Fundación Ananta

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente

XIV Contigo somos más Paz, Colegio Calasancio (Madrid), 22 septiembre 2019

Queridos amigos de Ananta, Nos es grato compartir la convocatoria al XIV Contigo Somos + Paz, que DM celebraremos el domingo 22 de septiembre de 2019 a partir de las 11 de la mañana en el Colegio Calasancio de Madrid (Calle Conde de Peñalver 51) con aforo para 900 personas. Este Acto, organizado por Ecocentro, Construir un Mundo Mejor y Fundación Ananta, es parte del Plan a 5 años “Restaurar la red armónica del planeta” que lidera “Un Mundo Mejor” junto on Fundación Vivo Sano y la Asociación Internacional de Sintergética. El programa de trabajo común a 5 años, al que nos hemos adscrito m...

Pensamientos de agosto: ser parte de ese soplo divino...

"Pensáis que es imposible aportar la luz y la paz a todos los humanos de la tierra, ¡son tan numerosos! Si presentáis la cuestión de esta manera, tenéis razón, desde luego. Pero cuando se conocen ciertos métodos, esto es posible. Intentad, por ejemplo, de imaginar a la humanidad como un solo ser. Sí, imaginad al mundo entero como un ser que está ahí, cerca de vosotros, y que le tendéis la mano dándole mucho amor... Las pequeñas partículas que se escapan entonces de vuestra alma, se van en todas direcciones por el espacio y se derraman sobre todos los humanos, inspirándoles pensamientos y se...

Pensamientos de agosto: colaboradores de Dios mismo...

"Sólo representamos algo grande y hermoso en proporción a lo que hacemos para la colectividad, para toda la humanidad; es ahí donde adquirimos nuestro verdadero valor, porque nos convertimos en colaboradores de Dios mismo. Aquél que trabaja para el bien de la colectividad, es un obrero en el campo del Señor. Los espíritus luminosos se aproximan a él para marcarle con su sello, y una vez ha sido marcado, es como si su nombre estuviera grabado en una lista; junto a su nombre está anotado lo que se le debe, y cada día recibe un «correo», se puede también llamar un « salario ». Este salario ado...

Alicia G. San Gabino devuelve a la moda su coherencia con lo social

Diseños que no pueden conformarse con estéticas superfluas

6-Junio-2008. Las tendencias de la moda responden definitivamente a realidades sociales concretas y no al gusto caprichoso de unos cuantos. Alicia García San Gabino (Madrid, 1969) se había aprendido muy bien esta virtud de su oficio, en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid, cuando conoció a Isabel Martín, una monja jesuitina que venía de India con unos muñecos cosidos por tres mujeres a las que trataba de conseguir un medio de vida.

Así germinó Diseño para el Desarrollo www.disenoparaeldesarrollo.org que cinco años después beneficia a unas mil familias en India, Nepal, Brasil, Guinea Bissau y Marruecos. La inquietud y la fuerza de Alicia García San Gabino es impulso suficiente para trascender lo que parece una paradoja, y poner al servicio del equilibrio social algo tan fácilmente reducible a la estética más superficial como es el mundo del prêt-à-porter. Su manera de entender la capacidad de la moda para activar la economía ética tiene la rotundidad y la sencillez de las creaciones indemodables, propias de las mejores firmas.

García San Gabino, que cree en los pasos pequeñitos y en la constancia, sueña con tener un local en España donde poder promover la distribución comercial de los productos que su ONG auspicia mediante enseñanzas y asesorías en todas sus fases, desde el diseño y patronaje hasta la estrategia publicitaria, pasando por la confección. Fue fácil ver desde el principio que sabía cosas útiles para todos los momentos del proceso, tanto los conocimientos técnicos de tejidos o de costura, como los referidos a marketing, imagen corporativa y publicidad. A ellos se suman otros que llegan de forma sobrevenida en cada caso. La generosidad con la que los comparten ella y sus compañeros permite a las cooperativas ser autónomas, una vez puestas en marcha y asesoradas.


La Universidad Politécnica de Madrid, a la que pertenece su escuela, es testigo además de una afortunada colaboración a tres bandas con el Instituto Nacional de Educación Física (INEF) y la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos: Deporte, Ingeniería y Moda (DIM) están juntos en Camboya. Todo es poco contra la pederastia y sus efectos; todo parece imposible contra una epidemia que llega directa e imparablemente desde Occidente demoliendo el derecho de los niños a la inocencia y poniendo en jaque la confianza de muchos en la evolución humana hacia un mundo mejor…

FA: Moda y cooperación no parecen fáciles de unir
AG: Fui a unas “vacaciones solidarias” en Bombay que en principio no eran para hacer ningún trabajo, sino para observar y ser capaz de concienciar a la vuelta; y justo antes conocí a una monjita española, Isabel Martín, que venía de allí y traía una maleta llena de muñequitos. Ni la tela ni los muñecos eran muy bonitos, pero estaban muy bien cosidos. Por mi trabajo, yo estaba entrenada a anticiparme a los gustos y a saber qué estética es la que funciona.

Estuve allí un mes, con SETEM Comercio Justo, y no paré. Los elefantes en marrón y negro no le gustan a nadie, pero sí en rojo y rosa; incorporé lentejuelas y cristalitos porque eso hablaba de India… Ayudé con unos bolsos, les convencí de los gustos en Europa y salió una colección muy sencilla con su catálogo y todo. También soy diseñadora gráfica y me di cuenta de que todo lo que sabía hacer lo necesitaban allí.

FA: ¿Tuvo éxito esa colección?
AG: Ocurrió que me llamó el director de la ONG en Bombay y me dijo que se preguntaban si tenía magia porque tenían un pedido de 2.000 bolsos de los que yo había diseñado, y ningún otro. Me pidieron que volviera el año siguiente y buscaron un patrocinador francés para que pagara mi billete de avión y mi manutención allí.

FA: Te ganaste con ellos la libertad creadora…
AG: Fui sola ese segundo verano y fue una locura; diseñé unas camisolas sin mangas y unos pantalones tipo pijama muy sencillos, para probar… Las importadoras se abalanzaban, pedían por miles…

FA: Harían falta más manos para tanto trabajo
AG: Sí, además en ese momento planeaba quedarme embarazada. Me fui a mi escuela de diseño en la Politécnica para dar una charla y tratar de buscar ayuda, pensando que se apuntaría muchísima gente, porque yo habría ido de cabeza, pero sólo se apuntaron tres. No me lo podía creer. Hice equipo con las tres para ir a Bombay, pero las dejé allí y yo me fui a Nepal porque me hablaron de un taller allí y porque yo no quería ser una madre superiora. Respondieron genial. Todo hay que hacerlo perfecto para dejarlo encarrilado y facilitar el trabajo de cara a los pedidos posteriores. Al año siguiente, con el testimonio de ellas, vinieron muchas más; desde entonces crece y crece el trabajo en India.


FA: ¿Qué es lo más difícil de trabajar en otras culturas?
AG: Aquí somos unas princesas y no estamos acostumbradas a algunas cosas… Nuestro vecino ese año se murió de tuberculosis; vives la vida y la muerte de una manera más animal, más intensa; ves la miseria, la lepra… es muy duro. Una del grupo no toleraba el picante, otra no podía con los bichos y había infinidad porque vivíamos cerca de un vertedero…

FA: Es extremo; quizá una vacuna para poder luego con todo
AG: No, hay algo peor: Camboya es insoportable porque la prostitución y la pederastia están a la orden del día; es muy fácil ver que los occidentales somos los causantes. Cada lugar tiene su lado especialmente duro, pero lo de Camboya es atroz. Allí llegamos los occidentales con nuestro dinero, y cogemos a las niñas como nuestras concubinas, es nuestro burdel. El Gobierno ve que hay ingresos asegurados y hace la vista gorda. Así que, en India, Nepal, Brasil… ves la importancia de apoyar pero el cambio tiene que venir de ellos. Pero Camboya es deprimente porque ves que es tu propia sociedad, alemanes, ingleses, españoles, gente joven, universitarios, mochileros, que cada noche duermen con una niña, ¿de verdad creen que están ligando? ¡Pero si luego las pagan! Las niñas los ven como un negocio, y el Gobierno tampoco hace nada porque es una vía de dinero muy fácil. No dejas de verlo ni un solo día y luego te genera paranoia. Me ha pasado ver a un padre jugar con su hija y temer otra cosa.

FA: ¿El trabajo en Camboya está orientado a acabar con eso?
AG: Somos una gota en un océano. Nos hemos juntado con INEF y con Caminos y nos llamamos DIM (deporte, ingeniería y moda). Camboya es el primer Proyecto DIM, financiado por la Politécnica. Trabajamos en un centro de acogida con cincuenta niñas recogidas de la calle vendidas, abandonadas… Les enseñan a leer a escribir, a coser, a cocinar, a que sean personas eficientes y puedan plantearse un futuro. Nosotras trabajamos en el taller, los de Caminos van a montar paneles solares, porque la electricidad es carísima, y los de INEF van a hacer un programa de dinámicas psicosociales para que las niñas aprendan a ser niñas, a jugar, reírse a carcajada limpia, que es lo que necesitan. Si conseguimos que el centro crezca…

FA: Antes de este proyecto DIM, Diseño para el desarrollo habéis puesto en marcha otros proyectos… ¿Cómo llegasteis a Brasil?
AG: Un compañero fue de vacaciones a Salvador de Bahía y conoció a una chica con una ONG dedicada a luchar contra la venta de mujeres: monta talleres ocupacionales para tener a las mujeres a salvo de maltratos y tenían uno en el que customizaban tejidos, un poco como hacíamos aquí con Las vacas flacas, reutilizando y descosiendo ropa en desuso, pero con su estética piringuetti, con sus licras y sus cosas… Sabían coser a máquina.

