Fundación Ananta

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BK Shivani, conferecia gratuita en Madrid, 2 de julio

Queridos amigos de Ananta, Nos es grato informar de la visita a Madrid de BK Shivani, conferenciante de Brahma Kumaris en India, de renombre internacional.   BK Shivani impartirá dos conferencias en España, el 2 de julio a las 19h. en el Cine Capitol de Madrid, con el tema de “Calma y fortaleza en un mundo incierto” y el 3 de julio a las 19h. en el Auditorio Infanta Leonor en Los Cristianos, Tenerife, con el tema “Claves para crear armonía en mi vida”. BK Shivani ha inspirado y ayudado a transformar la vida de muchas personas a través de sus conferencias, talleres, retiros, seminario...

XIV Contigo somos más Paz, Colegio Calasancio (Madrid), 22 septiembe 2019

Queridos amigos de Ananta, Nos es grato compartir la convocatoria al XIV Contigo Somos + Paz, que DM celebraremos el domingo 22 de septiembre de 2019 a partir de las 11 de la mañana en el Colegio Calasancio de Madrid (Calle Conde de Peñalver 51) con aforo para 900 personas. Este Acto, organizado por Ecocentro, Construir un Mundo Mejor y Fundación Ananta, es parte del Plan a 5 años “Restaurar la red armónica del planeta” que lidera “Un Mundo Mejor” junto on Fundación Vivo Sano y la Asociación Internacional de Sintergética. El programa de trabajo común a 5 años, al que nos hemos adscrito m...

Conferencia Jorge Carvajal 10 julio (pesencial y streaming): "La vida antes y después de la muerte: la continuidad de la conciencia"

Queridos amigos de Ananta, Nos complace anunciar una nueva conferencia del Dr. Jorge Carvajal y un nuevo proyecto para compartir, impulsado por la Fundación Vivo Sano,  llamado "Al final de la vida". “Al final de la vida”  tiene dos objetivos principales: fomentar un nuevo paradigma de acercamiento a la muerte más benévolo, sano y consciente;  e impulsar la autogestión de las situaciones que emergen ante la muerte, el duelo y las fases de enfermedad terminal. Todo ello mediante charlas, conferencias, webinars, contenido didáctico en la web, grupos de duelo, asesoramiento a ...

La cultura del “Slow Down” (26-09-06)

"El Islam, una reconciliación imprescindible" (26-9-06)

Por la Redacción

Sobre la unión genuina y sincera entre la cruz y la media luna roja se cimentan otras muchas uniones que trascienden el ámbito religioso. La Alianza de Civilizaciones necesita de un engrudo que sólo pueden elaborar los credos reunidos. Consolidado un vínculo interno en la fe, las ententes externas se pueden ir configurando más firme y solidariamente.

Llevo aún arena en la mirada y desierto en el calzado. Llevo aún el sol clavado en la frente, pues hace tan sólo unos días he vuelto de una breve estancia en ese Egipto de admiración y pesar. Gozé y pené en ese país donde se unen deslumbramiento y turbación, donde lo excelso cayó cautivo del abandono.
Paseé sus espacios sagrados y de supremo arte, sus espacios olvidados. Más que las piedras muertas, busqué los poblados vivos; más que nostalgia de la gloria faraónica, me atraía el desafío de sobrevivencia a la vera de un arenal inmisericorde. Más que correr tras el glifo inescrutable, intenté descifrar el enigma de la vida tenaz bajo un sol implacable. Más que las nubes de turistas fusilando bajorrelieves, las mujeres en los pozos arrebatándole agua a la tierra, los niños cabalgando el burro desnutrido, el ciclista llevando sobre su cabeza la bandeja de los mil y un panes. Más que los templos caídos, la lucha diaria y titánica por la vida, en contra del desierto que cabalga, de las plagas de la sed y el hambre aún no derrotadas.
En la megalópolis de El Cairo, donde reina el más absoluto caos, me sorprendió ese matrimonio bien avenido entre tradición y modernidad. En las calles sobreagitadas y de tráfico anárquico exploré los ojos de las mujeres, intentando acercarme al más definitivo escenario de la relación entre libertad y tradición. Tras los velos (“hidjab”) intentaba hallar ese punto de felicidad en la mirada de ellas capaz de tranquilizarme. Deseaba saber si ese ocultamiento, esa negación de sí mismas es algo libremente asumido.

En medio de bodas de ricos en los más lujosos hoteles de la capital vi mujeres enfundadas en negro, que ni para tomar una bebida se quitaban el velo. Acercaban el vaso de “karkadéh”, infusión fría a base de flores de hibisco, a sus labios por debajo de la tela. Teléfonos móviles de última generación eran sostenidos por manos enguantadas, hábilmente manejados por mujeres de negocios que apenas ceden a la luz sus misteriosos ojos, jóvenes con Nokia a la oreja, que ya han conocido mundo y que sin embargo se han refugiado en la sombra más anónima.
Creo que la inmensa mayoría de las muchas mujeres egipcias con velo y chador optan libremente por esa casi total ocultación de su cuerpo y rostro. Todo apunta a que es un acto voluntario el no mostrar a la ciudadanía su belleza, el encanto de su semblante. Desconocemos el peso de la tradición, de las razones culturales, psicológicas, familiares… que han empujado a esas mujeres a adoptar tan drásticas decisiones, el caso es que el fenómeno parece ir en aumento.

En la Mezquita de Alabastro un guía explicaba en perfecto castellano a un grupo de argentinos que las manifestaciones de ternura y cariño quedan en su país absolutamente relegadas al ámbito de lo íntimo. El joven egipcio confesaba que jamás había visto a sus padres besarse, ni regalarse una caricia.
Al salir del templo majestuoso y encarar de nuevo ese sol aplastante, esas calles llenas de polvo y basura, los interrogantes se amontonaban. Algo en mí se revelaba ante esa ciudad de veinte millones de habitantes privada de sus correspondientes dosis de ternura. Ni las innumerables antenas parabólicas apostadas en las azoteas, ni ese contacto tan estrecho con otras culturas a través de ese cuestionable turismo masificado, logran encender la chispa de un afecto manifestado en público.

Mermó acaloramiento de dentro y fuera con la ducha y el aire del hotel. No hay lugar a la rebeldía, empero sí al respeto exquisito, pues sólo así los pueblos y las civilizaciones pueden evolucionar libremente hacia sus destinos. La alarma sólo puede venir con la violación de los derechos humanos. Garantizada la libertad, las gentes marcan el apego o distancia de las tradiciones.

Mientras que no haya imposición, las costumbres tradicionales, por extrañas que algunas nos puedan parecer, exigen toda la consideración. El encuentro imprescindible con el Islam arranca en ese esfuerzo de comprensión; pasa también por el progreso de un Occidente abierto, solidario, sensible a las diferencias, en detrimento de ese otro Occidente detentador de todas las verdades, gendarme global, adueñado de los destinos del mundo.

Clama el grito en el cielo el ocultamiento, el enclaustramiento de la mujer contra su voluntad. Claman denuncia las piedras que llueven a las que ejercen también en el lecho su libre albedrío, los labios del clítoris negados por ser adolescente, las manos cortadas por el hurto… De la misma forma, la fe que cree progresar con violencia y estruendo de coches bomba no tiene futuro y así hay que hacerlo saber. Sin embargo conviene huir de un discurso generalista que no discrimina entre uno y otro Islam.

El Islam moderado, democrático y respetuoso con las libertades merece todo el apoyo. El Islam más duro tiene que comprender que la fidelidad a la tradición religiosa no puede estar por encima del principio superior de la libertad y el escrupuloso respeto a las elementales leyes de convivencia y los derechos humanos.

