos de estudio de la obra del maestro Tibetano, para organizar muchos de los aterrizajes de Jorge Carvajal en Cataluña…


Entrevistamos a Inma Nogués en el centro Merrylife que ella dirige, junto a la también doctora Luján Comas. En la pequeña sala de su consulta aflora la sencillez y amabilidad de esta mujer que ha hecho de su vida una concatenación de vitales compromisos.


Te has especializado en el estudio de los cuerpos sutiles y centros energéticos. Das a conocer que no somos únicamente un cuerpo…
Es difícil dar a conocer que no sólo somos un vehículo físico. El cuerpo es la parte de nuestra constitución que nos es más familiar y con la que más nos identificamos. Esta visión se fundamenta en el modelo newtoniano y mecanicista de entender la realidad que interpreta al ser humano como una máquina biológica. De hecho Newton entendía el Universo, como una gran “máquina”. Esta visión mecanicista nos ha permitido introducirnos profundamente en el estudio de nuestra constitución superficial. Al decir superficial no le doy una connotación de menos importancia.

Se extiende la conciencia de que somos algo más que una compleja máquina…
Nuestra constitución va más allá de lo que vemos con nuestros ojos. Cada vez estamos tomando más conciencia de que el aspecto físico es sólo una “parte” de nuestra realidad, de que somos algo más que un compleja máquina, suma de órganos físicos, intercambios y reacciones químicas o enzimáticas, etc.

Albert Einstein estableció una relación entre materia y energía, plasmándola en su conocida ecuación E=mxc2. De esta fórmula deducimos que materia y energía son la expresión dual de una misma sustancia universal y que los seres humanos, así como somos materia, también somos energía.

La física cuántica habla de la materia como energía condensada...
Así es. El siguiente eslabón dentro de las moléculas son los átomos y las partículas subatómicas. Éstas están sometidas a las leyes de la física cuántica. Integrar el estudio y comprensión de nuestra constitución a los ojos de la física cuántica, es un paso necesario. La física cuántica estudia los constituyentes más pequeños: los átomos y las partículas subatómicas. Cuando nos introducimos en su mundo toda materia es pura energía.

Cada vez somos más conscientes de los aspectos sutiles de nuestra constitución, que abarca las emociones, los pensamientos, el cuerpo vital de energía, también conocido como cuerpo energético holográfico. Somos también alma.

¿Cómo podemos tomar conciencia de esas dimensiones que también somos?
Abriendo nuestra mente y corazón, no limitándonos a los antiguos patrones de ideas y pensamiento. Se nos pide que nos abramos a lo nuevo sin negar lo anterior, se trata de ampliar nuestra visión y comprensión con una visión de síntesis. Hemos de ser capaces de integrar lo que la nueva física nos aporta en cuanto que seres multidimensionales.

¿Oriente ya nos susurraba algo de todo esto?
Efectivamente. Todo ello no está muy lejos de lo que las tradiciones orientales nos vienen diciendo desde hace miles de años. La medicina tradicional china, ayurvédica o tibetana ya integraban los aspectos más sutiles o energéticos de nuestra constitución. Son momentos de síntesis, de unión e integración. Con todo ello avanzamos en la comprensión de nuestras dimensiones físico-etérica, emocional, mental y espiritual.

¿Qué importancia tiene el contacto con esos centros energéticos o chacras que tanto has divulgado en tus libros y cursos?
Chacra es una palabra sánscrita que significa rueda o vórtice. Así como existen siete sistemas glandulares principales, siete notas musicales, siete colores en el arco iris…, también existen siete chacras principales. Cuanto más avancemos en el conocimiento de nuestro cuerpo energético, más comprenderemos su importancia. Los chacras son receptores, trasmisores y distribuidores de energía y forman parte de la plantilla energética holográfica que constituye nuestro cuerpo etérico. Estos vórtices energéticos se despliegan según avanzamos en nuestra conciencia. Las energías que fluyen a través de ellos, y de ahí a todo nuestro cuerpo, están matizadas por nuestras emociones, pensamientos y energías más sutiles o superiores.

El correcto circular de la energía es muy importante para evitar tanto congestiones como depleciones de ella, que pueden acabar afectando al cuerpo físico. Esto ya lo tiene en cuenta la medicina tradicional china con la acupuntura.