FA: A Brasil llegasteis con toda la experiencia anterior, cada vez más fácil.
AG: Pero es que así como en India y Nepal las mujeres son sumisas, sentadas en el suelo… allí era el otro extremo y no confiaban, creían que buscábamos algo para nosotros, tenían un montón de resistencias, pero si les hablas con amor, ya está… En el primer viaje les preparamos un organigrama muy básico y lo miraban como si fuera un Dios. En viajes posteriores las hemos asesorado para conseguir subvenciones; para hacer formación… Han ido psicólogos a ayudarlas porque estaban muy peleadas, a veces por trapicheos de drogas de los maridos. Las terapeutas les hacen dinámicas de grupo, se cogen de las manos…

FA: Guinea Bissau es todo un salto en todos los sentidos
AG: Como estamos en contacto con los importadores de Comercio Justo, ellos mismos hablan con talleres que conocen y nos ponen en contacto… Por ese camino, CIDAC, que es una ONG portuguesa, nos contrató como técnicos para irnos a Guinea Bissau, a un poblado. Los hombres trabajan en telares; hacen tapices religiosos, en unos telares de madera maravillosos; tiñen los tejidos… Allí hemos dado clase de costura a las mujeres, desde cero, y hemos diseñado ropa de hogar, como un set que tiene manteles individuales, trapos de cocina, delantal y manoplas. También hemos diseñado un ajedrez de viaje, con una tela de cuadros de tablero y con las figuras preciosas inspiradas en la estética del lugar. Lo venden en una tienda que han abierto y que es la única de Bissau.

FA: ¿No se puede importar?
AG: Hay un acuerdo con la importadora para que les hagan un pedido, pero hay muchas cosas que cambiar; nos encontramos con que no compran porque es caro, estamos un poco en la cruzada de que no puede ser barato: imagínate un tejido alucinante, hecho a mano, con unos colores maravillosos, tintados los hilos, tejidos, cosidos… pueden estar en una tienda de decoración del más alto standing y no pueden ser baratos; es que si fuera barato no podría ser comercio “justo”, tener esa calidad, estar hecho con tanto amor… No es caro, es su precio. Quizá dejemos de limitarnos a las tiendas de Comercio Justo y nos abramos también a las tiendas de decoración, de ropa…

Son productos maravillosos; en Brasil es algodón, pero en Camboya son unas sedas alucinantes que te dan ganas de comprarlas todas y poner en funcionamiento todos los telares que están parados.

FA: ¿Tenéis el mismo problema en el caso de India?
AG: En India está yendo fenomenal. Porque una de sus importadoras, CTM, tiene 400 tiendas en Italia y todos los años se interesa por lo nuevo y hace pedidos concretos. Ahora ha hecho pedidos muy grandes para una empresa francesa, Au bon marché. Les piden sólo tres productos, pero volúmenes de 5.000 unidades. Están apostando por el comercio justo; me han pedido el logotipo porque lo van a imprimir. Eso es lo que hay que conseguir, que las empresas se abran a lo que se llama la economía ética. Que no busquen el producto barato y rápido sacado bajo la explotación, sino que consigan producto original, con diseño y con calidad, que viene de talleres que están creciendo y contribuyendo al desarrollo. Entonces es una esperanza, llegar a ese tipo de comercio, que cambie la filosofía.

FA: ¿Cómo es el proyecto de Marruecos?
AG: Es distinto; nos contrataron de la Asociación Nacional de Artesanía para dar una consultoría en diseño y marketing a mueres artesanas. Son mujeres de la zona de Marruecos que las financia el Banco Mundial por medio de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), son empresarias y les ayudamos a mejorar su producto, la presentación, el etiquetado, el acabado… ellas son emprendedoras y ya están haciendo cosas, algunas muy bonitas, pero vamos a hacer que tengan una presencia maravillosa, que conozcan el mundo de la promoción.

FA: Parece todo a tu medida, ¿es un sueño cumplido?
AG: Estoy encantada y con la sensación de que me han ido colocando, pero falta mucho. Necesitamos buscar la manera de dar continuidad y autonomía al proyecto, con el que ahora se benefician cerca de mil familias, necesitamos crecer como empresa. Un local nos permitiría activar la importación y dar curso a los productos que están en marcha y a otros de otras cooperativas.

FA: ¿Cómo sería ese local?
AG: Podría ser una tienda multicultural de venta de productos de artesanía y música; y también un taller de diseño; un espacio creativo y de formación que nos permitiera además ser cliente de las cooperativas en desarrollo; nos podríamos abrir a muchos talleres por todo el mundo. Una mujer de Colombia nos preguntó recientemente que a qué dios había que rezar para que vayamos a ayudarles… Yo rezo al guionista…

Lola Bastos, 6 de junio de 2008
www.fundacionananta.org

Rearme de fe

Reflexión esperanza tras el triunfo de la candidatura de Barack Obama a la presidencia de los EEUU

5-Junio-2008 Hace treinta y ocho años no había voto para los hombres y mujeres de color en los EEUU, hace ciento cuarenta y tres sólo tenían grilletes, ni siquiera se podían mover con libertad, eran esclavos. Hoy un hombre de color es candidato a la Casa Blanca, dando así un giro providencial a la historia. Un fuerte y extendido anhelo, no sólo americano, sino planetario, pulsa para que este candidato de paz y de consensos gobierne finalmente la nación más poderosa del mundo.

Los valedores de la teoría de la involución están en apuros. Caen los argumentos de quienes proclaman la deriva humana. Lenta pero sostenidamente, la humanidad avanza, progresa hacia más altas cotas de civilización, hacia la plena instauración de valores superiores. Barack Obama, afroamericano de progreso y arraigados principios solidarios, puede en noviembre sentarse en el despacho oval. En el ala oeste de la misma Casa Blanca, también por primera vez, una mujer, hasta ahora su contrincante en las primarias, puede acompañar al virtual presidente Obama en las labores de gobierno.

Noticias como ésta debieran suponer un estímulo en la recuperación de la fe colectiva en el progreso humano. Ya no fe en las ideologías que nos han dividido, confrontado y sangrado, ya no fe en proyectos particulares, sino fe en los proyectos, objetivos y valores comunes.

Los imposibles de ayer son hoy realidad. Ojalá muy pronto podamos ver a Obama comenzar a retirar los marines de Irak, firmar Kyoto, avalar el Tribunal Internacional de la Haya… Los abusos no eran de por vida. Si nos empeñamos, las calamidades tienen también su fecha de caducidad. Un rearme de fe colectiva puede detener el cambio climático, puede poner pan en la mesa de todos los niños y mayores de la tierra, puede acabar con el analfabetismo, con la explotación del hombre por el hombre, con las epidemias, con las guerras…

Sí hay deriva, deriva de mi ideología, de mi proyecto, de mis intereses, de mi patria que quise imponer al otro… Por eso casi arruinamos el mundo. Si embargo hay progreso de los valores que mayoritariamente nos unen, principios de defensa y amor a la Tierra, de responsabilidad colectiva, de unidad en la diversidad, de justicia, de paz, de solidaridad y compartir…

Si Obama, con su determinación de cambio y voluntad integradora, con su vocación incuestionable de servicio, con su convicción en el ser humano y sus posibilidades, ha alcanzado la candidatura a presidente, es que muchos otros sueños, otrora inalcanzables, están hoy en condiciones de comenzar a hacerse realidad.

Muchos norteamericanos creyeron en que Bush y lo que él representa en cuanto atropello, prepotencia y militarismo, en cuanto a fúsil en el armario de casa, en cuanto a defensa a ultranza de un sistema que beneficia a los menos a costa de la mayoría…, no lo eran para siempre. No se abandonaron al desaliento, abrigaron fe en el cambio, fe que fue creciendo, fe que atrajo al hombre apropiado, en el momento justo, con el discurso y programa oportuno. La conciencia colectiva de cambio materializó al aspirante ideal. Tal es la fuerza y la expectativa acumuladas, que hoy ese hombre, pude dirigir su nación y con él acabar el atropello, retornar la integridad, la honestidad al poder, la confianza en el futuro.

“Change, we can believe in”. No sólo en los EEUU, mundualicemos el lema de Obama. Nosotros también podemos creer en el cambio planetario suspirado. Sólo resta un plus de fe en los valores que a la inmensa mayoría nos concitan, fe en que juntos lo lograremos, fe en que podremos superar los enormes desafíos globales que hoy atendemos, fe de que ésta es una hora única, difícil, pero llena de oportunidades, fe de que encarnamos aquí y ahora para hacer hoy posibles los imposibles de ayer. Fe, ante todo, en que la vida y sus formas infinitas y maravillosas perdurarán en este bendito planeta y nosotros con ella. Perdurarán por supuesto las próximas generaciones, más preparadas que nosotros para inaugurar un mundo de paz y fraternidad, de solidaridad y compartir para siempre.

Koldo Aldai
Fundación Ananta

“Veo a Dios en las sonrisas que me regalan los niños”

Entrevista a Jaume Sanllorente, fundador de “Sonrisas de Bombay”

16-Mayo-2008
Sólo la increíble fuerza interior que le asiste es capaz de mover tamaña empresa solidaria. Es incombustible. No conoce domingos, ni descanso. Es así como el proyecto florece y las sonrisas de los niños de Bombay no paran de estallar. Pronto alcanzarán las 6.000. Jaume contagia pasión por ayudar al prójimo y esa pasión es la que hace que los monederos se abran y las empresas se vuelquen a favor de “Sonrisas de Bombay”. Se puede leer su libro, rastrear el trabajo que desarrollan…, pero sólo el inmenso brillo en las pupilas de este joven periodista barcelonés, ese entusiasmo desbordante por la vida y las oportunidades de ayudar que nos concede, nos sitúan en el verdadero origen de esa magna obra solidaria.