Economía por lo tanto de discursos como el de Ratisbona. En torno a tan delicado tema, las intervenciones de los máximos líderes religiosos de uno y otro signo deben ir encaminadas a allanar los caminos de diálogo, no a dificultarlos, bien es verdad que a Benedicto XVI no le han faltado reflejos para desandar sus palabras. Ello le honra.
Conciliémonos por lo tanto con las otras fes y sus formas de manifestarse. Asumamos todos los posibles en cuanto a concordia y buena armonía con los amigos musulmanes, ya que no falta el imposible de aceptar la violación de derechos humanos bajo una rígida interpretación de la “sharia”.

Tal como apunta Luis Sols Lucía en su libro: “El Islam, un diálogo necesario”, nuestra prosperidad económica y nuestra estabilidad social, nuestro futuro en definitiva, depende en buena medida del progreso en las relaciones con el Islam: “Es urgente abrir una vía de diálogo que nos encarrile por el camino de la convivencia y de la comprensión. Sin duda, las comunidades de musulmanes que se hallan establecidas en territorio europeo harán un aporte decisivo en este diálogo”.
Sobre la unión genuina y sincera entre la cruz y la media luna roja se cimentan otras muchas uniones que trascienden el ámbito religioso. La Alianza de Civilizaciones necesita de un engrudo que sólo pueden elaborar los credos reunidos. Consolidado un vínculo interno en la fe, las ententes externas se pueden ir configurando más firme y solidariamente.

Nos jugamos mucho en este enorme desafío de armonizar la diversidad en el ámbito de lo pequeño y de lo grande. Un planeta globalizado por la economía ha de fundamentarse en una unión interna mas sólida. La gestación de una creciente conciencia planetaria enriquecida por las diferencias culturales y religiosas se manifiesta como uno de nuestros mayores retos humanos.
Tendamos pues puentes y más puentes entre las formas de mirar al más allá, de honrar el Origen de todo lo creado, entre las formas de habitar y pasear el mundo. Anclemos esa impostergable alianza civilizacional en la alta esfera de la religión y la política, hagámosla también posible en el más cotidiano ámbito de nuestras ciudades, barrios y pueblos. Llevemos igualmente esa actitud abierta en nuestros viajes, no vaya de repente el implacable sol del desierto a cegarnos esa mirada generosa y comprensiva, hoy más que nunca imprescindible.

La Redacción
Fundación Ananta

“Sólo si dejamos que los sentimientos negativos no aniden y nos abandonen, podrá entrar en nosotros el amor” (24-09-06)

Laura Esquivel nos revela el sentido profundo de su obra

Vestida de peripuesta señora, acorazada en su enorme abrigo oscuro, la "dama del incienso", tal como le llamaban sus amigos americanos, se dirigió a la mesa del hall del hotel barcelonés, donde habíamos concertado la cita. Por un instante pensamos que entre alarde de decoración, relojes midiendo el encuentro e incómoda distancia impuesta por los artificios de rigor, la entrevista quedaría lastrada por inevitable vanalidad.


Cuando se nos acercó Laura Esquivel sin cálido humo de incienso para anunciarla, con premeditada elegancia y paso entorpecido por enormes tacones, por un momento creímos que el encuentro con la escritora mexicana se limitaría a divagar sobre unas hojas de cilantro más arriba o más abajo en la receta del guacamole.


Pero su primera y desbordante sonrisa deshizo de golpe todos esos equivocados augurios. Frente a esos ojos empeñados en brillar bajo poblada cabellera, frente a esa mirada que vertía ternura y entusiasmo en generoso e igualado gramaje, enseguida supimos que nos serían susurradas nuevas recetas. La dama de negro intuyó nuestro interés por otros colores y proporciones y así fue como nos introdujo, más allá de la alquimia de los pucheros, en la alquimia profunda de la vida.

Con sus respuestas cada cual más encendidas, íbamos descubriendo en la popular escritora la escondida fórmula de quien por encima de tabúes y estereotipos, ha logrado aunar lo aparentemente opuesto. Nos confió esa valiente química de cocinar en el propio puchero ingredientes supuestamente irreconciliables: soledad y selva de asfalto, dolor y perdón, crisis y esperanza, tradición y nuevas tecnologías, tortitas y hamburguesa,... Todo ello a fuego lento, todo ello cocido con un humor insobornable. Con palabra dulce y la vez convencida y vigorosa, Laura Esquivel nos fue revelando secretos de esa alegre magia suya, magia creadora que día a día seduce a lectores, conquista fronteras y se traduce a nuevos idiomas.

- Su novela "La ley del amor", en CD; Laura Esquivel en cantidad de webs de Internet... ¿Qué tal casan revolución culinaria y revolución digital?
- No sólo se pueden compaginar, sino que se hacen complementarias. Evidentemente no todo el mundo usa los avances tecnológicos adecuadamente, pero la revolución digital conlleva evidentes ventajas. Nos da la posibilidad de permanecer en nuestra propia casa trabajando. Crea y nos regala además un tiempo para nosotros mismos que después podemos invertir donde queramos.

-¿Y revolución digital y revolución interior?
Hay que sacarle provecho a las nuevas tecnologías. De pronto no las entiendo, no sé como usarlas, pero eso es otra cosa. A mí no me dan miedo. Nosotros somos una generación de multimedia. Estos avances están omnipresentes. Sin embargo hemos de evitar olvidar esa parte espiritual, esa parte de nosotros mismos que no es materia. La cuestión está en cómo utilizar todos estos adelantos para que nos nutran el alma, para que ésta no se pierda y naufrague entre aparatos.

Los nuevos aparatos nos acercan una magia impresionante. Mismamente la fotografía, el hecho de que pueda quedar grabado en un papel un trozo de realidad es un hecho absolutamente misterioso. No alcanzo a entenderlo.

Yo trabajo con computadora pero siempre siento que no sé dónde está lo que escribo. Me da la sensación de que puede encontrarse como en el éter y que se puede perder. Así que a diario tengo que imprimir lo que redacto. Soy muy paranoica, tengo que verlo. ¿Si no, dónde está? La tecnología realza la magia de cuanto nos rodea, pero ha sido tan grande y rápido este desarrollo que a veces el alma no alcanza. La gente se está dando cuenta de que ha llegado el momento de recuperar su mundo íntimo, su mundo sagrado. Entonces es preciso detenernos un poco y darle tiempo a que esa alma nos pueda alcanzar y así juntos poder seguir. De lo contrario estamos perdidos.

Filosofía culinaria

- Aldea global, comercio global, mesa global... y sin embargo ¿porqué aún faltan platos a la mesa de todos?
Es realmente un pecado que haya gente que acumule y malgaste riqueza, mientras hay otros tantos que se mueren de hambre.

- ¿Ha digerido bien la humanidad el banquete de estos dos milenios?
Todavía hay errores que seguimos repitiendo sin alcanzar a comprenderlos. Según vamos adquiriendo conocimiento deberíamos también ganar en fortaleza interior, tolerancia... El mundo racional está orgulloso de los avances, pero al mismo tiempo no nos hemos librado de los "ismos" más absurdos: nacionalismo, puritanismo... Algo no está aún funcionando bien. El hombre no ha obtenido el bienestar y felicidad esperados.

- ¿Qué ingredientes no pueden faltar en la ensalada de la vida?
Ahí tiene que entrar todo. Hemos de incluir alegrías, dolores, tristezas, pesares pero también enormes goces. Lo uno es complemento de lo otro. Amo las cocinas de los países donde no hay miedo a mezclar todo; donde lo agrio y lo salado se combina con lo dulce y lo picante.

