El pensamiento de hoy es muy práctico.

Muchas personas viven la vida quejándose de esto y de aquello, desde muy pequeños.

El patrón de la queja se refuerza y fortalece con la práctica.

El antídoto —que es maravillosa medicina— es el patrón del agradecimiento.


Desde el agua que nos refresca al levantarnos, hasta la cama al final del día en la que descansamos, ¡cuántos motivos de agradecimiento hay a lo largo del día!

Para el que vive en la consciencia del alma, al salir de casa todos los pájaros del universo le cantan.

El alma nos llama a vivir de otra manera: en paz, en armonía, en sencillez, en agradecimiento.

¡Escuchemos al alma!

«Sentirse felices o desgraciados, alegres o tristes, son a menudo estados de conciencia muy relativos. He aquí un ejemplo que sin duda os recordarán algunas experiencias que habéis realizado. Un día os sentís un poco perezosos, un poco tristes, y la vida parece gris e insípida… De repente, os anuncian una mala noticia: un miembro de vuestra familia, o un amigo acaba de tener un accidente y está gravemente herido, quizás no sobrevivirá… Al saberlo, evidentemente, os sentís verdaderamente desgraciados, y es normal. Pero al cabo de algunas horas, os enteráis que fue un error, y que hubo una confusión. Entonces, de repente, ¡qué alegría! ¡La vida os parece tan ligera, hermosa y rica! Sí, pero ¿por qué no os lo parecía antes también? ¿Por qué fue preciso que se os anunciara por error que un pariente, o un amigo podían morir, para tomar conciencia que antes ya erais felices?»

Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-86). Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta. Imagen, potrillo nacido el 18 de mayo con su madre, en Cercedila, 6 junio 2013 (Rocío Valdés)