La nuestra es la última de una larga lista de entrevistas que ha mantenido a lo largo de todo el día en Madrid. En su rostro no asoma el más mínimo cansancio…

¿Te sientes recompensado?
¿Qué he hecho yo para merecer esto? Me lo repito todos los días en un sentido positivo. ¿Qué he hecho yo para merecer tantas cosas maravillosas, como la vida hoy me está regalando cada día? Recibo sonrisas, alegría, amor en estado puro, en dosis tremendamente grandes. A veces pienso que no me merezco todo esto con lo que Dios me está recompensando. Te lo digo con pleno convencimiento: todos estos regalos no caben en mí.

¿Las pilas Duracell de Jaume Sanllorente en qué enchufe se alimentan? ¿De dónde sientes que te viene esa fuerza interior que te permite atender retos de tamaña envergadura?
En Dios (muy larga pausa…) Te lo prometo, que nunca, nunca en la vida hubiese pensado que algún día daría esta respuesta.

¿Te sientes sostenido?
Sí, por Dios. ¡Mira! Se me pone la piel de gallina al pronunciar esta palabra. Sí, Dios me sostiene y te juro que jamás me imaginaba haciendo esta afirmación que en principio puede sonar propia de alguien muy atado a un movimiento religioso. No es mi caso.

Cuando desvinculas a Dios de la religiones, te das cuenta de que éstas son un maquillaje, que te impiden ver la cara lavada de Dios. Dios es todo, Dios está en esta conversación que estamos teniendo. No hay que creer o dejar de creer en Dios. Dios está y punto. Yo veo a Dios cada día en todo. Esta luz, esta belleza que ahora en este hall nos rodea es Dios. Veo a Dios en las sonrisas que me regalan los niños, en los árboles que se mecen al ritmo del viento, en esta agua pura que bebemos…

¿Sientes que vuestro accionar está sostenido desde Arriba?
Cuando a veces oigo decir cómo Dios permite que el mundo esté como está, yo respondo diciendo que el mundo es así porque nosotros lo hemos querido. El legado que Dios nos ha dejado es maravilloso. Nosotros lo estropeamos con nuestras acciones. Dios no nos castiga. Nos castigamos nosotros mismos. El Dios castigador ya pertenece a una religión concreta.

Antes de abrir el paquete del regalo de la tierra, antes de pararnos a observar este mundo rebosante de encanto, ya lo hemos deteriorado, a menudo destruido.

En tu libro te manifiestas como un artista en el reciclaje de sentimientos. ¿Hay situaciones que aún al día de hoy te cuestan reciclar?
Evidentemente… Uno es humano. Recientemente una persona de relieve público me decía: “Jaume, yo soy cochinamente humano”. Yo no tengo, ni todo asumido, ni todo aprendido. Espero no vivir jamás con la sensación de haber aprendido todo. Confieso que aún hay situaciones que no puedo reciclar.

Relatas en tu libro que hay momentos en los que no paras de trabajar…
Hay mucho trabajo detrás de todo este proyecto. Las cosas no se hacen sólo con levitar y buenas intenciones. Hasta en mis momentos de recreo no puedo evitar ir al ordenador y empezar a trabajar. En los fines de semana, como jefe, me obligo a mí mismo a descansar y sin embargo no puedo evitar moverme a chequear el correo y ver los nuevos socios o pensar cómo proporcionar una nueva ayuda…

No sé si es bueno o malo, pero mi trabajo me apasiona. A las pasiones hay que darles rienda suelta. No hay que castrarlas, nunca, nunca…

¿Hay algún momento en que te ha asaltado la nostalgia por la vida de antes?
Sí, pero eso nunca me ha hecho plantearme tirar la toalla. El proyecto es mi vida. Con convencimiento total y absoluto: es el motor que marca el latido de mi corazón.

¿Cuando ves tus colegas bien situados, no te has preguntado alguna vez, “dónde me he metido yo”?
No eso no. Sólo esa sensación de coger la moto, como hacía antes, y recordar mi pasado con cero preocupaciones, me puede inspirar algo de nostalgia. Sólo a veces. Antes no tenía libretitas en mi mesilla de noche y ahora tengo libretitas varias. En cualquier momento me puedo despertar y empezar a apuntar nuevas ideas, planes… para el proyecto.

¿Qué te ha dado esta nueva vida?
A nivel egoísta la libertad de hacer lo que quiero. Trabajo en lo que yo mismo he elegido. A nivel no egoísta la libertad proporcionada a, por ahora, 3.000 niños de Bombay. La libertad de otros me ha hecho libre a mí. Eso no tiene precio. Eso merece todos los quebraderos en la cabeza y todas las libretitas que uno pueda tener en la mesilla de noche.

¿Qué te ha regalado la India?
La India no me ha dado nada. El proyecto me lo ha dado todo. Los niños beneficiados me han dado las más grandes lecciones que he recibido en mi vida.

¿Cómo sobrevive la India a una realidad tan dura?
Tengo la sensación de que la espiritualidad ha surgido con fuerza en la India, pues era necesaria una válvula de escape, para salir de ese panorama extremo. Por ejemplo, el sistema de diferenciación de castas es muy violento y castrante. Leo y releo Ghandi, Vivekananda… Sus pensamientos maestros han surgido abonados por una realidad absolutamente contrapuesta. Esos pensamientos hablan de dar, de amor, de igualdad, de valores universales, planetarios, humanos…

¿Ayuda y cuestionamiento de estructuras o sólo ayuda? ¿”Apagar los incendios” o algo más?
La coherencia aquí va a repercutir mucho allí. Un ejemplo: cerciorarnos de que nuestra ropa no ha sido confeccionada por niños. Muchos de los niños explotados en los talleres de ropa están sometidos a un dictado occidental, no oriental. Las grandes empresas que favorecen esa situación son de nuestro mundo.

Así como los pobres ven el mundo de lujo a través de un cuadradito que está en sus chabolas y que se llama televisor, debemos observar también nosotros, que los niños de África que se están muriendo de hambre, no pertenecen a un televisor. No es un montaje de imagen, sino pura realidad. Cada quien ha de tomar la decisión de dar los pasos oportunos hacia un mundo mejor. Entonces ya no nos frenará nadie.

¿En una edad adulta, qué te gustaría ver como legado de toda una vida?
Quisiera ver, no sólo que los niños del proyecto han gozado de un futuro digno, sino que sus hijos también han contado con él. No me deben ningún favor. Les he ayudado porque he querido.

Quisiera comprobar en el futuro que los hijos de una de esas niñas que hoy se encuentran en el orfanato disponen de educación. Me gustaría encontrarme a una de esas niñas por azar en las calles de una ciudad de la India. No me importa que no se acordara de mí. Me gustaría topármela de repente y preguntarle:
- Oye, ¿Cuánto tiempo? ¿Qué es de tu vida?
- Pues mira…, llevo mis hijos al cole.

Eso me emocionaría. Hay personas que imaginan como cosa ideal en sus vidas el día de su boda, el día del primer hijo… La situación utópica que yo imagino es ésta. Este encuentro es lo que yo anhelo…

¿Muchos proyectos en la libreta?
Muchos proyectos, pero ya basados en realidades. Hace tres o cuatro años, cuando perseguía a la gente para que me ayudara, siempre les tenía que convencer en base a sueños. Ahora ya no hace falta que les venda sueños, ahora les puedo vender realidades. Gracias a las ayudas que hemos ido recogiendo, en tres años de 40 niños hemos pasado a 3.000. En junio serán 6.000. Todo gestado gracias a ayudas que han venido de España.

¿El viento sopla a favor?
Cierto, pero aún ha de soplar mucho más. Tienen que venir muchas más ayudas. Sólo en Bombay hay 300.000 niños abandonados. Se necesita mucho viento, pero para eso estamos.

¿Aún y con todo, el destino se escribe con mayúsculas?
Creo que hay un destino superior, pero no hemos de caer en conformismos. Hemos de hacer todo lo que esté en nuestras manos, para que ese destino sea lo mejor para todos.

Koldo Aldai
12 de mayo de 2008
Fundación Ananta

“Si quiero ser libre y feliz ahora incluyo a los demás”

Entrevista con Enrique Simó, coordinador de la Universidad Espiritual Brahma Kumaris en Madrid

12-Mayo-2008
No andan pregonando su vida de entrega al prójimo. Enrique Simó me ruega aclarar que este tipo de confesiones personales no han surgido por iniciativa propia, sino que las ha dado a conocer ante nuestra invitación que le invitaba a ello. Ha compartido su testimonio, sólo en la medida que puede ser útil y estimulante para que otros avancen en el camino de búsqueda. De no ser así permanecería con su labor silente y discreta…, sin necesidad de hacerse con titulares.

El interés por compartir su testimonio viene de la oportunidad de demostrar que aquí, en medio de la gran ciudad, hay personas volcadas por entero en el bienestar ajeno, en proporcionarnos un espacio de armonía y conocimiento. En medio del intenso trajín de la calle Orense hay personas ancladas en armonía y que viven por y para hacer brotar la paz en el corazón del otro. En ese esfuerzo son felices. Damos constancia de ello.

En medio de la gran ciudad, ¿es posible hallar la paz?
La paz es posible en cualquier lugar, ahora bien lo que es importante es un cambio de prioridades. Es preciso establecer la prioridad de querer estar en paz. Necesito priorizar mi estado interior. Si yo estoy bien conmigo mismo, con mi familia, en mis relaciones…, todo va a funcionar mejor. Pongo mi atención en aquellas cuestiones que me roban la paz, bien para impedir que vengan, bien para transformarlas. Es un trabajo de atención, práctica, constancia y paciencia.