- ¿Es el amor la sal de la vida?
Para mí el amor es lo más importante. Es la fuerza que realmente aglutina y da sentido a todo cuanto existe.

- ¿Con qué otras salsas se condimenta la vida?
Con el dolor, con el sufrimiento... pero siempre entendidos éstos como parte de un gran aprendizaje.

"La ley del amor"

- ¿Haces entonces tuyas las palabras del demonio en "La ley del amor", "... para que alguien valore la solidaridad, necesita caer en la desgracia, para que alguien sepa que el fuego quema, necesita ser quemado..."?

Desgraciadamente aún somos un poco necios. Sin duda alguna, los mayores aprendizajes que yo he obtenido en mi vida han venido a través de sufrimiento. Al principio desconocemos su razón, su sentido, pero al cabo del tiempo podemos volver la mente atrás y encontrar la lección que nos aguardaba.

- ¿Por lo tanto olvidarán pronto nuestros cuerpos "las heridas de cuchillo, los balazos, los rasguños, las patadas, las torturas..." que han sufrido vida tras vida y a los que aludes también en esta novela tuya?
Por supuesto, pero lo interesante es que no nos resistamos tanto al dolor. Ante todo es preciso no guardar odio, ni resentimiento a quienes nos han hecho mal. Sólo si dejamos que estos sentimientos negativos no aniden y nos abandonen, podrá entrar el amor. De lo contrario no hay forma.

Vds. lo viven en carne propia con el problema del nacionalismo violento. ¿Qué hacer cuando un bombazo ha matado a un ser querido? ¿Qué hacer con esa impotencia? Para ir adelante, para poder llegar a un arreglo y no quedar en el enfrentamiento hay que conseguir sacar la energía negativa del cuerpo y buscar esa armonía que la naturaleza misma siempre nos está proporcionando.

- ¿El sufrimiento de la protagonista de esta novela tuya, Citlali, como arquetipo de la víctima, en este caso en el marco de la conquista de América, es por lo tanto necesario?
Pero claro. Para nosotros hoy, lugares muy queridos tienen el sabor de la cultura española. El mestizaje tiene su cuota de dolor, pero es necesario. ¿Qué sería España sin toda la riqueza cultural que les proporcionaron los árabes?

- La historia sigue por lo tanto para adelante.
Siempre. No hay que tener miedo. Por ejemplo, en México estamos muy orgullosos de nuestra cocina y ésta es producto de un mestizaje. Hubo mucho dolor y vidas perdidas, pero el enriquecimiento de esta unión cultural fue enorme. No demos de tener miedo de que la historia siga su curso.

Durante un tiempo pensamos que mucho de lo que nosotros éramos se había perdido en la conquista, sin embargo no se perdió nada. Yo descubrí que la tradición sagrada estaba ahí tan viva como siempre, tan sólo que guardada en la intimidad. Se siguió trasmitiendo de boca en boca hasta que llegó el tiempo presente en que de nuevo se da a conocer de forma amplia. Ahí radica la verdadera fuerza de una tradición, de una cultura con capacidad, pese a todo, de sobrevivir.

"Sigan buscando..."

En la novela de carácter futurista que es la "Ley del amor" los protagonistas cobran sin dificultad conocimiento de sus pasadas vidas ¿Puede resultar aleccionador en nuestros días adquirir conciencia de nuestras supuestas encarnaciones anteriores?

Yo he recibido terapias de regresiones a vidas pasadas. Yo no sé de donde salen esas imágenes que yo adquiero en esas regresiones, si salen del subconsciente, si me las invento... pero lo que si sé es que veo esas imágenes y me curan. Toda imagen es portadora de un conocimiento oculto y velado que es preciso adquirir. Ese es el sentido del Tarot y las imágenes que el hombre siempre ha manejado. Si estamos viendo algo hay una razón oculta para que se dé esa poderosa manifestación. Hemos de intentar descubrir su significado mediante nuestra capacidad intuitiva.

¿Las cuestiones que tu encaras en "La ley del Amor" son aptas sólo para "gourmets" e iniciados, o valen para el común de los comensales?
Yo creo que sí, la gente está mayormente preparada. Por lo demás cuando yo escribo no me preocupa la posible aceptación de la obra. Lo hago en un principio para mí. Abordo el tema que a mí me interesa y de la forma que a mí también me place. Con respecto a "La ley del amor" recibo cartas verdaderamente hermosas que denotan el interés del público por la obra.

Por ejemplo he ido ahora a Argentina donde tenía cierto temor dado el arraigo del psicoanálisis. Yo me dije: "aquí me van a comer viva". ¡Pues que va! De maravilla el libro, porque por lo visto se ha puesto allí ahora de moda la terapia de regresión.

- ¿Crecemos en amor en cada vida?
Ahí está, si bien en cada vida intervienen el propio destino y libre albedrío. Así ocurre en general, aunque hemos de permanecer alertas porque, a nada que nos descuidemos y nos llenemos de odio e incomprensiones, podemos ir para atrás.

"Intimas suculencias"

- ¿Dé donde viene esa fe tuya en el "hombre nuevo" al que tanto aludes en tu libro, "Intimas suculencias"? ¿Para cuándo esa generación de nuevos hombres y mujeres?
Pronto va a surgir ese hombre nuevo. La prueba más evidente, es la enorme voluntad de búsqueda que se observa en tanta gente.

- "Pues no pudimos..." sentencias con sinceridad en "Intimas Suculencias" a propósito del movimiento político y social en el que parece que te implicaste. ¿Podremos con esa nueva revolución íntima que propugnas?
Por supuesto. De pronto sentimos que había fracasado, que había muerto el intento de transformación, pero fíjate que no. Puedo constatar que los hijos de amigos míos en EE.UU. son ya realmente "hombres nuevos". Eso a mí me emociona muchísimo. Sus padres comprendieron, al igual que yo ahora pregono, que el cambio no es afuera, sino que se opera por dentro y en sus hijos se pueden ver los resultados. Estos niños han crecido con valores diferentes y eso a mí me admira. Ven muy poca televisión, viven el campo, siembran en el campo y están íntimamente ligados a la Madre Tierra. Tienen un respeto absoluto por toda forma de vida.

Aunque a simple vista parezca que no sucede nada, de forma sigilosa acontece algo grande. No importa cuantos cambios se hagan en el mundo externo, si primero no se realizan en el mundo interno, no hay forma.

Magia sobre el asfalto

- Nos llegan noticias de una eclosión de nueva espiritualidad en medio de un México esperanzado por las nuevas condiciones sociales y políticas del país. ¿Juega Laura Esquivel algún papel en medio de ese movimiento?
Todos, aunque no queramos, estamos implicados. Yo me siento tremendamente afortunada de haber nacido en este momento y de poder vivir todo lo que allí estamos viviendo. Verdaderamente día a día se siente este despertar espiritual sostenido por una amplia participación. Es una suerte añadida el que haya personas que nos ilustran y nos dan una visión más amplia y clara del fenómeno, ya que a veces nos pasa desapercibido al vivirlo por dentro.

- Algo de tu vida Laura ¿Cómo fue el salto de la escuela a la pluma?
Yo siempre he creído en la educación a través del arte. Me especialicé en teatro para niños y me puse a estudiar en serio literatura y creación dramática. Paralelamente hacía guiones para televisión. En aquella época estaba casada con Alfonso Arau y él me animó a hacer guiones para cine. Sin embargo estaba frustrada y limitada por razones de gustos, caprichos y presupuestos de quienes querían mis trabajos. "Como agua para chocolate" fue mi primer libro con estructura de guión de cine, para el que no tenía yo limitación de nada.

