«Lo que os impide recibir revelaciones celestiales, es que no llegáis a desprenderos de vuestras preocupaciones materiales. No se trata de abandonar vuestros asuntos, sino de saber al menos dejarlos aparcados por unos momentos en alguna parte, de la misma forma que se suelta una carga. Observad, por ejemplo, a un porteador que transporta equipajes en expediciones de alta montaña: de vez en cuando los deja en el suelo, respira un poco, se sienta, come alguna cosa, bebe, y después vuelve a tomar su cargamento y sigue su camino. ¿No podéis hacer vosotros lo mismo? De vez en cuando, dejad vuestros problemas aparcados, durante una o dos horas; podéis tener la seguridad de que nadie os los vendrá a coger: ¡no hay muchos candidatos para coger las cargas de los demás! Así pues, depositadlos con toda confianza, y restableced el contacto con el Cielo.»

Omraam Mikhäel Aïvanhov,  Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta. Imagen: Camino del Salvador, entre Poladura de la Tercia y Pajares, 2 septiembre 2020 (cortesía de Marce Glez.)