Esta opción por la paz no puede ser un hobby. No se trata de que cuando me sobre un momento me voy a poner a meditar. El recogimiento se ha de convertir en una prioridad. No es una cuestión de tiempo, sino una voluntad de querer estar así. Descubro la importancia de estar en paz. Estar en paz es un valor, es una fortaleza. Si yo soy un ser que está en paz soy valioso para el mundo. Ya no sólo trabajo y vivo, sino que contribuyo a que el mundo sea mejor. Estamos por lo tanto ante una cuestión universal y no particular.

¿En medio del mundo ajetreado de la empresa es posible hallar la paz?
Aquí también hay que establecer prioridades. En este ámbito la palabra clave es equilibrio. El equilibrio nos convierte en personas valiosas y nos proporciona una vida de calidad. Si nos involucramos demasiado ya en el trabajo, ya en el ocio evasivo, perdemos el equilibrio. Hemos de encontrar el tiempo necesario para trabajar sobre nosotros mismos, para compartir con la familia, para trabajar en la empresa. Más horas en la empresa no significa necesariamente más efectividad.

¿Espiritualidad y empresa pueden ser complementarios?
Perfectamente. Espiritualidad es vivir el mundo interior, vivir más inclusivamente, ver el alma en el otro y en ti mismo. Donde te ubiques ya es secundario. Lo importante es que estés conectado con tu interior y que desde tu interior actúes.

¿Se puede estar en la empresa sin pertenecer a ella, sin estar atrapado por ella?
Si sólo es la empresa lo que da sentido a tu vida, te encuentras atrapado. La empresa es un medio, no un fin. Es el trabajo interior lo que nos va a posibilitar estar bien y por añadidura tener éxito en la empresa. Es preciso hallar el tiempo necesario para el silencio, la relajación, el desarrollo personal.

La formación en conocimientos dentro de la empresa no es necesariamente la mejor inversión. La formación en ser mejores y más estables, puede ser a la larga más productiva. Unas mentes más ecuánimes, más relajadas, más en calma pueden trabajar a otro nivel. De esa forma estaríamos más atentos, tomaríamos decisiones más precisas, las reuniones serían un lugar de encuentro, convivencia y progreso y no de discusión. Controlaríamos nuestras emociones. Trataríamos a las personas de otra manera. Es decir, ello comportaría beneficios a todos los niveles. Lo digo por experiencia personal y por experiencia de personas que han realizado ese cambio.

¿Qué consejo darías a un hombre o mujer de empresa para mantener esa paz, ese equilibrio?
Cada día encontrar un tiempo para reflexionar sobre qué es lo importante en su vida y detectar los valores que le han dado sentido a su existencia en algún momento. Es preciso observar después si esos valores cobran importancia en el momento presente. Habrá que buscar también el equilibrio que mencionábamos entre su trabajo, su tiempo personal y su familia.

¿Y el ruido de los medios de supuesta comunicación?
Buscamos vaciar la mente. Si tu prioridad es saber, pues llénate de ese ruido, pero si tu prioridad es buscar la calma y la paz, procúrala. Si te empapas de energía densa después es muy difícil meditar. No podemos dejarnos atrapar por esa energía tan pesada que mueve el mundo, pero a la vez hemos estar en medio del mundo. He ahí nuestro reto.

¿Qué es lo que te ha regalado la India?
Volver a un estado íntimo y personal que no había sido capaz de descubrir. La India me ha devuelto ese punto de conexión interna que tenía un poco olvidado. En la India se ha despertado profundamente mi espiritualidad. La India me ha mostrado que la vida puede ser diferente, aún sin gozar de los recursos que tenemos nosotros. Es una cultura generosa. La gente da. Cuando se abre un centro espiritual, aunque no se pertenezca al grupo en cuestión, la gente ofrece comida, dinero… Tienen el hábito de ser generosos con las personas que dedican su vida a algo superior o distinto.

La empresa dedica también un tanto por ciento a personas necesitadas, proyectos culturales o de bien social. En la India he encontrado gente maravillosa, grandes maestros, mujeres sabias que me han ofrecido una perspectiva profunda de la vida, que me han hecho reflexionar sobre mi existencia… En la India he encontrado amigos de todo el mundo con los que mantengo un gran vínculo. Nos vemos poco, pero el poco tiempo en que nos vemos es de calidad. Ello te hace descubrir que la amistad y las relaciones humanas no dependen necesariamente del tiempo que compartes y de la cercanía física, sino de calidad de la relación y de la interacción. Las relaciones espirituales trascienden la distancia y el tiempo. Nos permiten vivir unidos a otro nivel. Todo eso me ha regalado la India.

Sin embargo se dice que el polo de espiritualidad del mundo está mutando a los Andes, que la India ya no es lo que era…
Hace 22 años que voy a India. La sociedad se ha modernizado. Junto con ese fenómeno se observa también que la psicología va evolucionando. Se percibe una mayor irritación en la gente de las ciudades. Externamente se ven las cosas mejor, pero también se percibe que muchos de las actitudes occidentales, como las del consumo y la sobrevaloración de lo material, se van incorporado. Acontece una perdida de espiritualidad.

Hay muchas Indias en la India, hay muchas culturas dentro de la misma nación. La India que yo he conocido a través de Brahma Kumaris es también otra India muy especial. Brahma Kumaris es un foco de espiritualidad y de servicio social en el país, es una organización muy fuerte, muy integrada en la cultura y en el tejido social. Políticos relevantes vienen por ejemplo a pasar días de retiro a nuestra casa madre en compañía de las dadis o directoras de la Universidad.

¿Te costó dejar el mundo antes de asumir el compromiso con Brahma Kumaris?
No demasiado. Siempre he tenido un sentido profundo de la libertad. Sin embargo mi idea de la libertad no era adecuada. Hacía lo que me decían que era ser libre, pero en realidad me sentía más vacío. Tras dar algunas vueltas por el mundo, en el año 1984 me puse a buscar en Barcelona. Aprendí masaje, macrobiótica, medicina gnóstica, medicina china… Me hice vegetariano, dejé de fumar y beber y comencé a meditar. La relación con la gente comenzó a cambiar. Me preocupaba también el cómo ayudar a los demás sin generar dependencias.

¿Qué te dio Brahma Kumaris?
Brahma Kumaris me dio esa oportunidad de servicio y también englobó todas las búsquedas en las que había estado implicado. Encontré sencillez y a la vez profundidad. Encontré una meditación más adecuada a mi ser. Hallé también una forma de servir sin crear apegos: compartir unos conocimientos para que los demás los experimenten. Es decir: “Toma este regalo que a mí me ha servido y experiméntalo si quieres en tu vida”. Ello me mantenía absolutamente libre.

No intentamos convencer. Proporcionamos herramientas para conoceros mejor a nosotros mismos: “¿Quiénes somos realmente?” Cuando concluimos que somos seres espirituales y conscientes, nuestra vida toma otra dimensión y nuestras relaciones también cambian. El relacionarnos unos con los otros como seres espirituales permite al otro desarrollar su grandeza y espiritualidad. La imagen y la actitud positiva que nosotros proyectamos en nuestro prójimo, le influyen. En esa medida procuramos ser un testimonio que pueda servir a los demás.

¿Tenéis votos en Brahma Kumaris?
No hay un momento en el que tu adquieres unos votos. Es un proceso de comprensión y entendimiento que paulatinamente te lleva a adoptar en tu vida ciertas actitudes, ciertos hábitos. Estas disciplinas nos ayudan a alcanzar nuestros objetivos en la vida. Por poner un ejemplo: si quiero una vida de paz, primero habré de ser pacífico con los animales y con el entorno, es decir me habré de hacer necesariamente vegetariano.

¿Cómo establecemos vínculo con nuestra alma?
Primero necesitamos comprender que somos seres espirituales, almas y no únicamente cuerpo. Con esa conciencia nos iniciamos en la práctica de la conciencia del alma. Sentados en silencio, concentramos toda nuestra atención en un punto detrás de nuestros ojos. Sentimos la energía que hay en ese espacio interior. En ese estado de concentración uno empieza a sentir paz, amor, felicidad. La mente reduce su actividad y deja espacio para que se manifieste la sabiduría.

El esfuerzo está en aprender a vivir desde esa nueva conciencia. Sentir que soy un alma, un ser de luz consciente y ser capaz de relacionarme con el otro viendo la luz en sus ojos y sintiendo su belleza interior.

¿Cómo es tu experiencia con Dios, con el Origen, con la Fuente...?
Dios para mí es como un Amigo, un Compañero que me acompaña y me comprende. Otras veces es como un Padre y una Madre llenos de amor que me cuidan. En otras es como un Profesor que me enseña y es más exigente. También es como un Guía que me muestra el camino a seguir.

Dios es un ser muy cercano que me acompaña en el camino de la vida hacia el encuentro con mi verdadero Ser interior. Podemos ver a Dios también como alma, pero por supuesto el Alma Suprema, un ser completo, libre, misericordioso y lleno de Amor dispuesto a compartirlo con sus hijos. La experiencia de Dios te llena de paz, amor y misericordia, cualidades que después puedes compartir con los demás

¿Cómo ayudas a los demás a poder vivir esa experiencia?
Compartiendo este conocimiento en clases, seminarios y conferencias. Acompañando con ejercicios de meditación a los nuevos viajeros espirituales. Intento que mi vida sea una inspiración para vivir esa experiencia.