- ¿Cómo y dónde tropezó Laura Esquivel con la magia de la vida?
Yo realizaba una serie de ejercicios de respiración, de vocalización... que acompañaba con una dieta vegetariana. En ello me hice socialista pero no podía confesar a mis amigos que hacía meditación etc. Me hubieran retirado el habla aquellos "materialistas dialécticos". Puesto que "ya habíamos matado a Dios", ¿cómo les podía salir yo de repente con que existía? A hurtadillas seguía haciendo mis ejercicios y recurría a filosofías orientales. Gracias a Antonio Velasco Piña pude conocer la tradición sagrada de mi propio país. Para mí esto fue una gran revelación. En el momento actual me siento muy ecléctica, recogiendo de aquí y de allá. Para mí ahora es muy importante el rito y trato de integrarlo en mi propia vida.

- ¿Luego la magia puede sobrevivir incluso en el asfalto?
Por supuesto. Yo siempre antes de trabajar realizo una pequeña ceremonia a los cuatro vientos. El caracol y otros instrumentos sagrados forman parte de mi vida diaria, así como el hecho de poner flores y dedicárselas a alguien, prender una vela, un incienso... Es preciso actualizar el aspecto mágico de lo cotidiano, porque éste dota a la vida de un verdadero sentido.
Aunque tú aparentemente estés en una actitud pasiva, cuando lanzas un pensamiento positivo desde tu propio hogar, éste, en su medida, ya está transformando el mundo, favoreciendo la paz, la armonía. Si conocemos el poder de nuestros pensamientos, los podemos después utilizar para el bien.

La dama del incienso

- ¿El templo de la cocina, al que aludes en tus libros y entendido en un sentido más amplio, lo podemos inaugurar allí donde vamos?
Así es. Durante un tiempo estuve haciendo un guión de cine en Los Ángeles. Fue muy divertido. Allí me convertí en la "dama del incienso". Yo a diario prendía mis inciensos y el humo salía de mi estancia. A todas las camareras del servicio les encantaba eso. Se olía incluso cuando se abrían las puertas del elevador. Yo tenía que tener mis inciensos, imagínate yo sin mi ritual.

- ¿Qué tal se acomodó la "dama del incienso" a esa vida urbana trepidante de "fast-food" y "stress", en Los Angeles, Nueva York...?
Precisamente todo lo que te he relatado me ayuda a estar en balance y la gran ciudad no me afecta negativamente. Por lo demás gozo de las oportunidades que ella me proporciona. No me costó acomodarme. Me gusta el cine, el teatro, incluso meterme en el Mac Donalds. Además ahora en EE.UU. tenemos las hamburguesas con unos sobrecitos de salsa picante.

- ¿Cuándo se convierte en sagrada la alquimia de los alimentos?
Primero hay que conocer el valor de cada elemento y saber cómo combinarlo para que realmente produzca bienestar y gusto al paladar

- En todas tus obras está también omnipresente la alquimia de los cuerpos ¿Cuándo se convierte en sagrada esa alquimia?
Por y obra y gracia del amor. El placer y el deseo deben de ir acompañados por la energía del amor.

- ¿Y el éxito, a qué sabe, Laura, el éxito?
Es muy agridulce. De cualquier forma mi "éxito" es muy relativo. Yo agradezco lo que me dicen los lectores, lo que me confiesan a propósito de mis libros. Yo valoro esa relación directa, lo demás no me lo creo mucho, ni el halago, ni el ataque.

La fama puede llevar además a equívocos. La gente visualiza una imagen que puede ser o no acertada: a la verdadera Laura sólo la conocen mis amigos, mi familia y por supuesto yo misma.

- ¿La fama de Laura contribuye de cualquier forma a construir ese "nuevo hombre"?
La fama puede facilitar que lo que digo llegue e inquiete. En ese sentido es bueno, por ejemplo, que se esté esperando un libro y tú puedas decir algo que sirva a la gente.

- ¿Como cocinamos ese “hombre nuevo”, con vitrocerámica o fuego de leña?
Con fuego de leña.

- ¿Con fuego lento u olla express?
A fuego lento.



La Redacción
Fundación Ananta



Caminos hacia la civilización planetaria por Ervin Laszlo

El camino más seguro y efectivo hacia la civilización planetaria es un camino cultural: el camino de la adopción de valores y comportamientos adaptados. Esto debe surgir en una masa crítica dentro de la sociedad civil; porque en ausencia de dicho cambio cultural, los líderes políticos y de negocios permanecen impotentes para efectuar los cambios necesarios. Los primeros por falta de apoyo popular y los segundos por falta de la adecuada demanda en el mercado.

El requisito de un movimiento cultural que pueda ser capaz de producir la motivación para avanzar hacia la civilización planetaria no es utópico. En muchas partes del mundo está aflorando una variedad de la cultura que puede ser la precursora de la transformación de la civilización. En esta cultura la gente está reconsiderando sus preferencias, prioridades, valores y comportamientos, cambiando del consumo basado en la cantidad hacia la selectividad, teniendo en cuenta la cualidad definida por su afabilidad con el ambiente, la sostenibilidad y la ética de producción y uso. Los estilos de vida con el sello distintivo de un desperdicio ostentoso de materia y energía están cambiando hacia modos de vida marcados por la simplicidad voluntaria y la búsqueda de una nueva moralidad y armonía con la naturaleza.

Las personas que ingresan a los nuevos movimientos culturales están unidas por la aspiración de llevar una vida más responsable, simple, saludable y natural. Están consternadas por lo que consideran el establecimiento de una sociedad con base en una desalmada impersonalidad y una insensata destructividad. El aumento de la pobreza y la violencia dentro de las ciudades, la propensión a la anarquía y la intolerancia étnica, la impotencia de la policía y de las medidas militares para manejar estos asuntos, la disolución del contrato social entre la sociedad y el trabajador, y el aumento del desempleo y el desamparo los impulsan a alterar su modo de pensar y de actuar.

Estos cambios de valores y conductas, aunque generalmente se ignoran o se desestiman, son rápidos y revolucionarios. Por el momento están ocurriendo al margen de la sociedad civil, donde un buen número de movimientos populares están optando por salir de la corriente principal opinión y se están reformando a sí mismos. Sus miembros tratan de reconsiderar las creencias, valores y formas de vida que predominan en su sociedad y adoptan patrones alternativos de comportamiento personal y social.

Una cultura esperanzadora está aumentando también en los Estados Unidos, en el corazón del mundo industrializado. Este es el hallazgo de una serie de sondeos de opinión realizados recientemente por organizaciones e individuos interesados en rastrear la evolución del pensamiento y la acción de los norteamericanos.

… Al segmento de la población que tiene una mente significativamente abierta y que mira hacia el futuro, Ray lo denominó el segmento de los “creativos culturales”. Encontró que los miembros de esta cultura en surgimiento pertenecen a las clases que están en mejor situación y que tiene aproximadamente el doble de mujeres que de hombres. De acuerdo con Ray, en el momento del cambio de siglo la participación de esta cultura era del 23.4 por ciento de la población adulta de EE.UU., no muy lejos del 28% que hallaría posteriormente el estudio IOOW.

El factor que identifica a los creativos culturales no es tanto lo que predican sino que lo que practican, porque raras veces intentan convencer a otros y prefieren ocuparse de su propio crecimiento personal. Su comportamiento, especialmente su elección de estilo de vida, los diferencia de la corriente principal.

