| “El Reino de los cielos es semejante a la levadura que toma una mujer y pone en tres medidas de harina, hasta que sube la masa”. En este Reino de los cielos cuya venida a la tierra anunció Jesús, los humanos mismos deben convertirse en levadura. Si trabajan para convertirse en fermentos espirituales, podrán, con su presencia y con sus emanaciones, influenciar al mundo entero. Ello depende de la intensidad de su luz, de su amor, y de la fuerza de sus convicciones.Pero para comprender este trabajo, es necesaria una enseñanza, un sistema filosófico, son precisos unos métodos. Ahora corresponde a cada uno de vosotros comprender la necesidad de vivir una nueva vida, con una comprensión más vasta de las cosas, apoyada y sostenida por un amor más impersonal y una voluntad inquebrantable. Es así como os convertiréis en un factor benéfico y constructivo para todo el mundo. «Omraam Mikhäel Aïvanhov (1900-86). Imagen: Snow in Shiba Park, de Kawase Hasui (1883-1957). Cortesía de Ludy Chu |