¿En qué consiste tu práctica espiritual?
Medito cada día y estudio el conocimiento espiritual. Todo lo que vivo lo relaciono con la espiritualidad y hago el esfuerzo de buscar el aprendizaje. Siempre es posible encontrar un beneficio detrás de cada situación. En las relaciones practico el procurar no ver los defectos y enfocarme en las cualidades ajenas. Mi propósito es dar felicidad y recibir felicidad, de esta manera la vida es mucho más agradable.

Comparto con Dios mis mejores momentos, también los más difíciles. Dejo en Sus Manos aquello que no alcanzo a entender o no soy capaz de resolver.

¿Hay algún tipo de práctica que desees recomendar en particular?
Sí, especialmente la de ser un observador desapegado. La experiencia me ha enseñado que no es necesario pensar tanto, pues al entrar en una gran expansión mental, a menudo después no somos capaces de resolver toda nuestra creación.

En el silencio aprendemos a pensar tan sólo lo que es necesario, a responder a aquello que es importante y volver a ese lugar inmaculado en nuestro interior donde reina la paz y la calma. En ese lugar somos el observador desapegado que responde, pero no reacciona. En ese espacio mágico se siente la dulzura de la relación con Dios y el alma se encuentra plena, sin deseos, ni expectativas. No es tan importante hacer, sino ser. Las acciones fluyen de manera natural desde ese estado de ser.

En ese espacio de la conciencia del alma desde la actitud del observador, el pasado queda en su sitio y se vive un presente activo y significativo. Para mantener este estado necesitamos tener como prioridad la atención en el Ser y mantener la relación con Dios muy abierta y amorosa.

Hay otra experiencia en meditación que es muy profunda y que te llena de energía. Es el viaje a la dimensión del silencio. En India le llaman Paramdham, la morada suprema. Los budistas le llaman el Nirvana, la tierra más allá del sonido.

En el silencio te desprendes de la conciencia de tu cuerpo y viajas con tus pensamientos a un mundo de luz brillante. Como un ser de luz, te sumerges en ese Océano de luz y conectas con el Ser Supremo. Se establece una relación silenciosa, pero llena de poder. No hay pensamientos, no hay movimiento, pero hay la conciencia de la eternidad, de estar y de ser. En eses estado nos liberamos de todo aquello que nos limita, nos bloquea y nos impide ser libres de verdad.

¿Cuál es el sentido de la meditación “Amrit vela” de las 4,30 de la mañana?
“Amrit vela” es un término utilizado en India que significa, “las horas del néctar”. En la tradición hindú se considera un tiempo sagrado. Los devotos se levantan y tocan las campanas para despertar a sus deidades más amadas.

Para mí es una meditación muy especial donde practico el silencio interior, viajando con mi mente al mundo del silencio para conectar con Dios. Esta meditación me da fortaleza para afrontar todos los retos que se plantean durante el día. Cuando el alma descubre este néctar, tiene el deseo de volver a tomarlo, pues transforma y fortalece.

¿No sientes memada tu libertad al comprometerte con una gran organización internacional?
Al entender de una forma nueva la libertad, puedo decir que no. Ahora mi libertad es alcanzar una vida plena. Hay compromiso y dedicación, pero lo que más satisfacción me proporciona es mi trabajo interno y mi dedicación a los demás.

Hay una prioridad: si quiero ser libre y feliz ahora incluyo a los demás. Ya no es un sacrificio el ayudar a los demás. Hay una máxima básica hondamente interiorizada: “No puedo ser feliz yo sólo”. Tengo que ser feliz dando felicidad, pues es una energía que los demás te devuelven. Eso te permite progresar espiritualmente. Este es un aspecto básico de la enseñanza de Brahma Kumaris que me ha llegado bien dentro.

Es preciso hacer algo generosamente, en clave de servicio verdadero. El agradecimiento de corazón de la persona que puedes estar ayudando, te ayuda también a ti a alcanzar tu destino. El verdadero servicio no te cansa, sino que te da más energía y estás después más feliz, más entusiasta, más energético.

¿Cómo entendéis el servicio en Brahma Kumaris?
Tu vida puede ser un ejemplo si te propones vivir las mismas dificultades que una persona normal, en medio de la gran ciudad, llevando una vida personal y responsabilizándote de una organización. Si nos escapamos de las grandes limitaciones de la vida corriente de la gente de la ciudad más difícilmente podremos ser testimonio. No tenemos ninguna compensación económica por lo que hacemos en Brahma Kumaris. La organización no me proporciona seguridad en ese sentido. La organización te da un conocimiento que te permite moverte por el mundo, pero tú eres quien ha de moverse. El verdadero servicio no cansa.

¿Dónde habéis encontrado la fuerza interior para dedicaros al servicio?
La hemos encontrado en el conocimiento espiritual que Brahma Kumaris imparte. El fundador, Brahma Baba, tuvo una serie de experiencias místicas o revelaciones. Recibió internamente un conocimiento espiritual superior. Ese conocimiento tiene tanta fuerza que ha hecho que las directoras de Brahma Kumaris ofrezcan ahora unas vidas ejemplares a nivel de capacidad, de entusiasmo, de vida…

Eso se nos ha contagiado. Contamos con un valioso conocimiento espiritual que nos proporciona un entendimiento y que a su vez nos ayuda a mejorar. En segundo lugar nos es de enorme ayuda la práctica de la meditación. Entendemos la meditación como la conexión contigo mismo y con Dios. Se trata de dos alas. Hemos de entender qué es lo que hacemos y en esa medida emplearnos en establecer una relación personal con la Divinidad. Hemos de entender también porque lo hacemos, es decir alcanzar el conocimiento. Esas dos alas nos hacen volar.

¿Voto de pobreza?
Optamos por el entendimiento, la incorporación paulatina y la práctica consciente antes que el voto. No hay voto, hay una conciencia de lo que de verdad quieres hacer en tu vida. Hay un trabajo intenso en valores como la sencillez. Las enseñanzas de Brahma Kumaris preconizan el lema de utilizar todo de una forma digna: dinero, tiempo, cuerpo, agua, energía, comida… No se trata por lo tanto de un voto de pobreza, sino de un punto de conocimiento. Si todo lo utilizas de una forma digna, el retorno de esa actitud es también muy generoso. Nunca te faltará nada. Lo necesario siempre estará a tu alcance.

¿Habéis alcanzado la felicidad en esta entrega de servicio?
Soy más feliz que en cualquier otra época de mi vida. También te he de decir que queda un camino por recorrer. Puedo sentirme más o menos satisfecho, pero sobre todo es cuestión de que no sufro ya, no me deprimo. Yo hablaría más de un sentimiento de satisfacción por lo que uno está haciendo, por sentirse útil a la gente. Siento que mi vida contribuye a un bien universal. El mundo es importante para mí y en esa medida yo soy importante para el mundo. Eso me ayuda.

Optáis por la transmisión de un conocimiento no remunerado. ¿Cómo llegáis a esa generosa opción?
Es un principio que el fundador inició. Brahma Baba era una persona millonaria en India y utilizó toda su fortuna para ayudar a la gente y construir toda esta organización. Se quedó sin nada, pero aún con todo mantenía una plena felicidad. Ese espíritu fundacional marcó el futuro.

Él dijo que bajo ningún concepto debíamos ofrecer conocimiento espiritual por dinero. Las publicaciones incluso en un comienzo se daban gratis. Cuando la gente quería ayudar algo se le decía que sí, que invirtiera en libros. Es así como se editaban los libros y acto seguido se regalaban.

La energía de esta actitud genera generosidad y observamos que no nos falta nada. Entre nosotros se genera también un espíritu de colaboración. Invertimos nuestro propio dinero en habilitar un espacio donde la gente pueda recibir conocimiento espiritual y mejorar sus vidas. Es una inversión personal que realizamos. La ley del karma es verdadera y puedo dar crédito de que funciona. Me siento feliz poniendo dinero aquí, para que otra gente sea feliz. Recibo unas bendiciones que me ayudan a progresar. Además ese dinero vuelve. Doy prueba de ello.

Koldo Aldai
6 de Mayo de 2008
www.fundacionananta.org

Jordi Nadal, el entusiasmo al servicio de libros con sentido

El director de Plataforma Editorial sólo publica lo que conoce y ama

9-Mayo-2008
"He was my North, my South, my East and West/ My working week and my Sunday rest/ My noon, my midnight, my talk, my song...” Es un fragmento del poema de W.H. Auden que Jordi Nadal (Lliçà d´Amunt, Barcelona, 1962) cita completo de memoria para zanjar cualquier posible duda sobre la fuerza de la poesía, comparable sólo a la de la gravitación universal. En esta entrevista con Fundación Ananta, el director de Plataforma Editorial www.plataformaeditorial.com exhibe el entusiasmo de quien acaba de nacer a una vida profesional con sentido. Con sólo un año, ha dado a luz 23 libros. De ellos, los incluidos en la colección Testimonios despuntan especialmente como movilizadores y transformadores.

Sonrisas de Bombay. El viaje que cambió mi destino, de Jaume Sanllorente; Un niño afortunado. De prisionero en Auschwitz a juez de la Corte Internacional, de Thomas Buergenthal, y Las palabras que curan, de Alex Rovira, son algunos de sus títulos, capaces de conmover, de despertar admiración genuina por sus autores y de dar cuenta incontestable de que hay otros modos de enfocar la vida. De llenarla de sentido, en definitiva. Es su lema.

Nadal rechaza que su intención sea hacer un proyecto espiritual si eso es algo distinto de amor por la vida; si no se rinde a la suma de ilusión, alegría y autenticidad. Y le gusta que, además de llegar a la cabeza, los libros lleguen al corazón, porque cree que es infinitamente más inteligente, poderoso, valiente y necesario para el mundo futuro.