El común denominador en los valores y estilos de vida de los creativos culturales es el holismo. Esto se hace evidente por su preferencia por los alimentos integrales naturales, el cuidado holístico de su salud, la experiencia interna holística, la información de sistemas integrales y un equilibrio holístico entre el trabajo, el juego, el consumo y el crecimiento interno. Se ven a sí mismos como sintetizadores y sanadores, no solo a nivel personal sino también a nivel de la comunidad y de la nación, e incluso a nivel planetario.

Aunque la nueva cultura al margen de la sociedad está creciendo, sus miembros no están bien organizados y a esta cultura, como totalidad, le falta cohesión. Los creativos culturales todavía no tienen el suficiente peso político, social y económico como para constituir un agente significativo de transformación de la sociedad. Si se fuera a realizar el tipo de transformación que se requiere, la corriente principal de la opinión pública tendría que entrar en escena, con valores y prioridades más adaptados. Pero en el momento presente, la mayoría de las personas que constituyen la corriente principal están desorientadas y descorazonadas. Se encuentran en una competencia inexorable por la supervivencia en un mundo donde los trabajos son cada vez más escasos y encontrar empleo a partir de la edad madura es casi imposible. Quienes plantean las preguntas más profundas se encuentran rodeados por un vacío espiritual, moral e intelectual. No existen respuestas significativas a preguntas como: “¿Quién soy?” y “¿Para qué estoy viviendo?”. Las consecuencias incluyen un constante aumento en popularidad de las enseñanzas místicas y la explosión del fundamentalismo religioso.


La orientación de las nuevas ciencias

Existen elementos de esperanza que iluminan la aparente oscuridad de la desesperanza. La búsqueda de significado y sabiduría más allá de los confines de la vida cotidiana es una búsqueda básicamente correcta. Como dijo el anterior presidente de la República Checa, Vaclav Havel: “La autoridad de un orden democrático mundial simplemente no se puede erigir sobre algo diferente a la autoridad revitalizada del universo”. Una nueva civilización, capaz de orientar a los pueblos y suministrar las bases para la paz y la cooperación, solo se puede construir cuando la “autoridad del universo” haga partícipe a la autoridad de las instituciones mediante las cuales los pueblos se gobiernen a sí mismos en sociedades democráticas. El hecho de que cada vez más personas estén buscando activamente una autoridad superior que guíe sus asuntos, mirando más allá de la racionalidad dominante de su sociedad, significa que se puede estar abriendo una puerta de motivación para entrar en el sendero de la civilización planetaria.

La ciencia es el mejor recurso que tenemos para descubrir la autoridad del universo. No solamente es la fuente de las nuevas tecnologías que están moldeando nuestras vidas y todo lo que nos rodea, sino que es la base para una visión confiable del mundo. La ciencia puede ayudar a que la gente adopte valores y actitudes oportunas, e incluso una moralidad apropiada.

La ciencia todavía no realiza plenamente su potencial como facilitadora de la transformación de la sociedad moderna. Además de la separación entre ciencia y sociedad –algo que un número cada vez mayor de científicos de vanguardia están tratando de superar activamente– una de las razones principales por las cuales la gente no busca una guía en la ciencia es porque no tiene una visión actualizada sobre lo que es la ciencia. En la corriente principal de la opinión se tiende a creer erróneamente que la ciencia se limita a la observación y a la medición y el cálculo de lo observado. Esto es un error. La ciencia es mucho más que el mero ejercicio de registrar y calcular. Es parte de la perenne búsqueda humana para encontrarle sentido al mundo. En su mejor aspecto es una búsqueda de significado tal como lo son la religión, el arte y la literatura. La diferencia entre ellas no está en el fin último, sino en el método para alcanzar ese fin. La ciencia utiliza el pensamiento racional para analizar e interpretar lo que revelan la experiencia y el experimento, mientras que la religión combina dicho pensamiento con un elemento de fe incuestionable, y el arte y la literatura lo combinan con elementos estéticos.

La creencia actual acerca de la ciencia es que es un remanente del tipo de ciencia que dominó la mayor parte de la Era Moderna. La ciencia “clásica” derivó su visión del mundo de las teorías de Galileo, Kepler, Newton y Descartes, viéndolo como una esfera autómata de materia inerte, carente de alma, obedeciendo ciegamente a las leyes universales del movimiento y la interacción. Pero la visión dominante de la ciencia es malinterpretada con respecto a lo que a menudo se conoce como “las nuevas ciencias”. Desde el punto de vista de las nuevas ciencias actuales, el mundo no es como una máquina que se puede manipular a voluntad. Resulta ser muy diferente del mundo simple donde las cosas se comportan como objetos materiales sólidos que están aquí o allá y no en muchos lugares a la vez. Tampoco es el efecto de una cosa que se limita necesariamente a una o a otras pocas cosas. Lo cierto es que dichas condiciones se cumplen en nuestro entorno inmediato, pero se limitan a ciertos órdenes de tamaño y magnitud, y a ciertas dimensiones de velocidad y distancia. Más allá de estas dimensiones las cosas se vuelven cada vez más extrañas. Y por una buena razón se está discutiendo ampliamente el video que pregunta: “What the bleep do we know?” (¿Qué Rayos Sabemos?), en donde se sugiere que nuestra consciencia es la que crea la realidad…

Pero incluso si el mundo es sorprendente a la luz de los nuevos conceptos de la ciencia, no obstante es comprensible. Resulta que el universo tiene sentido; de hecho es más significativo que el mundo mecanicista donde la materia inerte se mueve impersonalmente contra un fondo de espacio pasivo. El mundo en su totalidad demuestra ser una estructura armoniosa en donde todas las cosas interactúan unidas para crear una totalidad coherente. No es un agregado mecánico, porque no puede ser fácilmente descompuesto en sus partes. Es una totalidad integral, en donde hasta cierto punto y de alguna manera todas las cosas interactúan unas con otras. Y el alcance de esta interacción parece trascender lo que hasta ahora se conocía como los límites del tiempo y el espacio.

Los hallazgos que fundamentan la visión del nuevo mundo de la ciencia provienen de casi todas las disciplinas empíricas, desde la física, la cosmología, las ciencias de la vida e incluso las investigaciones sobre la consciencia. Aunque los aspectos específicos de los fenómenos en los que se enfocan difieren en los detalles, tienen un impulso común. Hablan de la interacción que crea interconexión y produce una coherencia instantánea y multifacética. El sello distintivo de un sistema de tal coherencia es que sus partes se correlacionan de tal manera que lo que le sucede a una parte también le sucede a las otras partes, y por ende le sucede al sistema como totalidad. El sistema responde al resto del mundo como una totalidad, se mantiene a sí mismo como una totalidad y cambia y evoluciona como una totalidad. Es una totalidad: una totalidad integral. Este concepto del mundo puede inspirar a la gente hacia una solidaridad más profunda entre unos y otros y un mayor respeto por la integridad de la naturaleza.

La visión interna al respecto es que las personas, en cualquier parte del planeta que vivan, están tan conectadas con nosotros como los pájaros en el cielo, los árboles en el bosque y los peces en el océano. Cuando las personas morales comprenden esto, no consideran a ninguna persona o cultura como extraña y cuyo destino les es indiferente. Comprenden que son parte de una totalidad mayor y que unidos a los demás evolucionan con todos ellos dentro de esa totalidad o corren el riesgo de la degradación y la muerte.

