Hoy se nos invita a crear imágenes de gran poder, a sustituir nuestros ensueños ilusorios por sueños grandiosos.

Hablamos de soñar en mayúsculas por el bien de todos los seres humanos pasando del foco en el yo al foco en la humanidad.

Las palabras de Aïvanhov llevan a la poesía, pero también a la luz.


A pesar de todas sus injusticias e imperfecciones, el mundo nos da a cada cual el campo que queramos tomar para jugar limpio, para amar, para vivificar. Para algunos ese campo lleno de sol y de luz es inmenso.

Muchas de las cosas buenas que hoy nos ocurren son resultado del sueño noble y elevado de seres humanos que nos precedieron.

Con frecuencia olvidamos esta obviedad en el fragor de la protesta y del malestar, a veces justificados, pero las más de las veces enquistados en la vida de modo crónico.

Soñar en el amor, la paz, la libertad y la alegría. Proyectarnos a las regiones de la luz para cumplir con nuestra parte en la ingente tarea de colaborar en traer el Reino de Dios a la tierra.

Palabras huecas para algunos, el  campo de juego para otros. Se nos deja elegir.

««La vida es un sueño», es lo que han dicho poetas, filósofos y autores dramáticos. Y es verdad. Pero no es porque nuestra vida terrestre sea un sueño que debemos estar siempre soñando… o, más exactamente, fantasear, elucubrar, cómo sucede demasiado a menudo. Deseamos esto, deseamos aquello… pero estos ensueños ilusorios, inspirados únicamente por los caprichos, por el afán de complacencia y los placeres, no le son útiles a nadie, y todavía menos a los que se abandonan a tales sueños.

No está prohibido soñar, e incluso debemos hacerlo, pero siempre que se trate de sueños conscientes e inspirados por la generosidad, sueños para el bien de todos los humanos. Todos somos capaces de crear con el pensamiento imágenes de un gran poder que pueden influir en el curso de las cosas. Así pues, ¿por qué no soñar que el mundo entero vivirá un día en el amor, la paz, la libertad y la alegría? Si muchos más hombres y mujeres soñaran a menudo estas cosas, contribuirían más rápidamente a su realización.»

Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-86). Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta. Imagen: Niña en Salgaon, Rajasthan, India, 21 de febrero 2014 (Koldo Aldai)