Confiesa su distancia radical de todas las religiones organizadas. Y comparte una reflexión que le sobreviene en el momento de la conversación: igual que en el mundo material existe la fuerza de la gravedad, la espiritualidad puede ser la fuerza de gravedad de los reinos inmateriales. La poesía imprime coherencia y realidad a su explicación.

No es sólo Auden: están Ángel González (“Me he quedado sin pulso y sin aliento separado de ti…”), Paco Brines (“un día morirás y nunca el mundo sabrá que habría podido ser más bello con solo retenerte. Yo soy ese ser que canta esa demencia”)… Su entusiasmo y facilidad de palabra le da acceso a archivos de memoria con ejemplos en cinco idiomas.

Su gusto por la lectura, el entrenamiento de su profesión y su carrera de Filología Germánica le facilita su trabajo: conoce y, por lo tanto, ama todo lo que edita. Y le dificulta en cambio para hablar de sus favoritos. Quizá sea Albert Camus el nombre que más resuena en él. Le gustaría mucho editar su obra. Y le habría gustado también publicar como testimonios la biografía de Nelson Mandela y Martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom.

Montó la editorial después de 25 años trabajando para otros, como Círculo de Lectores o Planeta. Además de dos libros inspirados en sendos grandes amores de su vida, ha escrito Meditando el management y la vida, una suerte de manual para una actividad laboral consciente, coherente, fértil y en paz. Para algunos, el camino del éxito verdadero.

Fundación Ananta: ¿Qué es el éxito?
Jordi Nadal: En el exterior, es que te vean que te va bien. En el interior es el cumplimiento; sentir la alegría y la tranquilidad de estar haciendo lo correcto, ser capaz de alinear las cosas para que no chirríen o al menos saber por qué chirrían.

FA: ¿Plataforma Editorial puede darle esa alegría?
JN: Intento llegar a ese cumplimiento en lo más importante. Por eso los vectores de la editorial que he creado son autenticidad y sentido. No me he propuesto una editorial de moda, ocurrente, famosa, vanguardista… No me propongo estar en la cresta de la ola como objetivo.

Busco que tenga raíces y alas; que esté conectada con la tierra, con lo esencial, y que quiera volar, que quiera mirar al cielo; con muy pocos títulos porque quiero poderlos leer todos; me propongo un ritmo solemne, que quiere decir que no publicamos a granel, sino tener la ambición y la humildad de descubrir cosas que valgan la pena y darlas a conocer con ilusión.

FA: Uno de los autores que cita en Meditando en Management y la vida es el premio Nobel de la Paz de 1986, Elie Wiesel…
JN: Le entrevisté en 1992, en Nueva York, para La Vanguardia y le devolví algo que había dicho al New York Times veinte años atrás: “Usted dijo que en la vida no hay buenas respuestas sino, a lo sumo, buenas preguntas. ¿Cuál es su pregunta a los lectores de esta entrevista?” y propuso la de “¿Cuál es el punto en común entre su memoria y la mía?: What is the meeting point between your memories and mines?”. Si los judíos y los palestinos se dieran cuenta de sus recuerdos en común, les resultaría mucho más difícil agredirse. Tienen mucho más en común que diferente.

FA: Eso resulta extensible a las relaciones profesionales, comerciales…
JN: Albert Camus decía que “hay que conseguir que el poeta se acerque al industrial y el industrial al poeta”. Es un reto en la condición humana. Yo ahora, en las conferencias que estoy dando, hablo mucho de la dualidad de lo efectivo frente a lo afectivo: mientras lo primero consigue que los números salgan bien, lo segundo incluye los afectos, la humanidad, el humanismo, las personas. La efectividad es la hoja de Excel. La afectividad es entender las emociones.

Adolf Eichmann dijo que lo único que había hecho en el holocausto Nazi era transportar a la gente como se le pidió. Organizó muy bien los trenes, podría haber sido director general de RENFE, pero lo que organizaba era el transporte de personas para ser aniquiladas, tenía una enorme efectividad, un enorme liderazgo efectivo, pero es insuficiente sin afectividad, porque resultas ser una bestia. El gran reto en el mundo de la empresa es que puedas crear riqueza incorporando la humanidad, las emociones, los afectos y la ética.

FA: El capitalismo no entiende de emociones ni afectos
JN: Como dice André Comte-Sponville, “el capitalismo no tiene que ser moral, pero los individuos sí”; la empresa es un sistema que recibe un feedback y son los individuos los que tienen que darle su tono, su impronta, su manera de ser, y no desvincularse de la necesidad del ser humano.

No es un tema de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), es un tema de poder convivir. Es poder no avergonzarte de cómo trabajas, de ser auténtico, de trabajar bien, de poder decir la verdad. De trabajar contando con el respeto de los demás y de respetar también a quien te compra. Se habla de la corrupción en el sector público, que dicen que es terrible… ¿y en el sector privado no? Igual de terrible. Debemos poner la voluntad de que esto no ocurra para que no enfermemos.

FA: ¿Está cambiando algo de esto últimamente?
JN: Afortunadamente está cambiando el paradigma a través de muchas personas; no todo el mundo ve el coche de lujo como el máximo bien… Yo he podido montar la editorial gracias a la generosidad y a la ayuda de un montón de gente que se está apuntando a esos nuevos parámetros. Desde el punto de vista del más estricto capitalismo salvaje, mi editorial no habría tenido ninguna posibilidad de recibir tanta ayuda.

FA: El éxito de su colección Testimonios habla por sí solo de eso mismo
JN: Es un signo, sí. La gente está buscando dar sentido a sus vidas. Es que, si no, nos vamos a volver locos, porque no se puede vivir sin ilusión.

Y también, el éxito de escritores como por ejemplo José Luis Sampedro, del que yo he aprendido tanto, que es tan querido, leído, amado… el hecho de que se le escuche, se le aprecie, se le lea y se le siga tanto es una señal de que hay signos de esperanza posible.

Yo querría que mis hijos se sientan orgullosos de lo que he hecho. A mí me gustaría mucho tener una casa con palmera y con piscina y viendo el mar. Pero si para conseguirlo tengo que vender armas, no la quiero. Y sin ser tan dramático, ¿tengo que vender fotos pornográficas de chicas desnudas? Tampoco quiero. Pero me pongo menos dramático: ¿Tengo que publicar algunos cuantos libros que no me gustan, que son para mí basura? ¡No quiero! Hay libros que no quiero publicar, hay gente con la que no quiero comer, y hay programas de televisión a los que nunca iría.

FA: La labor editorial parece así casi un vehículo para el “buen gusto”
JN: Yo creo que en la escuela, además de ofrecer información y formación como ciudadanos, existe la posibilidad de enfocar el gusto. Yo empecé a escuchar música clásica con Tchaikovsky y he llegado a Bach; yo no pido nada más porque para mí no hay nada más. He empezado por algo más sencillo y he llegado a algo más profundo y más rico en matices.

Mi editorial quiere funcionar como un equipo de música de alta fidelidad; la música la pone el músico. Yo pongo un equipo bueno y una buena acústica, para que lo escuche el mayor número posible de gente, adecuada para ese mensaje. No quiero cuarenta millones de lectores si para eso tengo que publicar Mein Kampf. De lo que se trata es de publicar aquello que crees que vale la pena y darle la mayor difusión posible, ser un buen aparato de alta fidelidad. Antes, cuando me encontraba un tesoro y no había teléfono celular, entraba en una cabina telefónica y llamaba a mis amigos. Ahora, cuando me encuentro un tesoro como Alex Rovira o Jaume Sanllorente, lo edito. Yo hago un catálogo para tener un montón de amigos.

Quiero ofrecer una emisora con una frecuencia muy concreta y que la pueda sintonizar quien quiera escuchar esta música, esta concepción del mundo.

FA: ¿Se trata de una concepción del mundo para ser más feliz?
JN: Se trata de ser “humanamente feliz” (no es mío, es de Wiesel), feliz no de un modo ingénuo, naif, iluso, estúpido, pero tampoco como el cínico, que le va muy bien pero que es incapaz de sentir empatía y compasión, porque no tiene conciencia y su forma de inteligencia es fría y cruel y no integra a los demás. El gran reto del mundo es traspasar el yo y llegar al nosotros. La diferencia entre éxito externo y cumplimiento es la misma que hay entre el yo y el nosotros. Como ya dijo Miguel Torga, “lo universal es local sin muros”.

Yo soy tan ambicioso que no quiero ser sólo yo, quiero ser más. No soy humilde, ni paciente, ni flexible. Soy muy trabajador, muy exigente y muy seguro de mí mismo. Y al mismo tiempo muy vulnerable porque necesito continuamente ser querido. Tengo una editorial para que me quieran. La gente que me conoce mucho lo sabe. Porque sé que soy mortal, porque no tengo conciencia de que exista otra vida, y porque sólo vale la pena el amor…

FA: En su discurso resuena una espiritualidad que no expresa, igual que en los libros que edita
JN: Espiritualidad desde una enorme vitalidad y amor a la vida… Llego fuera de toda religión a un proceso de depuración, por eliminación, por irme desnudando. No me he propuesto un proyecto espiritual, se trata del resultado de sumar ilusión, alegría, autenticidad y sentido. Es una editorial muy ambiciosa intelectualmente y que transmita lucidez, valor y optimismo. Me gusta editar para el corazón. La gente que lee tiene cabeza, pero el corazón es infinitamente más poderoso, valiente y necesario para el mundo futuro. Creo que cada vez buscamos más soluciones en la ciencia porque cada vez estamos más despistados, por el exceso de ruido y por la pseudociencia, porque deberíamos aprender a escuchar más el corazón, aprender a querer, a pedir ayuda, a pedir ser escuchados, a reconocernos frágiles.