La totalidad y la coherencia pueden funcionar como criterio fundamental de una moralidad más adaptada. Dada la tendencia general hacia la integridad y coherencia de la naturaleza, tenemos sólidas razones para considerar como buenas las acciones que promuevan la coherencia y la totalidad, y considerar como malas las acciones que las obstaculizan. Tenemos sólidas razones para buscar la totalidad tanto en nosotros como a nuestro alrededor. La totalidad en nosotros significa el funcionamiento integral de nuestro organismo: significa salud. Y la integridad a nuestro alrededor significa una comunidad social saludable y un ambiente ecológico integral.

La totalidad en el cuerpo y en la naturaleza no son ideales abstractos. La ciencia nos está diciendo ahora que la naturaleza es una totalidad, como lo es también la biosfera. Solamente los seres humanos son un gran factor de fragmentación e incoherencia. Esto no siempre fue así; las sociedades tradicionales respetaban la integridad de la naturaleza y, en tiempos pasados, hasta creían que las leyes cósmicas gobiernan el universo. La fragmentación y la incoherencia que hemos fraguado en el mundo moderno es un mal no intencionado. Cuando lo entendamos por lo que es, lo superaremos. El descubrimiento de la ciencia según el cual todos estamos conectados con todos y con la naturaleza es algo que nos suministra una enorme motivación para dicha superación.

Las nuevas ciencias podrían ser fuentes efectivas de sabiduría en la sociedad moderna. Podrían inspirar una mayor solidaridad en el mundo humano y una mayor preocupación y cuidado con el ambiente natural. Ellas confirman que nuestras fugaces impresiones e intuiciones de unidad no son invenciones de la imaginación sino que tienen raíces en la realidad del cosmos. Realmente somos uno con los demás, con el mundo viviente y con el universo en su totalidad, porque estamos conectados en forma sutil pero efectiva. Nuestras acciones individuales e incluso nuestros pensamientos e intenciones afectan a las demás personas a nuestro alrededor y, a la vez, somos afectados por otras personas. Esto nos hace parte de una red de conexión y totalidad. Con este entendimiento podríamos ser parte de la solución en lugar de permanecer como parte del problema. Podríamos convertirnos en agentes morales que buscamos la integridad y totalidad dentro de nosotros mismos y en nuestro entorno; arquitectos conscientes de una civilización planetaria sostenible.

Escenario posibles de avance evolutivo

2005 – 2010: El primer paso hacia un avance

• La experiencia del terrorismo y la guerra, junto con el aumento de la pobreza y varias amenazas ambientales, entre ellas la escasez de agua limpia, desencadenan cambios positivos en la forma de pensar de las personas. La idea de que las personas mismas pueden ser agentes efectivos en la transformación hacia un mundo más pacífico y sostenible capta la imaginación de individuos de más y más sociedades. Personas de diferentes culturas y diferentes formas de vida jalonan conjuntamente para confrontar las amenazas que encaran en común.
• El surgimiento mundial de movimientos populares hacia la paz y la cooperación internacional conduce a la elección de figuras políticas con motivaciones similares, infundiendo nuevo ímpetu a proyectos de cooperación económica y comprensión intercultural y hacia medidas globales para asegurar la calidad y cantidad de agua requerida para satisfacer las necesidades humanas básicas y la sustentabilidad de los ciclos más esenciales de la biosfera.
• Líderes de negocios locales, nacionales y globales adoptan una estrategia en donde los esfuerzos en procura de ganancias y crecimiento se basan en la debida información mediante la búsqueda de responsabilidades corporativas a nivel social y ecológico.
• Surge un Parlamento Electrónico en Internet, vinculando a los parlamentarios de todo el mundo y proporcionando un foro para debates sobre las mejores formas de servir al bien común.
• Organizaciones no gubernamentales se vinculan a través de Internet y desarrollan estrategias compartidas para restaurar la paz, revitalizar las regiones y los ambientes destrozados por la guerra y asegurar un adecuado suministro de agua limpia. Promueven políticas responsables social y ecológicamente en los gobiernos y negocios locales y nacionales.


2010 – 2015: Contornos de la cristalización de la paz y la cooperación
• El dinero de los presupuestos militares y de defensa es reasignado hacia tentativas prácticas de financiación de iniciativas para la resolución de conflictos y la implementación de proyectos de sustentabilidad ecológica convenidos internacionalmente y coordinados globalmente.
• Se crea un programa mundial de energía renovable, pavimentando las vías hacia una tercera revolución industrial que haga uso de la energía solar y de otros recursos energéticos para transformar la economía global, proporcionar agua limpia y elevar a las poblaciones marginadas, sacándolas del círculo vicioso de la pobreza.
• La agricultura recupera su lugar como fuente primaria en la economía, produciendo artículos de primera necesidad y cosechas que permitan la creciente obtención de energía y de materias primas para las comunidades y la industria.
• Los líderes de negocios del mundo aúnan esfuerzos para crear voluntariamente una economía de mercado ecosocial y autorreguladora que garantice un acceso justo a los recursos naturales, a los bienes industriales y a la actividad económica de todos los países y poblaciones.


2015-2020: Surgimiento de las bases de una civilización planetaria

• Los recursos naturales que se requieren para la salud y la vitalidad están a disposición de todas las personas y países de la comunidad humana.
• Se reforman o se crean nuevamente estructuras de gobierno nacional, continental y global, y los estados se mueven hacia la democracia participativa, liberando una oleada de energía creativa entre las poblaciones capacitadas y cada vez más activas.
• Comienza a funcionar el sistema de mercado ecosocial, creado en consenso y coordinado globalmente.
• Como una consecuencia de la desconfianza internacional e intercultural, el conflicto étnico, la opresión racial, la injusticia económica y la desigualdad de géneros, se da paso a un elevado nivel de confianza y de voluntad compartida entre la gente del mundo para lograr relaciones pacíficas entre los estados y sostenibilidad en la economía y el medio ambiente. Se establecen las bases para una civilización planetaria pacífica y sostenible.


La creación de una civilización planetaria exige una gran transformación, pero tal transformación no es única en los anales de la historia. Es parte de un proceso de evolución sociocultural que empezó con las civilizaciones míticas de la Edad de Piedra, continuó con las sociedades teocráticas de los imperios arcaicos y cambió hacia las civilizaciones basadas en el razonamiento humano, fruto de la innovación de los antiguos griegos. Esta “civilización del Logos” sobrevive hasta hoy, aunque con una mezcla de elementos espirituales y teocráticos. Actualmente su reinado se acerca a su final: la racionalidad a corto plazo que subyace en la forma dominante de esta civilización produce más efectos secundarios negativos en lo social, lo económico y lo ecológico que logros positivos. Ha llegado el momento para un cambio en la civilización: de la civilización del Logos hacia la civilización de Holos.

El cambio a la civilización de Holos es necesario porque el sistema hombre-naturaleza en este planeta se ha convertido en un organismo fuertemente interactivo, altamente interdependiente y casi viviente. La preocupación por algunos de sus elementos, excluyendo o descuidando otros, conduce a una creciente inestabilidad y en última instancia podría llevar al colapso.

Pero el holismo requerido para una nueva civilización no es una cualidad metafísica misteriosa. Es la adopción de un enfoque sistémico sin el cual ningún sistema complejo puede ser manejado en forma segura y duradera. El sistema que debemos guiar ahora hacia el desarrollo sostenible debe abarcar al planeta entero; por eso la preocupación holística es al mismo tiempo una preocupación planetaria.