Una y otra vez nos encontramos ante el desafío de elevar emociones…
Es muy importante trabajar con nosotros mismos para ampliar nuestra conciencia y favorecer que energías más elevadas circulen a través de los chacras. Armonizar nuestro mundo emocional y actuar equilibrando nuestro cuerpo energético, son actuaciones fundamentales para mantenernos en salud.

¿Qué aporta la física cuántica a la nueva medicina?
Aporta un cambio de paradigma. Paradigma en una palabra de origen griego que significa patrón. Nos referimos al nuevo marco de pensamiento en el que antiguas preguntas pueden responderse a los ojos de una nueva y más amplia visión, sin negar ni rechazar lo anterior. Incorporar la física cuántica a la medicina nos va a permitir un gran avance. Podemos ampliar enormemente el conocimiento sobre nosotros mismos, sobre nuestra constitución más sutil o energética y de las herramientas a utilizar para recuperar el equilibrio y la salud.

¿Por ejemplo?
La física cuántica nos introduce en el mundo de los átomos y las partículas subatómicas, donde rigen las leyes de la probabilidad, donde el observador modifica lo observado. La integración del paradigma cuántico a la medicina y la biología nos va permitir entender la interconexión de todos los procesos. Conoceremos mejor la cinética de nuestras emociones y pensamientos y de cómo estos influyen en nuestra biología. Comprenderemos mejor el gran potencial de nuestro cerebro, donde las conexiones entre neuronas, llamadas sinapsis, al ser de un tamaño tan pequeño, están sometidas a las leyes de la física cuántica. Entenderemos también por qué medicinas energéticas como la homeopatía, las esencias florales…, tienen su razón de ser.

¿Medicina de síntesis?
Aceptar el paradigma cuántico nos permitirá integrar el conocimiento llegado desde Oriente, donde los conceptos energéticos ya estaban muy presentes. Nos acercaremos a una medicina de síntesis, donde cada criterio médico tendrá su lugar de actuación. Comprenderemos más claramente como las emociones y los pensamientos actúan sobre nuestra salud. Observaremos como la oración y la sanación son herramientas de futuro en una medicina de síntesis, en una medicina del alma.

¿Cómo estáis colaborando tú y tu equipo de Merrylife en el progreso de las profundas trasformaciones que experimentamos los humanos y la sociedad en general?
El anhelo y objetivo de todo el equipo de Merrylife ha sido servir. Plantamos semillas para la expansión de la conciencia. Realizamos cursos, conferencias y talleres, así como consultas médicas, con el propósito de avanzar en el autoconocimiento y aportar herramientas en la dirección de la autotransformación y autosanación.

Sabemos que es fundamental un cambio en las actitudes y visión de nuestras vidas, porque transformándolas se trasforma la Vida con mayúsculas. Ya es momento de tomar las riendas y coger el rumbo de nuestra sanación física, emocional y mental, para que fluyamos en lo que realmente somos: el alma, intermediario para expresar nuestro espíritu.

¿Cómo progresamos en nuestro imprescindible autoconocimiento?
A través de en un progresivo despliegue de nuestra conciencia. Este es un proceso lento y laborioso pero ahora estamos en un momento de gran oportunidad. La humanidad ya esta más preparada para evolucionar, no con tanto dolor y sufrimiento, sino a través del amor y la sabiduría.

En estos momentos se están produciendo grandes cambios que favorecen y catalizan nuestra evolución. Podemos dar un salto cuántico en nuestra conciencia de forma global, pero hemos de estar dispuestos a no identificarnos con nuestro pequeño yo y acercarnos a nuestro verdadero Yo, que es pura expresión de amor sabiduría y poder.

¿Qué ha aportado la medicina sintergética a tu bagaje como doctora?
Me ha aportado una gran comprensión e integración de distintos enfoques y visiones, tanto de nuestra constitución, como de las herramientas a la hora de armonizar a un paciente. Básicamente ha sido una expansión para mi propia conciencia y fuente de gran inspiración. He aprendido que es muy importante lo que hacemos, pero sobre todo la conciencia con que lo hacemos.

¿Qué ha aportado la obra de Alice Bailey y el maestro Tibetano a tu conciencia individual?
Ha sido estímulo, fuente de inspiración, comprensión, toma de conciencia... Son más de catorce años estudiando las enseñanzas extraordinarias del Maestro Tibetano, que me han aportado claridad y comprensión a esta vida tan compleja. Le han dado sentido. A ellos mi eterno agradecimiento y les pido que continúen guiándonos e inspirándonos.