La espiritualidad… si para el mundo físico existe la fuerza de la gravedad, para el mundo inmaterial debe haber otras fuerzas; esto se me está ocurriendo por vez primera: la espiritualidad es la fuerza de la gravedad de esos otros mundos. Newton descubrió el mundo matemático y científico, pero ¿Por qué tendría que haber sólo la verdad de Newton?. A mí un poema de Auden me parece tan poderoso como la fuerza de la gravedad: “…my talk, may song;/ I thought that love would last forever: I was wrong…”

La matemática es súper necesaria y es de una belleza extraordinaria, pero hay otras bellezas igual de necesarias. Hay que poder llegar a algo más que alimentarse, algo con lo que trascender lo cotidiano… Ante una gran película o una pieza musical –con los libros puedo graduar la intensidad- se puede vislumbrar que hay algo sublime, profundo, infinito, grande, eterno, más allá de lo humano.

Hay que poder llegar a ese “algo más” que da la sensación plena de “misión cumplida, ya puedo morir tranquilo”.

FA: ¿Tiene ahora la sensación de “misión cumplida”?
JN: Sí que tengo la tranquilidad de que si fuese millonario, trabajaría en Plataforma Editorial. Si aun tuviera más, montaría un programa radiofónico como el del libro Lo que mueve mi vida, de Jay Allison y Dan Gediman. Lo siguiente sería, crear una fundación para fomentar la lectura entre gente joven.

Como haya un incendio en tu vida, no lo van a apagar tus apellidos, por muy importantes que sean, lo que sirve es un equipo de bomberos, y leer es formar tu cuerpo de bomberos interno, pertrecharte para cuando un día lo necesites (siempre que leas bien, porque hay gente que lee para ver confirmados sus prejuicios, como decía Graham Greene de algunos viajeros).

FA: ¿Hay tanta gente interesante como para hacer un programa como Lo que mueve mi vida?
JN: Desde luego que sí. Hay mucha más gente interesante de la que una cierta televisión se empeña en hacernos creer. Ocurre también con un determinado periodismo cultural, que a veces algunos medios se empeñan en polarizar y repetir siempre los mismos nombres.

FA: ¿Algún nombre y testimonio directo que le gustaría destacar?
JN: Además de Elie Wiesel, sólo he hecho otras dos entrevistas en mi vida, importantísimas: una a Günter Grass cuando cayó el muro de Berlín, y otra, al israelí David Grossman. La cuarta y última que intenté fue a Elías Canetti, premio Nobel de Literatura en 1981, que respondió con una carta que guardo como oro en paño, en la que me hablaba de su animadversión por toda fórmula de pregunta y respuesta y que tenía por ley no dar entrevistas. Me interesa mucho el mundo judío y la historia del nazismo; estudié germánicas…

FA: Ahondar en una lengua permite entrar en las culturas… ¿Hay alguna lengua más completa?
JN: La palabra es algo muy potente. En Mongolia, ahora están publicando un libro en chino que habla de cómo el maoísmo destrozó sus formas de vida. Cuando miras los momentos grandes de la humanidad descubres que no hay culturas superiores… Ni hay lenguas mejores. ¿Hay alguna lengua donde es más bonito amar? Uno ama en la lengua en que le han cantado nanas. El alemán no es superior al francés, las dos son maravillosas. Y para quien sepa las dos, mejor. De hecho seríamos más tolerantes si supiéramos más lenguas, porque entenderíamos mejor al otro.

FA: ¿Cómo sería una sociedad ideal, además de un lugar donde nos entendiéramos unos a otros?
JN: Un gran cambio social pasaría por que la escuela fuese una gran sala de oportunidades del mundo donde se detecta y se reconoce el talento y se pone en práctica. No donde se aplaca y se homogeneiza. Ni siquiera hace falta motivar a los niños, ni a los empleados. Basta con no desmotivarlos. Se han de acabar los directores generales que sean máquinas de desmotivar, de repartir sufrimiento, de destruir ilusiones.

Y nos tendrían que enseñar a ser autónomos emocionalmente, y entonces habría menos gente manipulada por su pareja. En la escuela tendrían que enseñar a tener hábitos de vida más saludables y a sentir más la alegría del mundo.

FA: Quisiera cerrar con un comentario suyo sobre Hiroshima mon amour, que menciona en su web, www.jordinadal.com
JN: Buenísima, de Alain Resnais; es importantísima. Es una película sobre el amor desnudo, íntimo, de paso, y con esa cosa terrible de la diferencia entre dos culturas, y en contraste con la guerra. Me marcó. El guión es de Margerite Yourcenar. La quiero volver a ver…




Lola Bastos. 8 de mayo de 2008
www.fundacionananta.org


“No nos presentamos como aquellos que han llegado, sino como aquellos que están en camino”

Entrevista al Hermano Héctor de la Comunidad de Taizé

8-Mayo-2008
El 16 de Agosto de 2005 una joven rumana mentalmente desequilibrada acabó con la vida del Hermano Roger, durante la oración vespertina en la iglesia de la Reconciliación de Taizé. Desde ese instante la Comunidad de Taizé se vio impelida a poner en práctica el valor del perdón y la reconciliación que tanto había pregonado su propio fundador asesinado.

Hemos estado con el Hermano Héctor de Taizé en su gira por la península a su paso por la comunidad de Leku en Arkaia, a las afueras de Vitoria. A él le preguntamos por las claves de la enorme difusión del espíritu de Taizé por todo el mundo. A lo largo de la conversación afloran las pistas. Su actitud de humilde escucha, su profunda espiritualidad y vida consecuente pueden constituir algunas de las claves de esa milagrosa expansión.

El caso es que miles de jóvenes y adultos de numerosos países, siguen yendo todos los años tanto a Taizé, como a los encuentros mundiales que organiza la comunidad. Este año la cita será en Bruselas en pleno invierno.

Gélida tarde en el domingo que nos citamos con el Hermano Héctor. Primavera sólo en los calendarios, pues el viento frío azota en la llanada vitoriana. El puerto Azazeta se cubre incluso de blanco, sin embargo calor fraterno muros adentro. Acaba de terminar en una amplia sala parroquial, un encuentro de más de cien personas sobre la “Carta de Cochabamba”, escrita por el Hermano Alois, el nuevo prior de la Comunidad, después del encuentro latinoamericano de jóvenes que tuvo lugar en octubre 2007 en la ciudad de Cochabamba, Bolivia y que reunió a 7.000 jóvenes de 32 países. Esta carta tiene como lema “Luchar con un corazón reconciliado” y servirá como fuente de reflexión a lo largo de este año en los encuentros en y fuera de Taizé, Francia.

La palabra sincera y sentida de los presentes da paso a la celebración. Antes de la liturgia, el Hermano tiene a bien responder a nuestro cuestionario. Sus respuestas desbordan sin embargo más interrogantes. A nuestras preguntas suma a menudo las suyas. De seguro que le habita la respuesta, pero ellos son fieles a su actitud siempre interpelante.

¿Qué expresa el lema “Luchar con un corazón reconciliado”?
La reconciliación es como un fuego: purifica y nos libera de algo que bloquea el futuro. Para reconciliarnos no podemos ir con toda nuestra agenda, hemos de ceder en algo. Ceder para encontrar un bien mayor siempre implica una lucha.

¿Para reconciliarnos, primero escucharnos…?
La Carta de Cochabamba nos hace varias preguntas o llamadas. Una de ellas es: “¿Sabremos escuchar al otro?” ¿Cómo escuchar a nuestro adversario? Parece muy sencillo, pero en el fondo escuchar es bien difícil. La escucha es algo más que lo que hacemos con los oídos. La escucha es una actitud interior de apertura, de acogida… Acogernos mutuamente es intentar ponernos en el lugar del otro y así ensayar una reconciliación.

¿Para reconciliarnos primero justicia…?
El perdón no es fácil. No es estar ciegos ante situaciones actuales de injusticia. La Carta de Cochabamba nos interpela de nuevo: “¿Permaneceremos cerca de quienes son más pobres que nosotros? ¿Sabremos estar atentos a un reparto más equitativo de los bienes de la tierra?” Cuando leo que el 20% de la población mundial usa el 80% de los recursos naturales, observo una grave injusticia. Como norteamericano he de pedir perdón en ese sentido.

Aceptemos que todos somos pobres y vulnerables. Si nos atrevemos a revisar nuestro estilo de vida en aras de una sencillez, de una solidaridad, encontraremos otra pista para vivir con un corazón reconciliado. El evangelio nos llama a sanar la memoria de las heridas para poder disfrutar de un futuro en paz.

¿Quiénes son los pobres hoy en Occidente?
Se necesita estar atentos a los pobres. Encontramos a los más desposeídos entre los emigrantes…, pero hay también una pobreza que se llama soledad. Mucha gente, muchos jóvenes y ancianos se sienten solos. Es otra forma de pobreza que está justo al lado nuestro. Estas situaciones nos deben interpelar.

¿Hemos de caminar hacia el perdón aún sin respuesta de la otra parte…?
El camino hacia el perdón es un camino de toda una vida. Caminar hacia el perdón, aun sin saber si la otra persona a la que vamos a pedir perdón nos va a recibir, si vamos a obtener una respuesta. Hemos de perdonar sin saber lo que la otra persona va a hacer con nuestro perdón. No hay otro camino. A menudo el Hermano Roger decía: “Sin el perdón no tenemos futuro.” El evangelio nos ofrece un futuro y una puerta que representa el perdón.