Mitos y Teos fueron locales o regionales; el Logos ha crecido hasta la dimensión planetaria. En la dimensión planetaria el Logos ha llevado hasta el límite su esfera de acción efectiva; hay que reemplazarlo. En lugar del Logos mecanicista y manipulador, debemos colocar un sistema completo orientado hacia Holos: la nueva civilización planetaria*.

La transformación fundamental implicada en el salto hacia la civilización planetaria no tiene precedentes únicamente en lo relacionado con la velocidad con que se desarrolla. En el pasado, varias generaciones podían adaptar su pensamiento y comportamiento antes de que se completara un cambio fundamental en dicha civilización. Actualmente el cambio se debe realizar en el mismo período y momento en el que las generaciones están viviendo. Esto implica un reto sin precedentes. La manera de lograrlo merece una mayor reflexión.




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El profesor Ervin Laszlo, fundador y presidente del Club de Budapest, fue uno de los primeros representantes en el área de la filosofía de los sistemas y de la teoría general de la evolución. Ha publicado cerca de 70 libros traducidos a 18 idiomas. A lo largo de su larga carrera académica como profesor de filosofía, filosofía de los sistemas y ciencias del futuro, trabajó en la enseñanza e investigación en diversas universidades de renombre en EE.UU., Europa y el Lejano Oriente.
Laszlo publica una revista científica trimestral ("WORLD FUTURES: The Journal of General Evolution) y una serie de libros sobre el particular. También ha editado una enciclopedia de cuatro volúmenes. Ha publicado más de 300 artículos en periódicos y revistas del mundo, incluyendo en países como EE.UU., Europa, Japón y China.
Entre sus títulos y distinciones está un Ph. D. en “Letras y Ciencias Humanas” de la Sorbona en París, un “Diploma de Artista” de la Academia Franz Liszt en Budapest, una medalla de honor de la Universidad Kyung Hee de Seúl, el título honorífico de doctor en ciencias económicas de Turku School of Economics and Business en Finlandia, al igual que el título de doctor honorario en el área de ciencias humanas en el Instituto Saybrook en San Francisco.
Sus nombramientos en el año pasado incluyeron subvenciones para investigaciones en las Universidades de Yale y Princeton, cátedra de filosofía, ciencias de sistemas y ciencias del futuro en las Universidades de Houston, Portland e Indiana, en Northwestern University y en la Universidad del Estado de Nueva York. Su carrera ha incluido además el ser profesor de cátedra en varias universidades en Europa y en el Lejano Oriente. Trabajó además como director de programa para el Instituto de Capacitación e Investigación de las Naciones Unidas (UNITAR). En agosto de 1999 recibió el doctorado Honoris Causa del International Institute of Advanced Studies in Systems Research and Cybernetics de Canadá.
Ervin Laszlo se desempeña no solamente como Presidente del Club de Budapest sino como director de The General Evolution Research Group, también fundado por él. Presidente de International Society for Systems Sciences, Consejero del Director General de la UNESCO, Embajador de International Delphic Council, miembro de la Academia Internacional de Ciencias, de la Academia Mundial de Artes y Ciencias y de la Academia Internacional de Filosofía. También tiene o ha tenido cargos como miembro de junta o miembro extraordinario de numerosas asociaciones internacionales, entre ellas, en una ocasión, el Club de Roma.
Uno de sus más recientes libros traducidos al español se titula “Tú puedes cambiar el mundo”. Esta edición, publicada en España por Nowtilus, cuenta con una presentación del presidente de la Fundación Cultura de Paz, Federico Mayor Zaragoza; una introducción del consejero delegado del Forum Barcelona 2004, Jaume Pagès; una introducción del ex presidente soviético Mikhail Gorbachov y un epílogo de Paulo Coelho. Mayores informes en www.clubdebudapest.com

Nota: La revista Kosmos se distribuye gratuitamente a todos los embajadores y otros líderes de la ONU. También a los integrantes del Foro Político Mundial, integrada por personalidades como Mijail Gorbachov, buscando ejercer influencia en el ámbito de la Buena Voluntad Mundial. Este grupo trabaja para instaurar los principios Integrales en las Naciones Unidas, por medio de sus representantes y otras personas que están trabajando para educar a quienes hacen la política, sobre la necesidad de un acercamiento tanto interno como externo, en la próxima etapa de desarrollo hacia la Unidad Mundial.

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(Extracto del artículo publicado en Kosmos www.kosmosjournal.org)

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ONG y empresa: ¿enfrentamiento o colaboración? por Ignasi Carreras

Afortunadamente, cada vez hay más ejemplos de colaboración adecuada entre empresas y ONG, lo cual permite que éstas dispongan de más recursos económicos, contribuciones en especies y de servicios especializados para llevar a cabo su misión. Por su parte, las empresas ven reforzado el contenido y la visibilidad de su responsabilidad social con los efectos positivos que esto tiene ante sus clientes, trabajadores y accionistas.


La relación entre las ONG y las empresas crece año tras año. A menudo, se oye la afirmación de que unas y otras están condenadas a entenderse y cooperar. Las ONG han evolucionado a lo largo de los últimos 10 años. Ha crecido su credibilidad y visibilidad y disponen de más apoyo social, presupuesto y capacidad de actuación. Algunas de ellas han adquirido una dimensión global con presencia en multitud de países. Pero, sobre todo, han transformado su modelo de trabajo, lo que les ha permitido alcanzar mejores resultados. Ahora complementan sus programas sociales, de ayuda humanitaria, medioambientales o de derechos humanos con campañas de movilización social y acciones de presión política para conseguir cambios en el ámbito nacional o internacional que sean favorables para las causas que promueven. Su influencia ha aumentado sustancialmente y cada vez tienen más capacidad para incidir en organismos, adminitraciones y entidades.
Hasta hace pocos años, las ONG estaban interesadas en las empresas como potenciales financiadoras de sus programas. Actualmente las empresas también son destinatarias de las campañas de incidencia social y política desarrolladas por las ONG para combatir la explotación laboral en los países pobres, conseguir unas reglas más justas para el comercio internacional, posibilitar el acceso de las poblaciones africanas a los medicamentos baratos contra el sida o reducir la emisión de los gases que afectan al cambio climático. Si antes las ONG ejercían su presión sobre gobiernos y organismos internacionales ahora también tienen en el centro de su diana a determinadas empresas cuyas prácticas de actuación son muy lesivas para las poblaciones con las que cooperan y para las causas que defienden.
Este creciente interés de las ONG por incidir en las prácticas del sector empresarial es paralelo al aumento de protagonismo de las empresas en el mundo globalizado. Los procesos de deslocalización a los países en vías de desarrollo han supuesto un fuerte incremento de la inversión privada en dichos países, hasta alcanzar un volumen económico equivalente a cuatro veces la cifra de la ayuda oficial al desarrollo del conjunto de la OCDE. Además, se ha producido una fuerte concentración del poder económico: 500 grandes empresas representan el 75% de todo el comercio internacional. Los lobbies empresariales tienen una gran influencia en las decisiones que toman los gobiernos, la Unión Europea y los organismos internacionales como la Organización Mundial de Comercio (OMC) o el Banco Mundial. Baste recordar el peso que las empresas del carbón y del petróleo tuvieron en el rechazo de la Administración Bush al Protocolo de Kioto o la intensa presión que la industria agroalimentaria está realizando en contra de un acuerdo para eliminar los subsidios europeos para la exportación de productos agrícolas que generan una competencia injusta y devastadora para las economías agrarias de los países empobrecidos.
Desde las ONG se opta por establecer una primera etapa de diálogo con las empresas de las que constatan sus malas prácticas sociales o medioambientales. Si la empresa no está dispuesta a cambiar su política, las ONG pasan a una estrategia de confrontación con acciones de denuncia pública y de protesta y diversas actividades de sensibilización sobre los clientes y accionistas. Cuando las mejoras se dan, se retoma el diálogo e incluso se puede iniciar una etapa de colaboración entre las empresas y las ONG.
El punto de partida para que una ONG se plantee buscar o aceptar la colaboración de una empresa es que ésta tenga una buena política de responsabilidad social corporativa (RSC): que en cualquier país donde tenga actividad productiva, comercial o de otro tipo, respete los derechos fundamentales y los estándares éticos y medioambientales aceptados en el ámbito internacional aunque éstos no estén jurídicamente reconocidos en dicho país. No tendría ningún sentido que una ONG recibiese donaciones para programas contra la pobreza en países en vías de desarrollo si esa empresa estuviese relacionada, directamente o indirectamente, con situaciones de explotación laboral en los países a los que ha deslocalizado su producción. Las empresas reciben el mensaje de que la primera y mejor contribución que pueden hacer para mejorar la vida de las poblaciones donde están implantadas es llevar a cabo sus actividades empresariales cumpliendo siempre con los derechos laborales y otros aspectos incluidos en las buenas prácticas de RSC.
Afortunadamente, cada vez hay más ejemplos de colaboración adecuada entre empresas y ONG, lo cual permite que éstas dispongan de más recursos económicos, contribuciones en especies y de servicios especializados para llevar a cabo su misión. Por su parte, las empresas ven reforzado el contenido y la visibilidad de su responsabilidad social con los efectos positivos que esto tiene ante sus clientes, trabajadores y accionistas. Seguirá habiendo situaciones de enfrentamiento entre ONG y empresas, pero todo apunta a que si el sector empresarial avanza de forma significativa en la aplicación de buenas políticas y prácticas de RSC, aún habrá más casos de colaboración en los que las ONG verán a las empresas como aliadas para las causas que impulsan.