¿Hay un plan de amor, una trama divina o la humanidad va a la deriva?
Hay un plan de amor que abarca a toda la creación. Todo lo creado está sumergido en esa energía de amor. El amor es más que un sentimiento, es más que una emoción. Es la energía de la Vida con mayúsculas que atrae y mantiene todo cohesionado, es la energía en la que todo tiene lugar, en la que “vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser”. No existe nada fuera de esa trama, todo es expresión de esa única energía que se manifiesta desde un átomo, una molécula, una célula hasta un planeta, una estrella, una galaxia...

Todo es manifestación de la única energía que algunos llamamos Dios, porque Dios es la energía de la Vida. En este proceso de expresión de la Vida hay un plan de luz y amor que se va revelando a medida que nos abrimos a su comprensión. Ya es momento de evolucionar, no con tanto dolor y sufrimiento, sino a través del amor y de la sabiduría. Estamos llamados a convertir nuestro planeta es ese lugar de amor y paz que tanto anhelamos. He ahí nuestro privilegio, he ahí nuestra responsabilidad.

¿Estamos siendo asistidos, custodiados?
Grandes seres de infinito amor y sabiduría velan por nosotros y nos guían desde los planos subjetivos. En estos momentos de cambio y evolución tan importantes en nuestro planeta, es imperativo alinearnos con nuestro Ser, nuestra alma, para ser más sensibles e impresionables a la guía de los Grandes seres. Ellos no pueden hacer el trabajo por nosotros, ni interferir en nuestro libre albedrío. Somos no-
sotros los que debemos hacer el esfuerzo de elevar nuestras vibraciones para percibir el plan de amor y luz que debe llevarse a cabo en la tierra. Todos somos imprescindibles y necesarios en esta maravillosa empresa.

Nos consta que te has nutrido también de la obra de Omraam Mikhaël Aïvanhov, ¿qué te ha aportado este gran guía espiritual de nuestros días?
Su obra es un maravilloso legado de amor y sabiduría. Su mensaje es fácil de comprender y asimilar. Es muy asequible. Me ha llevado a la práctica de la sabiduría sin grandes retóricas ni complicaciones. Le estoy muy agradecida.

¿…y la Dra. Elisabeht Kubbler Ross?
Tuve el privilegio de conocerla personalmente. Para mí es un ejemplo de fortaleza, entrega y valentía. La labor de la Dra. Kubbler Ross ha sido un enorme servicio para la humanidad. Su trabajo sobre la muerte ha sido y es trascendente para cambiar la cultura gris que tenemos en occidente entorno a este tema. La muerte es intrínseca a la vida. Hemos de cambiar muchos conceptos sobre ella.

¿Qué has aprendido en estos años con vuestra labor de apoyo a las personas en duelo?
Muchas cosas. He visto demasiado dolor y sufrimiento respecto a la muerte. No estamos preparados para ella. Vivimos de espaldas a una realidad inevitable, aún sabiendo que nos sucederá a nosotros y a nuestros seres queridos. Sentir que no somos sólo un cuerpo físico, es de vital importancia para no apegarnos tanto al dolor.

¿Existe la muerte?
He comprendido que somos un alma en un cuerpo y que el alma es inmortal, que la vida es cíclica y que la muerte y la vida son simples cambios de estado, por lo que únicamente existe la Vida.

Nuestros seres queridos al morir únicamente se adelantan en el tiempo, en ese movimiento cíclico. Debemos continuar llevándolos en nuestro corazón y comprender que nuestro dolor es sólo por su ausencia, ya que ellos continúan existiendo en otros planos de conciencia. La vida es un privilegio que debemos aprovechar para avanzar y crecer en amor y sabiduría. Es lo único que nos llevaremos.

Bibliografía: “De lo físico a lo sutil” Editorial Didaco

Koldo Aldai
Fundación Ananta
www.fundacionananta.org




“Desarme, paz y compasión”

Tras la justicia social y el encuentro de credos

Entrevista a José Ellacuría S. J.