¿Perdón igual a olvido?
El perdón no es olvidar lo que sucedió. La justicia viene con el reconocimiento de lo que no está bien o no se ha hecho bien. Es difícil reconciliarse, si no hemos tomado responsabilidad por lo sucedido. El milagro es que en el fondo de quienes hacen barbaridades se puede encontrar también una chispa de bondad.

¿Paz igual a justicia?
La justicia y la paz van juntos. Busquemos caminos para equilibrar la repartición de los bienes de la tierra. Si no hay paz, es porque no hay justicia. Si queremos la paz hay un momento en el que hay que ceder para el bien de todos.

Muchos jóvenes han hallado en Taizé respuestas que en otros lugares no han encontrado…
Espero que quienes vienen a Taizé que no consigan respuestas. Espero que se vayan preguntando. Ese es el propósito de ir a Taizé. No sólo consumir respuestas. Existe el peligro de caer en una especie de consumo espiritual. Necesitamos que el evangelio nos interrogue, nos sacuda y nos queme.

¿Cómo actúan las comunidades de Taizé en los lugares de los más desposeídos…?
Intentamos vivir una vida sencilla, al igual que la gente del lugar, ya en Bangladesh, ya en Brasil… Intentamos estar con ellos. Ellos piensan: “¿Qué hace un grupo de hombres europeos viviendo como nosotros así, en estas condiciones, cuando tienen todos los medios?” No tenemos un método. Nuestra pauta es ir, estar y allí mismo aprender. El hermano Roger decía que no hay nada más responsable que rezar.

¿Nos puedes hablar de vuestra experiencia de perdón tras el asesinato del Hermano Roger?
Nosotros hemos debido aplicarnos también el “¡Padre perdónales porque no saben lo que hacen!” No hay otra forma. Fue una mujer joven, desequilibrada quien le atacó y le mató. Ahí no hay otra puerta que la del perdón. A veces no llegamos a abrir esa puerta y es Cristo quien la abre. Si yo no puedo perdonar, me uno al espíritu de Jesús y Él es quien perdona a través de nosotros.

Es un misterio el que un hombre que decía que Dios no castiga, que sólo puede amar, acabara así.

Se vieron de repente emplazados a encarnar sus propias palabras…
Desde el 16 de Agosto ha sido un constante ensayo de vivir y luchar con un corazón reconciliado. Es una lucha interior de escoger el perdón, de escoger la misericordia, la bondad del corazón.

Ni el perdón, ni la bondad del corazón son ingenuos. Ven muy bien el mal que se hace, pero convierten el mal y lo transforman en bien. Ese es el misterio de la cruz. Jesús convierte al mal por medio del bien. Ese es también el camino para nosotros, si queremos seguir al Hijo de Dios. Queremos luchar con corazón reconciliado, un corazón que se sabe y reconoce perdonado. Puesto que ha sido perdonado, puede también perdonar.

¿Les costó abrir esa puerta del perdón?
Como dijo el Hermano Alois el día del funeral del Hermano Roger: “Nosotros también queremos decir a Dios con respecto a la joven que mató al Hermano Roger: Padre perdónala, porque en su enfermedad ella no supo lo que estaba haciendo”.

Esto fue el mismo camino que el Hermano Roger nos indicó en su vida. A lo largo de todos sus años, él nos habló de un Dios que sólo puede amar.

Taizé ha atravesado también el martirio de la sospecha…
No creo que en el caso de Taizé hablaríamos del “martirio de la sospecha”. Sí conocimos años de sospechas para con nosotros. ¿Quiénes son Vdes.? ¿En qué campo entran? El Hermano Roger salió de este juego confesional. Vivía una identidad cristiana que va más allá de la confesionalidad. El Hermano Roger describía así su camino: “Marcado por el testimonio de vida de mi abuela, he encontrado a través de ella mi propia identidad de cristiano al reconciliar en mí la fe de mis orígenes con el Misterio de la fe católica, sin ruptura de comunión con nadie”.

El fue siempre un testimonio de humildad y fortaleza…
El Hermano Roger siempre nos animaba a no sucumbir al desánimo. Él nunca entraba en el juego de la crítica y del pesimismo… Con mucha facilidad entramos en la espiral de la crítica. El Hermano Roger no cedía a esa tentación, no entraba en el juego de criticar aún sabiendo que, incluso los interlocutores que esgrimían críticas, podían tener razón.

¿Cómo aborda Taizé el diálogo interreligioso?
La Comunidad de Taizé no ha establecido un diálogo interreligioso de una manera “oficial”. Pero lo hacemos de otra manera: mediante las comunidades de hermanos de Taizé desplegadas en países donde la mayoría de sus habitantes son de otra religión. . Por ejemplo nuestros hermanos llevan 35 años en Bangladesh. Allí casi todo el mundo es musulmán lo que hace que nuestros hermanos estén más atentos a esta realidad. Igualmente ocurre con nuestros hermanos que viven en Dakar, en un barrio mixto de musulmán y cristiano.

¿Jesús nos invita a reunirnos con otras religiones?
Nuestra comunidad es una comunidad cristiana que tiene un compromiso para con Cristo y el evangelio. Nosotros pensamos que Cristo es la plenitud de la revelación de Dios, por eso nos comprometemos por Cristo y por el evangelio. Cuanto más nos acercamos al corazón del evangelio, más nos acercamos a los demás. Ello no quiere decir que no podemos recibir de los demás. Es cuando nos abrimos al otro cuando descubrimos lo que somos. Si te abres al don del otro, puedes profundizar en el don que tú eres. Si tuviéramos un poco menos de miedo de recibir de las demás confesiones, si pudiéramos reconocer los dones que están en ellas, descubriríamos de una forma más profunda nuestra propia fe.

¿Cómo se plasma ello en la práctica?
Los encuentros en Taizé están abiertos a todo el mundo. La mayoría son jóvenes cristianos, pero a nuestra comunidad llegan igualmente jóvenes judíos, musulmanes, budistas… o incluso llegan jóvenes que no creen en nada, o que simplemente se hallan buscando. La acogida que se vive allí es muy abierta. Taizé en este sentido participa del diálogo interreligioso.

¿Cuál es la nota que ha tocado Taizé? ¿Por qué ha penetrado tanto? ¿Qué es lo que ha aportado para verse convertido en un fenómeno de esperanza planetario?

Es difícil responder a ello, desde el momento en que no tenemos la pretensión de haber encontrado. Estamos buscando también. Quizás podríamos hablar de una interiorización de la fe. La fe es un camino de encuentro personal con Cristo y lo que mucha gente está demandado, incluso en el seno de la iglesia, es un camino más interior. Al mismo tiempo estamos abiertos a otras espiritualidades, como por ejemplo el budismo del cual tenemos mucho que aprender. Es difícil hablar de uno mismo, pues suena un poco pretencioso.

No tenemos una espiritualidad. No tenemos una llave. No somos maestros espirituales. Tratamos simplemente ser hombres de escucha, hermanos de escucha, sin tener la pretensión de que hemos llegado. No nos presentamos como aquellos que han llegado, sino como aquellos que están en camino. Ese camino pasa primero por el corazón, por el centro de nuestro ser, por un camino interior. Tantas personas tienen sed de ello.

Koldo Aldai
28 de Abril de 2008
www.fundacionananta.org


Una «parábola de comunidad»
Fuente www.taize.fr/es

Hoy la comunidad de Taizé reúne a unos cien hermanos, católicos y de diversos orígenes protestantes, procedentes de más de treinta naciones. Por su existencia misma, la comunidad es un signo concreto de reconciliación entre cristianos divididos y pueblos separados.

Los hermanos viven de su propio trabajo. No aceptan ningún donativo. Tampoco aceptan para sí mismos sus propias herencias, sino que la comunidad hace donación de ellas a los más pobres.
Algunos hermanos viven en lugares desfavorecidos del mundo para ser allí testigos de paz y para estar al lado de los que sufren. En estas pequeñas fraternidades en Asia, en África y en América Latina, los hermanos comparten las condiciones de vida de aquellos que les rodean, esforzándose en ser una presencia de amor al lado de los más pobres, de los niños de la calle, de los prisioneros, de los moribundos, de aquellos que han sido heridos hasta en lo más profundo por causa de rupturas de afecto o por abandono.

Con el paso de los años, cada vez más jóvenes de todos los continentes han venido a Taizé para participar en los encuentros. Las hermanas de San Andrés, comunidad católica internacional fundada hace más de siete siglos, las hermanas ursulinas polacas y las hermanas de San Vicente de Paul se encargan de una parte de las tareas de acogida de los jóvenes.
También los hombres de Iglesia visitan Taizé. Así, la comunidad ha recibido al papa Juan Pablo II, a tres arzobispos de Canterbury, a metropolitas ortodoxos, a los catorce obispos luteranos de Suecia y a numerosos pastores del mundo entero.

A partir de 1962, hermanos y jóvenes enviados por Taizé no dejaron de ir y venir a los países de Europa del Este, con la mayor discreción, para visitar a quienes se encontraban encerrados en el interior de sus fronteras. 
 



Página 524 de 541
  • Facebook: fundacionananta
  • YouTube:
  • Twitter: ANANTAfundacion
  • flickr Ananta

¿Quién está en línea?

Tenemos 117 invitados conectado(s)

causas solidarias

bannerweb premios solidarios ok

banner mantras 2019

banner mindalia

fundacionnoticia



 
Fundación Ananta - Eibar 6, 28023 Madrid - NIF: G-84155076
 
 
Joomla extensions by Siteground Hosting

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies Ver Política de Cookies.

Acepto la politica de Cookies de este sitio.
EU Cookie Directive plugin by www.channeldigital.co.uk