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Un destino indivisible por Lula da Silva*

La metáfora del siglo asumió proporciones devastadoras en las olas gigantescas que invadieron el sur de Asia a fines de 2004. Una vorágine de agua nos hizo recordar que en la historia, como en la geografía, ya no hay destinos aislados ni límites que no sean comunes. La nueva geopolítica de la existencia humana revela una capacidad inédita para luchar por los grandes intereses colectivos, exigir respuestas resueltas, solidarias y coordinadas.

Mas no se trata de oponer un punto de vista autárquico y aislacionista a las fronteras expandidas por la globalización, sino de revestir sus bordes con la convergencia de la riqueza y los derechos, reafirmando la vocación humana de economía y de progreso. Desde esa perspectiva renovada debemos examinar otra devastación en las estadísticas de estos tiempos: un terremoto silencioso se propaga desde las hondonadas de la desigualdad planetaria y nos reitera el desafío de convertir a la cooperación en el gran abrigo de los pueblos en el siglo XXI.

Abundancia e injusticia han sido los rasgos salientes del siglo XX. En los últimos cuarenta años, el PBI mundial se duplicó, mientras que la desigualdad económica entre el centro y la periferia del planeta se triplicó. El 25% de los más ricos consumen el 80% de los recursos disponibles, mientras que casi dos mil millones de personas subsisten bajo la línea de pobreza, con menos de dos dólares diarios. Las economías industrializadas gastan novecientos mil millones de dólares para proteger sus fronteras, pero dedican menos de sesenta mil millones a las naciones pobres, donde el hambre es la principal arma de destrucción de masas: mata once niños por minuto, 24.000 personas por día, el equivalente a un “tsunami” por semana.

Aterroriza la idea de una civilización que arroja oleadas de muerte contra su propia infancia. Si no se logra contener el aumento de la desigualdad, si las Metas de Desarrollo del Milenio no se cumplen, esto significará la primera gran derrota humanitaria de este siglo. Para romper la injusticia hace falta sacudir la indiferencia. El encuentro contra el hambre y la pobreza, que reunió un centenar de países y decenas de jefes de gobierno en la ONU, en septiembre de 2003, forma parte de esta empresa colectiva. La organización de los países pobres en bloques regionales es otro esfuerzo para incorporar la energía del comercio mundial en la lucha contra la desigualdad. Ante todo, es necesario reformar la jerarquía de las instituciones multilaterales. Para que los países pobres puedan colocar la lucha por el desarrollo en las prioridades de la agenda global es preciso profundizar la democracia en los centros de poder. La reforma de la Organización de las Naciones Unidas y en particular su Consejo de Seguridad forman parte de esa agenda. Pero la línea de desigualdad no será alterada mientras el poder político continúe congelado en un sistema financiero que eterniza las relaciones prevalecientes. El 45% del poder de decisión en el Banco Mundial pertenece a los siete países más ricos. Cinco economías centrales retienen el 40% de los votos en el Fondo Monetario Internacional, mientras veintitrés naciones africanas postradas por el hambre tienen sólo el 1 por ciento.

La solidaridad con la vida debe siempre superar al llamado de la muerte. Las deudas deben ser honradas, pero su pago no puede significar la muerte del deudor. El excedente financiero de riqueza tiene que considerar el déficit social que aflige a tres cuartas partes de la humanidad. Esto no se encuadra en el automatismo de alguna fórmula contable. Se trata, en realidad, de la gran acción renovadora que se espera de la democracia en este siglo: que la justicia social conforme la nueva frontera de la soberanía en el espacio globalizado.La readaptación de la esfera nacional de desarrollo, en relación con la dimensión global de la economía, converge así en el territorio de la ciudadanía; cobran de este modo actualidad renovada la metáfora del poeta José Martí, para quien la patria es la humanidad en pequeña escala. Las necesidades históricas de cada país envuelven, por lo tanto, un componente universal adverso a las panaceas disgregadoras, que reducen a la humanidad y a los pueblos a una abstracción despreciable.

La eficiencia desprovista de valores despojó al idioma económico del lenguaje de los derechos humanos. La trágica ilusión de los años 90, con la apuesta desenfrenada a la autosuficiencia tecnológica y la libre circulación de capitales, decretó la irrelevancia del debate sobre el desarrollo. Por ello, debemos ahora reafirmar la idoneidad de los fondos públicos para la recomposición solidaria de la sociedad y para promover el crecimiento. Se trata, en muchos casos, de rescatar los fundamentos de la vida comunitaria, como el derecho a la alimentación, la infancia y la vejez, que son vías de inserción afirmativa de un pueblo en el espacio globalizado.

El camino necesario no es el que está hecho, sino el que se está construyendo; debemos ampliarlo y profundizarlo. Vivimos un tiempo de posibilidades humanas incontrastables. Ningún pretexto utilizado para evitar que se encarnen las grandes esperanzas que nos vienen del pasado tiene hoy justificación tecnológica o financiera. Y donde surge una dificultad, se impone el diálogo para reponer la condición humana en la conducción de la historia.

Se incluye en este plano la tarea de discutir puntos de posible interés común entre Davos y Porto Alegre. No se trata de pedir a nadie que deje de ser quien es, sino de establecer un eslabón entre comunidades unidas por el indivisible destino humano. No hay que temer la palabra justa ni el interlocutor necesario. Más que nunca otro mundo es posible, y cualquier forma de aislamiento, así como todo tipo de autosuficiencia, serán derrotados en un tiempo en que el ansia de justicia es tan fuerte como el poder de la democracia para realizarla.

* El autor es presidente de Brasil


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