Aterrizó en el Taiwán de los años 50. Allí estudió el chino y fue ordenado sacerdote. Asomaban ya entonces las chimeneas sobre el fondo de arrozales. El país comenzaba su tránsito de sociedad rural a fuertemente industrializada. Los problemas laborales no tardarían en llegar. Pronto se vio organizando el movimiento obrero, a la vista de las lamentables condiciones de las fábricas. En aquella lejana isla y sus nobles causas invirtió cuarenta años de su vida, hasta que le expulsaron.


Ahora aquí, se encuentra con los últimos de Occidente, concretamente con los presos de segundo y tercer grado de la cárcel de Martutene de San Sebastián. En Loiola-etxea, junto a otros dos compañeros jesuitas, hacen vida comunitaria con ellos. Les proporcionan plato, techo y esperanza. Les acogen y les ayudan a reinsertarse.

Allí le visitamos en una soleada mañana invernal. Esta idílica villa a los pies de Ulía, con profusa decoración intercultural, con anchas estancias de madera, es refugio de los presos que han conquistado un pequeño margen de libertad. En este hombre de presencia siempre cercana, de hablar calmo, sencillo y fraterno han encontrado los olvidados un asidero. José pasa los días con ellos. Cuando llega el fin de semana viaja a impartir retiros y seminarios. Desde muchos lugares le reclaman, quieren compartir esa envidiable paz que no perturbó ninguna batalla.

¿En sus seminarios abandera el “todos somos uno”?
El dualismo es la enfermedad de Occidente. Nos da miedo decirlo, pero se nos ha inculcado la separación entre Dios y el ser humano, entre Dios y el mundo. Hemos colocado a Dios en el más allá y esto ha acarreado la línea divisoria entre ser humano y naturaleza, entre hombre y mujer, entre blanco y de color... No somos uno, pero tampoco somos dos. Los hindúes lo llaman el No-dos. No hay dualidad; algo en común tenemos todos.

¿Todos tenemos algo de Dios?
Dios es el que es, es decir, presencia en todos y en todo. Es difícil de entender. Mejor es quedarnos con esas maravillosas imágenes: Dios es la vid, nosotros los sarmientos. Dios es relación como el océano con la ola, como la rama con el árbol; una relación íntimamente divina.

¿Por qué no hemos alcanzado entonces la unidad humana?
Influenciados por Aristóteles y la filosofía griega, los occidentales hacemos énfasis en el raciocinio y en el análisis. Pero hay otro tipo de conocimiento al que no llega la razón. Quien tiene que explicar racionalmente una canción de amor, no ha entendido de qué se trata. El que nos quiere dejar estancados en el conocimiento racional de Dios, se queda atascado en una religión infantil. La división humana viene de lo que realmente no somos. No actuamos desde nuestro interior. Mi vida viene desde fuera, es vivida por los otros.

¿Vivimos poco adentro?
No cabe duda que uno de los mayores déficits de las personas de hoy es la “interiorización”. Hay muchas cosas importantes en la vida, pero sólo una importa absolutamente. Puede ser valorado que tengamos éxito a los ojos del mundo, salud, riqueza... pero más valioso que todo ello es encontrar nuestro ser esencial, más allá de nuestro limitado yo personal. Sólo hallaremos la paz dándonos cuenta de quiénes somos realmente a nivel más profundo. En Arrupe encontramos un vivo ejemplo de ese vivir desde adentro.

¿Vd. ha bebido mucho en Oriente?
El sumergirse en otra cultura tan distinta como la china, te da más experiencia, te hace ser menos rígido, más consciente de la debilidad humana, te facilita la comunicación y te da el convencimiento existencial de que nadie tiene toda la verdad y en todos hay algo de verdad. Al conocer a gente diferente, comienza a producirse una transformación.

¿Podemos imaginar a Ignacio de Loiola en posición loto practicando Zen, al igual que Arrupe?
El Zen nos ha dado una técnica que nos permite pacificarnos, llegarnos más fácilmente a ese silencio interior tan necesario. Esta técnica no es muy diferente a la que nos proporcionaba San Ignacio en el siglo XVI. El nos habla en los Ejercicios de los preámbulos antes de la oración. Es el mismo silencio del cuerpo, de la mente y de los sentimientos, que solemos expresar en tres verbos: relajarse, centrarse y pacificarse.

¿Teólogo y sindicalista en Taiwán al mismo tiempo?
Nunca he sido teólogo, pero siempre me ha interesado la dimensión transpersonal o mística de la persona humana. Allí aprendí aquél dicho Sufí: “Si escupo a uno, me escupo a mi mismo”, porque somos No-dos..

¿Cómo vivió el perdón tras su expulsión por “cura agitador” de Taiwan?
Fue el 23 de Marzo de 1989, Viernes Santo. Celebré los oficios del día en una parroquia de Hong Kong, ya en el exilio. No sentía que tenía que perdonar a nadie, era todo lógico. Si molestas, estorbas; si estorbas, te apartan. Recuerda a Monseñor Romero y a los mártires de la UCA que fueron asesinados en Noviembre de ese mismo año.

¿Necesitamos aún de la religión?
Sí necesitamos de la religión, y mucho. Pero todas las religiones del mundo se tendrían que dedicar más a ayudarnos a experimentar que Dios quiere ser persona en cada uno de nosotros tal y como somos, con nuestras partes buenas y malas; que nuestras vidas son como una encarnación de Dios; digo que las religiones deberían insistir en esto más que en darnos normas éticas y morales. La espiritualidad va mucho más allá de la moral.

Vds, los jesuitas se están desnudando de doctrina y de institución..
Algo de institución siempre tenemos que tener. Ahora bien, si la religión es para coger adeptos, si la religión es para controlar… sobra. Si religión es para ser únicamente altavoz de la voz de los obispos… se queda muy coja.

Ahora bien, la religión puede ser ayuda para encontrar el silencio interior, para formar un cuerpo de unidad. La religión me puede ayudar a creer que una parte tuya tiene algo en común conmigo. Me puede ayudar a entender la Vida con mayúsculas, como energía infinita de Dios.

Pero bueno padre.., ¿me está Vd. hablando de reencarnación?
La vida no muere, tan sólo muta de una a otra. El nombre es lo de menos. Somos vida divina desde el principio.

¿Cómo vivió Arrupe ese ignorarle de Juan Pablo II?
Hablo por lo que he oído a otros...: con muchísimo dolor. ¿Quién sabe de la causa verdadera de su larga enfermedad? En Oriente solemos decir que, muchas veces, las enfermedades vienen de dentro afuera y no de fuera adentro. El cuerpo nos dice cosas, que ni el mejor amigo se atreve a decirnos.

¿Mantenía contacto con su hermano Ignacio?
Mientras que vivían los padres les enviábamos carta semanal y ellos nos mantenían informados unos de otros. Nunca le visité en el Salvador. Ignacio murió en 1989 y entró en la Compañía en 1947. En todo ese tiempo nos vimos en un par de ocasiones, una con motivo de la muerte de nuestra madre.

Ni en los momentos más duros dudó en su compromiso con los más necesitados…
Ignacio había venido a recibir un premio otorgado por el Ayuntamiento de Barcelona. Antes de regresar, la situación se agravó en El Salvador y era temerario el volver. Él le consultó al Provincial de la Compañía en España y le dio plena libertad para que hiciese lo que quisiera. Ignacio marchó en el último avión. La Universidad había tenido ya cuatro atentados anteriormente. Decía Monseñor Romero que si tocas un cable de alta tensión te quemas; la alta tensión en aquel caso la constituían los militares y la oligarquía salvadoreña.

¿Cuál es su experiencia del perdón?
El perdón tal como se entiende habitualmente es: “si pides perdón, yo te perdono”. Eso no es el perdón cristiano. El perdón es incondicional. En China, en lugar del alfabeto se utilizan ideogramas. Cada carácter representa una idea. Para el “perdón-misericordia” usan dos caracteres: Tze-bei. El segundo representa el mal que te ha inundado el corazón, y el primero un corazón con su delicado afecto semejante a la hierba que sobresale en un prado. Lo expresa bien la concepción budista: un corazón herido que reacciona dando amor.

¿No le costó esfuerzo alcanzar el perdón?
Los que ejecutaron la matanza estaban cegados.

¿Cómo observa a los jóvenes presidiarios que Vds. acogen en Loiola-etxea?
Son, en general, unas personas muy heridas. Gente que ha sufrido y que también ha hecho sufrir a otros. Muchos desde fuera piden apedrearlos, como hicieron los fariseos y los letrados con la adúltera. Jesús lo veía de otro modo. Ellos intentan cambiar de vida e insertarse de nuevo en la sociedad.

¿Cuál cree que debe ser la aportación de la Compañía de Jesús en el progreso de las profundas transformaciones que experimentamos los humanos y la sociedad en general?
Lo señaló el Papa cuando recibió a los congregados de la XXXV Congregación General que acaba de terminar: En los problemas modernos, ir en la avanzada de la investigación. Al mismo tiempo, el contacto directo con la gente pobre y el trabajo por la justicia, tienen que ser nuestra prioridad.

Habría que señalar también el esfuerzo que se va a poner en una mayor colaboración con los laicos, así como la necesidad de actuar como un cuerpo universal y con una misión universal.

¿Por qué los jesuitas están también en la vanguardia en lo que respecta al diálogo interreligioso?
En esto no hay ningún secreto. Si hay jesuitas autóctonos muy bien formados en la India, Africa, China, Japón... es evidente que tienen que tener contacto con esas grandes religiones: Hinduísmo, Budismo, Islam... Suelen decir que los místicos de todas ellas se entienden bien; pero cuando esa fe se formatea en religión, ahí empiezan los desencuentros. Si dialogamos y nos respetamos mutuamente, conseguiremos que cada una, respetando sus creencias y su modo de relacionarse con Dios, obtenga un enriquecimiento con la experiencia de todas ellas.

¿Hasta dónde están dispuestos a ir con ese diálogo?
Cuando más hondo se hace uno, se hace más libre de sus límites inmediatos y más capaz de mirar con mayor amplitud. Crece también la valentía para comenzar nuevos proyectos.

¿Aumenta la distancia entre las dos Iglesias?
No todos aceptamos la existencia de “dos Iglesias”. Juan XXIII nos dijo que “los cristianos no somos monjes que cantamos el mismo canto en el coro”. La Iglesia debe ser crítica con ella misma y con todo lo que vaya contra la justicia y los derechos humanos. Esto es señal de salud más que de decadencia.

¿Los “marines del Papa” no contemplan la objeción de conciencia?
El término “marines del Papa” creo que no ha sido el más indicado. Son títulos que ponen las editoriales para atraer la atención de los lectores.
Casos de objeción de conciencia en la Compañía son relativamente frecuentes. Un ejemplo de ello es la reacción de algunos teólogos a los avisos de la Curia Romana.

Koldo Aldai
Fundación Ananta

Graciela Figueroa: danzando hacia el propósito del alma

La directora de Río Abierto en España cree que la transformación hacia un mundo mejor es un hecho imparable

27-Dic-07 Uno de los modos de expresión preferidos de Graciela Figueroa (Uruguay, 1944) es la danza. Por eso su manejo de las palabras está tocado con la coherencia de quien vive traduciendo a lo terrenal el lenguaje del alma que es la música. Y la música le regala además una metáfora que le ayuda a explicar su principal certeza: el tono que marca la sinfonía del Universo es el amor-sabiduría. Lo dice así, como si no pudiera concebir esos conceptos por separado.


Bailarina desde los dos años y dedicada en cuerpo y alma a la transformación en la que cree, Graciela Figueroa se muestra segura en esta entrevista con Fundación Ananta, de que nadie puede frenar ya el cambio hacia un mundo más justo y mejor para todos.

Desde la organización Río Abierto www.espaciodesarrollo.org.uy y www.rioabierto.es cuyas delegaciones en España y Uruguay dirige, propicia en cientos de alumnos, a través del movimiento y la expresión de los diferentes cuerpos, la posibilidad de explorar nuevas formas de estar en el mundo, y de intentar avanzar por el camino de la libertad hacia su propósito genuino.

En la escuela, que nació en Buenos Aires de la mano de María Adela Palcos, los profesores que se forman no enseñan tanto a bailar como a reconocerse en el propio movimiento y en la propia transformación, y a ayudar a los demás a encarnar en el cuerpo los dictados del alma.

En Uruguay acaba de dar a luz una fundación que lleva su nombre y que se apellida “para la Paz y el desarrollo armónico” con la que facilita la expansión de todo su trabajo docente, terapéutico y creativo hacia sectores de la sociedad desfavorecidos, en los campos de la educación, la salud, el arte y la convivencia.

Fundación Ananta: ¿Qué hace importante danzar?
Graciela Figueroa: Ocupar el espacio, moverse, ayuda mucho en el bienestar, no sólo del cuerpo físico energético, sino también emocional y mental; crece la confianza en uno mismo y también en el mundo. Vivimos muy por debajo de lo que somos, incluso en lo mecánico, y la danza ayuda a ocupar otros espacios y a completarnos como personas; a armonizarnos.

FA: ¿Se trata de un camino espiritual?
GF: Es evidente que bailando se transforma la energía, el nivel del ser de la persona; la gente se siente en general mejor. Como todo, depende de cómo lo uses, pero tiene esa posibilidad clara. El baile, a través de los siglos ha sido visto como una forma de conexión… Me viene a la memoria un evangelio apócrifo de San Juan, en el que Jesús aparece danzando en círculo y dice: “quien no danza no sabe qué va a pasar”.

FA: ¿Cómo se entiende que resulte expansivo para la conciencia? GF: La persona que trabaja para su realización, para completarse como ser humano, cada vez escucha más la voluntad del Todo. Que cada uno ponga la palabra que quiera: Dios, Diosa, Universo, Cosmos, Inteligencia suprema…. Las voluntades se unen. Cuando busco lo más profundo en mí, eso se une a la voluntad cósmica… Todo lo que conecta más con uno, conecta con los otros. Ayuda a entenderse a sí mismo y a los otros.

FA: Ahí hay un comienzo para un cambio de paradigma
GF: Cuando intento hacer lo mejor para mí y para los que me rodean de una manera honesta, eso me va guiando hacia algo que es bueno para todos; si busco desanudarme, limpiarme, inmediatamente lo reflejo en mi familia, en mi trabajo, en todo. Es de una potencia enorme y apoya la certeza de que el mundo puede ser lo que queremos todos.

FA: Sin embargo, cuerpo y espíritu están tan distantes a veces…
GF: Hay personas que dicen “esto es espiritual, y esto otro es material”, pero yo creo que lo espiritual está en todo. Al articular las ideas, a veces queremos poner el espíritu en el cielo y la materia en el suelo… da igual cómo separes los nombres… está todo en todo. Puedes mirar para abajo y llamarlo tierra, mirar para arriba y llamarlo espíritu, o puedes mirarlo todo como una unidad.

FA: ¿Por qué resulta tan especial bailar en grupo?
GF: Se vivencia el sentimiento de que un poquito que cada uno haga es enorme y produce el máximo milagro. Ahí sentimos que todos somos uno, y a la vez cada uno se siente único y con su propio lugar, sin necesidad de pelearlo. Eso crea una sinergia que hace que la energía se multiplique, que cambie de estado, que dé el salto cuántico.

FA: Se entiende muy bien ahí el manto de amor-sabiduría
GF: Tiene que ver con la energía que -dicen algunos y yo también lo siento- lo une todo. De alguna manera nos cubre y, de otra, nos sostiene y nos mueve. Como cuando decimos Rapsodia en Do mayor, es esa nota, ese rayo que marca todo.

Hasta los científicos dicen ya que somos más espacio que materia, si es que cabe hacer la diferencia. Se dice que hay siete rayos activos en el Sistema Solar, y cinco más que se están manifestando… Esto corresponde a una explicación de las que ha llegado en forma de irrupción creativa, espiritual. Como siempre, cabe preguntarse si es verdad cien por cien; yo hablo de ello si siento que va a ser bueno para nosotros, “por sus frutos los reconoceréis”.

Con frecuencia en clase trabajamos los tres primeros rayos: uno es la voluntad de vida, la energía que tiene más que ver con el cuerpo, y el tercero es la inteligencia activa, que tiene que ver con la luz, la intuición, la imaginación, la inspiración… Entre ambos estaría este segundo rayo, de amor-sabiduría, esta cualidad que lo une todo.

FA: Cada aspecto parece independiente.
GF: El camino de permitir llegar el Cielo a la Tierra, que parece que todos queremos, pasa por armonizar todas esas inteligencias que tenemos los humanos; que trabajen juntas sin interferirse: que mi instinto de supervivencia no invada mi centro intelectual, que mi intelecto no mate mi corazón; que estén alineadas y en armonía… Se trata de una integración dinámica y adecuada a cada momento

FA: ¿Es posible otro mundo?
GF: La transformación está ocurriendo ya, en este momento, por todos lados. El poder del amor y de la luz es algo que nadie puede frenar ya, aunque en las noticias veamos cosas muy distintas.

FA: La situación del planeta es alarmante
GF: Algunas cosas “negativas” están ayudando a crear esa conciencia. En cualquier lado se ha oído hablar del cambio climático, y eso ya es un sentir el ser de la tierra. Son cosas que dan la pista de que, siendo individuos indivisibles y únicos, somos también una humanidad única. Cada uno con su espíritu, pero una sola humanidad y habitando en una sola tierra. Y los niños tienen ahora una conciencia inmensa.

FA: ¿En qué medida son responsables los empresarios?
GF: Todos tenemos una parte de responsabilidad. Son fundamentales los empresarios con una conciencia expandida; necesitamos su ayuda para este mundo nuevo que queremos y para el que trabajamos tantos. Ellos saben cómo llegar a la abundancia para todos, que es la real.

FA: ¿Alguna recomendación?
GF: Que ayuden a que el dinero circule bien, que lo pongan al servicio de ser más felices y de crear felicidad y que se abran a ese tipo de abundancia verdadera. Les recomiendo que chequeen si durante su actividad están abiertos a la guía del corazón y si no han invadido el intelecto con el objetivo único de ganar dinero. En principio, la intención es noble porque el dinero da fuerza, seguridad… El problema es cuando eso invade los centros más altos y se piensa que el dinero es lo único. Todo está en todo, porque la luz lo ilumina todo, y el amor es vida, pero fortalecer la alineación de todos los centros es lo que conduce a la sincronicidad y a la abundancia real.

FA: ¿Conoces empresarios abiertos a esa clase de abundancia?
GF: Esto parece como un reclamo, pero una vez fui a un encuentro que se llamaba Congreso de empresarios para la expansión de la conciencia. Había gente que estaba en los primeros puestos del ranking de los más ricos del mundo y su fórmula de éxito había sido apostar por lo mejor de cada empleado. Se desenvolvían abiertos a la abundancia, tanto desde la inteligencia como desde el amor y la fuente de vida. Es todo un tema.

FA: ¿Crees que es más feliz cuando se pone al servicio de los demás?
GF: No tengo la menor duda; si se hace con la conciencia adecuada, es una ayuda a sí mismo y se traduce en que tiene una vida mejor.

FA: ¿Por qué le sirve a un empresario hacer ejercicio físico?
GF: Es importante; a veces se abren mundos, se ocupan partes nuevas del cuerpo y de la emoción aliada, y también de la mente, de su inteligencia; es muy transformador. Cualquier deporte es ya algo, porque pone en funcionamiento el cuerpo, que tiende a completarse y completar su vida. Todos tenemos pendiente desarrollar algún aspecto. Pero hay formas de ejercitarse que asumen a todo el ser humano, no sólo a su cuerpo físico.

FA: ¿Cuál es el objetivo de la “empresa” Río Abierto?
GF: Tiene que ver con dejar llegar a la tierra nuestra verdadera herencia. Somos seres en crecimiento, no estamos acabados. En Río Abierto nos ayudamos a despertar, a ver la autenticidad de nuestros impulsos, cada vez más profundos. Se trata de encontrar, al final, el propósito del alma. Tratamos de ver nuestra responsabilidad, con nuestras visiones, acciones y sentimientos de cada instante. Formamos parte de las escuelas y seres que se asumen como cocreadores y colaboradores en la posibilidad que tiene la humanidad de dejar llegar el Cielo a la Tierra y la Tierra al Cielo.

FA: ¿Qué hay de la Fundación Graciela Figueroa para la Paz y el Desarrollo armónico?
GF: Acaba de nacer en Montevideo, con la vocación de promocionar el desarrollo a través de las áreas del arte, educación salud y convivencia; es como un impulso para los proyectos sociales que estamos haciendo a pulmón. Hay todo tipo de clases, trabajos en hogares, con niños delincuentes… Las personas que se están formando en Río Abierto en Uruguay trabajan con adolescentes facilitándoles terapia corporal. Desde la salud o el arte, podemos llegar a áreas que de otra manera no se podría. Muy poco a poco pero con una altísima motivación y propósito.


Lola Bastos

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